20 abril 2011

N-152- Renacer en Silicon Valley

X.Verdaguer, emprendedor, fundador de TMT Factory e Innovalley



Para confiar en tu proyeccto, aqui un inversor te pregunta como le va a alguien que ya este haciendo lo mismo que tu quieres hacer.

En Estados Unidos te dicen ¿que haces tu que no esta haciendo nadie mas ?

De esta manera si se puede innovar nos indica Xavier Verdaguer, que se define como emprendedor, y durante mucho tiempo me decian Y eso que es ?

Ser emprendedor es convertir un sueño en realidad .Y al final Verdaguer ha cumplido el suyo de instalarse en Silicion Valley, el dorado de los emprendedores.



Verdaguer nacio en Vic en 1972, estudio ingenieria informatica y arquitectura tecnica :Siempre me ha interesado aunar la parte tecnica y artistica de las cosas" trabajo como director de informatica de una consultoria, quiso montarse por su cuenta y empezo en la produccion multimedia. Gano el premio Móbius (paradojas del sistema : "para ganar el concurso tuve que decir que tenia diez empleados, en realidad estaba solo con dos colaboradores)



Entonces le llegó el éxito con el boom de internet, tan rápido como se fue cuando estalló la burbuja. “Me arruiné: desaparecieron dos grandes clientes, y me quedé con una deuda de 24 millones de pesetas (144.000 euros) y 24 empleados”. Tenía a su madre como socia de la empresa y no se atrevió a decirle por lo que estaba pasando… “Aquí está muy mal visto el fracaso. Yo ha he creado siete empresas, y mi madre todavía me dice que por qué me complico tanto”.

Realizó su travesía en el desierto, y salió: “Empezamos a hacer pequeños trabajos construyendo webs”, y desarrollaron un sistema de televisión interactiva y cartelería digital (software para las pantallas del mobiliario urbano, o los servicios interactivos en las teles de las habitaciones de hotel o de hospital).



Verdaguer estuvo al frente de TMT entre 1997 y 2008; en 2005 consiguió en una primera ronda de financiación 1,5 millones, y a finales de 2008 levantó 7,4 millones: entraron el fondo Secuoia y un pequeño inversor. Y Xavier petó. “Estaba en Berlín y me dio un derrame cerebral… Nunca se sabe por qué, pero en 11 años sólo había hecho una semana de vacaciones…”.

Así fue como decidió tomarse un año medio-sabático, cogió la mochila (la misma bolsa con ruedas que lleva ahora en sus viajes: siempre ligero de equipaje), y estrenó el 2009 rumbo a África. “El día de Reyes subí al Kilimanjaro. Me fui a India, Nepal, Tailandia. Para hacer la transición, pacté que trabajaría unas horas al día: me conecté desde el campo base del Annapurna o muchos cibercafés”.

Su idea era dar la vuelta al mundo y seguir trabajando, y aprovechar para ir a Stanford: “era mi sueño desde pequeño”. Se apuntó a un programa de alta dirección de mes y medio en verano, para formarme en gestión de empresa. Descubrió Silicon Valley… y se quedó. “Vi aquella energía, todo el mundo tenía tantas ganas de emprender”. Alquiló un espacio en Palo Alto, siguió estudiando: hacía cursos por la tarde, de marketing, píldoras de continuidad: “cualquier cosa en Stanford es brutal”.

Y estando allí debe ser imposible no pensar en nuevos proyectos: “Se me ocurrió coger lo mejor que tenemos aquí, la creatividad, con la tecnología de allí”. Y de la coctelera sacó una empresa de ropa inteligente, Innovalley, que creó en enero de 2010 y en la que implicó a dos amigos, Diego Paredes y Ariadna Matem, de Haiku Studio. “Hay gente que dice que mejor no mezclar negocios y amistad, pero yo pienso al revés: en la empresa te lo tienes que pasar bien, es un juego”. Cuenta también con la firma de moda Cooked in Barcelona y el centro de investigación Cetemmsa. Su idea es desarrollar productos innovadores y que sean las grandes empresas de moda quienes las lleven al mercado: por eso sus proyectos aún están en la frontera de la confidencialidad, justifica. Lo que sí han hecho ya es una bolsa con un tejido solar que recarga la batería de dispositivos móviles. Y negocia con una gran firma para unas zapatillas que, conectadas a una aplicación sobre Google Maps, indican el camino a seguir. O unas chaquetas para motorista con una ventana en la manga que facilita el uso del teléfono y GPS… “Nosotros generamos ideas, decimos que son ‘ideas de Barcelona’, la marca ciudad la utilizo mucho, nos tienen bien considerados y nos permite llegar a grandes clientes”. Realizaron una aportación inicial de 300.000 euros, ahora negocian entre 1 y 3 millones en la segunda ronda, con business angels de allí. “En EE.UU. hacemos la gestión comercial, las rondas de inversión, los temas de patentes. ¡Es donde hay que estar! Y el desarrollo en Catalunya, aquí hay mucho talento desaprovechado”. También se ha inventado Imagine, un “evento de creatividad” en San Francisco, con la idea de que talento catalán realice un stage para empaparse de la manera de hacer: “y que vuelvan con el chip cambiado, ¡aquí estamos contagiados de pesimismo!”.



Verdaguer está empeñado en fomentar y dignificar la cultura del emprendedor, “que cuando alguien se atreva a dar el paso, su entorno le apoye”; y repite que “cuando emprendes siempre ganas: si te va bien, creas valor y empleo, y si no, habrás aprendido mucho”. El problema es que “las empresas tampoco dejan crear microemprendedores, que te sientas implicado. En EE.UU. no sirve sólo un contrato: tienes que motivar, es otra cultura del trabajo. Hay que pensar en la empresa como en un lugar donde pasarlo bien”.



Y también se lo pasa bien con una página que ha creado en Facebook: gente de todo el mundo le manda fotos de “supertramps”, un gesto de felicidad con los brazos en cruz y un paisaje de fondo (y cuyo nombre remite a un personaje de Into the Wild, de Sean Penn). Y Verdaguer, en su “nueva vida”, se ha aficionado a correr (dos maratones de Barcelona, una de San Francisco). Por la emprendeduría ha renunciado a muchas cosas – “dos novias me han dejado”–; “pero a medida que superas obstáculos, obtienes retorno”. Su mayor satisfacción dice que ha sido el dinero que recibió su madre al vender sus acciones en TMT: “haber jubilado a mis padres justifica todo mi esfuerzo emprendedor”.



http://blogs.lavanguardia.es/los-nombres-y-las-cosas/2011/04/03/renacer-en-silicon-valley/#more-105