Europa no puede competir sola contra China en competencia sistémica
Europa no puede competir sola contra China en una competencia sistémica. Pero tampoco puede hacerlo como simple apéndice de Estados Unidos.
La única vía realista es una arquitectura híbrida: Europa como polo propio, con alianzas funcionales profundas y selectivas (EE. UU., India, América del Sur, Canadá, Australia, Japón, Corea). No un bloque ideológico, sino una geometría variable de intereses.
China ya no está “compitiendo” en el sentido clásico. Está blindándose. El aumento del 75 % en la BRI no es expansión comercial, sino aseguramiento coercitivo de inputs críticos. Energía y minería no son sectores más: son la base física de la guerra, la IA y la industria pesada. El cobre —electricidad, centros de datos, defensa— es el hardware del poder. La apuesta por fósiles no es negación climática, es priorización de seguridad nacional.
RMS: China está cerrando el circuito Recursos → Industria → Tecnología → Poder. Europa tiene normas; China tiene arquitectura.
Europa no puede competir sola por razones estructurales: fragmentación política y fiscal, dependencia energética aún elevada, escala industrial insuficiente en sectores críticos, débil capacidad de financiación estratégica (documentada por Draghi) y demografía adversa. Incluso unos hipotéticos “Estados Unidos de Europa” tardarían décadas en igualar la coherencia china o la masa crítica estadounidense.
RMS: ningún actor medio gana solo una competencia sistémica.
Europa necesita a EE. UU. para la disuasión militar, los semiconductores avanzados, el ecosistema de capital riesgo y el poder financiero global. Pero hay un problema estructural: EE. UU. no piensa en términos de arquitectura compartida, sino de ventaja nacional. Trump es síntoma, no causa; el giro es bipartidista. Washington acepta aliados, pero subordinados.
RMS: Europa + EE. UU. es condición necesaria, no suficiente, si Europa no es un polo autónomo.
La clave es Europa + EE. UU. + potencias medianas:
India (escala demográfica y ambición tecnológica),
América del Sur (energía, minerales, alimentos),
Canadá y Australia (minerales críticos y estabilidad institucional),
Japón y Corea (industria avanzada),
Europa (mercado, normas y capital humano).
No es romanticismo atlántico; es arquitectura funcional.
Europa no puede competir sola, pero tampoco puede hacerlo como simple apéndice de EE. UU.
La única vía realista es una arquitectura híbrida: Europa como polo propio + alianzas funcionales profundas (EE. UU., India, América del Sur, Canadá, Australia).
China va por delante (y Europa no)
“El dinero fiduciario occidental se imprime; los activos chinos se construyen.”
China entiende algo que Europa ha olvidado:
La transición verde es un lujo si no controlas energía y minerales.
La IA es física: cobre, electricidad, chips, centros de datos.
El poder financiero sin poder material es frágil.
Europa ha hecho lo contrario:
Ha moralizado el crecimiento.
Ha desindustrializado sin red de seguridad.
Ha confundido regulación con estrategia.
👉 RMS: China no es más eficiente, es más coherente sistémicamente.
Soluciones de Europa
Desde RMS, tres niveles simultáneos:
🔹 1. Europa como polo (indispensable)
Unión de capitales (Draghi).
Escala económica real (Letta).
Infraestructura financiera común (Blanchard / eurobonos).
Política energética realista (no suicida).
Defensa industrial integrada.
Sin esto, Europa no es socio, es terreno.
🔹 2. Alianza profunda con EE. UU. (condicionada)
Chips, defensa, estándares tecnológicos.
Pero con reciprocidad, no subordinación.
Reducción de dependencias unilaterales.
🔹 3. Red global de recursos (BRI democrática)
Aquí Europa llega tarde… pero aún puede:
Mercosur (minerales + agro).
África (energía + manufactura local).
India (industria + software).
Clubes de compradores de minerales.
Infraestructura financiada sin trampa de deuda.
👉 Un anti-BRI no ideológico, sino contractual.
China va por delante porque ha entendido algo que Europa olvidó: el dinero fiduciario se imprime; los activos se construyen. La transición verde es un lujo si no controlas energía y minerales. La IA es física: cobre, electricidad, chips y centros de datos. El poder financiero sin poder material es frágil.
Europa, en cambio, ha moralizado el crecimiento, desindustrializado sin red de seguridad y confundido regulación con estrategia.
Análisis detallado : La era de la Competencia Sistémica
Capitulo 1. La competencia Sistémica
Capítulo 2: Finanzas y competencia sistémica
Capítulo 3 :De la financiarización a la guerra económica: la geoeconomía como nuevo campo de poder
Capítulo 4 :La arquitectura bloqueada: por qué Europa reacciona pero no gobierna
Capítulo 5 :El “ajuste permanente”: Europa atrapada entre estabilidad y transformación
Capítulo 6 :Europa en la guerra geoeconómica: de mercado regulado a actor estratégico
Capítulo 7:Reformas institucionales mínimas: del poder reactivo a la capacidad estratégica
Capítulo 8 :Escenarios 2030–2035: Europa reactiva vs Europa estructuralmente integrada
Capítulo 9: La decisión que Europa ha pospuesto demasiado tiempo
Capítulo 10 :Epílogo: Bretton Woods III o la fragmentación permanente
1. La competencia Sistémica
El orden internacional contemporáneo atraviesa un cambio de paradigma fundamental, alejándose de la globalización cooperativa que caracterizó las últimas décadas del siglo XX hacia una era de competencia sistémica. Este concepto define un entorno donde las interacciones económicas entre grandes potencias —principalmente Estados Unidos, China y Rusia, pero con la creciente asertividad del bloque BRICS+— dejan de regirse por una lógica de "ganancias absolutas" (donde el crecimiento de uno beneficia al conjunto) para adoptar una lógica de "ganancias relativas" o juego de suma cero (1) (2)
En este contexto, la interdependencia económica, anteriormente vista como un garante de la paz y la estabilidad ("paz comercial"), se ha redefinido como una vulnerabilidad estratégica. La teoría de la "interdependencia armada" (weaponized interdependence) postula que las asimetrías en las redes globales —como el sistema de pagos o las cadenas de suministro tecnológico— permiten a los nodos centrales ejercer poder coercitivo sobre otros actores del sistema (3)
Este cambio estructural implica que las decisiones de política monetaria, regulación bancaria y flujos de capital ya no responden exclusivamente a mandatos de eficiencia económica o estabilidad de precios, sino que están subordinadas a objetivos de seguridad nacional y posicionamiento geopolítico (4)
1.2. Europa después de la normalidad
El fin del orden prestado: Europa ante una dislocación histórica
Ese entorno permitió a la Unión Europea desarrollar un proyecto singular: integración económica profunda, regulación sofisticada, ampliación del Estado de bienestar y despolitización progresiva de los grandes conflictos distributivos. Europa no necesitaba pensar en poder; podía pensar en normas.
Hoy, ese mundo ha desaparecido.
No de forma repentina, sino mediante una erosión acumulativa que ha terminado por hacerse visible. La competencia entre grandes potencias ha dejado de estar contenida por instituciones compartidas. La economía se ha convertido en un campo de batalla. La seguridad, la energía, la tecnología y las finanzas han pasado de ser esferas funcionales a instrumentos estratégicos.
Europa se encuentra así ante una paradoja histórica: es el experimento más avanzado de arquitectura compartida del mundo, pero también uno de los menos preparados para un entorno de confrontación sistémica.
1.3. Un orden que funcionaba porque otros lo sostenían
El éxito relativo del proyecto europeo descansaba sobre una serie de supuestos implícitos que raramente se explicitaban:
que la seguridad continental estaría siempre garantizada externamente;
que la globalización sería expansiva y cooperativa;
que el sistema financiero internacional seguiría siendo estable y previsible;
que la interdependencia reduciría el conflicto.
Estos supuestos no eran ingenuos; eran funcionales mientras el entorno los validaba. Europa podía permitirse ser una potencia normativa porque otros ejercían la potencia material.
Pero cuando esos amortiguadores externos empiezan a retirarse —la rivalidad entre Estados Unidos y China, la guerra en Ucrania, la fragmentación del comercio global, la instrumentalización de la energía—, la arquitectura europea revela sus límites.
No porque haya fallado moralmente, sino porque no fue diseñada para este tipo de mundo.
1.4. El desplazamiento del conflicto: una estabilidad comprada
Para comprender por qué Europa llega a este punto con tan poco margen de maniobra, es necesario retroceder varias décadas. Desde los años setenta, las economías avanzadas se enfrentaron a un problema estructural: el crecimiento real dejó de ser suficiente para sostener simultáneamente salarios, beneficios y cohesión social.
La respuesta no fue una ruptura abierta, sino un desplazamiento del conflicto.
Como ha mostrado Greta Krippner, la financiarización no surgió únicamente por una conversión ideológica al neoliberalismo, sino como una solución política funcional: el crédito permitió mantener niveles de consumo, aplazar ajustes y evitar crisis de legitimidad inmediatas. El conflicto social no se resolvió; se trasladó al balance financiero.
Wolfgang Streeck describe este proceso como una estrategia de compra de tiempo. Primero mediante inflación, luego mediante deuda pública y finalmente a través de deuda privada y expansión financiera. En cada fase, se inyectaron recursos futuros en el presente para preservar la estabilidad política.
Europa participó plenamente en esta lógica, pero con una diferencia crucial: carecía de soberanía política completa para sostenerla indefinidamente.
1.5. El euro: integración incompleta, vulnerabilidad estructural
La creación del euro fue, al mismo tiempo, un logro histórico y una fuente de fragilidad. Permitió eliminar riesgos cambiarios, reducir costes de financiación y profundizar el mercado único. Pero lo hizo sin una unión fiscal, política y estratégica equivalente.
El resultado fue una arquitectura asimétrica:
una moneda común sin Tesoro común,
un banco central poderoso sin respaldo político pleno,
reglas fiscales rígidas sin capacidad anticíclica compartida.
Mientras el entorno global fue benigno, este diseño funcionó. Pero en escenarios de crisis —2008, la crisis del euro, la pandemia, la guerra—, la Unión solo avanzó forzada por la urgencia, mediante soluciones excepcionales, temporales y negociadas al límite.
La integración europea no avanzó por planificación perfecta, sino por necesidad existencial.
1.6. Del mundo cooperativo a la competencia sistémica
El cambio decisivo del contexto internacional no es simplemente el retorno de la geopolítica clásica, sino algo más profundo: la fusión entre economía y poder.
Estados Unidos utiliza su posición financiera, tecnológica y monetaria como instrumento estratégico. China subordina el mercado a una planificación estatal orientada a la hegemonía productiva. Ambos modelos integran:
control del riesgo,
capacidad monetaria,
arquitectura institucional coherente.
Europa, en cambio, separó estas dimensiones. Reguló el mercado, pero no construyó poder productivo equivalente. Delegó la seguridad. Externalizó dependencias críticas. Confió en que las reglas sustituirían a la fuerza.
Ese supuesto ya no se sostiene.
1.7. El agotamiento de las instituciones supranacionales
La creciente inoperancia de las instituciones europeas suele explicarse como falta de liderazgo, exceso de burocracia o auge del nacionalismo. Estas explicaciones son insuficientes.
El problema es más profundo: las instituciones supranacionales fueron diseñadas para gestionar convergencia, no para dirigir divergencia estratégica. Funcionan bien cuando los intereses se alinean; se bloquean cuando entran en conflicto.
En un mundo de competencia sistémica, esa limitación deja de ser técnica y se convierte en existencial.
1.8. Una disyuntiva histórica
Europa se encuentra ante una decisión que no puede seguir aplazando:
o completa su arquitectura política, fiscal y estratégica para actuar como bloque soberano;
o acepta una trayectoria de ajuste permanente, dependencia externa y pérdida progresiva de relevancia.
No se trata de elegir entre federalismo ideal o soberanía nacional romántica. Se trata de viabilidad funcional en un mundo donde el poder ya no se delega.
Este libro parte de una premisa simple pero incómoda:
el tiempo que Europa compró durante décadas se ha agotado.
Los capítulos siguientes analizan cómo se llegó hasta aquí, qué modelos compiten por definir el orden global y qué opciones reales —no ideales— tiene Europa ante la tenaza sistémica que la rodea.
Capítulo 2: Finanzas y competencia sistémica
Se analiza la transformación radical del sistema financiero internacional impulsada por la transición de una lógica de cooperación global a una de "competencia sistémica" entre grandes potencias. Se examina cómo las finanzas han pasado de ser un mecanismo neutral de asignación de capital a un dominio central de conflicto geopolítico, donde la infraestructura de pagos y las monedas de reserva actúan como instrumentos de coerción estatal.
El analisis explora la erosión gradual pero estratégica de la hegemonía del dólar, la emergencia de infraestructuras paralelas como mBridge y CIPS, y las nuevas vulnerabilidades sistémicas que surgen de la fragmentación de la liquidez global. Se concluye que el riesgo financiero ya no puede modelarse únicamente mediante variables macroeconómicas tradicionales, sino que requiere integrar vectores de riesgo geopolítico que definen la solvencia y estabilidad de las naciones en el siglo XXI.
