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Germán Bernácer -Economista humanista-1883-1965.

Germán Bernácer 1883-1965. (Economista humanista)  

Permaneció en Alicante hasta 1931 fecha en que se trasladó a Madrid al ser designado jefe del Servicio de Estudios del Banco de España. Bernácer solicito la plaza argumentando que “ el cargo por su naturaleza responde a mi vocación y a mis trabajos”.
Contaba Óscar Esplá en un artículo que en la rememorada tertulia de Ortega y Gasset y sus amigos en la Granja del Henar había citado las teorías de su amigo, el economista Germán Bernácer, practicamente desconocido en España. Bernácer era un sorprendente autodidacta, un investigador solitario, en el cultivo de la Ciencia Económica, como lo fue su amigo Oscar Esplá en los primeros años en que estudió música. La reacción de Ortega ante la referencia a Bernácer fue tajante manifestando que no creía en los genios agazapados en provincias esperando a que los descubrieran. Esplá le prestó la obra de Bernácer “El interés del capital” y al poco Ortega le dijo “Bernácer es una formidable cabeza pensante”. Con ese motivo fue Bernácer a Madrid; tomó contacto con Ortega, dio una memorable conferencia sobre “La peseta enferma” y –dice Esplá- que esto influyó en la nueva trayectoria de su vida pues al poco tiempo le llamó el Banco de España para designarle Jefe del Servicio de Estudios.

“La teoría de las disponibilidades como interpretación de las crisis económicas y del problema social” impresionó al economista inglés Robertson quien lo publicó extractado en la Revista “Económica” de Cambridge, dándole fama y notoriedad internacional.
Un testimonio de aquella amistad fue la dedicatoria que Bernácer hacía en 1945 a Oscar Esplá de su libro “La doctrina funcional del dinero” con la siguiente redacción: “A Oscar Esplá, a quien me unen muchos lustros de fraternal amistad y el recuerdo nostálgico de tantos caminos que hemos andado juntos. Germán”
Gran parte de la vida profesional de Bernácer transcurrió siendo Jefe del Servicio de Estudios del Banco de España: desde diciembre de 1931, hasta que cesó en el mismo cargo en noviembre de 1955 al llegarle la edad de jubilación. Su cometido consistía en reunir toda la información posible sobre las condiciones financieras de los mercados y proporcionar asesoramiento económico continuo a los rectores del Banco central para que las autoridades dispusieran de las orientaciones expertas para la toma de decisiones de política monetaria con eficacia y responsabilidad. En noviembre de 1936, siguiendo al Gobierno de la República se trasladó la Administración del Banco a Valencia. Este cambio también afectó al Servicio de Estudios y a Germán Bernácer, a quien se le ordenó el traslado a la capital valenciana. Al final de la guerra, con la apertura de depuraciones políticas, hubo un paréntesis en la carrera profesional de Bernacer en el Banco de España. En 1940 reingresó como Jefe del Servicio.

A partir de 1940 se intensificaron sus relaciones con las más relevantes personalidades en la historia del pensamiento económico. Su obra influyó mucho entre economistas anglosajones y franceses, como pionero de la ciencia económica moderna le solicitaron prologar obras, le invitaron a pronunciar conferencias y fue designado miembro de institutos y academias de ciencias económicas. Se han catalogado 255 títulos correspondientes a conferencias, libros y artículos en revistas de economía y periódicos escritos en español, italiano, alemán, ingles y francés—lenguas que hablaba y escribía correctamente-.

