19 octubre 2017

La incertidumbre económica y la familia

La incertidumbre económica y la familia

sta semana convulsa me pilla en Múnich, asistiendo a un congreso sobre los efectos de la incertidumbre económica sobre las familias. De entre las muchas ponencias interesantes, quería compartir con nuestros lectores la que impartió David Dorn (Universidad de Zurich), sobre "el declive del sector manufacturero y la caída en el valor de los hombres en el mercado matrimonial".
El punto de partida de su estudio es la importante caída en las tasas de nupcialidad en EEUU durante las últimas décadas, acompañada de un gran aumento en la incidencia de la monoparentalidad. La pregunta es en qué medida estas tendencias están relacionadas con factores económicos, y en particular, con la caída en el empleo en el sector manufacturero observada entre 1999 y 2010. Dado que se trata de un sector predominantemente masculino, la pérdida de empleo habría generado una reducción en el número de hombres "casaderos" (con buenos trabajos). David y sus coautores intentan averiguar en qué medida esto ha afectado a la nupcialidad, la natalidad, la estructura de los hogares, y la incidencia de la pobreza infantil.
Uno de los factores que pueden explicar la caída en el empleo en el sector de manufacturas desde finales de los años 90 es el aumento en las importaciones de China. Pol Antràs ya nos contaba en 2011 un estudio anterior de los mismos autores en el que documentaban que el aumento en la competencia debido al comercio con China podía explicar hasta el 40% del declive en el sector manufacturero en EEUU entre 2000 y 2007.
Para documentar los efectos de las importaciones de China sobre el mercado de trabajo, David y coautores dividen la economía estadounidense en unas 700 "economías locales". A continuación construyen, para los periodos 1991 a 2000 y 2000 a 2014, el aumento en la penetración de importaciones de China industria por industria, para unos 400 subsectores (todos dentro de manufactura). Dependiendo de la estructura sectorial de cada economía local en los años 90, pueden entonces medir cómo de afectada se vio cada área metropolitana por el aumento en la competencia debido al comercio internacional.
Pero claro, el aumento de las importaciones de un tipo de producto puede deberse a un aumento en la competitividad de los productos chinos, pero también a aumentos en la demanda de ese tipo de productos en EEUU. Para aislar solamente el "shock" procedente de la oferta de productos de China, "instrumentan" el aumento en las importaciones de cada producto en EEUU con el aumento en las importaciones de China de esos mismos productos en otros países desarrollados (que posiblemente experimentan cambios en la demanda diferentes a los de EEUU).
Equipados con estos datos, estudian entonces los efectos sobre tres grupos de variables: 1) El empleo y los salarios de hombres y mujeres; 2) La caída en el "atractivo" de los hombres como pareja potencial; y 3) Nupcialidad, natalidad, y composición de los hogares.
En primer lugar, consistente con los resultados de sus estudios anteriores, muestran que las zonas más afectadas por el comercio con China experimentaron importantes caídas en el empleo en el sector manufacturero, en particular en el rango de edad entre 18 y 39 años. Esto se traduce en caídas significativas en la tasa de ocupación total (número de empleados entre población en edad de trabajar) tanto entre los hombres como entre las mujeres, pero el efecto es mucho más pronunciado para los hombres. Documentan también una consecuente caída en el nivel de ingresos, de nuevo mayor entre los hombres.
A continuación, estudian qué ocurre con estos hombres que pierden su trabajo en el sector industrial. Una parte de esta pérdida de empleos se traduce en aumentos en la tasa de escolarización (dada la falta de trabajo, algunos hombres y mujeres jóvenes continúan estudiando). Sin embargo, también se observa un aumento significativo en el número de hombres jóvenes que ni estudian ni trabajan (desempleados e inactivos). Las zonas más afectadas por el declive experimentan también una reducción en número de hombres por cada 100 mujeres. Esto puede deberse a la emigración (o falta de inmigración), pero también posiblemente a mayores tasas de criminalidad y encarcelación, mayores tasas de alistamiento en el ejército, o incluso mayor mortalidad masculina. De hecho, con datos de partidas de defunciones encuentran en las mismas zonas aumentos significativos en el número de muertes (de hombres) por drogas o alcohol. Todo apunta a que efectivamente, la pérdida de empleos tuvo un efecto negativo sobre la "calidad" de los hombres jóvenes como pareja potencial, en las áreas más afectadas.
Por último, ¿afectó entonces esta tendencia a la formación familiar? Las áreas metropolitanas más afectadas experimentaron efectivamente una mayor caída en las tasas de nupcialidad, y un aumento en la fracción de mujeres solteras (que no viven con una pareja, sea casada o no). Las zonas afectadas sufrieron además caídas significativas en la tasa de natalidad, pero también un aumento en el número de niños (menores de edad) viviendo en hogares por debajo del umbral de la pobreza, y/o en hogares monoparentales (que viene a ser casi lo mismo).
El mecanismo que documentan parece cuantitativamente importante. El "shock" de las importaciones de China puede explicar entre el 5 y el 20% de los cambios observados en la estructura familiar. Pero además, el comercio con China sólo es responsable de una parte de la caída en el empleo en el sector manufacturero. Por tanto, es probable que el efecto total del declive del sector sea aún mayor.
El trabajo de David y coautores nos recuerda que los shocks que afectan al mercado de trabajo pueden tener efectos mucho más amplios, no sólo sobre el empleo de los trabajadores directamente afectados por el declive de un sector, sino también sobre las decisiones de formación (y disolución) familiar, y sobre las condiciones de vida de los niños afectados. En el caso de la historia reciente de España, será interesante estudiar los efectos más amplios de la reciente crisis económica, y en particular de la caída en el empleo en el sector de la construcción, que también afectó de manera desproporcionada a los hombres. Os mantendré informados.
http://nadaesgratis.es/libertad-gonzalez/la-incertidumbre-economica-y-la-familia