2.2 Geoeconomía y Finanzas como Campo de Batalla
Poder Estructural: El "Panóptico" y el "Chokepoint"
La arquitectura financiera actual otorga a Estados Unidos un poder estructural único derivado de la centralidad del dólar y su jurisdicción sobre redes críticas como SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication). Este poder se manifiesta en dos dimensiones principales:- Efecto Panóptico: La capacidad de monitorear flujos financieros globales casi en tiempo real. Dado que la inmensa mayoría de las transacciones internacionales tocan en algún punto el sistema bancario estadounidense o utilizan el dólar como unidad de cuenta, EE. UU. posee una visibilidad granular sobre la actividad económica de rivales y aliados por igual
- Poder de Chokepoint (Punto de Estrangulamiento): La capacidad de interrumpir el acceso a la liquidez global. Al controlar los nodos críticos de compensación y liquidación, las autoridades pueden "apagar" la conectividad financiera de un actor estatal o corporativo, aislándolo efectivamente de la economía mundial. Las sanciones contra bancos rusos en 2022 y la desconexión de Irán de SWIFT son los ejemplos empíricos más claros de este mecanismo en acción
2.3 Competencia de Divisas y el Fenómeno de la "Desdolarización"
Erosión del Dominio del Dólar
Aunque el dólar estadounidense mantiene su preeminencia, investigaciones recientes documentan una "erosión sigilosa" de su dominio. Esta tendencia no se manifiesta necesariamente en un colapso abrupto, sino en una diversificación gradual de las reservas de los bancos centrales hacia "monedas no tradicionales" (como el dólar canadiense, el renminbi chino o el dólar australiano) y hacia el oro (6)| Factor Impulsor | Descripción del Mecanismo | Impacto en el Sistema |
|---|---|---|
| Riesgo de Sanciones | Temor a la congelación de reservas soberanas (ej. caso Rusia 2022). | Aceleración de reservas en oro y RMB; reducción de exposición a bonos del Tesoro de EE. UU. |
| Comercio Bilateral | Acuerdos para liquidar comercio en monedas locales (Rupia, Dirham, Yuan). | Fragmentación de la liquidez global; menor demanda transaccional de dólares. |
| Alineación Geopolítica | Preferencia por monedas de aliados estratégicos ("Friend-shoring" monetario). | Formación de bloques monetarios regionales (Zona Euro, Bloque Yuan/RMB). |
Armamento de la Infraestructura Financiera
La decisión de Occidente de congelar los activos del Banco Central de Rusia marcó un punto de inflexión irreversible. Para muchas economías emergentes y del "Sur Global", esto demostró que las reservas en dólares, euros o yenes no son activos libres de riesgo ("risk-free"), sino activos condicionales a la buena conducta geopolítica
2.4 Redes de Intercambio (Swap Lines) como Herramienta de Alianza
Las líneas de intercambio de divisas (swap lines) de la Reserva Federal, diseñadas para proveer liquidez en dólares durante crisis, han evolucionado hacia una herramienta de diplomacia financiera selectiva. El acceso a estas líneas no es universal; se otorga discrecionalmente a aliados estratégicos (como la UE, Japón, Reino Unido), mientras que rivales geopolíticos quedan excluidos, exacerbando su vulnerabilidad ante shocks de liquidez en dólares.2.5 Cuando gobernar dejó de ser decidir
Este capítulo sostiene que ese mecanismo de aplazamiento ha alcanzado su límite en un contexto nuevo: la competencia sistémica entre grandes bloques. En un mundo donde Estados Unidos y China han integrado poder productivo, financiero y político, Europa se encuentra atrapada en una arquitectura diseñada para otro tiempo. El problema ya no es coyuntural ni ideológico, sino estructural.
Para analizar esta transformación utilizamos el marco RMS —Riesgo, Moneda y Sistema— como lente unificadora que permite entender por qué la financiarización fue racional, por qué hoy deja de serlo y por qué las respuestas divergen radicalmente entre EE. UU., China y la Unión Europea.
2.6 Financiarización: no una ideología, sino una solución política
La financiarización suele describirse como el resultado de una hegemonía ideológica neoliberal. Sin embargo, esa lectura es incompleta. Como ha demostrado Greta Krippner, el giro hacia las finanzas fue ante todo una respuesta política funcional al agotamiento del crecimiento y a la incapacidad de los sistemas democráticos para gestionar abiertamente el conflicto distributivo (Krippner, Capitalizing on Crisis).
Cuando el crecimiento real dejó de sostener simultáneamente salarios, beneficios y cohesión social, los Estados enfrentaron un dilema: redistribuir explícitamente —con el consiguiente conflicto político— o permitir que el sistema financiero facilitara una redistribución implícita en el tiempo. La expansión del crédito, la revalorización de activos y el endeudamiento privado permitieron mantener niveles de consumo y legitimidad sin alterar de forma directa las relaciones de poder existentes.
La financiarización no eliminó el conflicto distributivo: lo reconvirtió. El salario estancado fue compensado con crédito; la presión fiscal se desplazó hacia deuda; la promesa de movilidad social se trasladó al acceso a activos. El ciudadano dejó de ser solo trabajador o contribuyente para convertirse también en deudor e inversor involuntario (Krippner, 2005).
Este proceso fue racional desde el punto de vista político. Permitió estabilidad social, contuvo el conflicto y sostuvo el orden liberal durante décadas. Pero lo hizo trasladando el riesgo desde el ámbito político al financiero, sembrando las condiciones de la fragilidad actual.
2.7. RMS: cuando el riesgo sustituye a la política
El marco RMS (Riesgo, Moneda, Sistema) permite describir esta mutación con precisión analítica.
Riesgo (R).
El riesgo dejó de ser un fenómeno residual para convertirse en el principal mecanismo de gobierno. Riesgos antes gestionados colectivamente —empleo, vivienda, pensiones— fueron individualizados y transferidos a balances privados y financieros. El conflicto social se tradujo en volatilidad, primas de riesgo, diferenciales soberanos y fragilidad sistémica. El riesgo no desapareció: se concentró y se amplificó (Streeck, 2010).
Moneda (M).
Mientras el entorno global fue cooperativo y relativamente estable, este modelo funcionó. El problema emerge cuando el contexto se transforma y la competencia sistémica reaparece.
2.8 Riesgo Sistémico y Estabilidad Financiera bajo Choques Geopolíticos
Modelado de Riesgo en Mercados Emergentes
La naturaleza del riesgo sistémico ha mutado. Los modelos tradicionales, centrados en variables financieras endógenas (apalancamiento, liquidez, crédito), resultan insuficientes para capturar la propagación de choques exógenos de origen geopolítico.Nuevas metodologías, como el marco BRIDGES (Bank Risk Interlinkage with Dynamic Graph and Event Simulations), integran información compleja para analizar cómo los bancos de economías emergentes (especialmente en los BRICS) reaccionan ante tensiones geopolíticas. Estos modelos demuestran que la interconectividad bancaria puede actuar como un amplificador de crisis cuando las sanciones cortan flujos vitales de capital, transformando problemas de liquidez local en insolvencias sistémicas
Vulnerabilidades en los BRICS y la "Paradoja Rusa"
El análisis de estabilidad financiera en el bloque BRICS revela una dicotomía interesante. Por un lado, se observa un esfuerzo concertado para reducir la dependencia del sistema financiero occidental. Por otro, la exposición a riesgos de materias primas y la volatilidad derivada de conflictos (como la guerra en Ucrania) generan nuevos canales de contagio.Un caso de estudio crítico es la "Paradoja Rusa". Tradicionalmente, la solvencia soberana se evalúa mediante métricas como la relación Deuda/PIB. Rusia, antes de 2022, presentaba métricas macroeconómicas "fortaleza" (baja deuda, altas reservas, superávit fiscal). Sin embargo, estas métricas estáticas enmascaraban una fragilidad dinámica extrema ante el riesgo de aislamiento geopolítico.
Como muestra la Figura 2, existe una desconexión crítica entre la salud financiera convencional y la vulnerabilidad geopolítica. Un país puede ser solvente en el papel pero sistémicamente frágil si su acceso a la infraestructura de mercado depende de la voluntad política de sus adversarios. Este hallazgo obliga a reevaluar los marcos de stress testing para incluir escenarios de "desconexión total"
Como muestra la Figura 2, existe una desconexión crítica entre la salud financiera convencional y la vulnerabilidad geopolítica. Un país puede ser solvente en el papel pero sistémicamente frágil si su acceso a la infraestructura de mercado depende de la voluntad política de sus adversarios. Este hallazgo obliga a reevaluar los marcos de stress testing para incluir escenarios de "desconexión total"
Interacción TradFi y DeFi: Nuevos Vectores de Contagio
La búsqueda de vías de escape ante sanciones ha impulsado la adopción de Finanzas Descentralizadas (DeFi) y criptoactivos en jurisdicciones sancionadas. Si bien teóricamente ofrecen resistencia a la censura, la integración de DeFi con las finanzas tradicionales (TradFi) crea riesgos de "crosstagion" (contagio cruzado).La literatura reciente advierte que los mecanismos algorítmicos de DeFi, como las liquidaciones automáticas y la dependencia de stablecoins (muchas veces respaldadas por activos tradicionales), pueden importar volatilidad sistémica al sector bancario regulado. Lejos de ser un refugio seguro aislado, el ecosistema cripto actúa cada vez más como un canal amplificador de shocks de liquidez global
Digitalización y Nuevos Sistemas de Pagos (CBDCs)
La digitalización del dinero no es solo una innovación técnica, sino una reconfiguración de la soberanía monetaria. Las Monedas Digitales de Banco Central (CBDC) están en el centro de esta carrera tecnológica.
Proyecto mBridge: La Amenaza a la Correspondencia Bancaria
El proyecto mBridge (involucrando a China, Tailandia, EAU, Hong Kong y recientemente Arabia Saudita) representa quizás el desafío más sofisticado al status quo. Se trata de una plataforma multi-CBDC que permite a los bancos centrales realizar pagos transfronterizos directos (peer-to-peer) sin pasar por el sistema de corresponsalía bancaria dominado por el dólar y los bancos estadounidenses
| Característica | Sistema SWIFT Tradicional | Proyecto mBridge (CBDC) |
|---|---|---|
| Arquitectura | Mensajería centralizada; liquidación diferida vía corresponsales. | Registro distribuido (DLT); liquidación atómica (PvP) inmediata. |
| Riesgo Geopolítico | Alto riesgo de interrupción por sanciones occidentales. | Diseño resistente a sanciones unilaterales de terceros. |
La capacidad de mBridge para ejecutar transacciones atómicas reduce el riesgo de contraparte y, crucialmente, elimina la visibilidad de EE. UU. sobre esos flujos, socavando el "efecto panóptico" descrito anteriormente.
CIPS vs. SWIFT: Limitaciones y Potencial
El Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS) de China se ha posicionado a menudo como el rival de SWIFT. Sin embargo, es crucial matizar esta comparación. Mientras SWIFT es un sistema de mensajería, CIPS ofrece servicios de liquidación y compensación en RMB. Aunque CIPS ha crecido significativamente, todavía depende en gran medida de SWIFT para la mensajería en muchas de sus transacciones, lo que limita su autonomía total en un escenario extremo No obstante, la estrategia de China es clara: aumentar la adopción de CIPS gradualmente a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, creando una red de pagos "RMB-céntrica" que pueda funcionar de manera autónoma si fuera necesario (9) (10)
BRICS Pay y la Moneda Común (R5)
El bloque BRICS+ explora activamente alternativas más ambiciosas, como BRICS Pay (un sistema de pagos minorista y mayorista interoperable) y la propuesta de una unidad de cuenta común (a veces referida como "R5", por las iniciales de las monedas de los cinco miembros originales: Real, Rublo, Rupia, Renminbi, Rand).Aunque la creación de una moneda única tipo Euro enfrenta obstáculos políticos y económicos monumentales (disparidad fiscal, falta de sincronización de ciclos económicos), el enfoque actual se centra en mecanismos de liquidación eficientes que utilicen monedas locales o una canasta de monedas sintética para el comercio intra-bloque, reduciendo así la demanda estructural de dólares
2.9. Tres respuestas al agotamiento: EE. UU., China y Europa
La crisis del modelo de aplazamiento es común a las grandes economías avanzadas. Lo que difiere es la arquitectura institucional con la que cada una la enfrenta.
La crisis del modelo de aplazamiento es común a las grandes economías avanzadas. Lo que difiere es la arquitectura institucional con la que cada una la enfrenta.
Estados Unidos: hegemonía monetaria y poder ejecutivo
Estados Unidos transformó la financiarización en una fuente de poder estructural. El dólar actúa como moneda de reserva global, permitiendo financiar déficits sin restricciones inmediatas y externalizar inestabilidad al resto del sistema. El riesgo interno se socializa globalmente.
La combinación de capacidad fiscal federal, expansión del poder ejecutivo y control de la arquitectura financiera internacional permite a EE. UU. utilizar la moneda como herramienta geopolítica y palanca de reindustrialización (IRA, sanciones, control de flujos). El resultado es un sistema dinámico, innovador y desigual, pero estratégicamente coherente.
Estados Unidos transformó la financiarización en una fuente de poder estructural. El dólar actúa como moneda de reserva global, permitiendo financiar déficits sin restricciones inmediatas y externalizar inestabilidad al resto del sistema. El riesgo interno se socializa globalmente.
La combinación de capacidad fiscal federal, expansión del poder ejecutivo y control de la arquitectura financiera internacional permite a EE. UU. utilizar la moneda como herramienta geopolítica y palanca de reindustrialización (IRA, sanciones, control de flujos). El resultado es un sistema dinámico, innovador y desigual, pero estratégicamente coherente.
China: Estado productivista y absorción de pérdidas
China siguió una trayectoria distinta. En lugar de financiarizar el conflicto, lo absorbió mediante planificación, control del crédito y dirección estatal de la inversión. El sistema financiero está subordinado a objetivos productivos y de estabilidad política.
Este modelo permite sostener sobrecapacidad, invertir a largo plazo y ganar cuota de mercado global, a costa de eficiencia financiera y con riesgos latentes (Wang, 2020). Pero ofrece una ventaja decisiva en un mundo de competencia industrial y tecnológica.
China siguió una trayectoria distinta. En lugar de financiarizar el conflicto, lo absorbió mediante planificación, control del crédito y dirección estatal de la inversión. El sistema financiero está subordinado a objetivos productivos y de estabilidad política.
Este modelo permite sostener sobrecapacidad, invertir a largo plazo y ganar cuota de mercado global, a costa de eficiencia financiera y con riesgos latentes (Wang, 2020). Pero ofrece una ventaja decisiva en un mundo de competencia industrial y tecnológica.
Europa: convergencia sin soberanía
Europa intentó una síntesis imposible. Adoptó la financiarización como mecanismo de aplazamiento sin disponer de una moneda plenamente soberana ni de una unión fiscal. Federalizó el dinero sin federalizar el riesgo ni la decisión política.
El euro estabilizó precios y facilitó crédito, pero convirtió divergencias económicas en crisis políticas. El BCE asumió funciones cuasi soberanas sin mandato democrático pleno. El sistema funciona en convergencia; se bloquea en divergencia (Streeck, Why the Euro Divides Europe).
Europa intentó una síntesis imposible. Adoptó la financiarización como mecanismo de aplazamiento sin disponer de una moneda plenamente soberana ni de una unión fiscal. Federalizó el dinero sin federalizar el riesgo ni la decisión política.
El euro estabilizó precios y facilitó crédito, pero convirtió divergencias económicas en crisis políticas. El BCE asumió funciones cuasi soberanas sin mandato democrático pleno. El sistema funciona en convergencia; se bloquea en divergencia (Streeck, Why the Euro Divides Europe).
Autonomía Estratégica Abierta: La Respuesta Europea
Europa, atrapada a menudo entre la presión de EE. UU. y su interdependencia comercial con China, busca desarrollar su propia "Autonomía Estratégica Abierta". En el ámbito financiero, esto se traduce en esfuerzos para fortalecer el papel internacional del Euro, desarrollar infraestructuras de pagos paneuropeas independientes (como EPI) y reducir la dependencia de cámaras de compensación extranjeras (especialmente post-Brexit en Londres) (11)El objetivo de la UE es blindar su economía contra la extraterritorialidad de las sanciones de terceros países (principalmente EE. UU.) y asegurar que sus canales de financiación permanezcan operativos incluso en momentos de tensión geopolítica transatlántica
2.10. Europa y la ilusión de la neutralidad técnica
La arquitectura institucional europea fue diseñada para un mundo de reglas, crecimiento moderado y ausencia de rivalidad geopolítica abierta. En ese contexto, la Comisión, el Consejo y el BCE podían operar como árbitros técnicos.