Finalizada la guerra civil española se produjo un enfriamiento oficial alrededor de su persona, pero había dejado una semilla de enorme categoría intelectual que continuaba dando frutos. El célebre economista inglés Dennis H. Robertson reconocía noblemente en 1940, a través de un artículo titulado “Una contribución española a la teoría de las fluctuaciones”, que las ideas utilizadas por él en su libro “Política bancaria y nivel de precios” las había expuesto Bernácer con mucho anterioridad. Y la visita a Madrid del mago de las finanzas alemanas, el Ministro de Hacienda Dr. Schacht, probó que por encima de las corrientes políticas dominantes la sabiduría de Bernácer era una necesidad para España. Para la reunión con Schacht en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas habían escogido diez o doce personalidades españolas. No figuraba inicialmente en la relación el español Germán Bernácer, pero el economista alemán, conocedor de sus trabajos reclamó su presencia. La participación del español en el coloquio originó un vivo debate en el que se manifestó tanto el espíritu exento de vanidad de Bernácer como la enjundia de su pensamiento, Cuando Schacht, por razones de oportunismo político, quiso destacar las excelencias del patrón oro, combatió Bernácer con sólidos argumentos la vuelta a este patrón, haciendo comprender que Alemania había salido de la depresión mundial gracias a una política expansiva cuya realización habría sido imposible con el patrón oro que el economista alemán defendía.
Hacía los años 50, publico la Editorial Aguilar una de las obras fundamentales de Bernácer, “Una economía libre, sin crisis y sin paro” de un interés tal que determinó la venta de todos los ejemplares. Y los grandes de la economía y la banca de entonces, Larraz, Arteche, el marqués de Aledo, Villalonga y Garnica, inquietos por la perspectiva del Mercado Común, y seguros de que mediante ese concurso recibirían el análisis deseado, encomendaron a Bernácer el ensayo mas sustantivo de los “Estudios sobre la unidad de Europa”. Su trabajo lo tituló “La doctrina del gran espacio económico”. Fundía en él historia y futuro, afirmando con visión avanzada que el espacio de España era Europa.

En 1953, escribió el ensayo los “Estudios sobre la unidad de Europa”. Su trabajo lo tituló “La doctrina del gran espacio económico”. Fundía en él historia y futuro, afirmando con visión avanzada que el espacio de España era Europa.


Célebres economistas que sintieron profunda admiración por Bernácer destacaron su gran categoría intelectual. Don Emilio de Figueroa, Catedrático de la Universidad Complutense, decía en 1983: “con motivo de un viaje a Roma conocí alli al famoso economista francés Jacques Rueff, quien al saber que yo era español, me dijo: -“España puede sentirse orgullosa de tener un hombre como Monsieur Bernácer”. Y más tarde, visitando la Universidad de Yale, en los Estados Unidos de América, el entonces jefe de los asesores económicos del presidente norteamericano, profesor Henry C. Wallich me dijo: “El profesor Bernácer, en la teoría monetaria, se ha adelantado a Lord Keynes y a muchos otros economistas de su época”.
Fue un intelectual en el más amplio y noble sentido de la palabra; poseía una vasta cultura que tenía como uno de sus exponentes su buen estilo literario. Amante de la literatura y de la música, era frecuente su asistencia a los conciertos y desde muy joven estudió a los clásicos siendo lector habitual de San Agustín, Stendlhal, Nietzche y algunos poetas de la que después fue llamada “ Generación del 27”.
En Madrid deseaba encontrar un ambiente propicio para sus estudios predilectos y a la vez satisfacer mejor sus aficiones e inquietudes culturales. Como anécdota que refleja su carácter tímido y las inquietudes intelectuales del grupo de amigos alicantinos, mencionaré que el día de su boda la novia hubo de esperar en San Nicolás pues Germán, que se encontraba en casa de Oscar Esplá, no se atrevía a interrumpir a Ernesto Halfter que interpretaba al piano un concierto para varios amigos que habían de asistir al enlace matrimonial de Germán con María Guardiola Costa.
Hay que aludir también a lo persuasivo de sus convicciones y sugestiones. Tenía una amplia visión de los problemas con soluciones supradisciplinares. La economía fue para el el mejor ejercicio intelectual. Siempre se apoyó en el análisis. Además, y en todo momento se sirvió de juicios morales que dieron firmeza a sus proposiciones, incluso con sacrificio de sus metas vitales. Estas cualidades reforzaban su amistad con Gabriel Miró, quien también mantuvo una gran exigencia de la ética. En Bernácer es asimismo destacable la importancia que concedía a la felicidad sobre el bienestar material como reflejo y producto de su bondad y de los sentimientos que siempre presidieron su comportamiento. Nunca concluía sin una aportación práctica y una meta posible. Historia y porvenir guiaban siempre su mente al servicio de la Humanidad.

http://www.alicantevivo.org/2007/08/germn-berncer-el-economista-humanista.html
  En sus escritos se advierte que no escapa a su sagaz sentido del análisis de los fenómenos de la naturaleza vinculados – cómo no—a las paradojas de la de la desocupación, la superproducción y la crisis.

