18 febrero 2015

Flexiguridad ampliada por SAMUEL BENTOLILA el 10/05/2010

Dinamarca ya no huele a podrido, más bien huele a rosas. Es en España donde algo huele a podrido. Nuestros Hamlets, dubitativos incapaces de sacar adelante una auténtica reforma laboral, deberían ponderar que la tasa de paro danesa actual es del 4%, habiendo subido apenas un punto porcentual desde que empezó la recesión. ¿Su secreto? La “flexiguridad ampliada”. La flexiguridad (o flexiseguridad) es la combinación de la flexibilidad para la empresa con la seguridad para el trabajador. En otras palabras, costes de despido bajos y protección por desempleo alta. La idea es que lo que funciona es proteger al trabajador, no necesariamente el puesto de trabajo. Muchos países europeos se están moviendo en esta dirección en respuesta a unas fuerzas mundiales imparables: la globalización –materializada en el aumento del comercio mundial, por ejemplo con China, y de la inmigración internacional– y el progreso tecnológico, que requiere mayor formación del trabajador. Así, aunque los trabajadores pudieran ser despedidos con mayor frecuencia, contarían con una sólida red protectora. Este gráfico de Boeri, Conde-Ruiz y Galasso muestra la generosidad de las prestaciones por desempleo (eje vertical) frente al grado de protección del empleo de los trabajadores con contrato indefinido: Dinamarca está arriba a la izquierda, mientras que España está en el polo opuesto: baja generosidad de las prestaciones por desempleo y alta protección del empleo. (Nota para iniciados: la tasa de reposición está multiplicada por el porcentaje de trabajadores cubiertos.) Se observa una relación negativa: a menor protección del empleo, mayor protección por desempleo (salvo en el Reino Unido y Estados Unidos, donde ambas son bajas). Es decir, que se trata de formas alternativas de proteger a los trabajadores. El llamado “modelo danés” (otro más, a sumar al “modelo austriaco” y al “modelo alemán”) ha adquirido gran popularidad y ha sido adoptado por la Unión Europea como un paradigma a seguir para luchar contra el paro. Entonces, ¿es la flexiguridad la solución? No exactamente. Un artículo de Andersen y Svarer describe la experiencia danesa. Por ejemplo, en ese país la prestación contributiva por desempleo dura hasta 4 años (en España dura como máximo de 2) y al inicio de sus periodos de paro, los trabajadores con salarios bajos reciben una prestación igual al 90% de su salario anterior (en España es un 70%). Pero resulta que Dinamarca ha tenido esa configuración de costes de despido y prestaciones desde hace décadas y, por ejemplo, en 1994 su tasa de paro era idéntica a la media de la Zona del euro, alrededor del 10%. Desde entonces ha caído tendencialmente hasta el 3% antes de la Gran Recesión. ¿Qué hizo el milagro? La flexiguridad ampliada con una tercera pata: las políticas activas de empleo. Hasta 1995 las largas y generosas prestaciones por desempleo inducían a los parados a buscar empleo con poca intensidad y a estar mucho tiempo desempleados. Y los bajos costes de despido alimentaban el flujo de nuevos parados. El resultado era una tasa de paro alta. Desde 1995, Dinamarca sigue el principio de “derecho y deber”: las personas tienen derecho a que el Estado les mantenga un determinado nivel de renta pero también tienen la obligación de buscar activamente empleo y de estar dispuestos a trabajar. Por tanto, casi desde el momento en que el trabajador se queda parado, la oficina de empleo hace un seguimiento de su proceso de búsqueda y le ayuda a mejorarla, le ofrece cursos de formación y puede retirarle las prestaciones por desempleo si no los sigue o si rechaza varias ofertas de empleo adecuadas para su cualificación. Es un sistema caro, pues Dinamarca gasta el 1.3% de su PIB en políticas activas de empleo (España gasta un 0.8%, pero solo la cuarta parte que Dinamarca por trabajador parado, porque aquí hay muchos más parados), pero funciona. Este trípode no es lo único que explica el milagro danés. Allí las empresas también gozan de bastante flexibilidad en la variación del tiempo de trabajo y las relaciones entre empresarios y sindicatos son más cooperativas que antagónicas. Pero la flexiguridad con políticas activas es un elemento crucial de su éxito. Una enseñanza fundamental de la experiencia danesa es que no tiene sentido considerar las instituciones laborales aisladamente. La tasa de paro resulta del efecto conjunto de todas ellas y además el efecto de cada una depende de cómo sean las demás. Esta idea figura prominentemente en el Manifiesto de los 100. ¿Cómo está España en el área de las políticas activas? Es difícil saberlo, pues hay poca información. Una parte de la formación está en manos de los sindicatos y la CEOE, a través de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo (antiguo Forcem) y además está descentralizada, con una aparente falta de coordinación entre las comunidades autónomas. Ninguna medida se evalúa con métodos experimentales (que describí en esta entrada) y apenas se hacen estudios no experimentales serios (a juzgar por la publicación en revistas científicas de economía). Además, un 40% del gasto se dedica a subsidios a la contratación permanente que, como ya mencioné en otra entrada, son totalmente ineficaces. Según la legislación, la percepción de prestaciones por desempleo está ligada a la participación en políticas activas, pero en la práctica esto no sucede. En suma, incluso si avanzásemos en la línea de la flexiguridad, con menores costes de despido y mayor protección a los trabajadores parados, el caso danés indica que a la vez deberíamos mejorar mucho las políticas activas de empleo si queremos que esa combinación de instituciones nos permita reducir nuestra tasa de paro. inShare Etiquetado como: desempleo, flexiguridad, mercado laboral, política laboral, reforma laboral, sindicatos Imprimir "Send by email"

