De la mentira funcional a la arquitectura real
Lectura del esquema de Manuel Hidalgo, realizada para la presentación de sus clases, en referencia al discurso de Carney adaptado al análisis RMS
Durante demasiado tiempo, Europa —y buena parte del mundo democrático— ha interpretado la crisis actual como una transición incómoda pero reversible. Un periodo de turbulencias tras el cual volvería un equilibrio reconocible. Esa lectura es errónea.
Como han señalado con claridad voces como Mark Carney, Mario Draghi o Enrico Letta, no estamos en una transición ordenada, sino en una ruptura histórica. El orden internacional basado en normas ya no estructura el comportamiento de las grandes potencias. Las reglas no desaparecen, pero se aplican de forma instrumental, asimétrica y subordinada al poder.
Desde el análisis RMS, esta ruptura no es repentina. Es el resultado de décadas de aplazamiento:
- aplazamiento de la reforma de las instituciones supranacionales,
- aplazamiento de la integración política europea,
- aplazamiento de la construcción de capacidades estratégicas propias.
La ruptura llega cuando ya no queda margen para seguir ganando tiempo.
Integro el esquema de Manuel, del discurso de Carney en el análisis RMS, mostrando que no es un discurso político aislado, sino una traducción práctica del diagnóstico sistémico que estoy realizando La idea central es : El análisis RMS explica por qué ese enfoque emerge ahora y por qué es racional.
El orden basado en normas se desvanece y la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno. Estamos en un punto de inflexión global: no es una transición, es una ruptura. Es hora de aceptar la nueva realidad
- Ruptura, no transición (RMS)
El marco RMS parte exactamente del mismo punto de arranque: el orden basado en normas se desvanece porque ya no está respaldado por poder ni arquitectura.
Desde el análisis RMS, no estamos ante una desviación coyuntural, sino ante un cambio de régimen sistémico:
- la geopolítica vuelve a dominar la economía,
- las reglas pasan de ser marco común a instrumento táctico,
- y las potencias actúan sin freno cuando su arquitectura lo permite.
Esto no es “el fin del orden”, sino el fin de la ilusión de que el orden funcionaba por sí solo.
1️⃣ El síndrome del verdulero :vivir en una mentira funcional
El Síndrome del Verdulero
Vivimos el "Síndrome del Verdulero": fingimos que el sistema funciona para comprar seguridad, pero sabemos que las reglas se aplican asimétricamente. Los fuertes se eximen cuando les conviene. ¡Basta de vivir en una mentira! #MarkCarney

Europa ha vivido durante años lo que puede llamarse el síndrome del verdulero: actuar como si el sistema funcionara para evitar los costes inmediatos de reconocer que ya no lo hacía.
Se sabía que:
- la globalización generaba dependencias asimétricas,
- que China y Estados Unidos operaban desde arquitecturas distintas,
- que las instituciones heredadas de Bretton Woods eran insuficientes.
Y, aun así, se mantuvo el discurso del “beneficio mutuo automático”, porque desmontarlo implicaba decisiones políticamente costosas.
Desde RMS, esto no fue ingenuidad, sino una solución funcional de aplazamiento. Pero toda solución de aplazamiento tiene un límite. Ese límite es el presente.
2️⃣ Integración vs. subordinación: La falsa dicotomía (RMS: riesgo sistémico)
Integración vs. Subordinación
La integración no puede ser fuente de tu subordinación. Aranceles, finanzas y cadenas de suministro son las nuevas armas económicas en esta ruptura global. Sin beneficio mutuo real, la integración es una trampa.
La experiencia reciente ha demostrado una verdad incómoda: la integración mal diseñada puede convertirse en subordinación.
Cuando:
- el comercio se usa como arma,
- las finanzas se convierten en palanca de presión,
- las cadenas de suministro generan vulnerabilidad,
la interdependencia deja de ser cooperación.
El error europeo no fue apostar por la integración, sino no dotarla de mecanismos de corrección, reciprocidad y poder. Sin beneficio mutuo verificable, la integración deja de ser un proyecto político y se convierte en una trampa estratégica.
El análisis RMS lo formula así: la interdependencia sin arquitectura de corrección se convierte en trampa.
Cuando:
- aranceles,
- finanzas,
- tecnología,
- cadenas de suministro se usan como armas,
la integración deja de ser cooperación.
📌 RMS conecta directamente:
- China → sobreproducción y dependencia industrial.
- EE. UU. → aranceles, dólar, defensa.
- Europa → dependencia sin instrumentos simétricos.
Aquí encaja la tesis clave: si no hay beneficio mutuo verificable, la integración es subordinación.