Su interés por los problemas sociales hicieron que dedicase sus mejores esfuerzos en busca de una mejor suerte para sus semejantes, sobre todo para las clases desamparadas en lo cultural y en lo económico. Consideró necesario—según sus propias palabras – “ la consecución del bienestar material, pero no como un fin en sí mismo, sino como un peldaño hacia la felicidad, que es un fin moral...”
Esta extensa biografía podría haberse sintetizado con una solo línea; con la dedicatoria que Gabriel Miró hacía en uno de sus libros al amigo y al que mas tarde sería considerado uno de los economistas mas ilustres, al que debemos grandes aportaciones a la ciencia económica. Decía así: “A Germán Bernácer, íntimo, docto, infantil, bueno y todo sencillez”.

Economistas:Axel Leijonhufvud -La economía es un sistema dinámico adaptativo.


Estabilidad e inestabilidad en la macroeconomía* Lunes 14 de Diciembre de 2009 17:37


La ciencia económica carece de un entendimiento profundo acerca de la naturaleza de la realidad que la economía debería iluminar. Esta columna, que presenta un nuevo CEPR Policy Insight, propone que la inestabilidad del apalancamiento, la conectividad y la potencial inestabilidad del nivel de precios han sido dejadas de lado por la teoría macro de “estabilidad con fricciones”. Las innovaciones teóricas no deberían generar reales progresos teóricos mientras el paradigma reinante siga siendo el de la teoría de “estabilidad con fricciones”.  Mientras tanto, los gobiernos no están preparados para enfrentar otra crisis.
Cincuenta años atrás, los estudiantes de economía aprendían que el sector privado –con sus acciones- no tenía tendencia a gravitar alrededor del pleno empleo, que este era propenso a indeseables fluctuaciones amplificadas por los efectos multiplicador y acelerador, y que estaba plagado de fallas de mercado de variados tipos. Pero también se creía que un gobierno benevolente, competente y democrático podría estabilizar la macroeconomía y reducir a una relativa insignificancia los efectos sobre el bienestar de la mayoría de las fallas de mercado.
Cincuenta años más tarde, en los primeros años de este siglo, los estudiantes aprenden que los gobiernos representativos generan fluctuaciones sin sentido en los precios y en el producto, y que si estos pueden ser restringidos a no hacerlo –con un banco central independiente, por ejemplo- la libertad de mercados seguro generará pleno empleo y, por supuesto, muchas otras ventajas. La doctrina de política macroeconómica ha pasado de estabilizar a los privados a restringir al sector público.
Este gran cambio en nuestro entendimiento de la economía abarca medio siglo de prolíficos logros en la disciplina (Blanchard 2008). Pero lo que nos muestra la historia es que, ontológicamente, la ciencia económica ha estado en alta mar, a la deriva con las corrientes que nosotros mismos generamos. Carecemos de un entendimiento profundo de la naturaleza de la realidad que la economía pretende iluminar.
La síntesis neoclásica                          
Cerca del inicio de este siglo el péndulo volvió a oscilar –aunque no demasiado lejos. Los macroeconomistas “de agua dulce” y de “agua salada”    llegaron a un consenso conocido como la “Nueva Síntesis Neoclásica”. Los Nuevos Keynesianos adoptaron el modelo dinámico estocástico de equilibrio general (DGSE, por sus siglas en inglés) desarrollado por los Nuevos Clásicos, mientras que estos últimos aceptaron las “fricciones” de mercado y las “imperfecciones” de los mercados de capitales sobre la que tanto insistieron los primeros.
Esta Nueva Síntesis, como la Vieja Síntesis de hace cincuenta años atrás, postula que la economía se comporta como un sistema de equilibrio general estable cuyas propiedades auto-reguladoras son  dificultadas por las fricciones. Los economistas de estas creencias ahora luchan para explicar que lo que recientemente ha pasado es en realidad lógicamente posible. Pero la crisis no encaja.
Creo que las síntesis, la Vieja y la Nueva,  están equivocadas. Estas surgen de una confusión fundamental acerca del funcionamiento de la economía de mercado. Las futuras innovaciones teóricas en la modelización económica no traerán reales progresos mientras que el paradigma siga siendo el de “estabilidad con fricciones”. Las genuinas inestabilidades de la economía moderna deben ser enfrentadas.