Medidas para favorecer la contratación indefinida

Medidas para favorecer la contratación indefinida Unidad de España: Miguel Cardoso, Rafael Doménech, Juan Ramón García y Camilo A. Ulloa Fundación Sagardoy: Jesús Rafael Mercader e Íñigo Sagardoy Las reformas aprobadas desde comienzos del 2012 han tratado de corregir muchas de las deficiencias endémicas del mercado de trabajo español. Pero la situación actual todavía requiere de medidas adicionales. Para favorecer la contratación estable y proteger a los colectivos con mayores dificultades de inserción laboral, en este documento se propone conjugar una simplificación efectiva del menú de contratos con un cambio sustancial del sistema indemnizatorio, de manera que el contrato indefinido sea la opción preferida por empresas y trabajadores. Al respecto, se sugiere un sistema mixto en el que una parte de la indemnización por finalización del contrato dependería de la antigüedad del trabajador en la empresa y la otra, de una cuenta de ahorro individual similar al modelo austriaco. Esta propuesta atenuaría la incertidumbre que obstaculiza la contratación indefinida, propiciaría la inversión en capital humano específico, aumentaría la productividad, incentivaría la movilidad laboral y geográfica, beneficiaría la reasignación sectorial del empleo, y ayudaría a modernizar la negociación colectiva. Finalmente, la creación del fondo de capitalización facilitaría la planificación financiera de las empresas, aumentaría el ahorro de los trabajadores y el nivel de renta de los futuros pensionistas. 1. La reforma laboral de 2012: un avance sustantivo pero no suficiente La reforma del mercado de trabajo aprobada en el año 2012 supuso un avance significativo sobre la normativa previa en relación con la flexibilidad interna de las empresas, la modernización del sistema de negociación colectiva (descentralización y limitación de la ultractividad indefinida), la racionalización de los costes de extinción del contrato de trabajo, la clarificación de las causas de despido procedente, la potenciación de la formación y el aprendizaje y la dinamización de la intermediación laboral1. Desde la entrada en vigor de la reforma laboral, el Gobierno ha adoptado medidas suplementarias encaminadas a intensificar la búsqueda de trabajo por parte de los desempleados que perciben prestaciones2, a mitigar la dualidad y fomentar la utilización del contrato a tiempo parcial3, a bonificar transitoriamente la contratación indefinida4, a aumentar la eficiencia de las políticas activas de empleo5 o a impulsar la empleabilidad de los jóvenes6. Si bien estos cambios eran necesarios y han contribuido a reparar las deficiencias del mercado de trabajo, los elevados niveles de desempleo y temporalidad demandan nuevas medidas para que la regulación laboral siga mejorando. España combina una indemnización por despido de trabajadores indefinidos elevada respecto a otras economías desarrolladas y una legislación sobre contratación temporal flexible (en relación con los indefinidos) y poco efectiva, lo que segmenta a los trabajadores en dos grupos según su mayor o menor protección, y que da lugar a lo que se puede denominar como flexirrigidez del mercado de trabajo español.7 Esta dualidad tiene efectos negativos sobre la desigualdad8. La temporalidad incide más en los colectivos más vulnerables y con mayores dificultades de inserción laboral (jóvenes y poco cualificados, tal y como muestra el Gráfico 1), lo que causa importantes problemas de equidad. Además, los trabajadores temporales tienen una probabilidad mucho mayor de perder su empleo que los indefinidos, lo que exacerba la volatilidad del componente cíclico del desempleo. https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2014/11/Observatorio-reforma_sistema_indemnizatorio_e1.pdf

10 febrero 2015

El futuro del capitalismo. CIDOB

Europa - [05/12/2014]http://www.cidob.org/es/noticias/europa/el_futuro_del_capitalismo El futuro del capitalismo La reciente deriva del capitalismo, que ha traído consigo un aumento de la desigualdad y la corrupción a la vez que ha ido perdiendo legitimidad ciudadana, está generando malestar en sectores cada vez más transversales y acrecentando la distancia entre las élites y la ciudadanía en Europa. Todos estos factores están poniendo en cuestionamiento el futuro del capitalismo y es por ello que CIDOB y el Círculo de Economía han organizado un seminario con reconocidos expertos en la materia, para diagnosticar esta situación y analizar su posible evolución. Desigualdad, pobreza y falta de oportunidades. Éstos son los tres síntomas que evidencian que algo va mal en el capitalismo, tal y como expuso Antón Costas, presidente del Círculo de Economía, al dar comienzo la mesa redonda. El capitalismo bien entendido es un sistema económico orientado al bienestar, cuya preocupación principal es la renta per cápita de sus ciudadanos y la mejora de su nivel de vida y sus expectativas. Cuando esta premisa se rompe, el sistema empieza a fallar: una sociedad con desigualdades puede funcionar mientras la ciudadanía perciba que existen oportunidades; en el momento en que esto deja de ser así, la sociedad deja de ser tolerante con las desigualdades. Así pues, después de la crisis ¿hay vida para el capitalismo? Carles A. Gasòliba, presidente de CIDOB, considera que el capitalismo es como la energía, que simplemente debe transformarse. En palabras de Thomas Piketty, esta transformación debe pasar por recuperar el capitalismo redistributivo basado en un sistema impositivo global. Tal y como ya anunciaba J. F. Kennedy, el capitalismo en su forma modificada no desaparecerá, ya que sus críticos acabarán por descubrir que los otros sistemas son peores. Por último, y citando en esta ocasión a Martin Wolf, Gasòliba añadió que “el capitalismo ha cambiado siempre y ahora necesita volver a cambiar, llevando a cabo reformas prácticas y revisando las estructuras con las que opera”. El profesor de Economía de IESE, Alfred Pastor, fue el encargado de conducir la exposición inicial, en la que planteó los tres grandes problemas a los que se enfrenta el sistema en la actualidad: las desigualdades, el futuro del empleo y las crisis recurrentes y endógenas. Para evitar que se cumpla la profecía de Marx, que anunciaba el derrumbamiento del capitalismo a causa de sus contradicciones internas, Pastor hizo mención a las tres posibles soluciones que Hilaire Belloc plantea en su libro, El Estado Servil. Tanto la primera de ellas, repartirlo todo de nuevo; como la segunda, la colectivización, resultan inviables. En cuanto a la tercera, el Estado servil presenta un escenario en el que los trabajadores venden su libertad a cambio de seguridad, una premisa que acaba de romperse dado que ya no existe el trabajo para toda la vida. Para Pastor, el capitalismo no es más que una evolución de la economía de mercado que nace de la Iglesia Católica en Italia. Sin embargo, lo que distingue al capitalismo de otras formas de economía de mercado es el sujeto. En este sentido, maximizar el bienestar colectivo no es más que maximizar la suma de bienestares individuales, en los que el bien más preciado es la libertad; si no hay propiedad, no hay libertad. El individuo autónomo no existe –y si existe, es un monstruo–, necesitamos del resto para nuestro desarrollo. En este sentido, el propósito de la economía es facilitar el desarrollo del individuo en su entorno, siendo su objetivo final el bien común, “el bien de estar juntos”. No hay nada superior a la persona, pero la persona necesita de la comunidad; por ello, la productividad no debe primar nunca sobre la creación de empleo. Sin embargo, hemos dejado que el enriquecimiento pese demasiado. Tal y como ya anunciaba Adam Smith, admirar la riqueza lleva a la corrupción de los sentimientos morales y esto ha desembocado en la forma degenerada de economía de mercado que estamos viviendo actualmente. Por ello, Pastor considera que ha llegado el momento de reequilibrar, de manera que la riqueza no sea el móvil principal de la gente, y de reorientar, para que el bien común prime sobre el éxito individual. El diálogo entre los expertos que participaron en esta mesa redonda fue moderado por Jordi Bacaria, director de CIDOB, que inició esta segunda parte de la jornada matizando la diferencia entre la desigualdad, no necesariamente injusta, y la inequidad. Contextualizando la crisis económica y de confianza, marcada por la reciente ruptura del bipartidismo y el distanciamiento entre ciudadanía y élites, Belén Barreiro, directora de MyWord y expresidenta del CIS, explicó el cambio de tendencia que ha experimentado España entre 2007 y 2012. Durante estos cinco años, ha pasado de ser uno de los países más pro capitalistas a verse invadido por un sentimiento anticapitalista y un crecimiento de los indicadores de ciudadanía activa (aumento de las manifestaciones, mayor interés por la política, nacimiento de un partido ciudadano como Podemos). Este cambio ha venido acompañado del rechazo a las grandes empresas y la desconfianza del mundo financiero, comportamientos que no dependen de la clase social sino de “cómo te ha tratado la crisis”. En este sentido, los ciudadanos más moderados o de centro muestran niveles preocupantes de rechazo a la economía de mercado. A estos datos, Barreiro añadió que 1 de cada 2 españoles considera que ha bajado de clase social por culpa de la crisis. Este conjunto de percepciones ha generado cambios en la forma de consumir y ha provocado la activación de la sociedad, que busca soluciones dentro de sí misma: economía colaborativa, consumo ético. El periodista Antonio Franco, desde su posición de “observador del profundo malestar que ha invadido la sociedad occidental”, afirmó que el sistema capitalista se resiste a cambiar pero está siendo forzado a hacerlo. El capitalismo está condenado a transformarse, posiblemente de forma lenta y con muchos costes, y esta reforma sólo puede ir en una doble dirección, una en la que los poderes democráticos dejen de estar subordinados a los poderes financieros, creando marcos legales capaces de acabar con la corrupción, y donde se acepten medidas para evitar que la globalización siga acentuando las desigualdades. Así pues, esta reforma debe ser una cuestión política más que económica y el mejor lugar para llevarla a cabo es la Unión Europea, por su tradición democrática y su experiencia en transformaciones. La gente se ha cansado de quejarse y ha entendido que a través de las urnas se pueden cambiar las cosas. Desde el punto de vista empresarial, Jordi Mercader, presidente de Miquel y Costas & Miquel, considera que el deber de los empresarios es proteger el modelo de mercado mediante una asignación eficiente de los recursos, produciendo bienes y servicios, volviendo a las bases del sistema y corrigiendo sus trayectorias. Asimismo, ve imprescindible ejercer un control sobre los responsables y gestores del sistema para garantizar la ética general, con iniciativa emprendedora y rigor de funcionamiento. Para Mercader, el futuro pasa por la innovación, la apuesta por la creatividad y los valores tecnológicos. De la misma forma, el capitalismo del futuro debe fundamentarse en la calidad de una clase dirigente que interiorice la cultura del esfuerzo, la capacidad de emprender y de asumir riesgos, que sea socialmente activa y apueste por las personas, primando los valores de solidaridad, sostenibilidad, experiencia y conocimiento. Seguidamente, Fiona Maharg, corresponsal de Thomson Reuters Breakingviews en Madrid, empezó señalando otros modelos de capitalismo de estado, como el de Brasil, China o Rusia, que se caracterizan por combinar herramientas del capitalismo con empresas de estado muy potentes. Por otra parte, destacó que durante la crisis únicamente se han subido los impuestos un 2%. Maharg considera que no se producen más subidas de impuestos porque la gente no confía en el gobierno para determinar una redistribución justa y plantea como otra posible opción reducir los sueldos de los ejecutivos. Finalmente, y en relación a las recientes corrientes populistas, Maharg afirma que “el populismo es muy bueno reconduciendo el descontento pero no tanto proponiendo soluciones”. Por último, el filósofo Josep Ramoneda inició su exposición poniendo de manifiesto el equilibrio precario que existe entre capitalismo y democracia y recordando, en palabras de Fernand Braudel, que “el capitalismo es el privilegio de unos pocos, impensable sin la complicidad de la sociedad”. Para Ramoneda, “nos acabamos creyendo que existía una inmensa clase media; con la crisis este velo se cayó y la clase se partió en dos –los que mantuvieron el trabajo y los que no”. En la situación actual, la soberanía la ejercen poderes externos: los gobiernos pierden el control y los ciudadanos pierden el control sobre los gobiernos, “la democracia se pone cabeza abajo”. Los gobiernos ya no viven mirando a los ciudadanos sino a los mercados financieros y la política debe ser capaz de recuperar la autoridad para no caer en un autoritarismo postdemocrático.

