25 noviembre 2011

N-349: Politica y espiritualidad (7,8,9 autores y extractos)

7-Ervin Laszlo es fundador y presidente del Club de Budapest (http://www.clubofbudapest.org/), presidente del WorldShift Network (http://www.worldshiftnetwork.org/home/index.html), fundador del General Evolution Research Group (http://www.thedarwinproject.com/gerg/gerg.html), co-director del World Wisdom Council (www.wisdompage.com), socio de la academia mundial de artes y ciencias, miembro de la International Academy of Philosophy of Science, senador de la International Medici Academy y director del periódico internacional World Futures: The Journal of General Evolution. El doctor Laszlo recibió el Premio por la Paz del Japón
"Son varias y muy persistentes las creencias y presupuestos que impiden que el grueso de la humanidad se dé cuenta de urgente necesidad de emprender, al respecto, una acción global. Todavía, por ejemplo, se halla muy difundida la creencia (aunque cada vez se mencione menos) de que nuestro planeta carece de límites y es en consecuencia, al mismo tiempo, una fuente infinita de recursos y un sumidero inagotable de residuos. Y esta creencia tácita nos impide darnos cuenta de que estamos expoliando los recursos de nuestro planeta y desbordando la capacidad de regeneración de la naturaleza. Otra creencia dominante es que la materia es algo pasivo e inerte que podemos manipular a nuestro antojo para satisfacer nuestros deseos. Pero son muchos los efectos secundarios imprevistos que genera la creencia en la posibilidad de utilizar nuestra sofisticada tecnología para explotar el mundo que nos rodea en aras de nuestros objetivos personales, nacionales y económicos, como la destrucción del equilibrio ecológico y la extinción masiva de especies. También sigue siendo frecuente considerar a la vida como una lucha en la que sólo el más apto sobrevive . Esta interpretación arbitraria a la sociedad humana de la teoría darviniana de la selección natural justifica la competitividad más desenfrenada, abriendo cada vez más la brecha que separa a una élite económica y políticamente poderosa cada vez menor de la corriente principal cada vez, por otra parte, más marginada. La sabiduría económica dominante insiste en afirmar las bondades de la competencia y señalar que el mercado libre (gobernado por lo que Adam Smith denominó «una mano invisible») distribuye la riqueza . Desde esa perspectiva se sostiene que, cuando uno busca el bien para sí mismo, también lo busca para sus semejantes. Pero lo cierto es que la penuria en que se halla sumida casi la mitad de la población mundial evidencia claramente que, en el mundo actual, en el que la desigual distribución de poder y de la riqueza distorsiona el funcionamiento del mercado, este principio resulta ya insostenible. Son muchos los valores y creencias personales que obstaculizan la voluntad de emprender acciones para enfrentarnos globalmente a la emergencia global. El ethos del mundo moderno coloca al individuo en un pedestal, por encima de la naturaleza y apoyándose tan sólo en sí mismo. El estatus del hombre moderno justifica, en palabras de Francis Bacon, la necesidad de «arrancar los secretos de la naturaleza» en su propio beneficio . Y en último lugar pero no, por ello, menos importante, debemos mencionar la férrea creencia de que el egoísmo y el egocentrismo que caracterizan al hombre moderno son expresiones de una naturaleza humana inalterable y que no pueden ni deben, en consecuencia, cambiarse. El ser humano siempre ha buscado y seguirá buscando su propio interés mitigado, en el mejor de los casos, por los intereses de su familia inmediata, de su empresa o de su comunidad étnica o nacional. No debe sorprendernos pues, dada la fortaleza de estas creencias, el fracaso tanto de las naciones-estado como de las empresas en unirse y comprometerse en proyectos globales."
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8-Jordi Pigem (Barcelona, 1964), es doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. De 1998 a 2003 fue profesor en el Masters in Holistic Science del Schumacher College y la Universidad de Plymouth (Inglaterra). Fue asistente de Raimon Panikkar en la publicación de sus obras en castellano, catalán e inglés (1995-1996). En los últimos años ha sido profesor invitado en la Universidad de Barcelona y ponente en diversas universidades, entre ellas las de Columbia, Oxford y Venecia.