 

Retorno a Bretton Woods: Keynes contra White (I)

Retorno a Bretton Woods: Keynes contra White (I)

No son estos días sencillos para la organización económica forjada al final de la segunda guerra mundial y consolidada con la disolución de la Unión Soviética. El surgimiento de China y otros países asiáticos, el pobre crecimiento de la renta en los países occidentales y los rápidos cambios electorales en muchos de estos últimos agrietan los cimientos de tal organización económica internacional y aventuran que la misma pueda evolucionar de manera notable en el cercano futuro.
Dado que me han invitado a hablar sobre esta posible evolución y a expresar mi opinión sobre la dirección más adecuada de la misma, he leído (o re-leído) en las últimas semanas varios libros sobre el origen de esta organización, tanto para entender las fortalezas y debilidades de la misma como para repasar la manera en la que los distintos agentes se comportaron en la década de los 40 del siglo pasado.
Dos Libros
En una corta serie de dos entradas reseñaré brevemente una pareja de tales lecturas: The Battle of Bretton Woods: John Maynard Keynes, Harry Dexter White, and the Making of a New World Order, de Benn Steil, y The Summit: Bretton Woods, 1944: J. M. Keynes and the Reshaping of the Global Economy, de Ed Conway, que nos ofrecen una visión complementaria de cómo se desembocó en la conferencia de Bretton Woods, cómo la misma se desarrolló entre el 1 y el 22 de Julio de 1944 y las consecuencias de los acuerdos a los que en ese remoto hotel se llegaron.
Ambos libros se benefician, con respecto a clásicos como Sterling-dollar diplomacy: the origins and the prospects of our international economic order, de Richard N. Gardner (el libro que leí en la carrera sobre estos temas) de varias ventajas, quizás injustas para Gardner, pero no por ello menos reales. La primera, es el paso del tiempo, que nos ofrece a menudo una perspectiva más completa de los acontecimientos o, en la famosa frase de Hegel: “el ave de Minerva no emprende el vuelo hasta el oscurecer” (die Eule der Minerva beginnt erst mit der einbrechenden Dämmerung ihren Flug). La segunda es la disponibilidad de una base documental más completa de las vidas de los participantes y las estrategias diplomáticas de las distintas delegaciones (aunque todavía queden esquinas oscuras que iluminar). La tercera es la buena compaginación de los dos libros que, sin confundir al lector, permite una apreciación desde perspectivas diferentes de los mismos acontecimientos y que aclara muchas cosas.
La Batalla
El libro de Steil es el más convencional de los dos, sin ser por ello demérito, ya que se centra en una narrativa ya seguida por muchos otros autores: la contraposición entre John Maynard Keynes, centro de la delegación británica y Harry Dexter White, el cerebro de la americana; contraposición no solo a nivel intelectual, de objetivos e intereses (la conferencia enfrentaba, en su preparación, el “Plan Keynes”, más flexible y centrado en incrementar la liquidez de la economía mundial con la creación del Bancor con el “Plan White”, más centrado en tipos de cambio fijos, multilateralidad y la supremacía del dólar) sino de experiencias vitales.
El Keynes que llegaba a Bretton Woods no era solo el economista más famoso de su tiempo. Era quizás el intelectual más celebrado de su época en los campos de las ciencias sociales y humanas. Su presencia siempre constituía el centro de atención de los delegados y de la prensa que se aglomeraba en el remoto hotel de New Hampshire. Tal status no le era extraño al economista de Cambridge. Nacido en una familia de la aristocracia intelectual no-conformista, Keynes había pertenecido durante toda su vida a los centros de poder del Reino Unido e influido de manera decisiva en la política del mismo. Cenar con duques, artistas, banqueros, empresarios o los mejores estudiantes de Cambridge era, para Keynes un acontecimiento a menudo placentero y siempre ocasión para demostrar su brillante inteligencia y facilidad de palabra, pero raramente nada excepto un rutinario evento. Incluso hoy en día, entre el público no economista, pocos nombres vendrán a la cabeza como representantes egregios de mi profesión salvo Adam Smith, Karl Marx y John Maynard Keynes.
