25 noviembre 2011

N-348: Politica y espiritualidad (4,5,6 autores y extractos)

4-Vicente Merlo es doctor en filosofía. Ha vivido varios años en la India, especialmente en el Ashram de Sri Aurobindo (Pondicherry).

Reproducimos a continuación unos párrafos de su capítulo en el libro que ha titulado Metapolítica y supramentalidad:

 "Como pensador, Sri Aurobindo dedicó varias obras a cuestiones históricas, sociales y políticas, entre las que cabe destacar, El ciclo humano y El ideal de la unidad humana. En la primera de estas obras, tras realizar un interesante recorrido por la historia de la humanidad, distinguiendo cinco etapas fundamentales, termina mostrando la necesidad de una transformación espiritual para que pueda inaugurarse una nueva era en la que política y espiritualidad vayan unidas . Por ello dice: “los individuos que más ayudarán al futuro de la humanidad en la nueva era serán aquellos que reconozcan una evolución espiritual como el destino, y por tanto la gran necesidad del ser humano ” (CH: 250).


“Fraternidad existe sólo en el alma y por el alma; no puede existir a partir de ninguna otra cosa. Porque esta fraternidad no es un asunto de parentesco físico, de asociación vital o de acuerdo intelectual. Cuando el alma exige libertad es la libertad de su autodesarrollo, el autodesarrollo de lo divino en el hombre, en todo su ser. Cuando el alma exige igualdad, lo que exige es esa libertad igual para todos y el reconocimiento de la misma alma, la misma divinidad en todos los seres humanos. Cuando lucha por la fraternidad es fundando esa igual libertad de autodesarrollo en un objetivo común, una vida común, una unidad de mente y sentimiento basados en el reconocimiento de una unidad espiritual interna. Estas tres cosas son, de hecho, la naturaleza del alma; porque libertad, igualdad y unidad son los eternos atributos del espíritu” (IUH: 547)."

5-Marià Corbí es Director de Centro de Estudio de las Tradiciones de Sabiduría (http://cetr.net) . Licenciado en teología y doctor en filosofía

"También la política tiene que cambiar, aunque todavía no lo ha hecho convenientemente. No puede ser impositiva, sino que tiene que fundamentarse en la adhesión voluntaria de los ciudadanos . En las nuevas sociedades de conocimiento, todo tendrá que basarse en la voluntariedad, si queremos que funcionen correctamente y con eficacia. El conocimiento y la innovación en todos los campos no se genera desde la sumisión y la imposición, sino desde la libertad y la voluntariedad. Una sociedad con estos rasgos no puede basarse en la sumisión sin dañarse a sí misma.

La política al no poder ser impositiva, no necesita legitimación exterior a ella misma. La fuente de su legitimación es la calidad de sus ofertas y la adhesión voluntaria de los ciudadanos, renovada periódicamente. Sin embargo, la política está funcionando todavía con patrones organizativos y de acción, propios del siglo XIX; como si no existieran los medios informáticos y las sociedades de conocimiento globalizadas de continua innovación y cambio . Según nuestro criterio, esta es la causa de la crisis de los partidos, de las organizaciones sindicales y de las relaciones internacionales.

En las nuevas circunstancias culturales, la política no necesita para nada de la religión como sistema de creencias; resulta ser más bien un estorbo para la flexibilidad que requiere la política en esas nuevas formas de vivir colectivas. Por el contrario, necesita de la cualidad humana que le podrían proporcionar las grandes tradiciones religiosas y espirituales para poder crear y ofrecer proyectos de vida colectiva que provoquen la adhesión voluntaria de ciudadanos y grupos. Necesitamos una política libre de la religión; necesitamos una religión libre de la política, como necesitamos una espiritualidad libre de creencias. Una espiritualidad libre sería la mejor ayuda a una política libre. Pero la espiritualidad no podrá nunca desentenderse de la cuestión política."

6-Miguel Aguado Arnáez, vallisoletano residente en Madrid. Político en activo como Diputado socialista en el Parlamento Regional de Madrid y responsable de medio ambiente de su partido en este entorno. Consultor y divulgador científico, especializado en comunicación y sostenibilidad

"Decía Einstein que está bien hacer lo más simples posible las cosas pero no más allá de eso. Y de eso se trata. No debemos pretender buscar mejores formas de llegar al “cliente-elector” sino mejores formas de convencer, de persuadir, de trasladar ideas y de cambiar la cultura social hacia estadios mejores para todos . Ese es el cambio. El marketing, en general, estudia al individuo para conocer sus costumbres, sus gustos, sus ideas o tendencias y hacerle llegar un producto o un servicio a su gusto. En ese sentido mucha de la actual política se hace de esta manera: se hacen estudios de opinión para saber que quiere la población, segmentando por edades y tipologías, luego se adorna con formas atractivas y finalmente, se les “vende” esas ideas con esas formas como “ofertas” electorales. Una forma simple de vender sobre seguro, pero sin avances. Se trataría de hacer o proponer lo que las personas demandan, sin margen para el error. Surgen así varios problemas. Si los estudios dicen algo contrario a las ideas o valores del político, en el caso de tenerlos, se modifican estos porque “es lo que la gente quiere”. Si los estudios son rigurosos y correctos, todos los partidos ofrecerán lo mismo , solo que quizás cambiando las formas de presentarlo “hay que diferenciar el producto”. La política o la gestión de lo público se ubica en manos de técnicos y de “actores”, se dejan las ideas de lado. Esta política de las formas, de la marca y del envoltorio debe estar en franca retirada. La sociedad demanda algo más, sobre todo más sincero. Por el contrario, la política real, la que emociona, la que cambia la cultura social es aquella que busca la mejor manera de trasmitir, de llegar, de convencer y de dialogar sobre ideas y propuestas. Aquí el marketing ya no sirve, aquí se necesita como siempre la didáctica."