07 febrero 2015

V.Esteve....Puede la Teoría de Juegos ayudar a entender las negociaciones de Grecia?

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/07/actualidad/1423333771_678411.html Vicente Esteve ¿Puede la Teoría de Juegos ayudar a entender las negociaciones de Grecia? http://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2015-02-07/puede-la-teoria-de-juegos-ayudar-a-entender-las-negociaciones-de-grecia_703669/ La teoría de juegos es una disciplina que estudia situaciones en las que es relevante la interdependencia estratégica, es decir, que el resultado para cada jugador depende de sus propias decisiones y de las decisiones de los demás. Ha sido aplicada, principalmente, en economía, pero ha tenido también un desarrollo amplio en gestión, sociología, psicología, filosofía, e incluso en biología evolutiva. En el caso de la Economía, la teoría de juegos inició su análisis formal en 1944 con el trabajo de John Von Neumann y Oskar Morgenstern, The Theory of Games and Economic Behaviour. Posteriormente, merecen ser citados por sus aportaciones centrales tres premios Nobel de Economía: John Nash, John Harsanyi y Reinhard Selten. Dado que el nuevo gobierno griego ha basado su política electoral en el fin de la austeridad, y dado que el pago de la deuda supone una parte muy importante del PIB griego, las negociaciones para refinanciar la deuda pública de Grecia con la troika y con el resto de los países de la zona del euro constituyen una baza ineludible para la credibilidad del nuevo Gobierno. Esta situación se puede analizar mediante la Teoría de Juegos. Para analizar las negociaciones de la deuda griega a través de la Teoría de Juegos hay que tener en cuenta las grandes diferencias que existen entre los contrincantes (Grecia y Alemania), el manejo del farol y que el resultado de la partida condicionará las reglas de los juegos futuros Para sentar las bases analíticas habría que precisar algunos aspectos. En primer lugar, los jugadores son muy diferentes, mientras que Grecia supone el 1,9% del PIB de la zona del euro, el otro jugador representa, obviamente, el 98,1% restante, sin embargo los intereses de ese 98,1% no son homogéneos, no es lo mismo la posición de Alemania, incluso geoestratégica, que la de Bélgica. Este aspecto matiza algo la desigualdad entre los jugadores. En este sentido, son relevantes las visitas del primer ministro griego a los países que considera menos integrados en la política de austeridad como Italia y Francia, obviamente, tratando de debilitar al gigante. El segundo aspecto a considerar es que en esas negociaciones no solo se juega el juego Eurozona-Grecia, sino que el resultado al que se llegue condiciona el resto de los juegos futuros Eurozona-resto de los países, además de enviar una señal a las poblaciones de estos países. Dependiendo del resultado final, la señal podría ser muy preocupante para países como España con partidos de extrema izquierda emergentes. Un tercer aspecto es el manejo del farol, con el que Grecia ha iniciado la partida, amenazando con salir del bloque Unión Europea-occidente y entrar en el bloque ruso-oriental. En mi opinión, esta amenaza no es creíble ya que la fórmula no le interesa cumplirla, pero una cosa es el interés del pueblo griego y otra la de sus gobernantes actuales. Esperemos que no haya divergencia. Por lo tanto, el problema tiene que ver con un complicado conjunto de negociaciones entre unas partes muy diferentes en cuanto a su capacidad negociadora y con intereses muy dispares. El problema mayor es que el resultado al que se llegue va a afectar, a largo plazo, a toda la política europea, incluso a la estabilidad de la Unión Europea y, en particular de la Unión Monetaria. Esperemos que, aunque sea por una vez, los políticos negociadores piensen en el largo plazo. Podemos especular a qué juego podrían jugar el gobierno griego y la troika a través de algunos ejemplos. 1.) El juego de la gallina. Un camión de gran tonelaje y un turismo se dirigen hacia un puente de único sentido desde puntos opuestos. Si ninguno se desvía, chocarán. Puesto que los costes de la colisión son mucho mayores para el turismo, éste cederá el paso. Aplicación a Grecia y a la troika. Grecia y la troika suponen que la otra parte tiene mucho que perder si no cede. Los griegos podrían verse expulsados de la zona euro y no podrían financiar gran parte de sus servicios públicos y de sus pensiones. La troika perderían los cuantiosos préstamos concedidos a Grecia en los sucesivos rescates. A ambas partes les resulta fácil imaginar que la otra parte reaccionará primero y cederá a las demandas de la primera. Pero esto no ocurre. Sin embargo, como recomendaba el general y filósofo chino Sun Tzu 650 años antes de Cristo, hay que dejar una salida honorable al otro jugador, para que el resultado sea estable. 2.) El dilema del prisionero. La policía detiene a dos hombres y los interroga por separado. No hay suficientes pruebas para condenar a ninguno, así que ofrecen un trato a cada uno. Si cooperan y testifican contra el otro, obtendrán la libertad y el otro irá a la cárcel. El único equilibrio posible de este juego es aquél en el que se delatan mutuamente y terminan condenados. Sin embargo, la noticia optimista en este caso, es que si el juego se juega muchas veces y no se conoce cuando va a terminar este juego, es posible una trayectoria de equilibrios en los que se colabora. Hay que conseguir que el Banco Central Europeo imprima más dinero y lo emplee para comprar bonos griegos. Así, los griegos podrían aumentar el gasto público por la vía más barata y el coste se distribuiría entre los otros 17 miembros Aplicación a Grecia y a la troika. Si Grecia continua con el ajuste presupuestario y las reformas económicas impuestas con los rescates, los desequilibrios de la economía griega se corregirían gradualmente y se recuperaría una senda de crecimiento duradera y sostenible. Sin embargo, dado que el nuevo gobierno ha anunciado repetidamente su intención de no colaborar, Grecia y la zona del euro podrían acabar con una larga y todavía más profunda recesión en Grecia y la pérdida de la deuda en la zona del euro. Si plantean el juego como una larga partida con muchas jugadas, donde la zona del euro cede en algún aspecto y Grecia renuncia a su programa demagógico, se podría aliviar algo la situación del pueblo griego y no comprometer el futuro de la propia Unión Monetaria. 3.) El dilema de la cena. Diez personas salen a cenar y dividen la cuenta a partes iguales. Cada uno decide pedir el plato más caro, aunque sólo sea marginalmente mejor que el más barato porque, cuando el coste adicional se divida entre diez, el importe final será insignificante. Sin embargo, si los diez llegan a la misma conclusión, acabarán pidiendo los diez platos más caros de la carta. Aplicación a Grecia y al resto de países de la zona del euro. Hay que conseguir que el Banco Central Europeo imprima más dinero y lo emplee para comprar los bonos griegos. De esta manera, los griegos podrían aumentar el gasto público por la vía más barata. Además, el coste se distribuye entre los otros 17 miembros de la zona del euro. Evidentemente, esto que parece tener sentido individualmente, no soporta un análisis colectivo ya que, si todos hacen lo mismo, que lo harán, la dinámica de la deuda pública de los 18 países de la zona del euro se haría insostenible y el Banco Central Europeo no podría mantener el programa de compras. Es como si el menú que adquieren entre todos los comensales no pudiera ser pagado por ellos y tuvieran que pedir prestado para mantener sus alegrías, pero ¿quién se arriesga a prestar si no tiene la seguridad de que, partir de entonces, el consumo de platos tendrá en cuenta lo que uno tiene (produce) y está seguro de que va a recuperar el préstamo más los intereses? Este último es el juego más peligroso desde el punto de vista de la estabilidad de la zona del euro y en el que los griegos podrían encontrar apoyos. Este juego pone, además, de manifiesto el gran déficit de la Unión Monetaria, que es la inexistencia de un presupuesto europeo con un control a nivel europeo de la deuda. Si la zona del euro lo acepta en la manera en que se está planteando, la inestabilidad a largo plazo estará garantizada.