Harry Dexter White, en comparación, había nacido en una familia de emigrantes lituanos de Boston, judío (cuando tal origen era motivo de no poca discriminación en Estados Unidos; por ejemplo, para conseguir una habitación de hotel en Nueva Inglaterra) y, si bien moderadamente prósperos, totalmente desconectados de centro de poder alguno, incluso dentro de la misma comunidad judía americana, en aquel entonces dominada por los miembros de origen alemán. Mientras Keynes brilló desde su infancia temprana, White hasta ya entrados sus cuarenta, no era más que un apunte insignificante en la historia de la economía en Estados Unidos, con una vida académica que en el mejor de los casos solo podría calificarse de mediocre. Y mientras Keynes murió siendo miembro de la Cámara de los Lores, celebrado en el mundo entero y recordado con cariño y devoción por muchos, White murió bajo la sospecha, hoy plenamente confirmada, de ser un agente secreto de la Unión Soviética y a un paso de la cárcel.
Y es que pocas ironías mayores existen historia que el hecho que el padre espiritual del Fondo Monetario Internacional, la institución “capitalista” por excelencia, fuera agente soviético. White, por años, pasó documentos confidenciales a sus controladores, colocó a personas recomendadas por los mismos en el Tesoro americano e influyó en el diseño de varias políticas (como la presión económica a Japón en 1941 antes del comienzo de la guerra) con el claro objetivo de ayudar a la Unión Soviética.
El motivo detrás de tal comportamiento no es claro. White no buscaba una recompensa monetaria (aunque no desdeñaba los regalos, como demostró al llamar a otro Harry White, un carpintero de Washington que había recibido por error un envío de caviar y vodka que le habían enviado sus amigos soviéticos, reclamando sus delicias culinarias). Tampoco parece haber estado motivado por amores, chantaje o simple deseo de aventura, que son motivos comunes en casos similares. Su deseo principal parecía ser el conseguir una relación pacífica y próspera entre Estados Unidos y la Unión Soviética, no solo por motivos pragmáticos de realismo geopolítico sino por una profunda simpatía por el proyecto de construcción del socialismo, que veía como el futuro de la humanidad (aunque no necesariamente en la forma en que tal construcción se desenvolvía en la Unión Soviética). Steil recopila y examina toda la evidencia de este comportamiento de White, incluidos la procedente de Venona y no deja duda que White cometió actos criminales sin pudor alguno y que Harry Truman tuvo toda la razón al impedir que White se convirtiese en el primer directores gerente del fondo empleando la excusa de que era más diplomático dejar tal cargo para un Europeo.
A la vez, White fue un funcionario extraordinariamente exitoso para los objetivos de Estados Unidos. Steil nos narra cómo, una y otra vez, White derrota a Keynes en las negociaciones. Es indudable que Keynes había recibido unas cartas marcadas (el Reino Unido está arruinado después de dos guerras mundiales costosísimas) y que, para 1944, el economista británico está exhausto debido a su carga de trabajo y la infección cardiaca que en dos años le llevará a la tumba. También es obvio que la voluntad de Estados Unidos, con sus inmensos recursos financieros, militares e industriales, era casi irresistible. Pero Keynes, una y otra vez, sucumbe a la tentación de demostrar a sus oponentes que él es más listo que ellos, de ridiculizarlos más que de convencerles y de no entender, al final del día, que Estados Unidos ni tenía obligación alguna de rescatar al Imperio Británico ni era en su interés nacional. [1]White, también una persona áspera e irascible, [2] es capaz de mantener su concentración, transigir cuando es necesario, evitar salir en la foto cuando no ello no ayuda (a menudo los que más influyen son los que menos interés tienen en ser reconocidos por ello) y cerrar tratos uno detrás de otro.
Frente a la apariencia monolítica que pudiese parecer la delegación americana, en realidad está fragmentada, con el departamento del tesoro, dirigido por un Morgenthau que no entiende nada de economía y depende completamente del consejo de White, en guerra burocrática abierta con el departamento de estado, cuyo representante en Bretton Woods, Dean Acheson tiene unas ideas muy distintas sobre el futuro del mundo mucho más cercanas a las americanas (como famosamente dijo: “[Treasury] envisage[ed] a victory where both enemies and allies were prostrate—enemies by military action, allies by bankruptcy.”) y que ha demostrado un juego de cintura notable (Acheson es el único que ha averiguado que el hotel en el que se van a alojar todos los delegados está en una condición lamentable y se ha buscado, por cuenta propia, un coqueto acomodo en Crawford Notch; los Brahmines de Nueva Inglaterra podrán ser estirados pero saben cuidarse bien y entienden la importancia de una ducha reparadora en la mañana).