Hoy, esa neutralidad es insostenible. La necesidad de consenso, la fragmentación fiscal y la rigidez normativa impiden respuestas rápidas y de escala. Cada crisis se gestiona mediante excepciones temporales que se convierten en permanentes.
El resultado es lo que aquí denominamos ajuste permanente: ni reforma estructural ni colapso, sino adaptación defensiva continua. La inoperancia no es un error: es una propiedad emergente de un sistema diseñado para evitar decisiones distributivas explícitas (Streeck, 2016).
Riesgo, Moneda y Sistema: La Arquitectura Europea y la Dinámica del Ajuste Permanente en la Era de la Competencia Sistémica
La arquitectura institucional de la Unión Europea (UE) enfrenta una crisis de inadaptación estructural frente a un entorno global radicalmente transformado. Diseñada en el periodo de la "Gran Moderación" y consolidada bajo el Tratado de Maastricht, la gobernanza europea se fundamentó en un paradigma de reglas fijas, neutralidad técnica y despolitización de la política económica. Instituciones clave como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) fueron concebidas para operar como árbitros imparciales encargados de supervisar el cumplimiento de normativas fiscales y de competencia, bajo la asunción de que la rivalidad geopolítica abierta era una reliquia del pasado y que la integración de mercados garantizaría la estabilidad
Sin embargo, la realidad actual, definida por la competencia sistémica entre grandes potencias (EE. UU. y China) y la fragmentación geoeconómica, ha dejado obsoleto este diseño P64P65. La emergencia de la "interdependencia armada" (weaponization of finance) y el uso de infraestructuras críticas como herramientas de coerción estatal P84P85 han transformado el comercio y las finanzas en vectores de riesgo de seguridad nacional.
El problema central radica en que la UE carece de los mecanismos ejecutivos para actuar como un actor geopolítico unificado. La necesidad de consenso unánime, la fragmentación fiscal y la rigidez normativa impiden respuestas rápidas y de escala frente a shocks externos, como la crisis energética o la competencia de subsidios industriales (ej. Inflation Reduction Act de EE. UU.). La UE se encuentra atrapada entre un mandato legal que prioriza la competencia y la estabilidad de precios, y una realidad que exige intervención estratégica y seguridad económica
La arquitectura institucional europea fue diseñada para un mundo de reglas, crecimiento moderado y ausencia de rivalidad geopolítica abierta. En ese contexto, la Comisión, el Consejo y el BCE podían operar como árbitros técnicos.
Hoy, esa neutralidad es insostenible. La necesidad de consenso, la fragmentación fiscal y la rigidez normativa impiden respuestas rápidas y de escala. Cada crisis se gestiona mediante excepciones temporales que se convierten en permanentes.
El resultado es lo que aquí denominamos ajuste permanente: ni reforma estructural ni colapso, sino adaptación defensiva continua. La inoperancia no es un error: es una propiedad emergente de un sistema diseñado para evitar decisiones distributivas explícitas (Streeck, 2016).
Riesgo, Moneda y Sistema: La Arquitectura Europea y la Dinámica del Ajuste Permanente en la Era de la Competencia Sistémica
La arquitectura institucional de la Unión Europea (UE) enfrenta una crisis de inadaptación estructural frente a un entorno global radicalmente transformado. Diseñada en el periodo de la "Gran Moderación" y consolidada bajo el Tratado de Maastricht, la gobernanza europea se fundamentó en un paradigma de reglas fijas, neutralidad técnica y despolitización de la política económica. Instituciones clave como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) fueron concebidas para operar como árbitros imparciales encargados de supervisar el cumplimiento de normativas fiscales y de competencia, bajo la asunción de que la rivalidad geopolítica abierta era una reliquia del pasado y que la integración de mercados garantizaría la estabilidad
Sin embargo, la realidad actual, definida por la competencia sistémica entre grandes potencias (EE. UU. y China) y la fragmentación geoeconómica, ha dejado obsoleto este diseño P64P65. La emergencia de la "interdependencia armada" (weaponization of finance) y el uso de infraestructuras críticas como herramientas de coerción estatal P84P85 han transformado el comercio y las finanzas en vectores de riesgo de seguridad nacional.
El problema central radica en que la UE carece de los mecanismos ejecutivos para actuar como un actor geopolítico unificado. La necesidad de consenso unánime, la fragmentación fiscal y la rigidez normativa impiden respuestas rápidas y de escala frente a shocks externos, como la crisis energética o la competencia de subsidios industriales (ej. Inflation Reduction Act de EE. UU.). La UE se encuentra atrapada entre un mandato legal que prioriza la competencia y la estabilidad de precios, y una realidad que exige intervención estratégica y seguridad económica
Tabla 1: Contraste entre Diseño Institucional Original y Realidad Geopolítica
Dimensión Diseño Original (Era de Maastricht) Realidad Actual (Era de Competencia Sistémica) Rol de las Instituciones Árbitros técnicos neutrales (Comisión, BCE). Actores políticos forzados a tomar partido. Mecanismo de Decisión Reglas automáticas y consenso. Discrecionalidad y gestión de crisis. Entorno Global Multilateralismo, comercio libre, paz. Fragmentación, bloques rivales, de-risking.
Política Económica Disciplina fiscal, prohibición de ayudas de estado. Subsidios masivos, política industrial estratégica. Objetivo Principal Eficiencia de mercado, estabilidad de precios. Seguridad económica, autonomía estratégica P95.
La motivación de esta investigación surge de la insuficiencia de las explicaciones convencionales que interpretan la parálisis europea como meros "errores de política" o falta de voluntad política. Es necesario analizar la inoperancia como una propiedad emergente del sistema, tal como sugiere la sociología económica contemporánea
La literatura existente, particularmente los trabajos de Wolfgang Streeck sobre el capitalismo democrático y la crisis de la deuda P6P8, proporciona una base teórica crítica para entender por qué la UE evita sistemáticamente las reformas estructurales profundas. La tesis central es que el sistema está diseñado para evitar decisiones distributivas explícitas (quién paga por la crisis). En una unión monetaria sin unión fiscal, cualquier transferencia de recursos se vuelve políticamente explosiva entre los estados miembros
Esta análisis está motivado por la observación de que, en lugar de colapsar o federarse, la UE ha entrado en una fase de "compra de tiempo" (Buying Time), donde la estabilidad se mantiene artificialmente mediante intervenciones monetarias no convencionales y suspensiones normativas temporales que nunca se revierten del todo P22P26. Entender esta dinámica es crucial, ya que sugiere que la "crisis" no es un evento transitorio, sino el modo de operación predeterminado (default mode) de la gobernanza europea moderna. Sin un diagnóstico adecuado de este mecanismo de "no decisión", las propuestas de "autonomía estratégica" P97P98 están condenadas a fracasar por la falta de una infraestructura fiscal y política que las sustente
https://novix.science/search-v1/866fdbc53e738bf86c7a7ce227105147
2.11. La tenaza sistémica
| Dimensión | Diseño Original (Era de Maastricht) | Realidad Actual (Era de Competencia Sistémica) |
|---|---|---|
| Rol de las Instituciones | Árbitros técnicos neutrales (Comisión, BCE). | Actores políticos forzados a tomar partido. |
| Mecanismo de Decisión | Reglas automáticas y consenso. | Discrecionalidad y gestión de crisis. |
| Entorno Global | Multilateralismo, comercio libre, paz. | Fragmentación, bloques rivales, de-risking. |
| Política Económica | Disciplina fiscal, prohibición de ayudas de estado. | Subsidios masivos, política industrial estratégica. |
| Objetivo Principal | Eficiencia de mercado, estabilidad de precios. | Seguridad económica, autonomía estratégica P95. |
La motivación de esta investigación surge de la insuficiencia de las explicaciones convencionales que interpretan la parálisis europea como meros "errores de política" o falta de voluntad política. Es necesario analizar la inoperancia como una propiedad emergente del sistema, tal como sugiere la sociología económica contemporánea
La literatura existente, particularmente los trabajos de Wolfgang Streeck sobre el capitalismo democrático y la crisis de la deuda P6P8, proporciona una base teórica crítica para entender por qué la UE evita sistemáticamente las reformas estructurales profundas. La tesis central es que el sistema está diseñado para evitar decisiones distributivas explícitas (quién paga por la crisis). En una unión monetaria sin unión fiscal, cualquier transferencia de recursos se vuelve políticamente explosiva entre los estados miembros
Esta análisis está motivado por la observación de que, en lugar de colapsar o federarse, la UE ha entrado en una fase de "compra de tiempo" (Buying Time), donde la estabilidad se mantiene artificialmente mediante intervenciones monetarias no convencionales y suspensiones normativas temporales que nunca se revierten del todo P22P26. Entender esta dinámica es crucial, ya que sugiere que la "crisis" no es un evento transitorio, sino el modo de operación predeterminado (default mode) de la gobernanza europea moderna. Sin un diagnóstico adecuado de este mecanismo de "no decisión", las propuestas de "autonomía estratégica" P97P98 están condenadas a fracasar por la falta de una infraestructura fiscal y política que las sustente
https://novix.science/search-v1/866fdbc53e738bf86c7a7ce227105147
Europa se encuentra sometida a una tenaza sistémica:
Desde Estados Unidos: subsidios masivos, coerción comercial y atracción de capital.
Desde China: competencia productiva, sobrecapacidad y presión de precios.
Ambos polos integran riesgo, moneda y sistema de forma coherente. Europa responde con regulación defensiva y proteccionismo reactivo, sin una estrategia plenamente articulada.
2.12. Del tiempo comprado al tiempo agotado
El mecanismo de aplazamiento ha llegado a su límite por tres factores convergentes:
Inflación, que restringe la política monetaria.
Fragmentación geoeconómica, que penaliza dependencias externas.
Competencia sistémica, que exige capacidad de decisión rápida y coordinada.
El tiempo financiero ya no puede sustituir indefinidamente al tiempo político.
2.13 El Futuro de la Gobernanza Financiera Internacional
-Fragmentación del Sistema en Bloques
El escenario más probable a mediano plazo no es la sustitución del dólar por otra moneda hegemónica única, sino la fragmentación del sistema financiero global en bloques semi-autónomos pero interconectados.
Como sugiere la Figura 3, podríamos ver la consolidación de:- Bloque Occidental (Dólar/Euro): Centrado en la OTAN, G7 y sus aliados, caracterizado por alta regulación, cumplimiento estricto de sanciones y mercados de capitales profundos.
- Bloque Euroasiático/BRICS+: Centrado en China y sus socios comerciales, priorizando la soberanía estatal, el uso de monedas locales y redes digitales alternativas (CIPS, mBridge).
- Zona de "No Alineados": Países que operan pragmáticamente entre ambos sistemas, utilizando "tecnología puente" para arbitrar entre los bloques financieros según convenga a sus intereses nacionales
Como sugiere la Figura 3, podríamos ver la consolidación de:
- Bloque Occidental (Dólar/Euro): Centrado en la OTAN, G7 y sus aliados, caracterizado por alta regulación, cumplimiento estricto de sanciones y mercados de capitales profundos.
- Bloque Euroasiático/BRICS+: Centrado en China y sus socios comerciales, priorizando la soberanía estatal, el uso de monedas locales y redes digitales alternativas (CIPS, mBridge).
- Zona de "No Alineados": Países que operan pragmáticamente entre ambos sistemas, utilizando "tecnología puente" para arbitrar entre los bloques financieros según convenga a sus intereses nacionales
-Fin de la Neutralidad Tecno-regulatoria
La era de la tecnocracia financiera neutral está llegando a su fin. Las instituciones reguladoras y los emisores de estándares (como el Consejo de Estabilidad Financiera o el Comité de Basilea) enfrentan una presión creciente para alinear sus normativas con objetivos de seguridad nacional. La supervisión bancaria y la regulación de flujos de capital se están politizando, convirtiéndose en herramientas para limitar el desarrollo tecnológico o financiero de rivales sistémicos
2.14 Cuadro resumen — Riesgo, moneda y sistema en la competencia sistémica
| Dimensión (RMS) | Estados Unidos | China | Unión Europea |
|---|---|---|---|
| Problema histórico común | Agotamiento del crecimiento + conflicto distributivo | Agotamiento del crecimiento exportador clásico | Agotamiento del consenso social + divergencias internas |
| Respuesta funcional inicial | Financiarización + hegemonía del dólar | Planificación estatal + control del crédito | Financiarización sin soberanía fiscal |
| Gestión del RIESGO (R) | Externaliza riesgo al resto del mundo (dólar, mercados globales) | Absorbe riesgo internamente vía Estado y SOEs | Transforma riesgo social en riesgo financiero fragmentado |
| Uso de la MONEDA (M) | Moneda de reserva global; arma geopolítica y fiscal | Moneda subordinada al Estado; crédito dirigido | Moneda común sin Estado común; BCE como amortiguador |
| Arquitectura del SISTEMA (S) | Federal, ejecutiva, adaptable, con precedentes expansivos | Centralizada, jerárquica, disciplinada | Fragmentada, consensual, diseñada para convergencia |
| Capacidad de decisión estratégica | Alta: rapidez, escala, coerción | Alta: planificación, horizonte largo | Baja: vetos cruzados, lentitud, soluciones subóptimas |
| Respuesta a crisis | Estímulo fiscal masivo + política industrial | Intervención directa en producción y crédito | Negociación lenta + excepciones temporales |
| Relación entre política y economía | Economía como instrumento de poder político | Economía subordinada al poder político | Política limitada por reglas económicas |
| Resultado estructural | Dinamismo con desigualdad | Hegemonía productiva con riesgo de sobrecapacidad | Ajuste permanente y erosión de base productiva |
| Posición en la competencia sistémica | Actor dominante | Actor ascendente | Actor atrapado entre bloques |
| Diagnóstico RMS | RMS alineado | RMS alineado | RMS desalineado |
| Riesgo principal | Autoritarismo ejecutivo y desigualdad | Ineficiencias y tensiones internas | Irrelevancia estratégica y deslegitimación democrática |
Lectura del cuadro (clave interpretativa)
EE. UU. y China “sí pueden” porque alinean Riesgo, Moneda y Sistema bajo una lógica política coherente, aunque con modelos opuestos.
Europa no puede (todavía) porque:
comparte el problema histórico,
adoptó la financiarización como solución,
pero carece de una arquitectura política capaz de gobernarla.
La inoperancia europea no es un fallo moral ni técnico, sino el resultado lógico de un RMS incompleto.
Este cuadro deja claro que:
la cuestión europea ya no es ideológica (más o menos mercado),sino arquitectónica (quién decide, con qué instrumentos y a qué escala).