29 enero 2015

Economia de la conducta. Enlaces

Enlaces
http://research.barcelonagse.eu/tmp/working_papers/802.pdf
http://www.barcelonagse.eu/tmp/pdf/12E017_Experimental_Economics.pdf
http://pareto.uab.es/prey/cvweb.pdf
http://focus.barcelonagse.eu/income-comparisons-non-cognitive-skills/
http://focus.barcelonagse.eu/topics/economic-welfare/
http://focus.barcelonagse.eu/topics/behavioral-economics/
Boyce, C. J. (2010). Understanding fixed effects in human well-being, Journal of Economic Psychology, 31, 1-16
Costa, P.T., & R.R McCrae (1992). NEO PI-R. Professional manual. Odessa, FL: Psychological Assessment Resources, Inc.
Ferrer-i-Carbonell, A. & P. Frijters (2004). How important is methodology for the estimates of the determinants of happiness? The Economic Journal, 114, 641–659.
Behavioral Economics and Policy - Barcelona GSE, The Barcelona Graduate School of Economics offers masters in Economics and Finance taught in English,  ...
www.barcelonagse.eu/behavioral-economics-policy.html
Apr 7, 2014 ... Uri Gneezy and Pedro Rey-Biel use behavioral economics to show that finding the incentive sweet spot is not as easy as it first appears.
focus.barcelonagse.eu/topics/behavioral-economics/
14 hours ago ... January 28, 2015 Public Policy No Comments ... Behavioral Economics · Economic Development · Economic Welfare · Education · Financial ...
focus.barcelonagse.eu/
Barcelona GSE - Graduate School of Economics ... Behavioral Economics ... Environmental PolicyStringency and Technological Innovation: Evidence from ...
www.barcelonagse.eu/Faculty.php?id=483
Masters courses in Economic Theory, Statistics and Econometrics, Microeconomics, ... and Policy · International Trade, Finance and Development · Macroeconomic Policy and Financial Markets · Data Science ... Behavioural Decision Making
www.barcelonagse.eu/UPF-GSE_Master_in_Economics_Courses.html
The Impact of Behavioural Assumptions on Management Ability: A Test Based .... Nordic Economic PolicyReview: Globalization, labour market institutions and ...
www.barcelonagse.eu/Publications.html
Oct 1, 2014 ... October 1, 2014 Health Economics Public Policy No Comments · missing girls. When migrants enter a new country, do they bring their family ...
focus.barcelonagse.eu/topics/health-economics/
... monetary and fiscal policy; labor and public economics; international economics; developmenteconomics; business and market organization; behavioral and ...
www.barcelonagse.eu/economics-letter.html
Apr 4, 2014 ... What's Behavioral Economics and why is it useful? ... Why is it so important for companies orpolicy makers to test decisions before putting them ...
www.barcelonagse.eu/news-gneezy-lecture-incentives.html
Sep 30, 2010 ... ... history, environmental economics, econometrics, and monetary policy. ... applied microeconomics, decision theory, behavioral economics, ...
www.barcelonagse.eu/affiliated1011.html
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http://www.barcelonagse.eu/search.html?search=behavioral%20economics%20and%20policy

Balance Sheet Recessions with Informational and Trading Frictions . Vladimir Asriyan

Barcelona GSE Working Paper No. 806

Title: Balance Sheet Recessions with Informational and Trading Frictions
Authors: Vladimir Asriyan
Date: 15-01-2015
Keywords: balance sheet recessions, contingent contracts, liquidity, informational frictions, trading frictions, financial regulation
JEL Codes: E32, E44, G01

Abstract:
Balance sheet recessions result from concentration of macroeconomic risks on the balance sheets of leveraged agents. In this paper, I argue that information dispersion about the future states of the economy combined with trading frictions in financial markets can explain why such concentration of risk may be privately but not socially optimal. I show that borrowers face a tradeoff between the insurance benefits of financing with macro contingent contracts and the illiquidity premia they need to pay creditors for holding such contracts. In aggregate, as borrowers sacrifice contingency in order to provide liquidity, the severity of macroeconomic fluctuations becomes endogenously linked to the magnitudes of information dispersion and trading frictions. In this setting, I study the policy implications of the theory and I find that subsidizing contingencies in private contracts is welfare improving; in particular, policies that solely target borrowers' leverage are sub-optimal.