¿Pudo Keynes y la delegación británica haber explotado las diferencias entre sus aliados norteamericanos? Probablemente más de lo que lo consiguieron. Si el resultado de la confrontación entre Keynes y White fue 1-9 para White, una derrota abrumadora, casi vergonzosa para un Keynes que nunca quiso reconocerla (postura que llevó a equívocos en Londres que agravaron las consecuencias de la misma), una postura más razonable y a la vez más maquiavélica, podría haber llevado a un 2-8 o incluso a un 3-6, todavía una victoria última de los americanos, algo inevitable, pero con menos margen. El caso de la pataleta final de Keynes con el futuro del BIS, una batalla absurda sin objetivo claro ni adecuación entre táctica y estrategia alguna, es prueba contundente de ello.
Está visión de la rotunda derrota británica por su propia incompetencia diplomática, empezando por Keynes, aparece más claro en el libro de Steil que en obras anteriores. La narrativa convencional se construyó por décadas alrededor de la idea de que los británicos tenían las ideas correctas (como no podía ser de otra manera, al estar dirigidos por Keynes) y que solo el provincialismo, ignorancia y arrogancia de los americanos impidieron un mejor acuerdo. Se dice a menudo que la historia la escriben los vencedores, pero en este caso la escribieron, por mucho tiempo, los perdedores, agrupados en sus cátedras y sus periódicos (otro notable delegado británico en Bretton Woods, Lionel Robbins, por ejemplo, fue más tarde “chairman” del Financial Times). ¿Quién va a apoyar la postura de un espía soviético antipático que se columpia en la fortaleza del dólar cuando puede defender a Keynes? Yo mismo tengo un retrato de Keynes en mi oficina (¿cabe ejemplo de admiración mayor?). En la vida se me pasaría por la cabeza colgar una foto de White. Y el libro de Steil, en más de una ocasión no es capaz de librarse de esta fascinación por Keynes, llevando a evaluaciones que no son lo suficientemente críticas del economista británico.
Y, lo que es casi más importante, a uno le queda la sensación que el plan de White, al final del día, estaba mejor pensado que el de Keynes (sin que este careciese de aspectos interesantes). Keynes y la delegación británica intentaban salvar el imperio o lo máximo que pudieran del mismo, incluidas las preferencias imperiales, el papel de Londres como centro financiero mundial, el futuro de la libra esterlina y el incipiente estado del bienestar británico. Como menciona Steil, Keynes era un inglés internacionalista, no un internacionalista inglés. Aquí el orden de los factores altera el producto. Puestos a que alguien mandara en el mundo, no veía solución más natural que la de los británicos ocupando tal situación, aunque fuera con la billetera de los americanos. Y como este plan no tenía, en 1944, sentido alguno, el Reino Unido salió trasquilado de Bretton Woods.
La estructuración de la narrativa en la batalla entre Keynes y White tiene, sin embargo, costes que le dejan a uno con cierto sabor agridulce. Hay muchos aspectos importantes de la conferencia de Bretton Woods y la reacción a la misma que Steil no desarrolla con el cuidado que yo hubiera deseado. El primero es el papel de la Unión Soviética, que juega a ser el troll oficial de la conferencia, obstaculizando todos los trabajos, pidiendo concesiones desproporcionadas con la excusa de sus muertos en la guerra contra Alemania (hay una gran expresión en Estados Unidos sobre este comportamiento: “waving the bloody shirt”) y luego, después de conseguir el 95% de las concesiones que buscaban, no uniéndose al Fondo Monetario Internacional.
Un segundo aspecto, que no creo explorado, es la reacción en otros países del mundo fuera de Estados Unidos y el Reino Unido a la conferencia. Llama claramente la atención, por ejemplo, la cercanía (y agudeza) con la que la prensa alemana sigue la conferencia, algo que jamás hubiese sospechado. Una verdadera historia “global” de Bretton Woods, desde Berlin a Canberra, es aún necesaria.
En todo caso, Steil ha escrito un libro que constituye la referencia actualizada de mayor calidad y espero con interés su anunciado libro sobre el Plan Marshall.
En mi siguiente entrada discutiré The Summit: Bretton Woods, 1944: J. M. Keynes and the Reshaping of the Global Economy, de Ed Conway, un libro más centrado en los detalles y caracteres de la conferencia y ofreceré unas breves reflexiones sobre Bretton Woods.
1. El breve poema “‘In Washington Lord Halifax once whispered to Lord Keynes, “it’s true they have the money bags but we have all the brains”’ demuestra una cierta arrogancia británica carente de fundamento sólido.
2. Dean Acheson escribió de White en sus memorias: “I have often been so outraged by Harry White's capacity for rudeness in discussion that charges made against him [of Communist sympathies] would have seemed mild compared to expressions I have used”.
http://nadaesgratis.es/fernandez-villaverde/retorno-a-bretton-woods-keynes-contra-white-i