2.15 Conclusión
La intersección entre riesgo, moneda y sistema define la nueva frontera de la competencia global. La estabilidad financiera ya no puede garantizarse únicamente mediante la prudencia macroeconómica; requiere también de "prudencia geopolítica". Las naciones y las corporaciones deben prepararse para un mundo donde el acceso al capital y a los sistemas de pago es un privilegio condicional, no un derecho global. La diversificación de infraestructuras financieras y la preparación ante escenarios de fragmentación sistémica son ahora imperativos de supervivencia económica.
Una decisión inaplazable
La crisis europea no es moral ni técnica. Es una crisis de arquitectura. Europa debe decidir si completa su sistema —con capacidad fiscal, industrial y estratégica común— o acepta una trayectoria de irrelevancia gestionada.
El marco RMS muestra que no existe neutralidad posible en un mundo de competencia sistémica. Riesgo, moneda y sistema siempre se alinean en favor de algún proyecto. La única cuestión abierta es cuál.
El tiempo comprado se ha agotado. A partir de aquí, solo queda decidir cómo se paga el coste del ajuste: de forma fragmentada o colectiva.
La crisis europea no es moral ni técnica. Es una crisis de arquitectura. Europa debe decidir si completa su sistema —con capacidad fiscal, industrial y estratégica común— o acepta una trayectoria de irrelevancia gestionada.
El marco RMS muestra que no existe neutralidad posible en un mundo de competencia sistémica. Riesgo, moneda y sistema siempre se alinean en favor de algún proyecto. La única cuestión abierta es cuál.
El tiempo comprado se ha agotado. A partir de aquí, solo queda decidir cómo se paga el coste del ajuste: de forma fragmentada o colectiva.
Referencias clave (base)
Krippner, G. (2011). Capitalizing on Crisis. Harvard University Press.
Krippner, G. (2005). “The Financialization of the American Economy”. Socio-Economic Review.
Streeck, W. (2014). Buying Time. Verso.
Streeck, W. (2016). The Rise of the European Consolidation State.
BIS (varios). Annual Economic Reports.
China/oro /dolar
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/la-lucha-de-china-con-el-apoyo-del-oro.html
Capítulo 3 :De la financiarización a la guerra económica: la geoeconomía como nuevo campo de poder
3.1. Del mercado global a la competencia sistémica
Durante décadas, la economía internacional se organizó bajo una premisa implícita:
el comercio, la inversión y las finanzas eran espacios técnicos, separados de la política de poder.
Ese supuesto ha colapsado.
La transición no ha sido abrupta, sino funcional. A medida que el crecimiento se desaceleraba, la desigualdad aumentaba y la legitimidad democrática se erosionaba, los grandes actores comenzaron a repolitizar la economía. No como retorno al mercantilismo clásico, sino como adaptación a un entorno de escasez relativa, rivalidad tecnológica y fragmentación geopolítica.
La geoeconomía no sustituye a la globalización: la reconfigura bajo lógica de conflicto.
3.2. Qué es geoeconomía (y qué no)
La geoeconomía no es proteccionismo clásico, ni planificación central, ni simple “intervención estatal”.
Es el uso deliberado de instrumentos económicos para alcanzar objetivos estratégicos, en un contexto donde:
el poder militar es costoso y políticamente limitado,
las interdependencias son profundas,
y la coerción indirecta es más eficaz que el enfrentamiento abierto.
Instrumentos geoeconómicos clave:
aranceles selectivos,
sanciones financieras,
control de exportaciones,
subsidios industriales estratégicos,
regulación extraterritorial,
control de inversiones,
dominio de estándares tecnológicos,
control de materias primas críticas.
La clave no es cada instrumento aislado, sino su integración en una arquitectura de decisión coherente.
🔹 Recuadro 3.1 — Geoeconomía vs globalización liberal
| Globalización liberal | Geoeconomía |
|---|---|
| Mercado como árbitro | Estado como estratega |
| Interdependencia neutral | Interdependencia como arma |
| Reglas universales | Reglas condicionales |
| Eficiencia | Resiliencia y control |
| Despolitización | Repolitización total |
3.3. Estados Unidos: de la financiarización a la coerción estratégica
Estados Unidos fue el arquitecto del orden liberal, pero también es el primer actor que lo ha reinterpretado abiertamente cuando dejó de servir a sus intereses.
La clave no es Trump como anomalía, sino Trump como acelerador de una tendencia previa.
Tres pilares del giro geoeconómico estadounidense:
El dólar como arma
sanciones financieras,
exclusión de sistemas de pago,
control del sistema bancario internacional.
Política industrial con lógica de seguridad
semiconductores,
energía,
defensa,
tecnologías duales.
Coerción comercial selectiva
aranceles no como política comercial,
sino como herramienta de disciplinamiento doméstico e internacional.
Desde el marco RMS, EE. UU. convierte su ventaja monetaria en capacidad de coerción sistémica, alineando R–M–S.
3.4. China: geoeconomía como extensión del Estado productivista
China no “descubre” la geoeconomía: nace en ella.
Su modelo se basa en una premisa distinta:
la economía es un instrumento del poder político, no un ámbito autónomo.
Rasgos clave del enfoque chino:
control estatal del crédito,
planificación sectorial,
tolerancia a pérdidas productivas prolongadas,
uso estratégico de sobrecapacidad,
dominio de cadenas de suministro,
instrumentalización de acceso al mercado.
China no compite solo en precios, sino en resistencia temporal: puede sostener estrategias que serían políticamente inviables en democracias liberales.
Desde RMS:
el riesgo se absorbe internamente,
la moneda está subordinada al Estado,
el sistema es disciplinado y jerárquico.
🔹 Recuadro 3.2 — EE. UU. y China: dos modelos de geoeconomía
| Dimensión | EE. UU. | China |
|---|---|---|
| Núcleo del poder | Moneda + finanzas | Producción + planificación |
| Horizonte temporal | Medio plazo electoral | Largo plazo estratégico |
| Gestión del riesgo | Externalización global | Absorción interna |
| Relación mercado–Estado | Mercado instrumentalizado | Mercado subordinado |
| Límite principal | Legitimidad democrática | Ineficiencias y deuda |
3.5. Europa: de poder normativo a actor reactivo
Europa entra en la geoeconomía por necesidad, no por diseño.
Durante años, la UE confió en tres supuestos que hoy han desaparecido:
seguridad garantizada por EE. UU.,
energía barata de terceros,
neutralidad del comercio global.
Cuando estos pilares colapsan, Europa responde tarde y fragmentada, pero empieza a mutar.
La paradoja europea:
posee el mayor mercado del mundo,
tiene capacidad regulatoria enorme,
pero carece de una arquitectura política capaz de usar ese poder de forma estratégica.
La UE no es débil por falta de recursos, sino por exceso de fricción decisional.
3.6. La coerción económica como normalidad
Lo que antes se consideraba “excepcional” hoy es estructural:
sanciones,
represalias comerciales,
exclusión tecnológica,
presión sobre aliados.
La coerción económica se ha convertido en:
el lenguaje estándar de la competencia sistémica.
Europa lo aprende a la fuerza:
caso Lituania–China,
dependencia energética de Rusia,
presión tecnológica de EE. UU.,
vulnerabilidad en materias primas.
Aquí aparece una verdad incómoda:
quien no tiene instrumentos de coerción, es objeto de coerción.
🔹 Recuadro 3.3 — Tipología de coerción económica
Financiera: sanciones, acceso a capital, pagos.
Comercial: aranceles, cuotas, boicots.
Tecnológica: controles de exportación, estándares.
Regulatoria: extraterritorialidad normativa.
Energética y de recursos: dependencia crítica.
3.7. De la reacción a la estrategia (el dilema europeo)
Europa ya no puede elegir si entra en la geoeconomía.
Solo puede decidir cómo.
Opciones reales:
seguir reaccionando crisis a crisis,
o construir una estrategia geoeconómica explícita.
Eso implica:
aceptar costes,
asumir conflictos,
redefinir soberanía,
priorizar capacidad sobre pureza normativa.
La geoeconomía no es incompatible con valores democráticos,
pero sí es incompatible con la ingenuidad institucional.
Cierre del capítulo
Este capítulo muestra que la competencia sistémica no es ideológica, sino arquitectónica.
EE. UU. y China han integrado economía y poder.
Europa empieza a hacerlo, pero desde una posición defensiva.
El conflicto no es entre mercado y Estado, sino entre arquitecturas capaces de decidir y sistemas bloqueados.
El siguiente capítulo abordará la pregunta inevitable:
¿Puede Europa transformar su reacción geoeconómica en una arquitectura estratégica estable?
Ahí entramos ya en instituciones, reformas mínimas y escenarios
Capítulo 4 :La arquitectura bloqueada: por qué Europa reacciona pero no gobierna
La debilidad estratégica de la Unión Europea suele explicarse mediante argumentos coyunturales: falta de liderazgo, divisiones entre Estados miembros, ascenso de populismos o ausencia de voluntad política. Aunque estos factores existen, no alcanzan a explicar el problema de fondo. Desde la óptica del análisis RMS, la dificultad europea no es principalmente política ni ideológica, sino arquitectónica.Europa percibe correctamente el riesgo, dispone de instrumentos monetarios sofisticados y cuenta con un mercado de escala continental. Sin embargo, carece de un sistema político capaz de convertir esos elementos en acción estratégica coherente. La Unión no está paralizada por error ni por incompetencia, sino porque fue diseñada para evitar decisiones conflictivas, no para ejercer poder en un entorno de competencia sistémica.
Europa percibe correctamente el riesgo, dispone de instrumentos monetarios sofisticados y cuenta con un mercado de escala continental. Sin embargo, carece de un sistema político capaz de convertir esos elementos en acción estratégica coherente. La Unión no está paralizada por error ni por incompetencia, sino porque fue diseñada para evitar decisiones conflictivas, no para ejercer poder en un entorno de competencia sistémica.
4.1. Una arquitectura para la convergencia, no para la confrontación
Las instituciones europeas se construyeron en un contexto histórico excepcional: crecimiento sostenido, globalización expansiva, hegemonía estadounidense y ausencia de rivalidad geopolítica directa entre grandes bloques. El objetivo no era competir, sino gestionar interdependencias y reducir fricciones entre economías nacionales cada vez más integradas.
De ahí que la Unión se configurara como:
un regulador de mercado,
un productor de normas,
un garante de estabilidad,
pero no como un actor soberano con capacidad estratégica autónoma.
Este diseño fue funcional mientras el entorno internacional era cooperativo. En el momento en que el sistema global entra en una fase de rivalidad abierta —EE. UU.–China, geoeconomía coercitiva, fragmentación del comercio—, la arquitectura europea muestra sus límites estructurales.
Las instituciones europeas se construyeron en un contexto histórico excepcional: crecimiento sostenido, globalización expansiva, hegemonía estadounidense y ausencia de rivalidad geopolítica directa entre grandes bloques. El objetivo no era competir, sino gestionar interdependencias y reducir fricciones entre economías nacionales cada vez más integradas.
De ahí que la Unión se configurara como:
un regulador de mercado,
un productor de normas,
un garante de estabilidad,
pero no como un actor soberano con capacidad estratégica autónoma.
Este diseño fue funcional mientras el entorno internacional era cooperativo. En el momento en que el sistema global entra en una fase de rivalidad abierta —EE. UU.–China, geoeconomía coercitiva, fragmentación del comercio—, la arquitectura europea muestra sus límites estructurales.
4.2. El consenso como freno sistémico
El principio de consenso —o de mayorías cualificadas muy exigentes— se concibió como un mecanismo de equilibrio entre Estados. En un mundo estable, es una virtud. En un mundo sometido a shocks simultáneos, se convierte en rigidez.
La Unión necesita consenso para:
invertir a gran escala,
responder a crisis,
reformar reglas,
coordinar política industrial o fiscal.
La competencia sistémica, en cambio, exige rapidez, asimetría, priorización y aceptación del conflicto interno. Aquí emerge una paradoja central: Europa es extremadamente democrática entre Estados, pero crecientemente tecnocrática frente a los ciudadanos. El resultado es una capacidad muy limitada para decidir bajo presión.
El principio de consenso —o de mayorías cualificadas muy exigentes— se concibió como un mecanismo de equilibrio entre Estados. En un mundo estable, es una virtud. En un mundo sometido a shocks simultáneos, se convierte en rigidez.
La Unión necesita consenso para:
invertir a gran escala,
responder a crisis,
reformar reglas,
coordinar política industrial o fiscal.
La competencia sistémica, en cambio, exige rapidez, asimetría, priorización y aceptación del conflicto interno. Aquí emerge una paradoja central: Europa es extremadamente democrática entre Estados, pero crecientemente tecnocrática frente a los ciudadanos. El resultado es una capacidad muy limitada para decidir bajo presión.
4.3. La tecnocratización como mecanismo de supervivencia
Ante la imposibilidad de resolver políticamente los conflictos distributivos y estratégicos, la Unión trasladó crecientemente la gestión del riesgo a ámbitos no electivos: el Banco Central Europeo, las reglas fiscales, las agencias técnicas y los marcos automáticos de gobernanza.
Desde el marco RMS, este proceso puede leerse como una transformación deliberada:
el riesgo político se convierte en riesgo técnico,
el tiempo político se sustituye por tiempo financiero,
el sistema se estabiliza a corto plazo, a costa de fragilizarse a largo plazo.
Así emerge lo que puede denominarse el Estado de Ajuste Permanente: un régimen en el que no se decide un rumbo estratégico, sino que se administra continuamente la fricción mediante parches regulatorios, reformas parciales y dependencia monetaria.
Ante la imposibilidad de resolver políticamente los conflictos distributivos y estratégicos, la Unión trasladó crecientemente la gestión del riesgo a ámbitos no electivos: el Banco Central Europeo, las reglas fiscales, las agencias técnicas y los marcos automáticos de gobernanza.
Desde el marco RMS, este proceso puede leerse como una transformación deliberada:
el riesgo político se convierte en riesgo técnico,
el tiempo político se sustituye por tiempo financiero,
el sistema se estabiliza a corto plazo, a costa de fragilizarse a largo plazo.
Así emerge lo que puede denominarse el Estado de Ajuste Permanente: un régimen en el que no se decide un rumbo estratégico, sino que se administra continuamente la fricción mediante parches regulatorios, reformas parciales y dependencia monetaria.
4.4. Comparación funcional: por qué EE. UU. y China sí pueden decidir
El contraste con Estados Unidos y China revela que el problema europeo no es el capitalismo en abstracto, sino la falta de integración entre poder político, capacidad fiscal y estrategia económica.
Estados Unidos dispone de un ejecutivo fuerte, un presupuesto federal significativo, capacidad de endeudamiento común y una clara disposición a utilizar la economía como instrumento de poder. China, por su parte, articula un modelo de Partido-Estado centralizado, con planificación estratégica, control del crédito y capacidad para absorber pérdidas productivas prolongadas con el fin de ganar posición global.
Europa, en cambio, combina:
mercado integrado,
soberanías fragmentadas,
deuda nacional,
política industrial limitada,
toma de decisiones lenta y negociada.