3️⃣ Resiliencia colectiva (RMS: soberanía compartida)
Resiliencia Colectiva
La autonomía total nos hace más pobres y frágiles. La verdadera resiliencia está en la "Soberanía Compartida": menores costes, estándares comunes y diversificación frente a la trampa de la fortaleza aislada
La respuesta opuesta —el repliegue nacional o la fortaleza aislada— tampoco es viable. La autonomía total:
- encarece los costes,
- fragmenta estándares,
- y debilita a las economías abiertas.
Desde RMS, la única vía realista es la soberanía compartida:
- capacidades comunes,
- estándares comunes,
- riesgos compartidos,
- decisiones coordinadas.
No es idealismo: es eficiencia sistémica en un mundo hostil.
RMS nunca propone autarquía. Al contrario:
📌 la autonomía total es frágil y costosa.
La alternativa racional es:
- soberanía compartida,
- estándares comunes,
- diversificación coordinada
- costes repartidos.
Desde RMS, esto es eficiencia sistémica, no idealismo:
- menos duplicación,
- más escala,
- mayor capacidad de resistencia frente a coerción.
Este punto es exactamente el corazón del debate europeo pendiente.
4️⃣ Realismo basado en valores (RMS: valores + capacidad)
Realismo Basado en Valores
Canadá apuesta por el realismo basado en valores: principios (DDHH, soberanía) combinados con pragmatismo. Ya no dependemos solo de la fuerza de nuestros valores, sino del valor de nuestra fuerza.
La ruptura actual no invalida los valores democráticos; los pone a prueba.
La lección es clara:
Ya no basta con la fuerza de los valores;es necesario el valor de la fuerza.
Esto no significa abandonar principios, sino reconocer que solo pueden sostenerse si están respaldados por capacidad material, económica y estratégica.
Europa no puede defender derechos, soberanía o multilateralismo si depende estructuralmente de otros para su energía, su tecnología, su defensa o su financiación.
RMS coincide plenamente con esta formulación:
los valores sin poder son retórica; el poder sin valores es inestabilidad.
El realismo basado en valores reconoce que:
- la defensa de DD. HH. o soberanía
- requiere capacidad material previa.
Desde RMS:
- no se abandona el marco normativo,
- se reconstruye sobre una base de poder real.
5️⃣ Fuerza en casa (RMS: base material del poder)
Fuerza en Casa
La inversión doméstica es la base de la influencia exterior. Canadá acelera $1 billón en energía, IA y minerales críticos, y duplicará su gasto militar para 2030 para construir fuerza real.
Este es un pilar RMS clásico:
no hay influencia exterior sin base productiva y financiera interna.
Inversión en:
- energía,
- IA,
- minerales críticos,
- defensa,
no es militarismo ni proteccionismo: es reducción de vulnerabilidades sistémicas.
El análisis RMS subraya que:
6️⃣ Geometría variable (RMS: arquitectura flexible)
Geometría Variable
Necesitamos "Geometría Variable": coaliciones específicas para objetivos concretos. Desde la OTAN hasta clubes de minerales críticos, buscamos alianzas que funcionen de verdad en defensa, comercio y tecnología.
Aquí RMS encaja de forma natural:
- no hay un multilateralismo único funcional,
- las instituciones universales están bloqueadas.
La respuesta racional es:
📌 RMS lo define como: arquitectura modular en un mundo fragmentado.
7️⃣ Flanco norte (RMS: riesgos ignorados se materializan)
El Flanco Norte
Soberanía en el hielo: inversión sin precedentes en defensa ártica y radares transhorizonte. Canadá apoya firmemente la autodeterminación de Groenlandia para asegurar la estabilidad del flanco norte
El Ártico es un ejemplo RMS perfecto:
- riesgo latente durante décadas,
- ignorado por comodidad,
- ahora convertido en vector estratégico central.
Invertir ahí no es expansionismo, es anticipación tardía del riesgo.
8️⃣ ¿Mesa o menú? (RMS: poder relativo)
¿En la mesa o en el menú?
La verdad brutal: si las potencias medias no actúan juntas, serán devoradas. Negociar solo con un hegemón es negociar desde la debilidad. La unión es la única forma de no acabar en el menú de otros.
Esta frase resume todo RMS en una línea:
quien no construye arquitectura colectiva acaba siendo gestionado por otros.
Negociar solo con un hegemón:
- reduce opciones,
- aumenta dependencia,
- elimina margen estratégico.
Desde RMS:
9️⃣ Quitar el letrero (RMS: cierre conceptual)
Quitar el Letrero
Es hora de quitar el letrero de la ventana y vivir en la verdad. Nombrar la realidad, actuar con coherencia y construir un futuro más fuerte y justo. Canadá elige este camino con total confianza
Quitar el letrero significa:
- abandonar la ficción,
- aceptar la ruptura,
- y pasar del discurso a la arquitectura.
Desde RMS, este es el punto de no retorno:
o se transforma el sistema,
o el sistema transforma a quienes no se adaptan.