The Great Recession has once again underscored the important role that financial frictions play in the amplification and propagation of macroeconomic shocks. We were again reminded that the concentra- tion of macroeconomic risks on the balance sheets of leveraged agents can produce powerful feedback effects and turn shocks of small magnitude into full-blown balance sheet recessions.1 As an example, the disproportionate exposure of leveraged households to real estate risks is thought to have been responsible for the large and prolonged drop in consumption and employment in the recent recession, and similar arguments have been made of the contribution of the financial sector to the recession.2 Although the literature has long recognized that balance sheet recessions can result from the com- bination of leverage and concentrated risks, we do not have a good understanding of why borrowers often choose to retain so much risk on their balance sheets to begin with. Answering this question is particularly important for policy makers to design an effective framework for financial regulation.
Much of the existing literature on balance sheet recessions assumes that borrowers and creditors cannot write contracts contingent on the aggregate states of the economy. However, the typical agency-based explanations for why these contingencies may be limited do not apply to aggregate states: atomistic agents cannot influence aggregate outcomes and in many cases there are readily available indicators that can be used in contracting (e.g. GDP, real estate indices, inflation).3 This is particularly important since our standard models predict that agents’ ability to contract on aggregate states can generate sufficient risk-sharing so as to eliminate the balance sheet amplification mechanism altogether.4

Sigue en..... 

http://research.barcelonagse.eu/One_Paper.html?paper=806
http://research.barcelonagse.eu/tmp/working_papers/806.pdf



Spain; Email: vasriyan@crei.cat; Website: https://sites.google.com/site/vasriyan. Acknoledgments: I am indebted to my advisors William Fuchs, Yuriy Gorodnichenko, Pierre-Olivier Gourinchas, and Demian Pouzo for their support and invaluable guidance. I also thank Liang Bai, Matthew Botsch, Fernando Broner, Julie Cullen, Sebastian Di Tella, Haluk Ergin, Ben Faber, Nicolae Gaˆrleanu, Brett Green, Terrence Hendershott, Amir Kermani, Scott Kostyshak, Gustavo Manso, Pascal Michaillat, John Mondragon, Takeshi Murooka, Maury Obstfeld, Aniko O ̈ery, Marcus Opp, Alberto Martin, Christine Parlour, Romain Ranci`ere, Ana Rocca, Andr ́es Rodr ́ıguez-Clare, David Romer, Michel Serafinelli, Viacheslav Sheremirov, Asrat Tesfayesus, Robert Townsend, Victoria Vanasco, Jaume Ventura, Johan Walden, and seminar participants at UC Berkeley, CREi - Universitat Pompeu Fabra, Barcelona GSE, the Federal Reserve Board, the World Bank, EIEF - Rome, Universita Bocconi, Universitat de Barcelona, the Society for Economic Dynamics, the 7th Joint French Macro Workshop, and the European Winter Meeting of the Econometric Society for helpful suggestions and comments. I also thank Yimei Zou for excellent research assistance.

20 enero 2015

Sobre la viabilidad económica de la creación de una renta básica universal (I)

http://nadaesgratis.es/?p=41773

1.Sobre la viabilidad económica de la creación de una renta básica universal (I)

por ABRAHAM ZACUTO el 19/01/2015



1.Sobre la viabilidad económica de la creación de una renta básica universal (I)