Un sistema adaptativo y complejo
La economía es un sistema dinámico adaptativo. Este posee propiedades “equilibrantes” de auto-regulación que usualmente llamamos “mecanismos de mercado”. Pero estos mecanismos no son siempre suficientes para asegurar la coordinación de las actividades en un sistema complejo. Casi cuarenta años atrás, propuse la “hipótesis del corredor”. La hipótesis sugiere que la economía podría mostrar las deseables propiedades de ajuste “clásico” dentro de un “corredor” cercano al hipotético sendero de equilibrio, pero que sus capacidades de auto-regulación estarían dañadas en las regiones “keynesianas” fuera de este corredor. Entonces, para grandes alejamientos del equilibrio, el sistema de mercado podría no ser capaz de recuperarse sin la ayuda de una política de estabilización.
El argumento original para el corredor se preocupaba por las condiciones bajo las cuales se deberían esperar significativos efectos de desviación y multiplicación  y podría no ser tan persuasivo por si mismo. Sin embargo, todos los otros sistemas dinámicos complejos que son conocidos, tanto los desarrollados por el hombre como los naturales, tienen la propiedad de que sus capacidades homeostáticas son limitadas. Es extremadamente poco probable que la economía sea diferente en este aspecto.
Es razonable creer entonces, que el espacio-estado del sistema –en adición a las regiones que tienen propiedades de auto-regulación- tenga regiones donde los procesos de desviación y multiplicación hayan anulado estas propiedades. Pero la historia no termina aquí. La presente crisis nos ha mostrado un gran conjunto de procesos desestabilizadores y de retroalimentación positiva que no están tan acotados como el multiplicador. El desapalancamiento de los bancos, por ejemplo, corta el crédito a las empresas, lo que lleva a una recesión, lo que a su vez empeora la calidad de los activos bancarios y aumenta los incentivos a reducir aún más las hojas de balance de los bancos. El más peligroso de estos procesos de retroalimentación desestabilizadores, que hasta ahora hemos logrado evitar, es la deflación de deudas Fisheriana. Hay regiones de este espacio-estado que deben ser evitadas a toda costa.
Este razonamiento del tipo de impulso-propagación se pregunta acerca de cuál será el comportamiento del sistema si es desplazado lejos del equilibrio. Trata a los impulsos como exógenos y adolece, entonces, de la posibilidad de inestabilidad generada endógenamente.
La inestabilidad del sistema bancario de reservas fraccionales es conocida desde hace unos 200 años. La contribución de Hyman Minsky ha explicado que esta inestabilidad financiera se extiende más allá de los límites del sistema de bancos comerciales. Minsky argumentaba que un largo período sin crisis –tal como la “Gran Moderación”- llevaría a un creciente deseo de asumir riesgos, causando así que el sistema se volviese financieramente frágil. Y este sistema frágil tarde o temprano colapsará.
Problemas sistémicos.
Las acuciantes problemas del presente tienen que ver con inestabilidades dejadas de lado por la teoría macroeconómica de “estabilidad con fricciones”. Estos constituyen tres temas que he discutido en mayor detalle en tres columnas en Vox (Leijonhufvud, Junio de 2007, Enero de 2009, y Julio de 2009).
Inestabilidad del apalancamiento. Al competir para alcanzar tasas de retorno varias veces más altas que los retornos de la industria , las instituciones financieras estaban en los niveles históricamente más altos de apalancamiento hacia el final del boom, ganando spreads mínimos históricos –y teniendo en su portafolio grandes volúmenes de activos que poco tiempo después se revelarían como “tóxicos”.
Conectividad. En EEUU, bajo las regulaciones de Glass-Steagall, el sistema financiero estaba segmentado en distintas industrias, cada una caracterizada por el tipo de activos en el que podían invertir y el tipo de pasivos que podían emitir. Las empresas en los distintos segmentos de la industria no estaban en competencia directa entre sí. La desregulación aumentó dramáticamente la conectividad en la red global de instituciones financieras. La crisis de la industria de American loan and savings, si bien fue costosa, quedó confinada a ese mercado. La crisis actual también empezó en el sector de financiamiento a los hogares norteamericanos, pero se diseminó y amplificó por todo el mundo.