Discurso completo de Carney:
**Fuente del guión y diapositivas de https://x.com/Manuj_Hidalgo/status/2014033868760731882
El discurso churchiliano de Carney nos cuenta que tenemos que despertar del sueño. Canadá y Europa deben amoldarse a un nuevo mundo en el que el pragmatismo y los valores que defendemos deben guiar nuestra geopolítica. (M.Hidalgo)
- https://cincodias.elpais.com/economia/2026-01-22/carney-el-barquero-y-sus-verdades.html?outputType=amp
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/carney-el-barquero-y-sus-verdades.html
De la hiperpolítica a la arquitectura
La época actual está marcada por una intensa politización sin resultados estructurales. Debates cada vez más radicales conviven con una incapacidad persistente para cerrar reformas clave.
Desde RMS, esta hiperpolítica es el ruido que generan sistemas que ya no pueden posponer más la construcción de arquitectura. El conflicto simbólico sustituye a la decisión real… hasta que la realidad se impone.
Conclusión RMS integrada
El esquema que presentas no es retórico ni coyuntural.
Es la traducción política explícita de un diagnóstico RMS profundo:
Vivimos demasiado tiempo en una mentira funcional.
La integración sin corrección creó subordinación.
La hiperpolítica sustituyó a la arquitectura.
La ruptura llega cuando ya no se puede aplazar más.
La diferencia ahora es decisiva: algunos actores están quitando el letrero y construyendo poder real; otros siguen discutiendo si el letrero es bonito o feo.
En un mundo de ruptura, la neutralidad no existe.
Solo existe la capacidad de actuar juntos o la irrelevancia compartida.
Europa ha llegado al punto en el que no decidir también es decidir.
La disyuntiva no es entre más o menos Europa, ni entre Bruselas y las capitales. Es más profunda:
O Europa se refunda como actor sistémico,o será gestionada por quienes sí han construido arquitectura.
La refundación no será cómoda, rápida ni consensual. Pero no hacerlo tiene un coste mayor: la pérdida progresiva de autonomía, relevancia y capacidad de decisión.
Quitar el letrero no es un gesto simbólico.
Es aceptar la realidad y actuar en consecuencia.
Manifiesto estratégico europeo — Vivir en la verdad
1. Aceptamos la realidad
El orden basado en normas ya no estructura el mundo. Las grandes potencias utilizan comercio, finanzas, tecnología y seguridad como instrumentos de poder. Negarlo es debilitarse.
2. Rechazamos la mentira del beneficio mutuo automático
La integración solo es legítima si produce beneficio mutuo verificable. Cuando genera subordinación, debe corregirse.
3. Apostamos por la soberanía compartida
La autonomía aislada empobrece. La soberanía compartida reduce costes, aumenta escala y refuerza la resiliencia colectiva.
4. Construimos fuerza en casa
Sin base industrial, tecnológica, energética y financiera propia no hay política exterior creíble ni valores defendibles.
5. Reformamos las instituciones
Las instituciones del siglo XX no sirven para los riesgos del siglo XXI. Europa impulsará nuevas estructuras supranacionales y un nuevo marco tipo Bretton Woods adaptado a un mundo multipolar.
6. Practicamos geometría variable
Cooperaremos con quien esté dispuesto a actuar: coaliciones específicas para defensa, tecnología, energía, comercio y seguridad.
7. Actuamos juntos o no existimos
Las potencias medias solo cuentan si actúan conjuntamente. Negociar solos con un hegemón es negociar desde la debilidad.
8. Quitamos el letrero
Dejamos de fingir que el sistema funciona como antes. Nombramos la realidad, actuamos con coherencia y asumimos los costes necesarios para preservar nuestra autonomía.
Cierre
En un mundo de ruptura, la neutralidad no existe.
Solo existe la capacidad de actuar juntos.
Dejar de fingir: por qué Europa debe construir poder o será absorbida
Durante demasiado tiempo, Europa ha vivido dentro de una ficción cómoda: la idea de que el orden internacional basado en normas seguía funcionando como antes. Que el comercio era neutral. Que la interdependencia garantizaba estabilidad. Que bastaba con tener razón jurídica para estar a salvo.
Esa ficción ha terminado.
En un reciente discurso, Mark Carney tuvo la lucidez —y el valor— de decirlo sin rodeos: no estamos en una transición, sino en una ruptura. Las grandes potencias ya no usan solo la fuerza militar. Usan aranceles, finanzas, energía y cadenas de suministro como armas de presión política. Y las instituciones multilaterales que debían proteger a los países intermedios están debilitadas o paralizadas.
La conclusión es incómoda, pero inevitable: confiar en las normas ya no protege.