Mientras EE. UU. monetiza el riesgo y China lo absorbe productivamente, Europa tiende a externalizarlo o diferirlo, profundizando su dependencia de soluciones temporales.
El contraste con Estados Unidos y China revela que el problema europeo no es el capitalismo en abstracto, sino la falta de integración entre poder político, capacidad fiscal y estrategia económica.
Estados Unidos dispone de un ejecutivo fuerte, un presupuesto federal significativo, capacidad de endeudamiento común y una clara disposición a utilizar la economía como instrumento de poder. China, por su parte, articula un modelo de Partido-Estado centralizado, con planificación estratégica, control del crédito y capacidad para absorber pérdidas productivas prolongadas con el fin de ganar posición global.
Europa, en cambio, combina:
mercado integrado,
soberanías fragmentadas,
deuda nacional,
política industrial limitada,
toma de decisiones lenta y negociada.
Mientras EE. UU. monetiza el riesgo y China lo absorbe productivamente, Europa tiende a externalizarlo o diferirlo, profundizando su dependencia de soluciones temporales.
4.5. El agotamiento del modelo de “potencia normativa”
Durante décadas, la Unión Europea se definió como una “potencia normativa”: exportar reglas en lugar de ejercer fuerza. Este enfoque solo es viable cuando existen tres condiciones simultáneas: aceptación externa de las normas, garante de seguridad externo y un entorno comercial cooperativo.
Hoy ninguna de estas condiciones se mantiene. En un mundo de coerción económica, la regulación sin capacidad material detrás se convierte en una fuente de vulnerabilidad interna: incentiva deslocalizaciones, reduce competitividad y debilita la autonomía estratégica.
Desde la lógica RMS, la conclusión es clara: la norma sin sistema no es poder, es fragilidad.
Durante décadas, la Unión Europea se definió como una “potencia normativa”: exportar reglas en lugar de ejercer fuerza. Este enfoque solo es viable cuando existen tres condiciones simultáneas: aceptación externa de las normas, garante de seguridad externo y un entorno comercial cooperativo.
Hoy ninguna de estas condiciones se mantiene. En un mundo de coerción económica, la regulación sin capacidad material detrás se convierte en una fuente de vulnerabilidad interna: incentiva deslocalizaciones, reduce competitividad y debilita la autonomía estratégica.
Desde la lógica RMS, la conclusión es clara: la norma sin sistema no es poder, es fragilidad.
4.6. Reaccionar ya no es suficiente
Europa ha reaccionado en momentos críticos: unión bancaria tras 2008, “whatever it takes” del BCE, fondo de recuperación durante la pandemia, compras energéticas conjuntas tras la invasión rusa de Ucrania, y más recientemente instrumentos geoeconómicos frente a la coerción externa. Sin embargo, cada avance llega tarde, es limitado en el tiempo y se presenta como excepción.
El sistema progresa a golpes de crisis, no por planificación estratégica. Esto plantea la cuestión central que atraviesa todo el ensayo:
¿Puede Europa pasar de reaccionar bien a decidir a tiempo?
Europa ha reaccionado en momentos críticos: unión bancaria tras 2008, “whatever it takes” del BCE, fondo de recuperación durante la pandemia, compras energéticas conjuntas tras la invasión rusa de Ucrania, y más recientemente instrumentos geoeconómicos frente a la coerción externa. Sin embargo, cada avance llega tarde, es limitado en el tiempo y se presenta como excepción.
El sistema progresa a golpes de crisis, no por planificación estratégica. Esto plantea la cuestión central que atraviesa todo el ensayo:
¿Puede Europa pasar de reaccionar bien a decidir a tiempo?
Conclusión del capítulo
La debilidad europea no es resultado de ignorancia ni de falta de recursos, sino de una arquitectura institucional diseñada para un mundo que ya no existe. La Unión no está condenada, pero está estructuralmente mal configurada para la era de la competencia sistémica.
El siguiente capítulo abordará precisamente ese punto de inflexión: qué reformas institucionales mínimas permitirían transformar la reacción en estrategia sin desmantelar el proyecto europeo.
La debilidad europea no es resultado de ignorancia ni de falta de recursos, sino de una arquitectura institucional diseñada para un mundo que ya no existe. La Unión no está condenada, pero está estructuralmente mal configurada para la era de la competencia sistémica.
El siguiente capítulo abordará precisamente ese punto de inflexión: qué reformas institucionales mínimas permitirían transformar la reacción en estrategia sin desmantelar el proyecto europeo.
Capítulo 5 :El “ajuste permanente”: Europa atrapada entre estabilidad y transformación
Si la tenaza sistémica explica la presión externa que sufre Europa, el concepto de ajuste permanente permite comprender la respuesta interna de la Unión Europea: una dinámica de adaptación continua que evita el colapso, pero también bloquea la transformación.
Desde el marco RMS, el ajuste permanente no es un fallo coyuntural ni una mala decisión aislada, sino el estado estacionario de una arquitectura institucional diseñada para otro mundo.
Si la tenaza sistémica explica la presión externa que sufre Europa, el concepto de ajuste permanente permite comprender la respuesta interna de la Unión Europea: una dinámica de adaptación continua que evita el colapso, pero también bloquea la transformación.
Desde el marco RMS, el ajuste permanente no es un fallo coyuntural ni una mala decisión aislada, sino el estado estacionario de una arquitectura institucional diseñada para otro mundo.
5.1. Qué es el ajuste permanente (y qué no es)
El ajuste permanente no equivale a austeridad clásica, ni a reformas estructurales puntuales. Es un régimen político-económico caracterizado por:
ausencia de decisiones fundacionales,
acumulación de parches técnicos,
desplazamiento continuo de costes hacia el futuro,
y gestión defensiva del riesgo.
Europa no “elige” este régimen: queda atrapada en él.
En términos RMS:
R (Riesgo): el conflicto social y geopolítico se contiene, pero no se resuelve.
M (Monetario): la política monetaria compra tiempo, pero no crea capacidad.
S (Sistema): el sistema se mantiene funcional, pero pierde direccionalidad.
El ajuste permanente no equivale a austeridad clásica, ni a reformas estructurales puntuales. Es un régimen político-económico caracterizado por:
ausencia de decisiones fundacionales,
acumulación de parches técnicos,
desplazamiento continuo de costes hacia el futuro,
y gestión defensiva del riesgo.
Europa no “elige” este régimen: queda atrapada en él.
En términos RMS:
R (Riesgo): el conflicto social y geopolítico se contiene, pero no se resuelve.
M (Monetario): la política monetaria compra tiempo, pero no crea capacidad.
S (Sistema): el sistema se mantiene funcional, pero pierde direccionalidad.
5.2. El origen: convergencia sin soberanía
El ajuste permanente nace de una contradicción fundacional del euro:
moneda común,
políticas fiscales nacionales,
sin Estado federal,
sin capacidad presupuestaria anticíclica suficiente,
sin política industrial integrada.
Esta arquitectura funcionaba en un entorno de:
crecimiento global,
energía barata,
hegemonía estadounidense,
globalización financiera estable.
Cuando ese entorno desaparece, el sistema no puede cambiar de marcha.
El ajuste permanente nace de una contradicción fundacional del euro:
moneda común,
políticas fiscales nacionales,
sin Estado federal,
sin capacidad presupuestaria anticíclica suficiente,
sin política industrial integrada.
Esta arquitectura funcionaba en un entorno de:
crecimiento global,
energía barata,
hegemonía estadounidense,
globalización financiera estable.
Cuando ese entorno desaparece, el sistema no puede cambiar de marcha.
5.3. La lógica política del aplazamiento
Siguiendo a Streeck y Krippner, el ajuste permanente es una forma avanzada de “compra de tiempo”.
Europa aplaza decisiones estructurales mediante:
deuda pública nacional,
intervención monetaria del BCE,
regulación compensatoria,
transferencias temporales (NextGenerationEU).
Cada crisis refuerza esta lógica:
se evita el colapso inmediato,
se posterga la resolución de fondo,
se incrementa la complejidad institucional.
El resultado es un sistema altamente sofisticado para gestionar crisis, pero incapaz de definir estrategia.
Siguiendo a Streeck y Krippner, el ajuste permanente es una forma avanzada de “compra de tiempo”.
Europa aplaza decisiones estructurales mediante:
deuda pública nacional,
intervención monetaria del BCE,
regulación compensatoria,
transferencias temporales (NextGenerationEU).
Cada crisis refuerza esta lógica:
se evita el colapso inmediato,
se posterga la resolución de fondo,
se incrementa la complejidad institucional.
El resultado es un sistema altamente sofisticado para gestionar crisis, pero incapaz de definir estrategia.
5.4. El BCE como pilar silencioso del ajuste
En ausencia de unión fiscal, el BCE se convierte en el estabilizador central del sistema.
Desde RMS:
el BCE transforma riesgo político en riesgo financiero,
mantiene la cohesión del euro,
pero a costa de crear dependencia estructural.
El problema no es la actuación del BCE, sino su soledad institucional:
actúa sin respaldo fiscal pleno,
sin mandato industrial,
sin legitimidad democrática directa.
Cuando la inflación limita su margen de actuación, el ajuste permanente entra en tensión.
En ausencia de unión fiscal, el BCE se convierte en el estabilizador central del sistema.
Desde RMS:
el BCE transforma riesgo político en riesgo financiero,
mantiene la cohesión del euro,
pero a costa de crear dependencia estructural.
El problema no es la actuación del BCE, sino su soledad institucional:
actúa sin respaldo fiscal pleno,
sin mandato industrial,
sin legitimidad democrática directa.
Cuando la inflación limita su margen de actuación, el ajuste permanente entra en tensión.
5.5. El coste oculto: erosión productiva y política
El ajuste permanente tiene costes acumulativos:
El ajuste permanente tiene costes acumulativos:
Económicos
debilitamiento de la base industrial,
infra-inversión en tecnologías estratégicas,
dependencia externa creciente.
debilitamiento de la base industrial,
infra-inversión en tecnologías estratégicas,
dependencia externa creciente.
Políticos
deslegitimación de las instituciones europeas,
auge de fuerzas antisistema,
renacionalización del debate público.
Desde RMS, el sistema sigue “estable”, pero cada vez menos resiliente.
deslegitimación de las instituciones europeas,
auge de fuerzas antisistema,
renacionalización del debate público.
Desde RMS, el sistema sigue “estable”, pero cada vez menos resiliente.
5.6. Por qué el ajuste permanente ya no es sostenible
La competencia sistémica con EE. UU. y China hace inviable este régimen por tres razones:
Velocidad
La toma de decisiones europea es demasiado lenta para un entorno de shocks continuos.
Escala
La UE no puede igualar ni la capacidad fiscal estadounidense ni la planificación china con instrumentos fragmentados.
Credibilidad
Los actores externos perciben que Europa responde, pero no lidera.
El ajuste permanente pasa de ser una estrategia de supervivencia a convertirse en un riesgo estructural.
La competencia sistémica con EE. UU. y China hace inviable este régimen por tres razones:
Velocidad
La toma de decisiones europea es demasiado lenta para un entorno de shocks continuos.Escala
La UE no puede igualar ni la capacidad fiscal estadounidense ni la planificación china con instrumentos fragmentados.Credibilidad
Los actores externos perciben que Europa responde, pero no lidera.
El ajuste permanente pasa de ser una estrategia de supervivencia a convertirse en un riesgo estructural.
5.7. El dilema europeo
Europa se enfrenta así a una disyuntiva histórica:
O completa su arquitectura
(capacidad fiscal, política industrial, defensa, energía, decisión ejecutiva),
O normaliza el ajuste permanente
aceptando un papel secundario en el orden global.
Este dilema no es ideológico. Es sistémico.
El siguiente capítulo mostrará cómo, pese a estas limitaciones, la UE ha empezado a romper parcialmente esta lógica mediante instrumentos geoeconómicos, señalando el inicio —todavía incompleto— de una transformación estratégica.
Europa se enfrenta así a una disyuntiva histórica:
O completa su arquitectura
(capacidad fiscal, política industrial, defensa, energía, decisión ejecutiva),O normaliza el ajuste permanente
aceptando un papel secundario en el orden global.
Este dilema no es ideológico. Es sistémico.
El siguiente capítulo mostrará cómo, pese a estas limitaciones, la UE ha empezado a romper parcialmente esta lógica mediante instrumentos geoeconómicos, señalando el inicio —todavía incompleto— de una transformación estratégica.
https://www.economist.com/leaders/2026/01/22/chinese-ai-is-a-risk-for-europe-so-is-shunning-it
Capítulo 6 :Europa en la guerra geoeconómica: de mercado regulado a actor estratégico
Durante décadas, la Unión Europea se definió a sí misma como un poder normativo: un actor que exportaba reglas, estándares y marcos legales en un mundo que asumía estable, abierto y cooperativo. Ese mundo ha desaparecido. Bajo la presión simultánea de la competencia sistémica EE. UU.–China, la fragmentación geopolítica y el agotamiento de su propia arquitectura, Europa ha comenzado a moverse.
No se trata todavía de una estrategia plena. Se trata de una reacción estructurada. Desde el marco RMS, este capítulo analiza ese giro: qué ha cambiado, qué no, y por qué Europa aún no ha cruzado el umbral entre reaccionar y gobernar estratégicamente.
Este capítulo analiza cómo Europa ha entrado —de forma reactiva pero creciente— en la guerra geoeconómica, qué instrumentos ha desarrollado y por qué estos avances, aun siendo relevantes, siguen siendo insuficientes sin una integración política mínima.
Capítulo 6 :Europa en la guerra geoeconómica: de mercado regulado a actor estratégico
Durante décadas, la Unión Europea se definió a sí misma como un poder normativo: un actor que exportaba reglas, estándares y marcos legales en un mundo que asumía estable, abierto y cooperativo. Ese mundo ha desaparecido. Bajo la presión simultánea de la competencia sistémica EE. UU.–China, la fragmentación geopolítica y el agotamiento de su propia arquitectura, Europa ha comenzado a moverse.
No se trata todavía de una estrategia plena. Se trata de una reacción estructurada. Desde el marco RMS, este capítulo analiza ese giro: qué ha cambiado, qué no, y por qué Europa aún no ha cruzado el umbral entre reaccionar y gobernar estratégicamente.
Este capítulo analiza cómo Europa ha entrado —de forma reactiva pero creciente— en la guerra geoeconómica, qué instrumentos ha desarrollado y por qué estos avances, aun siendo relevantes, siguen siendo insuficientes sin una integración política mínima.
6.1. El abandono silencioso del mito del “mercado neutral”
El primer cambio —más profundo de lo que aparenta— es cognitivo.
Europa ha dejado de actuar como si:
los mercados fueran apolíticos,
el comercio fuera siempre win-win,
la interdependencia garantizara estabilidad.
Sin proclamarlo explícitamente, la UE asume ahora que:
el comercio puede ser coerción,
la dependencia es vulnerabilidad,
y la regulación puede ser poder.