 

14 octubre 2017

El Premio de Ciencias Económicas 2017:Richard H. Thaler

Richard H. Thaler, premio nobel de economia, por sus "contribuciones a la economía del comportamiento" ("behavioural economics"). por la incorporación de aspectos piscológicos en el estudio de las decisiones económicas de los individuos. 9-0ctubre-2017 

Integración de la economía con la psicología

Richard H. Thaler ha incorporado suposiciones psicológicamente realistas en los análisis de la toma de decisiones económicas. Al explorar las consecuencias de la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol , ha demostrado cómo estos rasgos humanos afectan sistemáticamente tanto las decisiones individuales como los resultados del mercado.
Racionalidad limitada: Thaler desarrolló la teoría de la contabilidad mental,explicando cómo las personas simplifican la toma de decisiones financieras creando cuentas separadas en sus mentes, concentrándose en el impacto estrecho de cada decisión individual en lugar de su efecto general. También mostró cómo la aversión a las pérdidas puede explicar por qué las personas valoran el mismo elemento más altamente cuando lo poseen que cuando no lo hacen, un fenómeno llamado efecto de dotación. Thaler fue uno de los fundadores del campo de las finanzas del comportamiento, que estudia cómo las limitaciones cognitivas influyen en los mercados financieros.
Preferencias sociales: la investigación teórica y experimental de Thaler sobre la equidad ha sido influyente. Mostró cómo las preocupaciones de equidad de los consumidores pueden impedir que las empresas aumenten los precios en períodos de alta demanda, pero no en tiempos de aumento de los costos. Thaler y sus colegas diseñaron el juego del dictador, una herramienta experimental que se ha utilizado en numerosos estudios para medir actitudes hacia la justicia en diferentes grupos de personas en todo el mundo.
Falta de autocontrol: Thaler también arrojó nueva luz sobre la vieja observación de que las resoluciones de Año Nuevo pueden ser difíciles de mantener. Mostró cómo analizar los problemas de autocontrol utilizando un modelo planner-doer, que es similar a los marcos que los psicólogos y los neurocientíficos ahora usan para describir la tensión interna entre la planificación a largo plazo y el trabajo a corto plazo. Sucumbir a tentaciones a corto plazo es una razón importante por la que nuestros planes para ahorrar para la vejez, o para tomar decisiones de estilo de vida más saludables, a menudo fracasan. En su trabajo aplicado, Thaler demostró cómo empujar un dedo , un término que él acuñó, puede ayudar a las personas a ejercer un mejor autocontrol cuando ahorran para una pensión, así como en otros contextos.
En total, las contribuciones de Richard Thaler han creado un puente entre los análisis económico y psicológico de la toma de decisiones individuales. Sus hallazgos empíricos y conocimientos teóricos han sido fundamentales para crear el nuevo y rápido crecimiento de la economía del comportamiento, que ha tenido un profundo impacto en muchas áreas de la investigación y la política económicas.

  •  https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2017/popular-economicsciences2017.pdf
    https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2017/advanced-economicsciences2017.pdf

 otros enlaces:
  • https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2017/press.html 
  • http://nadaesgratis.es/pedro-rey-biel/de-mr-spock-a-homer-simpson-notas-presidenciales-sobre-la-economia-del-comportamiento 
  • http://nadaesgratis.es/admin/todo-lo-que-siempre-quiso-saber-sobre-economia-del-comportamiento 
  • http://nadaesgratis.es/pedro-rey-biel/la-gran-apuesta http://nadaesgratis.es/juan-francisco-jimeno/homo-sapiens-credulus
  •  http://nadaesgratis.es/jose-luis-ferreira/el-egoismo-en-economia-2 
  •  http://nadaesgratis.es/cabrales/homo-oeconomicus-2-0-materazzi-luis-aragones-y-sus-senorias
  •  https://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Thaler 
  • http://www.expansion.com/economia/2017/10/09/59db4970e2704e82778b45ee.html