En una serie de dos artículos se analiza brevemente la viabilidad económica de algunas propuestas recientes aparecidas en el panorama político español, en particular las relativas a la introducción de una renta básica universal y de una renta de inserción, respectivamente.
El programa de la agrupación política “PODEMOS” con que se presentó a las elecciones europeas de mayo de 2014 incluía, entre otra propuestas, el “Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza con el fin de posibilitar un nivel de vida digno. La renta básica no reemplaza al Estado de bienestar, sino que trata de adaptarlo a la nueva realidad socio-económica. Sustitución de las prestaciones sociales condicionadas menores a la cuantía de este ingreso básico. Financiación a través de una reforma progresiva del IRPF y de la lucha contra el fraude fiscal” (véase aquí). Con posterioridad, en noviembre de 2014 se presentó un documento que debe servir como punto de partida para la discusión y elaboración del programa económico de la agrupación para las próximas elecciones generales en el que se señala “Debería articularse un gran Pacto estatal contra la pobreza y la exclusión social orientado…. a establecer un sistema de renta mínima garantizada como derecho subjetivo de todas las personas” (véase aquí).
La propuesta de creación de una renta básica universal (RBU) no es novedosa. De hecho, desde 1986 existe una red europea, la Basic Income Earth Network (BIEN), que tiene como objetivo fundamental impulsar el debate y el análisis sobre esta propuesta (España cuenta con la denominada Red Renta Básica (RRB), como sección oficial de la BIEN). Las principales características de la renta básica universal, que la distingue de otras prestaciones ya existentes en la mayoría de los países europeos, son que los destinatarios son los individuos y no los hogares o familias y el derecho a su percepción no exige ningún tipo de requisito más allá de la ciudadanía, es decir es independiente de la existencia de otras fuentes de renta y no requiere una contraprestación laboral o que el individuo se encuentre en búsqueda activa de trabajo. El Dividendo del Fondo Permanente (PFD) de Alaska financiado por una fracción de los ingresos estatales derivados del petróleo y que reparte una renta anual variable (en su historia ha variado desde 331$ en 1984 hasta 2.069$ en 2009) a todos los individuos que lleven al menos un año de residencia sería un buen ejemplo de RBU.
La primera cuestión que plantea la propuesta de renta básica es su viabilidad financiera. Una estimación sobre su coste potencial en el caso español puede efectuarse sobre la base de las cifras de población más recientes, que cifran el número de habitantes en España en 46,508 millones de personas a finales de 2013. Si se decidiera fijar la renta básica en el denominado umbral de la pobreza, que se iguala habitualmente al 60% de la mediana de la renta de los individuos de un país, la cuantía a percibir por cada individuo, asumiendo que todos los ciudadanos cobraran la misma cuantía con independencia de su edad o renta, sería de alrededor de 8.114 euros anuales (cuantía estimada a partir de la información proporcionada por la Encuesta de Condiciones de Vida correspondiente a 2013 de Eurostat). El coste para las arcas públicas de un programa de estas características habría sido, por tanto, de 377.365 millones de euros anuales en 2013 (cerca del 36% del PIB de ese año). Si se optara por restringir la percepción de la renta básica a los mayores de edad (la población mayor de 18 años en España se situó a principios de 2014 en alrededor de 38,159 millones de personas), como en ocasiones se defiende, el coste alcanzaría los 309.297 millones anuales, alrededor del 30% del PIB en el caso español.
La redacción de la propuesta parece sugerir, no obstante, que la renta básica sustituiría a las prestaciones condicionadas actuales que se encuentran por debajo del umbral de la pobreza. En el caso español es posible calcular la magnitud de estos “ahorros”, al menos de forma aproximada. De acuerdo con la información disponible sobre beneficiarios y cuantías medias de las distintas prestaciones existentes, el establecimiento de una renta básica equivalente al umbral de la pobreza permitiría reducir en alrededor de un 9% del PIB el gasto en prestaciones sociales actuales. El coste neto de la introducción de la renta básica sería, por tanto, de alrededor del 21% del PIB al año, bajo el supuesto de que solo se aplicara a los mayores de edad.
Obviamente, el sector público debería recaudar de los agentes económicos una cantidad equivalente al coste neto estimado. En el caso español, su financiación requeriría aumentar los ingresos públicos anuales de las AAPP en más de un 55% en relación con los recaudados en el año 2013. En concreto, los ingresos públicos se situaron en 2013 en 393.468 millones de euros (37,5% del PIB) y financiar la renta básica exigiría recaudar 220.328 millones de euros adicionales (21 puntos porcentuales de PIB). Las distorsiones que un incremento de la presión fiscal de esa magnitud produciría son difíciles de estimar pero necesariamente serían muy elevadas. Es más, la reacción esperada de los agentes, tanto en términos de deslocalización de empresas como de desincentivos a la participación laboral asociada a unos tipos marginales impositivos extremadamente elevados o de incremento del fraude fiscal y la economía sumergida, harían probablemente imposible recaudar esas cuantías. Como referencia, los sucesivos incrementos del IVA durante la crisis, que han situado el tipo general de este impuesto en el 21% desde el 16% vigente en 2007, habrían generado un incremento de recaudación, de acuerdo con las estimaciones de la Agencia Tributaria, de alrededor del 2% del PIB, sin tener en cuenta la reacción de los agentes, lo que representa solo una décima parte de lo que se requeriría para financiar la renta básica.
Una propuesta de estas características tendría, además, un efecto muy importante en la composición de los flujos migratorios. Es razonable pensar que nuestro país se convertiría en más atractivo para los inmigrantes de baja cualificación, que tendrían derecho también a la renta básica, salvo que se limitara su pago a la población de nacionalidad española. Por el contrario, no es probable que la medida incrementara los flujos de retorno de los españoles que han emigrado ya que el efecto neto entre la renta básica universal y la mayor carga impositiva perjudicaría sobre todo a los trabajadores más cualificados, que son los españoles que han emigrado en mayor medida.
Pero, sin duda, algunos de los efectos más negativos de la propuesta se derivarían de los incentivos negativos que generaría a la participación laboral. En la medida que su percepción no incorpora ninguna condicionalidad, ni de búsqueda de trabajo ni de participación en actividades formativas, los efectos sobre la participación laboral pueden ser especialmente negativos para aquellos colectivos que probablemente se pretende proteger, que es el de las rentas más bajas. La percepción de un subsidio incondicional genera un efecto renta que permite a cualquier individuo consumir lo mismo trabajando menos, con lo que hay un evidente desincentivo a trabajar. Kimball y Shapiro (2010) estiman una elasticidad renta del trabajo en el entorno del 1% y recopilan evidencia empírica coherente con esta magnitud. Como ejemplo alternativo, un estudio del servicio de empleo vasco en 2011 desveló que un 44% de las personas que recibían la renta de garantía de ingresos vasca (similar al concepto de renta básica de inserción o lo que sería igual a una renta limitada a aquellas familias que no alcanzan en conjunto un nivel de renta considerado como de subsistencia) en el municipio de Bilbao y fueron contactadas para participar en un proceso de selección de 200 puestos de trabajo, no quiso participar en él. Esto derivó en cambios legislativos que incrementaron la relación entre el cobro de la renta y la mejora de la empleabilidad de la persona. La conversión de la práctica totalidad de las prestaciones condicionadas actuales, entre las que se encuentran las pensiones y las prestaciones por desempleo, en prestaciones no condicionadas, generaría también efectos muy negativos sobre la participación de los trabajadores en el mercado laboral.
Finalmente, es importante subrayar que una medida de estas características situaría el peso del gasto público en la economía española en niveles cercanos al 65% del PIB, dado que el gasto público sobre PIB se situó en España en el 44,3% del PIB en 2013. Esta es una magnitud que no se observa en ninguna economía desarrollada o en vías de desarrollo, con la excepción de Libia, país en el que esa ratio alcanzó un 70% en 2013 (aquí). Es un nivel que se sitúa 15 puntos de PIB por encima del promedio del área del euro y 25 puntos de PIB más elevado que el observado en la media de los países del G20. Francia, país europeo en el que esta ratio alcanzó un nivel más elevado en 2013, presentó también en ese año una ratio significativamente más baja, del 57% del PIB. El nivel de redistribución de la renta asociado a ese nivel de gasto público y de los impuestos necesarios para financiarlo no tendría parangón en las economías mundiales lo que como no puede ser de otra forma llevaría asociadas consecuencias económicas de calado. En este sentido, existe un cierto consenso en la literatura económico empírica sobre la existencia de una relación negativa entre el tamaño del sector público y el crecimiento en el caso de los países desarrollados, tras controlar por otros factores como diferencias en la demanda de servicios públicos asociadas a niveles de desarrollo distintos (véase Bergh, A. and M. Henrekson (2011), “Government size and growth: a survey and interpretation of the evidence”, Journal of Economic Surveys, 25 (5), 872-897).

Nota aclaratoria: El cálculo sobre el gasto en prestaciones sociales que podría eliminarse con el establecimiento de una renta básica equivalente al umbral de la pobreza (alrededor de un 9% del PIB) se efectúa sobre la base de la información disponible (Informe Económico Financiero de la Seguridad Social, Información Presupuestaria del Servicio Público de Empleo Estatal, y de las CCAA). En el cálculo se incluyen las distintas pensiones gestionadas por la Seguridad Social (salvo las de Incapacidad Temporal), el SPEE y las de las CCAA. En concreto, se asume que la creación de la renta básica permitiría “ahorrar” el 60% de las pensiones contributivas (alrededor de 65.000 millones de euros en 2013) y el 70% de las prestaciones por desempleo y renta agraria contributiva (alrededor de 15.000 millones de euros en 2013). Asimismo, se asume que se ahorraría la totalidad de las pensiones no contributivas de la Seguridad Social (3.902 millones de euros en 2013), el subsidio de desempleo, subsidio SEASS y la renta activa de inserción (alrededor de 8.600 millones de euros en 2013) y las prestaciones pagadas por otras Administraciones Públicas (alrededor de 4.800 millones de euros en 2013). En total, el ahorro calculado por la introducción de la renta básica sería de alrededor de 97.000 millones de euros (9,3% del PIB de 2013).