Este giro mental es la condición previa de todo lo demás.
Desde RMS:
R: el riesgo deja de verse como exógeno y pasa a ser estratégico.
S: el sistema reconoce que compite, no solo coopera.
El primer cambio —más profundo de lo que aparenta— es cognitivo.
Europa ha dejado de actuar como si:
los mercados fueran apolíticos,
el comercio fuera siempre win-win,
la interdependencia garantizara estabilidad.
Sin proclamarlo explícitamente, la UE asume ahora que:
el comercio puede ser coerción,
la dependencia es vulnerabilidad,
y la regulación puede ser poder.
Este giro mental es la condición previa de todo lo demás.
Desde RMS:
R: el riesgo deja de verse como exógeno y pasa a ser estratégico.
S: el sistema reconoce que compite, no solo coopera.
6.2. La caja de herramientas geoeconómicas: reacción, no aún estrategia
En los últimos años, la UE ha construido —pieza a pieza— instrumentos que antes rechazaba por “intervencionistas” o “contrarios al mercado”.
Entre ellos:
Instrumento Anticoerción (ACI): respuesta directa a la coerción económica china contra Lituania.
Control de inversiones extranjeras en sectores críticos.
Controles de exportación en tecnologías sensibles.
CBAM como uso del mercado europeo para imponer estándares externos.
Chips Act, Net Zero Industry Act, IPCEI como política industrial explícita.
Acuerdos estratégicos de materias primas con terceros países.
Todos estos instrumentos tienen algo en común:
no son normativos, son defensivos y selectivos.
Europa aprende a usar su mercado como palanca, no solo como vitrina.
En los últimos años, la UE ha construido —pieza a pieza— instrumentos que antes rechazaba por “intervencionistas” o “contrarios al mercado”.
Entre ellos:
Instrumento Anticoerción (ACI): respuesta directa a la coerción económica china contra Lituania.
Control de inversiones extranjeras en sectores críticos.
Controles de exportación en tecnologías sensibles.
CBAM como uso del mercado europeo para imponer estándares externos.
Chips Act, Net Zero Industry Act, IPCEI como política industrial explícita.
Acuerdos estratégicos de materias primas con terceros países.
Todos estos instrumentos tienen algo en común:
no son normativos, son defensivos y selectivos.
Europa aprende a usar su mercado como palanca, no solo como vitrina.
6.3. El patrón histórico: Europa avanza por crisis, no por diseño
Este giro no es nuevo en su lógica. Europa siempre ha avanzado bajo presión:
2008 → unión bancaria incipiente.
Covid → deuda común y mutualización parcial.
Ucrania → política energética y defensa coordinada.
Coerción china / presión estadounidense → geoeconomía europea.
La integración europea no progresa por planificación perfecta, sino por necesidad urgente.
Desde RMS:
el sistema solo se mueve cuando el riesgo supera el umbral de tolerancia política,
la monetización del tiempo ya no basta,
y el coste de no actuar es mayor que el de integrar.
Este giro no es nuevo en su lógica. Europa siempre ha avanzado bajo presión:
2008 → unión bancaria incipiente.
Covid → deuda común y mutualización parcial.
Ucrania → política energética y defensa coordinada.
Coerción china / presión estadounidense → geoeconomía europea.
La integración europea no progresa por planificación perfecta, sino por necesidad urgente.
Desde RMS:
el sistema solo se mueve cuando el riesgo supera el umbral de tolerancia política,
la monetización del tiempo ya no basta,
y el coste de no actuar es mayor que el de integrar.
6.4. El límite del giro: reacción sin soberanía plena
Pese a estos avances, el giro europeo sigue siendo incompleto.
Tres límites estructurales persisten:
Pese a estos avances, el giro europeo sigue siendo incompleto.
Tres límites estructurales persisten:
1. Fragmentación decisional
Las decisiones estratégicas siguen requiriendo consenso amplio, lo que reduce velocidad y credibilidad.
Las decisiones estratégicas siguen requiriendo consenso amplio, lo que reduce velocidad y credibilidad.
2. Escala fiscal insuficiente
La política industrial europea existe, pero no alcanza la escala del IRA estadounidense ni la planificación china.
La política industrial europea existe, pero no alcanza la escala del IRA estadounidense ni la planificación china.
3. Falta de jerarquía estratégica
No hay una autoridad europea capaz de priorizar, arbitrar y asumir costes políticos de largo plazo.
Desde RMS:
el sistema reacciona,
pero no reprograma su lógica interna.
No hay una autoridad europea capaz de priorizar, arbitrar y asumir costes políticos de largo plazo.
Desde RMS:
el sistema reacciona,
pero no reprograma su lógica interna.
6.5. Reaccionar vs. gobernar: la diferencia clave
Reaccionar significa:
responder a shocks,
protegerse,
minimizar daños.
Gobernar estratégicamente significa:
anticipar,
invertir antes de la crisis,
aceptar conflictos distributivos hoy para evitar irrelevancia mañana.
Europa está entre ambos estados.
El riesgo no es que el giro sea insuficiente en el corto plazo, sino que se normalice la reacción como sustituto de la estrategia, reproduciendo el ajuste permanente bajo otro lenguaje.
Reaccionar significa:
responder a shocks,
protegerse,
minimizar daños.
Gobernar estratégicamente significa:
anticipar,
invertir antes de la crisis,
aceptar conflictos distributivos hoy para evitar irrelevancia mañana.
Europa está entre ambos estados.
El riesgo no es que el giro sea insuficiente en el corto plazo, sino que se normalice la reacción como sustituto de la estrategia, reproduciendo el ajuste permanente bajo otro lenguaje.
6.6. La pregunta abierta
El giro geoeconómico demuestra algo fundamental:
Europa sí puede cambiar cuando la presión es suficiente.
La cuestión ya no es técnica. Es política y sistémica:
¿Está dispuesta la UE a completar su arquitectura?
¿Aceptará transferencias de soberanía reales?
¿Asumirá costes internos para ganar autonomía externa?
El próximo capítulo abordará esta pregunta directamente, explorando qué reformas institucionales mínimas permitirían a Europa pasar de reaccionar a actuar como actor estratégico en la competencia sistémica global.
El giro geoeconómico demuestra algo fundamental:
Europa sí puede cambiar cuando la presión es suficiente.
La cuestión ya no es técnica. Es política y sistémica:
¿Está dispuesta la UE a completar su arquitectura?
¿Aceptará transferencias de soberanía reales?
¿Asumirá costes internos para ganar autonomía externa?
El próximo capítulo abordará esta pregunta directamente, explorando qué reformas institucionales mínimas permitirían a Europa pasar de reaccionar a actuar como actor estratégico en la competencia sistémica global.
Capítulo 7:Reformas institucionales mínimas: del poder reactivo a la capacidad estratégica
Si el capítulo anterior mostró que Europa ya ha empezado a moverse, este aborda la pregunta decisiva:
¿qué tendría que cambiar —de forma realista— para que ese movimiento deje de ser reactivo y se convierta en estrategia?
Desde el análisis RMS, la respuesta es clara y exigente:
no se trata de “más Europa” en abstracto, sino de cerrar las brechas funcionales que impiden a la Unión absorber riesgo, usar el instrumento monetario de forma estratégica y reconfigurar su sistema decisional.
Si el capítulo anterior mostró que Europa ya ha empezado a moverse, este aborda la pregunta decisiva:
¿qué tendría que cambiar —de forma realista— para que ese movimiento deje de ser reactivo y se convierta en estrategia?
Desde el análisis RMS, la respuesta es clara y exigente:
no se trata de “más Europa” en abstracto, sino de cerrar las brechas funcionales que impiden a la Unión absorber riesgo, usar el instrumento monetario de forma estratégica y reconfigurar su sistema decisional.
7.1. El principio rector: reformas mínimas, impacto máximo
Europa no necesita una refundación constitucional total para ganar capacidad estratégica.
Necesita reformas focalizadas allí donde hoy el sistema bloquea sistemáticamente la acción.
Criterios de “reforma viable mínima” (RVM):
No requiere unanimidad plena para todo.
No rompe tratados fundamentales, pero los reinterpreta.
Aumenta capacidad de acción sin destruir legitimidad democrática.
Reduce dependencia externa medible (energía, tecnología, finanzas, defensa).
Europa no necesita una refundación constitucional total para ganar capacidad estratégica.
Necesita reformas focalizadas allí donde hoy el sistema bloquea sistemáticamente la acción.
Criterios de “reforma viable mínima” (RVM):
No requiere unanimidad plena para todo.
No rompe tratados fundamentales, pero los reinterpreta.
Aumenta capacidad de acción sin destruir legitimidad democrática.
Reduce dependencia externa medible (energía, tecnología, finanzas, defensa).
7.2. R — Reabsorber el riesgo: del seguro implícito a la capacidad común
El problema RMS
Europa socializó riesgos sin socializar plenamente los instrumentos para gestionarlos.
El resultado es un riesgo político latente que reaparece en cada crisis.
Europa socializó riesgos sin socializar plenamente los instrumentos para gestionarlos.
El resultado es un riesgo político latente que reaparece en cada crisis.
Reforma mínima viable
Capacidad fiscal común permanente y contingente, no solo excepcional.
Elementos:
Instrumento de deuda europea permanente (no solo NGEU).
Activación automática ante shocks comunes (energía, guerra, crisis financiera).
Uso prioritario para:
transición energética,
defensa,
tecnologías críticas,
resiliencia industrial.
Esto no elimina la disciplina fiscal nacional, pero crea un amortiguador sistémico real.
RMS: sin capacidad fiscal común, el riesgo vuelve siempre a los Estados → fragmentación.
Capacidad fiscal común permanente y contingente, no solo excepcional.
Elementos:
Instrumento de deuda europea permanente (no solo NGEU).
Activación automática ante shocks comunes (energía, guerra, crisis financiera).
Uso prioritario para:
transición energética,
defensa,
tecnologías críticas,
resiliencia industrial.
Esto no elimina la disciplina fiscal nacional, pero crea un amortiguador sistémico real.
RMS: sin capacidad fiscal común, el riesgo vuelve siempre a los Estados → fragmentación.
7.3. M — Monetario: del “comprar tiempo” a financiar capacidad
El problema RMS
El BCE ha sido el gran estabilizador, pero su papel ha sido defensivo y temporal.
Comprar tiempo ya no basta cuando el entorno es estructuralmente adverso.
El BCE ha sido el gran estabilizador, pero su papel ha sido defensivo y temporal.
Comprar tiempo ya no basta cuando el entorno es estructuralmente adverso.
Reforma mínima viable
Coordinación explícita entre política monetaria y objetivos estratégicos europeos, sin perder independencia formal.
Concretamente:
Marco que permita al BCE apoyar:
bonos europeos comunes,
financiación de inversiones estratégicas,
estabilidad de la transición energética.
Integración real de mercados de capitales (CMU) para:
retener ahorro europeo,
escalar empresas europeas,
reducir dependencia de Wall Street.
No se trata de “monetizar déficits”, sino de monetizar supervivencia sistémica.
Coordinación explícita entre política monetaria y objetivos estratégicos europeos, sin perder independencia formal.
Concretamente:
Marco que permita al BCE apoyar:
bonos europeos comunes,
financiación de inversiones estratégicas,
estabilidad de la transición energética.
Integración real de mercados de capitales (CMU) para:
retener ahorro europeo,
escalar empresas europeas,
reducir dependencia de Wall Street.
No se trata de “monetizar déficits”, sino de monetizar supervivencia sistémica.
7.4. S — Sistema: desbloquear la arquitectura decisional
El problema RMS
La UE fue diseñada para gestionar reglas, no para priorizar bajo conflicto.
En competencia sistémica, la neutralidad decisional es parálisis.
La UE fue diseñada para gestionar reglas, no para priorizar bajo conflicto.
En competencia sistémica, la neutralidad decisional es parálisis.
Reforma mínima viable
Tres ajustes clave en gobernanza:
Mayorías cualificadas ampliadas
En política exterior, sanciones, instrumentos geoeconómicos y defensa.
Mandatos estratégicos plurianuales
Aprobados por Consejo + Parlamento:
energía,
defensa,
tecnología,
materias primas.
Autoridad ejecutiva reforzada en crisis
Capacidad temporal de acción rápida (modelo “estado de excepción europeo regulado”).
Esto no elimina la soberanía nacional, pero reduce el veto como arma estructural.
Tres ajustes clave en gobernanza:
Mayorías cualificadas ampliadas
En política exterior, sanciones, instrumentos geoeconómicos y defensa.Mandatos estratégicos plurianuales
Aprobados por Consejo + Parlamento:energía,
defensa,
tecnología,
materias primas.
Autoridad ejecutiva reforzada en crisis
Capacidad temporal de acción rápida (modelo “estado de excepción europeo regulado”).
Esto no elimina la soberanía nacional, pero reduce el veto como arma estructural.
7.5. Política industrial: de subsidios dispersos a campeones europeos
Europa ya subsidia. El problema es cómo.
Europa ya subsidia. El problema es cómo.
Reforma mínima viable
Priorizar IPCEI verdaderamente paneuropeos.
Permitir fusiones estratégicas europeas hoy bloqueadas por competencia interna.
Compras públicas europeas coordinadas (defensa, energía, digital).
Escala continental como criterio explícito.
Sin campeones industriales propios, la autonomía estratégica es retórica.
Priorizar IPCEI verdaderamente paneuropeos.
Permitir fusiones estratégicas europeas hoy bloqueadas por competencia interna.
Compras públicas europeas coordinadas (defensa, energía, digital).
Escala continental como criterio explícito.
Sin campeones industriales propios, la autonomía estratégica es retórica.
7.6. El punto más difícil: legitimidad y conflicto
Toda reforma real genera perdedores temporales.
La UE ha evitado históricamente el conflicto distributivo explícito.
Pero en RMS:
evitar el conflicto hoy amplifica el riesgo mañana,
no decidir es una decisión que otros aprovechan.
La legitimidad ya no proviene solo de reglas, sino de capacidad de proteger prosperidad y autonomía.
Toda reforma real genera perdedores temporales.
La UE ha evitado históricamente el conflicto distributivo explícito.
Pero en RMS:
evitar el conflicto hoy amplifica el riesgo mañana,
no decidir es una decisión que otros aprovechan.
La legitimidad ya no proviene solo de reglas, sino de capacidad de proteger prosperidad y autonomía.
7.7. El umbral estratégico
Estas reformas no convierten a Europa en superpotencia.
Pero sí la convierten en algo decisivo:
➡️ un actor que puede elegir,
➡️ no solo adaptarse,
➡️ no solo regular,
➡️ no solo reaccionar.
El siguiente capítulo abordará el horizonte final del libro:qué ocurre si Europa cruza —o no— este umbral entre 2030 y 2035, y cómo se reconfigura el equilibrio UE–EE. UU.–China–Sur Global.
Estas reformas no convierten a Europa en superpotencia.