29 septiembre 2017

Los efectos de la incertidumbre en la economía José Luis Ferreira

Los efectos de la incertidumbre en la economía

(Este artículo es la traducción al español del publicado hace unos meses en Mapping Ignorance y resume, usando a menudo sus propias palabras, un trabajo de Baker, Bloom y Davis publicado recientemente en el Quarterly Journal of Economics).
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A la economía no le gusta la incertidumbre. O así dice una frase repetida a menudo por los agentes económicos. El análisis económico ha formalizado esta idea al menos desde los trabajos teóricos de Friedman (1968) y Bernake (1983). Estos y otros autores encuentran efectos dañinos en el crecimiento y la inversión causados por la incertidumbre en las políticas monetarias, fiscales y regulatorias. Las fuentes de incertidumbre no se limitan a las políticas gubernamentales; el precio del petróleo, la amenaza de guerra o la inestabilidad política también genera incentivos para que las empresas retrasen sus decisiones de inversión y contratación, y también para que los hogares recorten el gasto como precaución. Cuando la incertidumbre desaparece también lo hacen estas decisiones cautelares. Sin embargo los modelos económicos, incluyendo los más modernos, encuentran efectos negativos y relaciones entre la incertidumbre política y la volatilidad de los mercados de valores, entre otros efectos. La literatura empírica sobre este tema es bastante reciente. Por ejemplo, Julio y Yook (2012) encuentran que la inversión cae cuando hay elecciones generales, Durney (2010) encuentra que las inversiones empresariales responden menos a las cotizaciones bursátiles en años electorales, Brogaard y Detzel (2015) encuentran que la incertidumbre política reduce los rendimientos de los activos, y Handley y Limao (2015) muestran que la incertidumbre en la política comercial retrasa la entrada de empresas.
Baker, Bloom y Davis presentan un trabajo más ambicioso (aquí una versión de libre acceso). Primero desarrollan un índice de incertidumbre económica que no es específico para una forma de incertidumbre, y a continuación muestran evidencias de cómo los resultados a nivel de empresa y agregados evolucionan en los picos de incertidumbre política.
Los autores construyen el índice de incertidumbre política (EPU, según sus siglas en inglés) para los años 1985 en adelante en los EE.UU. Para ello miden la frecuencia con la que grupos de palabras clave aparecen en los periódicos (por ejemplo, buscan artículos que contienen la palabra “economía”, “incertidumbre” y alguna de las palabras “Congreso”, “déficit” y otras de ese estilo). El índice se extiende hacia atrás en el tiempo usando los archivos de los seis mayores periódicos y con él destacan el Gold Standard Act de 1900, los comienzos de las guerras más importantes, la conferencia de Versalles, la introducción de las nuevas y más importantes medidas de los presidentes Hoover y Roosevelt, las elecciones presidenciales más reñidas, los ataques terroristas del 11/9 y los debates sobre el techo de deuda, entre otros acontecimientos. El índice también muestra una tendencia al alza desde los años 60. Con una metodología similar también construyen índices para otros 11 países. Finalmente, los autores desarrollan índices para categorías de políticas específicas en los EE.UU. usando criterios más restrictivos de búsqueda, seleccionando “salud”, “cuidados sanitarios” y “hospital” como palabras clave adicionales para centrarse en la incertidumbre en el sector sanitario, por poner un ejemplo.
Para comprobar la robustez de los índices, primero se contrastan con los índices ya existentes cuando estos se aplican y también con otras medidas de incertidumbre política. También comprueban que si el índice está sesgado hacia periódicos de izquierda o derecha las diferencias serían, en todo caso, pequeñas. Una última prueba compara el índice desarrollado automáticamente con un índice generado por inspección humana de 12.000 artículos seleccionados aleatoriamente entre los periódicos más importantes. Se encuentra una gran correlación entre los dos índices y también que las pequeñas discrepancias no están correlacionadas con el crecimiento del PIB ni con los niveles de incertidumbre.