"Sabemos que el verdadero bienestar no depende de la continua acumulación de posesiones materiales, sino de desarrollar una vida llena de sentido en un contexto social cooperativo y en armonía con un entorno natural que mantenga su integridad. Para conseguir una sociedad sostenible es necesario desvincular el bien-estar del mucho-tener, es decir, desvincular nuestra identidad, nuestro sentido-del-yo, de los bienes materiales, de los que nunca podremos tener suficiente, y basar la autoestima no en el tener sino en el ser, desarrollando una identidad más participativa, más fluida y más consciente de nuestra interdependencia con el resto del mundo. Abraham Maslow constató, en todas las personas que él denominaba autorrealizadoras (self-actualizing), que estaban «dedicadas a alguna tarea “fuera de sí mismas”, a alguna vocación, tarea o trabajo estimado», al que se entregaban de forma «apasionada y desinteresada». El propio Maslow compara esta característica de la autorrealización con un acto de entrega, «en el sentido de ofrecerse uno mismo en algún altar para alguna tarea específica, alguna causa externa a uno mismo y más grande que uno mismo».

Sólo podremos cuidar aquello que realmente amamos. Para vivir en equilibrio con el planeta es necesario sentir reverencia y amor por la vida. Erich Fromm escribía en la última página de El arte de amar que «el amor es la única respuesta sensata y satisfactoria al problema de la existencia humana». Por su parte, Gandhi afirmaba que «el poder basado en el amor es mil veces más efectivo y duradero que el poder derivado del miedo al castigo»,"
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9-Ken Wilber es uno de los más influyentes pensadores de Estados Unidos, y una de las más intrigantes figuras que ha dado la intelectualidad de dicho país en los últimos años. Autor prolífico, es considerado el principal estudioso de la conciencia, la psicología transpersonal y el enfoque integral. Sintetizando las grandes tradiciones psicológicas, filosóficas y espirituales que constituyen la “sabiduría perenne”
"Para empezar, el primer tema espinoso podía ser el cómo vamos a definir “espiritualidad” y “política”. La mayoría de las democracias fueron establecidas a lo largo de los principios de “libertad, igualdad y fraternidad”. Esto no sólo significa libertad frente a las monarquías absolutistas sino también frente a la Iglesia y las jerarquías de poder. El grito de guerra de Voltaire , que se convirtió en el de la Ilustración, fue “Aplastad la infamia!, - las crueldades impuestas por las autoridades religiosas en el nombre de Dios, que se habían extendido desde la Inquisición a la asamblea de obispos a la misma santificación de poder real, con el rey siendo ungido como el gobernador de Dios en la tierra. Por lo tanto, cualesquiera que sean nuestras políticas, mantengámoslas libres de ese tipo de coerción. En Norteamérica esto fue institucionalizado como “separación de iglesia y estado ”, lo que significó, a la manera del liberalismo clásico, que el estado no promocionaría ninguna visión particular de la religión o de la forma de vivir recta y buena. En la esfera privada, uno puede creer lo que uno desee; en la pública, sin embargo, mantén tu religión para ti mismo.

Está claro que hay razones importantes por las que la religión y la espiritualidad de cada uno deben ser mantenidas fuera de la política. La política, en parte, es el estudio de los tipos de poder que un estado puede utilizar legítimamente sobre sus ciudadanos, y todas las democracias modernas han estado de acuerdo en que, no importa lo que el estado haga o deje de hacer en otros asuntos, no puede imponer una creencia religiosa o espiritual ni un comportamiento determinado a sus ciudadanos.

Doy por hecho que toda discusión iluminadora sobre el tema del espíritu y la política acepta implícita o explícitamente esa afirmación general, lo que llamaré “la plataforma liberal”. Con esto no quiero decir que respalde todos los aspectos del liberalismo clásico (Milton, Locke, Voltaire, Jefferson); estoy simplemente indicando que, para aquellos teóricos de la política que comprensiblemente se sienten alarmados cuando oyen a cualquiera hablar de cómo integrar la espiritualidad en la política, no se sugiere, o incluso implica, que una determinada colección de valores o comportamientos espirituales puede ser impuesta por el estado a ningunos de sus miembros. Así, todas las exposiciones que siguen a continuación sobre “espiritualidad y política” proceden de la plataforma liberal. Esto no quiere decir que las aportaciones deban adherirse al liberalismo en sí, sino sencillamente que cualquier aportación ofrecida al mundo moderno necesita ser post-liberal, no pre-liberal."