El falso dilema europeo
Ante este escenario, Europa parece atrapada entre dos miedos. Por un lado, enfrentarse a Estados Unidos cuando utiliza el comercio como instrumento de coerción. Por otro, el temor a que resistir hoy tenga un coste económico inmediato. El resultado suele ser la inacción, envuelta en procedimientos y esperas judiciales.
Pero no responder no elimina el coste. Solo lo desplaza. Y casi siempre lo amplifica.
Peor aún: evitar el choque con Washington sin construir poder propio puede llevar a un error mayor —sustituir una dependencia incómoda por otra más profunda. La presión estadounidense suele ser explícita y episódica. La china es silenciosa, estructural y basada en arquitectura industrial, financiera y tecnológica. No se contrarresta con recursos legales ni con gestos simbólicos.
El mensaje de Carney para Europa
Carney plantea algo que Europa debería escuchar con atención: las potencias medias no están indefensas si actúan juntas. La soberanía ya no se preserva solo con declaraciones de principios, sino reduciendo vulnerabilidades reales. Eso implica aceptar costes ahora para evitar una subordinación mayor después.
Su receta no es el repliegue nacional ni la autarquía. Es autonomía estratégica compartida: invertir juntos, diversificar juntos, construir instituciones que funcionen de verdad, aunque no sean universales ni perfectas.
En otras palabras, dejar de “vivir dentro de la mentira”.
“Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú” Carney
Europa ante su decisión real
Europa dispone de instrumentos comerciales, financieros y regulatorios. El problema no es técnico. Es político y estratégico. ¿Está dispuesta a usarlos de forma coherente, asumiendo costes a corto plazo, para preservar su capacidad de decisión? ¿O seguirá confiando en que otros restauren un orden que ya no existe?
La cuestión no es elegir entre Estados Unidos o China. La verdadera elección es tener sistema propio o no tenerlo.
En un mundo de bloques y arquitecturas de poder, quien no construye la suya acaba integrado en la de otro. Y entonces ya no decide: se adapta.
Como recordó Carney, la nostalgia no es una estrategia. Fingir que las reglas bastan tampoco. Nombrar la realidad es el primer acto de soberanía. El segundo es construir la arquitectura que permita sostenerla.
Europa aún está a tiempo. Pero el tiempo ya no juega a su favor
Cuando un responsable político habla públicamente de riesgos sistémicos, es porque la situación ya no es solo grave, sino estructuralmente compleja y difícil de gestionar con los instrumentos habituales.”
“Si no estás en la mesa, estás en el menú”
Cuando Carney dice:
“Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú”
está formulando una ley sistémica, no una metáfora diplomática.
Desde RMS:
R (Riesgo): los países que actúan solos absorben shocks externos sin capacidad de negociación.
M (Monetario / económico): sin escala, no hay poder de mercado ni capacidad financiera.
S (Sistémico): quien no construye arquitectura común es integrado en la de otro.
👉 Estar “en el menú” significa ser objeto de decisiones ajenas: aranceles, coerción, deslocalizaciones, dependencia tecnológica.
El orden internacional basado en normas ya no existe. No estamos en una transición, sino en ruptura. Las grandes potencias han convertido la integración económica en un arma de coerción.
Seguir invocando normas que no se aplican simétricamente es vivir dentro de una mentira. Y la nostalgia no nos protege.
Toca elegir entre acción colectiva o subordinación. Negociar en solitario con un hegemón no es soberanía. Es aceptar reglas que no has escrito y costes que no has decidido.“We know the old order is not coming back. We shouldn’t mourn it. Nostalgic it’s not a strategy.“ Carney
“En política, los riesgos reales se gestionan en silencio.
Cuando se enuncian en público, es porque el margen de maniobra ya se ha estrechado.”
Del acertado discurso de Carney, solo debatiría si su solución de acercase a China, es un tiro al pie
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/canada-china.html
Entre mediados de los años noventa y principios de los 2000, numerosos economistas y analistas de primer nivel advirtieron explícitamente de los riesgos que hoy se materializan
Si hoy responsables de primer nivel alertan de riesgos sistémicos, también es justo preguntar quién avisó antes y por qué no se actuó. Hubo advertencias, muy tempranas, bien fundamentadas y provenientes de economistas y analistas de primer nivel.
Este ensayo propone leer esta situación no como una suma de errores políticos, sino como el resultado lógico de una arquitectura diseñada para la convergencia en un mundo estable, que se vuelve disfuncional cuando el sistema entra en competencia sistémica y exige decisiones distributivas, industriales y estratégicas explícitas.
Responsabilidad histórica: cuando el diagnóstico existía, pero la arquitectura no
Escenarios
Europa en un sistema internacional en transición acelerada
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/europa-en-un-sistema-internacional-en_20.html
Crisis soluciones parciales y aplazamientos
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/01/ejemplos-de-soluciones-funcionales-de.html
Analisis de riesgos
No hay comentarios:
Publicar un comentario