Para relacionar el índice de incertidumbre así construido (EPU) con el comportamiento económico, los autores siguen un enfoque micro y otro macro. El enfoque micro aprovecha las diferencias en las empresas en su exposición a ciertos aspectos de las políticas públicas, principalmente compras de bienes y servicios, y usa datos del Registro Federal de Contratos y del gasto gubernamental. El estudio muestra que las empresas más dependientes del gasto del gobierno experimentaron mayor volatilidad en sus cotizaciones en bolsa cuando la incertidumbre política era alta y reducían sus tasas de inversión y las contrataciones cuando esta incertidumbre aumentaba. También se mostraba que la volatilidad más altas de las cotizaciones y las mayores caídas de inversión y empleo estaban correlacionadas con los picos de incertidumbre política, sirviendo como prueba de que la incertidumbre política (y no la incertidumbre en general) era la variable causal. Finalmente, también encuentran que las empresas en los sectores de defensa, salud y finanzas son especialmente vulnerables a la incertidumbre medida por su índice específico, lo que confirma el valor de estos índices.
Un ejemplo de la magnitud de la relación entre el índice de incertidumbre y las políticas es el siguiente. El índice EPU subió 85,6 puntos (lo que supone un crecimiento grande) entre 2006 y 2012. Para una empresa que vende el 25% de su producción al gobierno federal las estimaciones implican un descenso de la inversión de 0,68 puntos porcentuales, que es cerca de una sexta parte de la tasa de inversión mediana de estas empresas (el 4,2%). También implica una caída de la tasa de crecimiento del empleo anual de 4,6 puntos, también un efecto grande comparado con la tasa media de crecimiento anual de 3,4% para las empresas en la muestra.
El enfoque macro usa modelos econométricos estándar que explotan la variaciones en las series temporales del índice para cada uno de los 12 países en los que se calcula. Los resultados en EE.UU. indican que un cambio en el índice equivalente al crecimiento del índice desde 2006-06 a 2011-12 es el preludio de una disminución del 6% en la inversión bruta, 1,1% de la producción industrial y un 0,35% del empleo. Un análisis econométrico con datos de panel de los 12 países arroja resultados similares. Los resultados macroeconómicos están en consonancia con trabajos anteriores que se centraban en fuentes más específicas de incertidumbre, como la electoral.
Los autores consideran tres posibles interpretaciones de los resultados: (i) un cambio al alza en el índice se corresponde con un shock no previsto de incertidumbre política que causa un deterioro de los resultados macroeconómicos. (ii) Un cambio al alza en el índice está captando malas noticias en el panorama económico que no están bien reflejadas en otras variables de los modelos econométricos, y esas malas noticias causan un incremento en el índice, lo que provoca efectos perniciosos en la economía. Según esta interpretación, el EPU amplifica y propaga un impulso causal que se origina en otra parte. (iii) El índice EPU no desempeña ningún papel como impulso o como mecanismo de propagación; en lugar de ello simplemente actúa como un resumen estadístico útil para recoger información que no se encuentra en otras variables del modelo. Puesto que la tercera interpretación es difícil de reconciliar con los resultados del enfoque micro, los autores proponen que la incertidumbre política tiene efectos causales negativos según una de las dos primeras interpretaciones. Es también interesante anotar que los resultados econométricos pueden infravalorar la importancia de los shocks de la incertidumbre de las políticas, incluso en la primera interpretación, puesto que otras variables del modelo pueden responder a las noticias sobre la incertidumbre futura antes de que se recojan en el índice EPU.
En un nivel más profundo el papel causal de la incertidumbre en las decisiones políticas es potencialmente sutil. Instituciones y regímenes de decisión política sólidos generan respuestas predecibles, incluso frente a grandes shocks negativos. De esta manera, buenas instituciones y mecanismos de decisión reducen el alcance de las distintas políticas para ser fuente de incertidumbre o, a través de decisiones inciertas, amplificar y propagar los efectos de otros shocks.