Pero sí la convierten en algo decisivo:
➡️ un actor que puede elegir,
➡️ no solo adaptarse,
➡️ no solo regular,
➡️ no solo reaccionar.
El siguiente capítulo abordará el horizonte final del libro:qué ocurre si Europa cruza —o no— este umbral entre 2030 y 2035, y cómo se reconfigura el equilibrio UE–EE. UU.–China–Sur Global.
Reforma viable mínima (RVM): pasar de reacción a estrategia
Objetivo
Dotar a la UE de capacidad estratégica real sin refundación total de tratados, cerrando brechas funcionales detectadas por el análisis RMS.
Objetivo
Dotar a la UE de capacidad estratégica real sin refundación total de tratados, cerrando brechas funcionales detectadas por el análisis RMS.
R — Riesgo: amortiguadores comunes
Problema: el riesgo se socializa informalmente, pero se gestiona nacionalmente.
RVM:
Instrumento permanente de deuda europea.
Activación automática ante shocks comunes (energía, guerra, crisis financiera).
Uso prioritario: energía, defensa, tecnología crítica, resiliencia industrial.
Resultado: el riesgo deja de fragmentar políticamente a la UE.
Problema: el riesgo se socializa informalmente, pero se gestiona nacionalmente.
RVM:
Instrumento permanente de deuda europea.
Activación automática ante shocks comunes (energía, guerra, crisis financiera).
Uso prioritario: energía, defensa, tecnología crítica, resiliencia industrial.
Resultado: el riesgo deja de fragmentar políticamente a la UE.
M — Monetario: del tiempo a la capacidad
Problema: el BCE compra tiempo, pero no construye capacidad.
RVM:
Coordinación explícita BCE–UE en financiación estratégica.
Unión real de mercados de capitales.
Soporte monetario a deuda europea común.
Resultado: el ahorro europeo financia poder europeo, no poder externo.
Problema: el BCE compra tiempo, pero no construye capacidad.
RVM:
Coordinación explícita BCE–UE en financiación estratégica.
Unión real de mercados de capitales.
Soporte monetario a deuda europea común.
Resultado: el ahorro europeo financia poder europeo, no poder externo.
S — Sistema: desbloqueo decisional
Problema: veto + consenso = parálisis bajo conflicto.
RVM:
Mayoría cualificada ampliada (exterior, sanciones, geoeconomía, defensa).
Mandatos estratégicos plurianuales UE.
Capacidad ejecutiva europea reforzada en crisis.
Resultado: la UE puede priorizar y actuar bajo presión.
Problema: veto + consenso = parálisis bajo conflicto.
RVM:
Mayoría cualificada ampliada (exterior, sanciones, geoeconomía, defensa).
Mandatos estratégicos plurianuales UE.
Capacidad ejecutiva europea reforzada en crisis.
Resultado: la UE puede priorizar y actuar bajo presión.
Política industrial
Problema: subsidios fragmentados, sin escala.
RVM:
IPCEI reales y paneuropeos.
Campeones industriales europeos.
Compras públicas coordinadas.
Flexibilización selectiva de competencia intra-UE.
Resultado: autonomía estratégica material, no solo normativa.
Problema: subsidios fragmentados, sin escala.
RVM:
IPCEI reales y paneuropeos.
Campeones industriales europeos.
Compras públicas coordinadas.
Flexibilización selectiva de competencia intra-UE.
Resultado: autonomía estratégica material, no solo normativa.
Umbral estratégico
Sin estas reformas → gestión del declive.
Con estas reformas → actor sistémico medio con capacidad de elección.
Sin estas reformas → gestión del declive.
Con estas reformas → actor sistémico medio con capacidad de elección.
Capítulo 8 :Escenarios 2030–2035: Europa reactiva vs Europa estructuralmente integrada
Este capítulo proyecta el análisis RMS hacia el futuro inmediato.
No es futurología: son trayectorias plausibles derivadas de decisiones ya en curso.
Este capítulo proyecta el análisis RMS hacia el futuro inmediato.
No es futurología: son trayectorias plausibles derivadas de decisiones ya en curso.
8.1. Marco de escenarios
Dos variables críticas:
Grado de integración institucional real
Nivel de competencia sistémica global
No hay escenario “neutral”. El mundo ya es conflictivo por diseño.
Dos variables críticas:
Grado de integración institucional real
Nivel de competencia sistémica global
No hay escenario “neutral”. El mundo ya es conflictivo por diseño.
8.2. Escenario A — Europa reactiva (status quo avanzado)
Características generales
Instrumentos geoeconómicos existen, pero se activan tarde.
Política industrial fragmentada.
Defensa dependiente de EE. UU.
BCE sigue comprando estabilidad, no poder.
Instrumentos geoeconómicos existen, pero se activan tarde.
Política industrial fragmentada.
Defensa dependiente de EE. UU.
BCE sigue comprando estabilidad, no poder.
RMS
Riesgo
El riesgo reaparece como crisis política interna.
Estados compiten entre sí por ayudas y excepciones.
Monetario
Tipos altos + deuda nacional fragmentada.
Capital europeo fluye hacia EE. UU.
Sistema
Vetos paralizan decisiones clave.
Política exterior incoherente.
Riesgo
El riesgo reaparece como crisis política interna.
Estados compiten entre sí por ayudas y excepciones.
Monetario
Tipos altos + deuda nacional fragmentada.
Capital europeo fluye hacia EE. UU.
Sistema
Vetos paralizan decisiones clave.
Política exterior incoherente.
Resultado 2035
Europa es mercado grande, no actor estratégico.
Vulnerable a coerción (EE. UU., China).
Irrelevancia geopolítica progresiva.
Europa es mercado grande, no actor estratégico.
Vulnerable a coerción (EE. UU., China).
Irrelevancia geopolítica progresiva.
8.3. Escenario B — Europa estructuralmente integrada
Características generales
Capacidad fiscal común operativa.
Política industrial europea coordinada.
Defensa europea interoperable y escalable.
Uso estratégico del mercado europeo.
Capacidad fiscal común operativa.
Política industrial europea coordinada.
Defensa europea interoperable y escalable.
Uso estratégico del mercado europeo.
RMS
Riesgo
Riesgo absorbido a nivel europeo.
Menor polarización política interna.
Monetario
Euro como moneda regional de referencia.
Mercados de capitales profundos y europeos.
Sistema
Decisión rápida bajo crisis.
Coaliciones minilaterales externas activas.
Riesgo
Riesgo absorbido a nivel europeo.
Menor polarización política interna.
Monetario
Euro como moneda regional de referencia.
Mercados de capitales profundos y europeos.
Sistema
Decisión rápida bajo crisis.
Coaliciones minilaterales externas activas.
Resultado 2035
Europa como arquitecto parcial del orden global.
Capacidad de negociación autónoma con EE. UU. y China.
Estabilidad interna superior pese a entorno hostil.
Europa como arquitecto parcial del orden global.
Capacidad de negociación autónoma con EE. UU. y China.
Estabilidad interna superior pese a entorno hostil.
8.4. Comparación sintética
Dimensión UE reactiva UE integrada Riesgo Fragmentado Mutualizado Moneda Defensiva Estratégica Industria Dispersa Escalable Defensa Dependiente Cooperativa Geopolítica Reacción Arquitectura
| Dimensión | UE reactiva | UE integrada |
|---|---|---|
| Riesgo | Fragmentado | Mutualizado |
| Moneda | Defensiva | Estratégica |
| Industria | Dispersa | Escalable |
| Defensa | Dependiente | Cooperativa |
| Geopolítica | Reacción | Arquitectura |
8.5. El punto de no retorno (2030–2032)
Entre 2030 y 2032 se cerrará la ventana:
o Europa consolida capacidad,
o entra en ajuste permanente irreversible.
No decidir es decidir.
Entre 2030 y 2032 se cerrará la ventana:
o Europa consolida capacidad,
o entra en ajuste permanente irreversible.
No decidir es decidir.
8.6. Conexión con EE. UU., China y el Sur Global
EE. UU.: presión para alineamiento total.
China: competencia industrial y tecnológica.
Sur Global: campo de disputa por reglas, inversión y legitimidad.
Solo una Europa integrada puede:
negociar sin sumisión,
cooperar sin ingenuidad,
competir sin autarquía.
EE. UU.: presión para alineamiento total.
China: competencia industrial y tecnológica.
Sur Global: campo de disputa por reglas, inversión y legitimidad.
Solo una Europa integrada puede:
negociar sin sumisión,
cooperar sin ingenuidad,
competir sin autarquía.
8.7. Puente al capítulo final
El último capítulo responderá a la pregunta política definitiva:
¿quién impulsa estas reformas, con qué coaliciones, y qué pasa si nadie lo hace?
➡️ Capítulo 9: Epílogo — La decisión que Europa ha pospuesto demasiado tiempo.
El último capítulo responderá a la pregunta política definitiva:
¿quién impulsa estas reformas, con qué coaliciones, y qué pasa si nadie lo hace?
➡️ Capítulo 9: Epílogo — La decisión que Europa ha pospuesto demasiado tiempo.
Capítulo 9: La decisión que Europa ha pospuesto demasiado tiempo
Europa no se encuentra ante una crisis más. Se encuentra ante el agotamiento funcional de su forma de operar en un mundo que ya no recompensa la inercia institucional ni la ambigüedad estratégica. Durante décadas, la Unión Europea pudo prosperar sin decidir plenamente qué tipo de poder quería ser. Hoy, esa ambigüedad se ha vuelto insostenible.
Este capítulo no propone una épica europea ni un relato moral. Propone una constatación fría: el mundo ha entrado en una fase de competencia sistémica, y los sistemas que no integran riesgo, moneda y poder productivo quedan subordinados a quienes sí lo hacen.
Europa no se encuentra ante una crisis más. Se encuentra ante el agotamiento funcional de su forma de operar en un mundo que ya no recompensa la inercia institucional ni la ambigüedad estratégica. Durante décadas, la Unión Europea pudo prosperar sin decidir plenamente qué tipo de poder quería ser. Hoy, esa ambigüedad se ha vuelto insostenible.
Este capítulo no propone una épica europea ni un relato moral. Propone una constatación fría: el mundo ha entrado en una fase de competencia sistémica, y los sistemas que no integran riesgo, moneda y poder productivo quedan subordinados a quienes sí lo hacen.
9.1. El fin de la ilusión: cuando la normalidad deja de volver
Desde la crisis financiera de 2008, cada shock ha sido interpretado en Europa como una anomalía temporal:
primero fue la crisis del euro,
luego la pandemia,
después la guerra en Ucrania,
ahora la fragmentación geoeconómica global.
En todos los casos, la respuesta europea fue eficaz para evitar el colapso, pero insuficiente para transformar la arquitectura. Se compró tiempo. No se construyó capacidad.
El análisis RMS muestra que ese ciclo se ha agotado:
el riesgo ya no puede desplazarse al futuro sin coste político,
el instrumento monetario ha alcanzado límites funcionales,
el sistema decisional se bloquea precisamente cuando más se le exige.
La expectativa implícita de que “tras la crisis volveremos a la normalidad” ha dejado de ser realista. La normalidad no vuelve porque el entorno estructural ha cambiado.
Desde la crisis financiera de 2008, cada shock ha sido interpretado en Europa como una anomalía temporal:
primero fue la crisis del euro,
luego la pandemia,
después la guerra en Ucrania,
ahora la fragmentación geoeconómica global.
En todos los casos, la respuesta europea fue eficaz para evitar el colapso, pero insuficiente para transformar la arquitectura. Se compró tiempo. No se construyó capacidad.
El análisis RMS muestra que ese ciclo se ha agotado:
el riesgo ya no puede desplazarse al futuro sin coste político,
el instrumento monetario ha alcanzado límites funcionales,
el sistema decisional se bloquea precisamente cuando más se le exige.
La expectativa implícita de que “tras la crisis volveremos a la normalidad” ha dejado de ser realista. La normalidad no vuelve porque el entorno estructural ha cambiado.
9.2. La paradoja europea: más instrumentos, menos poder
Europa dispone hoy de más herramientas que nunca:
instrumentos anticoerción,
política industrial incipiente,
control de inversiones,
acuerdos de materias primas,
CBAM,
compras conjuntas energéticas,
IPCEI sectoriales.
Sin embargo, el poder efectivo sigue siendo limitado. ¿Por qué?
Porque las herramientas no sustituyen a la arquitectura.
Y porque el poder no reside en tener instrumentos, sino en poder usarlos de forma coherente, rápida y creíble.
Desde la óptica RMS:
el riesgo sigue siendo nacional,
la moneda sigue siendo común sin soberanía fiscal,
el sistema sigue requiriendo unanimidades incompatibles con conflicto.
El resultado es una Europa que actúa, pero no dirige.
Europa dispone hoy de más herramientas que nunca:
instrumentos anticoerción,
política industrial incipiente,
control de inversiones,
acuerdos de materias primas,
CBAM,
compras conjuntas energéticas,
IPCEI sectoriales.
Sin embargo, el poder efectivo sigue siendo limitado. ¿Por qué?
Porque las herramientas no sustituyen a la arquitectura.
Y porque el poder no reside en tener instrumentos, sino en poder usarlos de forma coherente, rápida y creíble.
Desde la óptica RMS:
el riesgo sigue siendo nacional,
la moneda sigue siendo común sin soberanía fiscal,
el sistema sigue requiriendo unanimidades incompatibles con conflicto.
El resultado es una Europa que actúa, pero no dirige.
9.3. Competencia sistémica sin árbitro: EE. UU., China y el vacío europeo
El orden global ya no funciona como un sistema de reglas compartidas, sino como una interacción entre arquitecturas de poder.
Estados Unidos ha convertido su moneda, su mercado financiero y su política industrial en instrumentos de dominación estructural. No exporta reglas: exporta dependencia funcional.
China ha subordinado mercados, crédito y tecnología a una estrategia nacional de largo plazo, aceptando ineficiencias a corto plazo a cambio de hegemonía productiva futura.
Europa, en cambio, intenta preservar un orden normativo que ya no existe, sin dotarse de la capacidad material necesaria para sostenerlo.
El vacío europeo no es neutral: es ocupado por otros.
El orden global ya no funciona como un sistema de reglas compartidas, sino como una interacción entre arquitecturas de poder.
Estados Unidos ha convertido su moneda, su mercado financiero y su política industrial en instrumentos de dominación estructural. No exporta reglas: exporta dependencia funcional.
China ha subordinado mercados, crédito y tecnología a una estrategia nacional de largo plazo, aceptando ineficiencias a corto plazo a cambio de hegemonía productiva futura.
Europa, en cambio, intenta preservar un orden normativo que ya no existe, sin dotarse de la capacidad material necesaria para sostenerlo.
El vacío europeo no es neutral: es ocupado por otros.
9.4. El coste político de no decidir
No decidir tiene consecuencias acumulativas:
No decidir tiene consecuencias acumulativas:
Geopolíticas
Europa se convierte en terreno de disputa, no en actor.