La potencial inestabilidad del nivel de precios. Durante la presente década, el nivel de precios a los consumidores de EEUU ha sido estabilizado en gran medida gracias a las políticas cambiariass competitivas de China y de otros países emergentes exportadores. La Gran moderación ha dejado un legado de baja volatilidad de las expectativas inflacionarias. Si estas condiciones cambiasen, el régimen de metas de inflación, con base monetaria endógena y la tasa de interés de los federal funds como único instrumento, serían inadecuados para el control monetario.
Temas actuales
Hay cuatro temas a tener en cuenta:
  • El doble peligro que asoma en el futuro son, por un lado, el estancamiento al estilo de Japón, y por el otro, la alta inflación al estilo de América Latina. En tiempos más normales, consideraríamos a ambos escenarios como muy poco probables y muy lejos  en el espectro de eventualidades. Altos niveles de deuda pública, grandes pasivos y grandes déficit de cuenta corriente implican que no  están tan lejos de la situación presente. Las aparentes dificultades políticas en corregir decisivamente las finanzas públicas probablemente signifiquen que esto no es sólo un predicamento temporario. El canal navegable entre Scylla y Charbdis se ha vuelto muy estrecho.
  • Un hecho imposible de obviar debería guiar las políticas en el futuro cercano. Dado que los bailouts y las políticas de estímulo han forzado a las finanzas públicas al límite, por lo que los gobiernos no tendrán los recursos fiscales para manejar la explosión de otra burbuja. La política económica, entonces, debe ser llevada a cabo en un modo “a prueba  de fallos”. Las políticas actuales de tasas de interés extremadamente bajas no son a prueba de fallos. Están destinadas a re-inflar el precio de los activos financieros justo lo necesario para evitar una recesión más profunda. Esta es una operación delicada, no una estrategia robusta, a prueba de fallos. Esta política está creando fuertes incentivos para que los bancos vuelvan al ruedo y reanuden el juego de transformación de maturities a niveles altos de apalancamiento que creó los problemas presentes en primer lugar. Es evidente que los bancos están respondiendo rápidamente a esos incentivos.
  • El alto nivel de apalancamiento ha sido el gran culpable del desastre presente. Para reducir el riesgo de un nuevo crash, es necesario que reduzcamos el apalancamiento. Pero los gobiernos no quieren que el sector financiero se desapalanque ahora porque esto requeriría la caída de los precios de los activos y menos crédito, lo que agravaría la recesión. Por supuesto, la pregunta es: si no es ahora, ¿cuándo?
  • Los bancos centrales están planeando “estrategias de salida”, por lo que quiere decir que planean llevar sus hojas de balance –ahora llenas de una extraña mezcla de activos- a una condición más normal para un banco central. Esto no será fácil. Si lo logran, sin embargo, todavía enfrentarán la posibilidad de tener que volver a llevar a cabo las mismas políticas desesperadas y no convencionales en una futura crisis. Bajo los criterios corrientes, las responsabilidades de los bancos centrales no tienen límites bien definidos. Esto es un problema que sólo puede ser resuelto por la regulación del sector financiero. Al presente, no conocemos otra forma de hacerlo.
*Artículo originalmente publicado en VoxEU.org. Traducido y publicado con permiso.
This article first appeared in English in VoxEU.org . Translated and published with permission.
Referencias
Blanchard, Olivier (2008), “The state of macro,” NBER Working Paper 14259.
Leijonhufvud, Axel (2007), “The perils of inflation targeting”, VoxEU.org, 25 de Junio 2007
Leijonhufvud, Axel (2009), “Fixing the crisis: Two systemic problems”, VoxEU.org, 12 de Enero 2009.
Leijonhufvud, Axel (2009), “Curbing instability: policy and regulation”, VoxEU.org, 11 de Julio de 2009.
Leijonhufvud, Axel (2009), “Macroeconomics and the Crisis: A Personal Appraisal”, CEPR Policy Insight 41, November.