José Luis Ferreira

http://nadaesgratis.es/jose-luis-ferreira/los-efectos-de-la-incertidumbre-en-la-economia

 

El déficit o cómo asfixiar a las CCAA.J. Ignacio Conde-Ruiz 2014

El déficit o cómo asfixiar a las CCAA

 
(José Ignacio Conde-Ruiz (@conderuiz) y Juan Rubio-Ramírez)

Una versión reducida de este post salió publicada en El Pais el 21 de octubre.
En el año 2010, España inició el proceso de consolidación fiscal más importante de su historia. Desde entonces el gasto público se ha reducido en poco más del 2,2 puntos de PIB, hasta situarse en el 44,3 % del mismo en 2013. Sin embargo, hay que tener en cuenta que durante este mismo periodo el gasto en intereses se ha disparado y que, de no haber sido así, la caída del gasto publico habría sido aún mayor; de 4 puntos de PIB. No obstante, la bajada del gasto no se ha repartido por igual en todas las administraciones. Sólo las Comunidades Autónomas (CCAA) y los ayuntamientos han sido capaces de reducir sus gastos (-14% y -21%, respectivamente). Por el contrario, tanto la Administración Central, principalmente por el aumento del gasto en intereses, como la Seguridad Social, por el aumento del gasto en pensiones, han visto incrementados sus gastos en un 3,4% y un 2,6%, respectivamente.
Por el lado de los ingresos se observa el mismo comportamiento. Mientras que la Administración Central ha aumentado sus ingresos en 10.155 millones, tanto los ayuntamientos como las CC.AA. los han reducido en -3.382 y -1.600 millones, respectivamente. La estrategia de consolidación diseñada por el ejecutivo parece clara: limitar los ingresos y el déficit a las CC.AA., de forma que los gobiernos autonómicos se vean obligadas a reducir el gasto irremediablemente.
Por el momento, parece que esta estrategia ha funcionado ya que las CC.AA. tienen poca capacidad normativa sobre sus ingresos. Por si esto no fuera suficiente, las CCAA son las encargadas de gestionar gastos tan sensibles como la sanidad y la educación. Así, no es de extrañar que entre los años 2010 y 2012, el gasto en educación se ha reducido en un -11% y el gasto en Sanidad se ha reducido en casi un -9%. Estas caídas serán aun mayores cuando conozcamos los últimos datos.
En el año 2013, gracias a la nueva medida del PIB, el conjunto de las Administraciones Públicas ha conseguido cumplir con el objetivo de déficit por primera vez desde que iniciamos el proceso de consolidación fiscal. Hemos cerrado el año 2013 con un déficit del -6,3%, dos décimas por debajo del objetivo. No obstante, el déficit de las CCAA en 2013 fue del -1,5% del PIB rebasando el objetivo fijado por Bruselas en dos décimas. A pesar del nuevo incumplimiento, el ajuste del déficit de las CC.AA. desde el año 2010 ha sido sustancial: 2,2 puntos de PIB. Tal y como hemos visto anteriormente, para lograr tal reducción, ante la escasa competencia normativa para aumentar sus ingresos, las CCAA no han tenido otra opción que reducir sus gastos en educación y sanidad.
¿Cómo pintan las cosas para este año? Como se puede ver en la siguiente Tabla, en el mes de Julio, el déficit de las CCAA se ha situado en -0,98% del PIB, es decir, en el nivel que nos habíamos comprometido para todo el año y dos décimas peor que en el mismo periodo del año anterior. Esto es debido a una caída del -1,8 % en los ingresos no financieros (principalmente por las caída de las Entregas a Cuenta y Liquidaciones) y a un aumento de los gastos del 1,5% (principalmente por el aumento del Gasto Corriente en Bienes y Servicios y el Gasto en Intereses). Según nuestras estimaciones, el déficit de las CCAA se situará en el entorno del -1,8%, o sea, muy lejos del objetivo. Parece que la estrategia está llegando a su final, ya que las CCAA parecen no tener capacidad adicional para reducir sus gastos. Además, lejos de solucionarse, los problemas de ingresos para las CCAA continuarán en 2015.
ajuste
Pero, ¿de dónde vienen los ingresos de las CCAA? Tal como explicamos en este post, las CCAA tienen dos fuentes de ingresos. Sin tener en cuenta a las Comunidades Forales, el 80% de los ingresos provienen del mecanismo de Entregas a Cuenta y Liquidaciones y el 20% restante lo llamaremos resto de ingresos. El resto de ingresos está formado por los impuestos cedidos (ITP y AJD, Impuesto de Sucesiones y Donaciones, Otros Impuestos Directos e Indirectos) y por venta de sus propios activos. Las Entregas a Cuenta tienen a su vez dos fuentes: Impuestos compartidos (50% IVA, 50% IRPF, el 58% Impuestos Especiales) y los Fondos (Garantía, Suficiencia Global y Convergencia Autonómica). A los dos años se produce la liquidación de dichas entregas, las CCAA reciben más dinero si la recaudación real fue mejor que la presupuestada o menos si es al contrario. Como la mayor parte de los ingresos de las CCAA provienen de impuestos compartidos y fondos gestionados por la administración central, la única vía para aumentarlos es a través del resto de ingresos. El aumento de la recaudación a través de estos ingresos es bastante complicado por englobar a impuestos asociados con el sector inmobiliario o de carácter no recurrente, como los obtenidos con la venta de inmuebles. Aquí encontramos parte de la explicación del mal dato de déficit y es que las CCAA no son capaces de alcanzar el nivel de ingresos presupuestado inicialmente. Apenas si han conseguido alcanzar el nivel del año pasado cuando estimaban recaudar por esta vía un 20% más.
La historia se repite año tras año. Según los recién presentados Presupuestos Generales del Estado, los ingresos tributarios del Estado van a aumentar con respecto a la liquidación prevista en 2014 en unos 9.000 millones, pero para las CCAA lo harán en algo menos de 1.000 millones. Es decir, los aumentos recaudatorios siguen sin llegar a las comunidades. El Gobierno es consciente de la incapacidad de las CCAA para obtener suficientes ingresos para financiar sus gastos, pero retrasa la reforma del Sistema de Financiación Autonómica. La razón nos parece clara. Moncloa sabe que si reforma la financiación de las CCAA necesitará aumentar los ingresos de las AAPP; es decir, subir la presión fiscal, y hacerlo en un año electoral tiene unos costes políticos que no está dispuesto a asumir.
Pero la crisis fiscal en España en general, y la de las CCAA en particular, no se solucionará hasta que se lleve a cabo una profunda reforma fiscal que mejore la recaudación sin dañar el crecimiento. Esta reforma no solo debe abordar el mejor diseño de los impuestos conocidos (principalmente el IRPF, Sociedades o IVA), sino también una reforma del ineficiente y opaco Sistema de Financiación Autonómica que ahoga a las CCAA y en última instancia corre el riesgo de desmantelar la sanidad y la educación pública.