19 enero 2015

RICHARD KOO,El efecto de la compra de deuda en la economía real será escaso

Entrevista al economista Richard Koo en El País, donde habla de como las compras de deuda a gran escala (Quantitative Easing) van a alimentar los precios en los mercados financieros, sin tener efecto en la economía real, una visión similar a la teoria de debt deflaction de Fisher y que cogieron otros economistas posteriores como Minsky o los propulsores de la teoría monetaria del circuito, o también de la Modern Monetary Theory (todos postkeynesianos), que señalan los pobres efectos de la política monetaria en una situación de desapalancamiento de todos los agentes. http://economia.elpais.com/…/actuali…/1421525764_829654.html

1. Antecedentes, Recesión de balance, leer articulos anteriores de R.Koo, sobre la crisis de Japón de los noventa, antesala de la crisis 2007-2017

http://brujulaeconomica.blogspot.com.es/2009/02/11-otros-economistas.html


2.RICHARD KOO | ECONOMISTA JEFE DEL BANCO DE INVERSIÓN JAPONÉS NOMURA

“El efecto de la compra de deuda en la economía real será escaso o nulo”

Frankenstein, Drácula, Doctor Jekyll y Mr. Hyde. Las tres novelas fueron escritas en épocas de crisis, con la bancarrota pisándole los talones a sus autores. La Gran Recesión no ha dejado aún nada parecido, aunque sí ha alumbrado a algún economista clarividente. El taiwanés Richard Koo es uno de ellos: ha dado lo más parecido a una explicación como la de Irving Fisher para entender la Gran Depresión. Es esta: si todo el mundo (familias, empresas, bancos y Gobiernos) trata de reducir sus deudas a la vez, lo más probable es un colapso de la demanda y una caída de los precios, que hará más difícil pagar las deudas y dejará una lesión económica difícil de curar, que Koo bautiza como “recesión de balance”.
El economista jefe del banco de inversión Nomura tenía un asiento en primera fila en la crisis que estalló en Japón en 1990, y ha sido un martillo con los errores de su Gobierno. Pero en una larga conversación telefónica afirma que los fallos de Japón “son un juego de niños al lado de los europeos”. Y dispara una ráfaga inquietante contra la próxima jugada del Banco Central Europeo (BCE): “El mercado lleva semanas descorchando champán, pero los efectos de las compras de deuda sobre la economía real serán escasos o nulos”.
Pregunta. ¿Por qué ese escepticismo con un instrumento que ha funcionado relativamente bien en EE UU o Reino Unido?
Respuesta. Las compras de deuda a gran escala (QE, por sus siglas en inglés) van a funcionar en los mercados: en parte ya lo ha hecho, no hay más que ver la cotización del euro o los intereses de la deuda. Pero es muy dudoso que eso haga funcionar la economía real: en EE UU y Reino Unido no han tenido efectos sustanciales, casi todo el dinero se ha quedado en los mercados; en la eurozona los efectos sobre la economía real serán escasos o nulos. El problema de Europa es que nadie quiere pedir prestado: lo que quieren empresas y familias es devolver la deuda. Los mercados llevan semanas excitados, pero con los tipos de interés próximos a cero la política monetaria apenas tiene tracción. La solución no es esa.
P. ¿Cuál es?
R. Europa necesita una expansión fiscal. Con los tipos a cero, la política monetaria no es eficaz: y la compra de deuda a gran escala tiene consecuencias a largo plazo más peligrosas que los déficits prolongados. Los estadounidenses no lo han comprendido del todo: en plena recesión de balances, con todo el mundo desapalancándose, su economía es drogodependiente del QE, que le puede pasar factura. En Europa es aún peor: hubo estímulos al inicio de la crisis, pero Grecia causó una alarma injustificada en todo el continente, que empezó con los recortes demasiado pronto. Es curioso. Japón cometió ese error en 1997. EE UU, en 1937.
P. Europa no ha aprendido nada, dice usted en sus libros.
R. EE UU hizo un gran trabajo de limpieza en su sistema financiero, que ya está en condiciones de dar crédito, aunque los riesgos empiezan ahora: una vez desaparezca la trampa de liquidez se verá que el QE es otra trampa. Europa no ha hecho el mismo trabajo de la limpieza, y en la eurozona la transmisión de la política monetaria es través de la banca. Nadie va a pedir créditos por mucha liquidez que dé el QE si la demanda no se recupera. En estas condiciones, el estímulo monetario es inútil: solo el sector público puede evitar un estancamiento secular con estímulo fiscal.
P. Eso es tabú en Alemania.
R. Europa tiene un problema con los traumas históricos de Alemania. Draghi es consciente de la necesidad de un estímulo, pero apenas puede sugerirlo. Las reformas reciben mucha atención, pero cuando toda la economía está reparando sus balances solo tienen efectos a la larga. El BCE está muy lejos de la realidad: el 80% del problema es de demanda.
P. ¿Qué opina de Draghi?
R. Evitó un accidente grave con las barras libres de liquidez. Pero mire los datos en la economía real: un desastre. EE UU tiene grandes desafíos, pero gente como Ben Bernanke y Larry Summers entendieron lo básico. ¿Dónde están los Bernanke, los Summers de la UE?
P. Japón lleva 25 años en crisis. ¿En Europa va a ser peor?
R. Mucho peor. El paro en Japón fue del 5,5% en el peor momento. La UE ha perdido ya a una generación y puede perder otra si persiste en el error.
P. Los Tratados impiden hacer más política fiscal.
R. Quizá las reglas sean idiotas: si un país se ajusta, le puede ir bien; si todos lo hacen, y todos los agentes se desendeudan, la consecuencia es una depresión. En tiempos normales la regla del déficit del 3% del PIB está bien: en medio de una recesión de balance es una chaladura. Europa debe cambiar el tratado.
P. Vaya usted con esa propuesta a Berlín: buena suerte.
R. Puede haber una alternativa: exigir que los bancos compren solo deuda pública de su país para reducir los riesgos de contagio. Grecia tiene un problema fiscal y necesita una reestructuración, pero el resto de países tienen suficiente ahorro como para aguantar déficits fiscales. Díganles a los alemanes que no quieren su dinero.




DEMYSTIFYING QUANTITATIVE EASING

http://www.economonitor.com/lrwray/2012/11/12/demystifying-quantitative-easing/

It is “QE Week” at EconoMonitor and here’s my contribution.
No, we aren’t celebrating either the Monarch or the ship. We’re talking about the Fed’s Quantitative Easing. I’m going to discuss the basics of QE and explain why it’s Much Ado about almost Nothing.