http://oered.org/index.php?option=com_content&view=article&id=78%3Aestabilidad-e-inestabilidad-en-la-macroeconomia&catid=1%3Aarticulos&Itemid=3&lang=es

The Centre for Economic Policy Research- http://www.cepr.org/pubs/policyinsights/PolicyInsight29.pdf
 
http://www.voxeu.org/index.php?q=node/322
http://www.voxeu.org/index.php?q=node/2784
http://www.voxeu.org/index.php?q=node/3761

 

Del Ordoliberalismo a la Economia social de mercado -Wilhelm Röpke

El ordoliberalismo (Ordoliberalismus) nació en la década de 1930 dentro de la Universidad de Friburgo. Esta vertiente del liberalismo tiene como "padre intelectual" a Walter Eucken, además de ser enriquecida directamente por autores como Franz Böhm, Hans Großmann-Doerth y Leonhard Miksch.
   En su filosofía política, los ordoliberales fueron influenciados por Aristóteles, De Tocqueville, Hegel, Lorenz von Stein, Spengler y Karl Mannheim.
Según el ordoliberalismo, el Estado debe crear un adecuado ambiente legal para la economía y mantener un nivel saludable de competitividad a través de medidas que adhieran a los principios del libre mercado. En relación a esto, si el Estado no toma una posición activa para incentivar la competencia, emergerán monopolios (u oligopolios), que destruirán no sólo las ventajas del libre mercado, sino que posiblemente también afectarán la gobernabilidad, esto debido a que el poder económico también puede ser utilizado contra el poder político.
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A este grupo, estrictamente de ordoliberales, se sumaron otro grupo de economistas como Wilhelm Röpke, Alexander Rüstow, Alfred Müller-Armack y Ludwig Erhard para conformar la economía social de mercado (soziale Marktwirtschaft)
W. Röpke sociologo y economista defendia una sociedad y una política social en la cual a los derechos humanos se les concediera la máxima importancia, defendia la economia social de mercado nos decia:
” La propiedad privada degenera en plutocracia, la autoridad en esclavitud y opresión, la democracia en capricho y demagogia. Cualesquiera que sean las orientaciones o corrientes políticas que quieran ponerse como ejemplo, todas ellas se cavan su propia tumba si se consideran a sí mismas como valores absolutos y no respetan sus propios límites”

Era critico con el exceso de la economia del bienestar, y contrario a las subvenciones.

Wilhelm Röpke consideró al Ordoliberalismo como una propuesta del "Liberalismo conservador" y cristiano contra el capitalismo en su obra Civitas Humana

 Entre ambos, hay diferencia entre , en el  grado de intervencionismo, del ordoliberalismo de Walter Eucken  relacionado con la Escuela de Friburgo (para quien el Estado no debía ampliar tanto sus funciones) a un termino  medio creo que se podria situar a  Wilhelm Röpke (incide mas en el humanismo, en la etica, por una parte colaboro en el concepto de ordoliberalismo, con los de la E..Friburgo que tambien fue la base para la politica de Economia Social de Mercado, representanda por Alexander Rüstow, Alfred Müller-Armack y Ludwig Erhard

La reflexión es que todo esta interelacionado, mientras las normas no sean iguales para todos, seguiremos con los caprichos de unos y la demagogia de otros.

  Wilhelm Röpke

- A Humane Economy, 1960
- Más allá de la oferta y la demanda - Jenseits von Angebot und Nachfrage 1950
-  International Economic Disintegration, 1942
-  International Order and Economic Integration, 1959
-  "Repressed Inflation," Kyklos, No. 1, 1947
-  The Social Crisis of Our Time, 1950

El ordoliberalismo y la economia social de mercado se pueden definir como una idea de ordenamiento económico, que persiguen el objetivo de combinar, sobre la base de una economía competitiva, la libre iniciativa con el avance social, en un marco de libertad.. Superando las  ineficiencias del capitalismo salvaje y los excesos en subvenciones del socialismo.
-Defienden "un libre mercado con una sensibilidad social" Pedro.E.

Si los modelos económicos se aplicaran tal como fueron  concebidos y los responsables de dirigir su aplicación tuvieran #accountability, otro gallo cantaria a nuestras naciones, pues ningun modelo económico ha sido diseñado para generar pobreza, con sus "cadauneses" pero todos han sido planteados para generar riqueza, ya sea a unos pocos o de forma moderada a todos, se han pervertido en el camino de su aplicación por ese factor tan impredecible que es el factor humano.

"Es asumir el #accountability (la rendición de cuentas) como un proceso imbuido en nuestra cultura"(Francisco.Q.blog facebook ordoliberalismo )
  
   Los modelos economicos bien aplicados no direccionados por el capricho de unos gobernantes o presionados por grupos de presion direccionando  la politica economica, de esta forma, al no asumir las fallas del sistema y crear normas para solucionarlas se pervierte el capitalismo con un direccionamiento mercantilista