Pierde capacidad de mediación.
Depende de garantías externas para su seguridad.
Europa se convierte en terreno de disputa, no en actor.
Pierde capacidad de mediación.
Depende de garantías externas para su seguridad.
Económicas
Desindustrialización relativa.
Fuga de capital y talento.
Dependencia tecnológica estructural.
Desindustrialización relativa.
Fuga de capital y talento.
Dependencia tecnológica estructural.
Democráticas
Transferencia de decisiones a tecnocracias sin mandato político.
Desafección ciudadana.
Emergencia de fuerzas que prometen “recuperar soberanía” sin capacidad real para hacerlo.
El riesgo no es el colapso inmediato, sino la normalización del declive.
Transferencia de decisiones a tecnocracias sin mandato político.
Desafección ciudadana.
Emergencia de fuerzas que prometen “recuperar soberanía” sin capacidad real para hacerlo.
El riesgo no es el colapso inmediato, sino la normalización del declive.
9.5. La ventana histórica (2025–2032)
Europa aún dispone de una ventana estrecha pero real.
Nunca antes coincidieron:
conciencia estratégica del problema,
herramientas geoeconómicas en construcción,
presión externa suficiente para forzar cooperación,
legitimidad política para reformas excepcionales.
Pero esta ventana se cerrará.
Y cuando se cierre, las decisiones dejarán de estar en manos europeas.
Europa aún dispone de una ventana estrecha pero real.
Nunca antes coincidieron:
conciencia estratégica del problema,
herramientas geoeconómicas en construcción,
presión externa suficiente para forzar cooperación,
legitimidad política para reformas excepcionales.
Pero esta ventana se cerrará.
Y cuando se cierre, las decisiones dejarán de estar en manos europeas.
9.6. La pregunta final
La cuestión no es si Europa puede reformarse.
Es si está dispuesta a asumir los costes de hacerlo.
Costes como:
mutualizar riesgos,
ceder soberanía decisional,
aceptar ganadores y perdedores temporales,
priorizar estrategia sobre consenso permanente.
No existe una opción sin costes.
Existe solo la diferencia entre costes elegidos y costes impuestos.
La cuestión no es si Europa puede reformarse.
Es si está dispuesta a asumir los costes de hacerlo.
Costes como:
mutualizar riesgos,
ceder soberanía decisional,
aceptar ganadores y perdedores temporales,
priorizar estrategia sobre consenso permanente.
No existe una opción sin costes.
Existe solo la diferencia entre costes elegidos y costes impuestos.
9.7. Cierre: arquitectura o inquilina
Europa debe decidir si quiere ser:
un gran mercado gestionado por otros, o
un actor político capaz de codiseñar el orden que emerge.
Desde el marco RMS, la conclusión es clara:
Sin integración del riesgo, del instrumento monetario y del sistema decisional, no hay autonomía posible.
La historia no espera a quienes aplazan sus decisiones.
Europa tampoco podrá hacerlo mucho más.
Europa debe decidir si quiere ser:
un gran mercado gestionado por otros, o
un actor político capaz de codiseñar el orden que emerge.
Desde el marco RMS, la conclusión es clara:
Sin integración del riesgo, del instrumento monetario y del sistema decisional, no hay autonomía posible.
La historia no espera a quienes aplazan sus decisiones.
Europa tampoco podrá hacerlo mucho más.
Capítulo 10 :Epílogo: Bretton Woods III o la fragmentación permanente
La historia de los órdenes internacionales no avanza por consensos ideales, sino por rupturas funcionales. Bretton Woods I nació de una guerra total; Bretton Woods II, del colapso de la convertibilidad del dólar y la financiarización. Hoy, el mundo se adentra en una tercera fase sin arquitectura común, definida por competencia sistémica, coerción económica y fragmentación regulatoria
Este capítulo sostiene una tesis final: sin una arquitectura mínima global —flexible, parcial y modular— el sistema tenderá a una inestabilidad crónica. No por exceso de ambición, sino por ausencia de reglas operativas.
10.1. El diagnóstico RMS final: cuando el sistema deja de absorber shocks
Desde la óptica RMS (Riesgo–Moneda–Sistema), el problema ya no es coyuntural:
Riesgo: ha pasado de ser diversificable a ser estratégico (energía, chips, datos, finanzas).
Moneda: se ha convertido en arma (sanciones, exclusión financiera, subsidios encubiertos).
Sistema: el multilateralismo clásico está bloqueado; el bilateralismo coercitivo prolifera.
El resultado es un mundo donde los shocks no se amortiguan: se transmiten y se amplifican.
Desde la óptica RMS (Riesgo–Moneda–Sistema), el problema ya no es coyuntural:
Riesgo: ha pasado de ser diversificable a ser estratégico (energía, chips, datos, finanzas).
Moneda: se ha convertido en arma (sanciones, exclusión financiera, subsidios encubiertos).
Sistema: el multilateralismo clásico está bloqueado; el bilateralismo coercitivo prolifera.
El resultado es un mundo donde los shocks no se amortiguan: se transmiten y se amplifican.
10.2. Tres arquitecturas, un sistema roto
Estados Unidos
Usa la hegemonía monetaria y financiera para externalizar costes.
Reindustrializa vía subsidios y coerción comercial.
Prioriza resultados internos frente a estabilidad sistémica.
Usa la hegemonía monetaria y financiera para externalizar costes.
Reindustrializa vía subsidios y coerción comercial.
Prioriza resultados internos frente a estabilidad sistémica.
China
Subordina finanzas a objetivos productivos y tecnológicos.
Acepta sobrecapacidad y pérdidas para ganar escala.
Construye esferas de influencia con inversión y dependencia.
Subordina finanzas a objetivos productivos y tecnológicos.
Acepta sobrecapacidad y pérdidas para ganar escala.
Construye esferas de influencia con inversión y dependencia.
Europa
Regula sin poder fiscal pleno.
Actúa sin velocidad decisional.
Defiende normas sin respaldo material suficiente.
Conclusión: dos actores operan como sistemas; uno como mercado regulado. Esa asimetría explica la pérdida de tracción europea.
Regula sin poder fiscal pleno.
Actúa sin velocidad decisional.
Defiende normas sin respaldo material suficiente.
Conclusión: dos actores operan como sistemas; uno como mercado regulado. Esa asimetría explica la pérdida de tracción europea.
10.3. El Sur Global: árbitro involuntario del nuevo orden
El Sur Global no es un espectador: es el campo de prueba del nuevo sistema.
Rechaza alineamientos automáticos.
Negocia acceso, inversión y reglas caso a caso.
Penaliza la incoherencia y premia la previsibilidad.
Sin una oferta europea creíble (financiación, tecnología, acceso), el Sur Global optará por pragmatismo, no por valores declarativos.
El Sur Global no es un espectador: es el campo de prueba del nuevo sistema.
Rechaza alineamientos automáticos.
Negocia acceso, inversión y reglas caso a caso.
Penaliza la incoherencia y premia la previsibilidad.
Sin una oferta europea creíble (financiación, tecnología, acceso), el Sur Global optará por pragmatismo, no por valores declarativos.
10.4. Qué sería (y qué no) un Bretton Woods III
No sería:
un gran tratado universal,
una vuelta al multilateralismo ideal,
una autoridad central global.
Sí sería:
una arquitectura mínima, modular y plurilateral,
con reglas claras en cuatro nodos críticos:
Moneda y liquidez (redes regionales, backstops creíbles),
Comercio estratégico (cláusulas de seguridad transparentes),
Tecnología crítica (estándares interoperables),
Clima y recursos (financiación e infraestructura compartidas).
El objetivo no es eliminar la competencia, sino hacerla gobernable.
No sería:
un gran tratado universal,
una vuelta al multilateralismo ideal,
una autoridad central global.
Sí sería:
una arquitectura mínima, modular y plurilateral,
con reglas claras en cuatro nodos críticos:
Moneda y liquidez (redes regionales, backstops creíbles),
Comercio estratégico (cláusulas de seguridad transparentes),
Tecnología crítica (estándares interoperables),
Clima y recursos (financiación e infraestructura compartidas).
El objetivo no es eliminar la competencia, sino hacerla gobernable.
10.5. El papel posible de Europa: de árbitro moral a arquitecto parcial
Europa no puede liderar sola, pero sí puede codiseñar:
Convertir su mercado en plataforma de estándares interoperables.
Usar el euro como ancla regional (capitales, deuda común, backstop).
Ofrecer infraestructura verde y financiación al Sur Global.
Construir minilateralismos funcionales por sectores.
Esto exige completar su propia arquitectura: riesgo compartido, capacidad fiscal y decisión ágil.
Europa no puede liderar sola, pero sí puede codiseñar:
Convertir su mercado en plataforma de estándares interoperables.
Usar el euro como ancla regional (capitales, deuda común, backstop).
Ofrecer infraestructura verde y financiación al Sur Global.
Construir minilateralismos funcionales por sectores.
Esto exige completar su propia arquitectura: riesgo compartido, capacidad fiscal y decisión ágil.
10.6. La alternativa: fragmentación estable, conflicto latente
Sin acuerdos mínimos:
aumentará la coerción económica,
se multiplicarán los bloques cerrados,
crecerá la volatilidad financiera,
se erosionará la legitimidad democrática.
No es un colapso súbito. Es un empobrecimiento estratégico gradual.
Sin acuerdos mínimos:
aumentará la coerción económica,
se multiplicarán los bloques cerrados,
crecerá la volatilidad financiera,
se erosionará la legitimidad democrática.
No es un colapso súbito. Es un empobrecimiento estratégico gradual.
10.7. Cierre final: la decisión que define la década
El mundo ya ha cambiado. La única incógnita es quién escribirá las reglas parciales del nuevo sistema.
Europa puede:
aceptar ser inquilina de arquitecturas ajenas, o
asumir el coste de ser coarquitecta.
Desde el marco RMS, la conclusión es inequívoca:
Sin arquitectura, no hay autonomía.
Sin autonomía, no hay estabilidad.
La década 2025–2035 decidirá si la competencia sistémica deriva en un orden gobernable o en una fragmentación permanente.
Ese desenlace no está predeterminado. Depende de decisiones que ya no pueden posponerse.
El mundo ya ha cambiado. La única incógnita es quién escribirá las reglas parciales del nuevo sistema.
Europa puede:
aceptar ser inquilina de arquitecturas ajenas, o
asumir el coste de ser coarquitecta.
Desde el marco RMS, la conclusión es inequívoca:
Sin arquitectura, no hay autonomía.
Sin autonomía, no hay estabilidad.
La década 2025–2035 decidirá si la competencia sistémica deriva en un orden gobernable o en una fragmentación permanente.
Ese desenlace no está predeterminado. Depende de decisiones que ya no pueden posponerse.
Europa no puede ganar sola.Europa no debe diluirse en EE. UU.Europa solo sobrevive si se convierte en un polo dentro de una arquitectura cooperativa de potencias medias.
Recuperar el crecimiento no significa renunciar a los valores europeos.
Significa volver a alinearlos con una arquitectura económica e industrial que los haga sostenibles.
China no está “compitiendo”, está blindándose
China ya no apuesta por integración win-win. Apuesta por resiliencia coercitiva.
+75% en BRI no es expansión comercial: es aseguramiento de inputs críticos.
Energía + minería = base física de la guerra, la IA y la industria pesada.
Cobre = electricidad + data centers + defensa → hardware del poder.
Fósiles ≠ negación climática → priorización de seguridad nacional.
👉 RMS: China está cerrando el circuito Recursos → Industria → Tecnología → Poder.
Europa tiene normas. China tiene arquitectura.
Europa no puede competir sola por razones estructurales.
Limitaciones europeas reales
Fragmentación política y fiscal.
Dependencia energética aún elevada.
Escala industrial insuficiente en sectores críticos.
Débil capacidad de financiación estratégica (Draghi lo documenta).
Demografía adversa.
Incluso unos “Estados Unidos de Europa” tardarían décadas en igualar:
la coherencia china,
la masa crítica estadounidense.
👉 RMS: ningún actor medio puede ganar solo una competencia sistémica.
Europa necesita a EE. UU. en:
disuasión militar,
semiconductores avanzados,
ecosistema de capital riesgo,
poder financiero global.
Pero hay un problema estructural:
EE. UU. no piensa en términos de arquitectura compartida, sino de ventaja nacional.
Trump es síntoma, no causa: el giro es bipartidista.
EE. UU. acepta aliados… subordinados.
👉 RMS: Europa + EE. UU. es condición necesaria, pero no suficiente, si Europa no es un polo autónomo.
Europa + EE. UU. + potencias medianas
Aquí está la clave que conecta con Carney, Draghi, Letta y tu diagnóstico.
Acuerdos con;
India → escala demográfica + ambición tecnológica.
América del Sur → energía, minerales, alimentos.
Canadá y Australia → minerales críticos + estabilidad institucional.
Japón y Corea → industria avanzada.
UE → mercado, normas, capital humano.
Esto no es un bloque ideológico, es una arquitectura funcional.
👉 RMS: geometría variable, no alianza romántica.
Europa en la competencia sistémica
Europa esta atrapada entre dos arquitecturas funcionales (EE. UU. y China) mientras opera con instituciones diseñadas para otro mundo.
https://brujulaeconomica.blogspot.com/2026/01/de-potencia-normativa-actor_24.html
Europa ante la ruptura sistémica
Aplazamientos una y otra vez
Europa , competencia sistémica
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/europa-en-un-sistema-internacional-en_20.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/carney-draghi-letta-nuevo-bretton-woods.html
- https://docs.google.com/document/d/1I7OQukO-I6Pd1yRa3dhN86xtsSRWO1IoOABoGb7bKzk/edit?tab=t.0#heading=h.u8jhkiwhaaxy
- https://brujulaeconomica.blogspot.com/2026/01/europa-ante-la-ruptura-sistemica.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/la-tenaza-sistemica-europa-ante-la.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/europa-ante-la-competencia-geopolitica.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/estados-unidos-de-europa-para-hacer.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/estrategia-europea-lectura-rms-una.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/carney-draghi-letta-nuevo-bretton-woods.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/letta-draghi-blancharch-soluciones-para.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/ue-actual-vs-ue-con-arquitectura.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/soluciones-para-europa-mapa-de-expertos.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/soluciones-que-convergen-completar.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/soluciones-para-europa-mapa-de-expertos.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/europa-tiene-las-soluciones-falta.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/europa-empieza-construir-poder-pero-aun.html
Europa debe reaccionar, con más comercio en Mercosur y La India solo ganara tiempo ,quizás 5 años, para lograr cierta estabilidad a medio plazo, debe actuar reformando su arquitectura con la actual no puede competir contra la competencia sistémica de China
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/la-era-de-la-competencia-sistemica.html
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/la-era-de-la-competencia-sistemica_34.html




No hay comentarios:
Publicar un comentario