  • This past September the Fed announced full speed ahead with QE3. Three’s a charm, or so they hope. This time, the Fed promised to buy $40 billion worth of mortgage backed securities (MBSs) every month through the end of the year, and to keep what is essentially a zero interest policy (ZIRP) in place through mid 2015. The Fed also announced that it will purchase other long-maturity assets to bring the total monthly purchases up to $85 billion, with the bias toward the long end expected to put downward pressure on long term interest rates. The Fed made clear that QE3 is open-ended, to continue as long as necessary to stimulate to a robust economic recovery.
    There are two reasons why economic stimulus has come down to reliance on the Fed’s QE. First, policy-makers have bought the Austerian view that fiscal policy is out-of-bounds; some believe it doesn’t work, others believe government has “run out of money”. Both of those views are pure nonsense, but beyond the scope of this blog.
    The second reason is that Chairman Bernanke is enamored with the view that proper monetary policy could have avoided the American Great Depression as well as the Japanese lost decade(s)—two and counting. Essentially, he staked his academic career on the argument that there’s more that the central bank can do, beyond pushing its overnight rate (fed funds rate in the US) to zero (ZIRP).
    When the crisis hit the US in 2007, Bernanke followed the Japanese example by quickly relaxing monetary policy, rapidly pushing down the policy interest rate. After some fumbling around, the Fed also gradually opened its discount window to lend an unprecedented amount of reserves to troubled institutions. As I’ve discussed in previous blogs, all told the Fed spent and lent a cumulative total of $29 trillion to rescue the banks.
    And the Fed’s balance sheet literally exploded—which has got our quantity theory Monetarists and Austrians and Ron Paul followers hyperventilating about hyperinflation. The following graph documents the spectacular growth of the Fed’s liabilities, most of which are “deposits”, that is bank reserves. (See here for discussion: http://www.levyinstitute.org/pubs/wp_698.pdf)
    But that didn’t put the economy on the road to recovery. (Surprise, surprise! Bailing out Wall Street doesn’t help Main Street.)
    And so the Chairman got the chance to try out his pet theory. The Fed should go beyond ZIRP to try unconventional policy, namely, it should continue to buy assets even after it had driven short term interest rates to the zero lower bound. Over the course of the three rounds of Quantitative Easing the Fed has bought prodigious amounts of Treasuries and MBSs.  The following graph shows what the Fed bought. (For detailed explanation, and a key to the abbreviations, see here: http://www.levyinstitute.org/pubs/wp_698.pdf)

    When the Fed buys assets, it purchases them by crediting banks with reserves. So the result of QE is that the Fed’s balance sheet grows rapidly—to, literally, trillions of dollars. At the same time, banks exchange the assets they are selling (the Treasuries and MBSs that the Fed is buying) for credits to their reserves held at the Fed. Normally, banks try to minimize reserve holdings—to what they need to cover payments clearing (banks clear accounts with one another using reserves) as well as Fed-imposed required reserve ratios. With QE, the banks have ended up with humongous quantities of excess reserves.
    As we said, normally banks would not hold excess reserves voluntarily—reserves used to earn zero, so banks would try to lend them out in the fed funds market (to other banks). But in the ZIRP environment, they can’t get any return on lending reserves. Further, the Fed switched policy in the aftermath of the crisis so that it now pays a small, positive return on reserves. So the banks are holding the excess reserves and the Fed credits them with a bit of interest. They aren’t thrilled with that but there’s nothing they can do: the Fed offers them a price they cannot refuse on the Treasuries and MBSs it wants to buy, and they get stuck with the reserves.
    A lot of people—including policy makers—exhort the banks to “lend out the reserves” on the notion that this would “get the economy going”. There are two problems with that. First, banks can lend reserves only to other banks—and all the other banks have exactly the same problem: too many reserves. A bank cannot lend reserves to your household or firm. You do not have an account at the Fed, so there is no operational maneuver that would allow you to borrow the reserves (when a bank lends reserves to another bank, the Fed debits the lending bank’s reserves and credits the borrowing bank’s reserves). Unless you are a bank, you cannot borrow them.
    The second problem is that banks don’t need reserves in order to lend. What they need is good, willing, and credit-worthy borrowers. That is what is sadly lacking. Those who are credit-worthy are not willing; those who are willing are mostly not credit-worthy.
    And we should be glad that banks are not currently lending to the uncredit-worthy. Here’s why: that’s what got us into this mess in the first place.
    Indeed, the mountain of debt that US households are buried under makes the whole Bernanke notion that we need to get banks lending again just plain ludicrous. I don’t want banks to lend. I don’t want households to borrow. What we need is to work off the private debt—pay it down or default on it.
    Some believe that the path to recovery is to get firms to borrow. Again, I think that is wrong-headed. Firms are actually wallowing in cash—they’ve cut costs, fired workers, and stopped spending in order to shore up their cash reserves. They don’t need banks. Indeed, they mostly stopped using banks to finance their spending a long time ago, as they shifted to commercial paper and other nonbank funding.
    Yes, I know that the story is different for small firms—they don’t have cash flow and they aren’t considered credit-worthy so they cannot borrow. They are in a sense collateral damage—Wall Street screwed the economy and households and small business are paying the price. The solution is not more debt for them. If anything, small firms need to do the same thing that most households need to do: reduce debt.
    So, we’ve got banks that don’t want to lend and households and small firms that shouldn’t borrow. We’ve got bigger firms hoarding cash. We have what Richard Koo calls a “balance sheet recession”: too much debt and a strong incentive to de-lever. Firms and households are not only cutting spending, they are also trying to sell assets to pay back debt. And so asset prices are falling.
    All the more reason why banks don’t want to lend. The assets that could serve as collateral are falling in value.
    Is there a way out? Yes there is. There is only one entity in the US that can spend more in a balance sheet recession: Uncle Sam. But Washington won’t let Sam do it. And so we will not recover.
    That is the lesson Chairman Bernanke should have learned from Japan: if you don’t ramp up the fiscal stimulus, and keep it ramped up until a full blown recovery has occurred, you will remain trapped in recession.
    To be sure, it is not Bernanke’s fault that Washington won’t spend more. He’s not in the White House; he’s not in the Treasury; and he’s not in Congress. He has nothing to do with fiscal policy. He’s playing with the only hand he was dealt: monetary policy. And in a balance sheet recession, that hand is impotent.
    So at most, the Chairman is guilty only of creating irrational expectations. He’s the Wizard of Oz, but that steering wheel he’s spinning is not attached to the economy.
    What QE comes down to, really, is a substitution of reserve deposits at the Fed in place of Treasuries and MBSs on the asset side of banks. In the case of Fed purchases of Treasuries, this reduces bank interest income—making them less profitable. Some held out the unjustifiable hope that less profits for banks would equate to more inducement to increase lending. Won’t work, and a bad idea even if it did.
    We want banks to make good loans to willing and credit-worthy borrowers. We don’t want to make banks so desperate for profits that they make crazy loans (again!).
    On the other hand there could be some benefits to banks that manage to unload trashy MBSs by selling them to the Fed. If you were a bank that was stuffed full of all the NINJA mortgages (no income, no job, no assets) made back in 2006, you’d be quite willing to sell those to the Fed—if the Chairman wants to play the role of dope, you’ll happily dupe him. I suspect that as a result of the bail-out plus three rounds of QE, a lot of the trash has been moved to the Fed’s balance sheet.
    That’s good for banksters but it’s horrible public policy. Effectively the banks are moving sure losers off their balance sheets in order to get safe reserves that earn next to nothing. That’s a good trade! But, again, it doesn’t induce them to make more loans, does nothing to stimulate Main Street, and creates all sorts of moral hazard in the financial system. Uncle Ben has taught banks an invaluable lesson: too dumb to fail!
    Let’s summarize QE this way. You have a checking account and a saving account at your bank. Your bank makes you an offer you cannot refuse to shift some funds from your saving account to your checking account. (Let us say they will give you a toaster as a reward—and you really like toasted bread.) Will this shift of funds induce you to run out and spend more? Probably not. Especially if you are worried about the future, your spouse was recently fired, and you are underwater in your mortgage. You might even spend a bit less because you earn less on interest in the checking account.
    QE essentially amounts to shifting funds from a bank’s saving account at the Fed (Treasuries) to its checking account at the Fed (Reserves). It reduces bank earnings by a hundred or two basis points.
    And that is supposed to simulate the economy?

    Comments (40)


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    -1
    WalidM's avatar
    WalidM· 113 weeks ago
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