   - Entiendo que la economia social de mercado, es lo mas cercano al enfoque socioeconomico, al
 humanismo económico
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El Modelo de Economía Social de Mercado fue creado por el economista alemán Alfred-Müller-Armack en 1946. Luego de la Segunda Guerra Mundial, la planificación central de la economía se mostraba como un fracaso. Como un tercer camino entre el liberalismo del laissez-faire y la planificación central de la economía, Alemania Occidental eligió la Economía Social de Mercado. Este economista y político alemán (Essen, 1901-Köln, 1978), fue profesor de economía en las universidades de Münster y Colonia. En 1947 publica el libro  Economía dirigida y economía de mercado en donde acuña el término «Economía Social de Mercado», que define como una tercera vía
entre la economía dirigida, a la que considera ineficaz, y la economía de libre mercado, propia del siglo XIX y que considera obsoleta. Fue la figura central de la Escuela de Colonia y siempre propuso que la economía debía estar al servicio de la humanidad.
Proponía que un entorno regulatorio debería proveer la base para la competencia, lo cual debería beneficiar a todas las personas. Para Müller-Armack. la Economía Social de Mercado requiere la observancia y cumplimiento de siete (7) principios fundamentales: Sistema de precios cercano a la competencia perfecta, estabilidad de la moneda, acceso libre a los mercados, propiedad privada, libertad contractual, plena responsabilidad de políticas fiscales y transparencia económica.
La Economía Social de Mercado también debía contar con principios reguladores, que Muller-Armack define como: control estatal de monopolios, políticas redistributivas de ingresos, reglamentación de trabajo, garantía jurídica, salario mínimo. Abril30 de 2008).
En (http: //:es.wikipedia.org/wiki/Escuela_de_Friburgo Abril26 de 2008) se registra que la Escuela de Friburgo, también llamada Escuela del Ordoliberalismo, es una escuela de pensamiento económico fundada en 1930 en la Universidad de Friburgo,
Alemania, por el economista Walter Eucken y dos juristas, Franz BÖhm y Hans Grobmann-Doerth. Durante los años 30, la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Friburgo, combinaba entre sus estudios las ciencias jurídicas con la economía; este enfoque mixto seria la posterior característica de la Escuela de Friburgo que se puede notar en los primeros cuestionamientos que hacían los ordoliberales sobre las bases constitucionales que debía tener una economía libre para desarrollarse de manera sana en una sociedad democrática, lo que da nombre al ordoliberalismo o «liberalismo del orden». El ordoliberalismo de la Escuela de Friburgo, contribuyó con la mayor parte de los fundamentos teóricos de la Economía Social de Mercado que se
desarrolló en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. A esa teoría también contribuyeron personajes como Alfred Müller-Armack, Wilhelm Röpke y Alexander Rüstow quienes, si bien compartían muchas ideas de la ESM, no fueron parte de la Escuela y tuvieron notables diferencias de opinión en ciertos aspectos de la teoría. Las teorías de la Escuela de Friburgo apuntan a que un mercado perfectamente competitivo es la forma más eficiente de organizar una sociedad, pero que este orden no se puede lograr de manera espontánea y de completa libertad, sino que requiere de un marco institucional del Estado para poder desarrollarse. Apoyaban la intervención estatal si eso aseguraba el funcionamiento de los MECANISMOS DE MERCADO Y LA COMPETITIVIDAD y también apoyaban una política social mínima que ayudase a las personas en las situaciones cambiantes de la vida. El concepto de Economía Social de Mercado, rescata muchas de las ideas de la Escuela, pero es mucho más representativo de las ideas de Alfred MüllerArmack, quien aceptaba que el orden generado por el mercado en un marco institucional era la manera más eficiente de organizar una sociedad, pero que no bastaba para crear un orden ético y saludable, por lo que consideraba que el Estado debía tener una política social permanente, algo que no está presente en las ideas de la Escuela de Friburgo.

El Modelo de Economía Social de Mercado está relacionado con el ordoliberalismo, en el que la palabra ordo significa que la organización del sistema económico es la tarea fundamental de la política económica y que el sistema preferido por estos autores es el de mercado de competencia. Ese ordoliberalismo ha tenido tres vertientes en su interpretación de la economía de mercado, fundamentalmente en concepciones antropológicas diversas (María, 2005: 1).
De esas concepciones nos interesa que la Economía Social de Mercado (ESM) se basa en una visión cristiana del ser humano, distinguiendo una dimensión individual y otra social, que se operacionalizan en los principios fundamentales de la subsidiariedad y de la solidaridad. Del principio de la subsidiariedad se deriva la dignidad y la autorresponsabilidad de la persona humana y del de la solidaridad, la vinculación de la persona con la comunidad, de la que se sigue el deber ético del uso compartido de los bienes naturales para fomentar el bienestar de todos.Las bases ideológicas de la ESM planteado por Müller-Armack, (Maria, 2005:2) es que el hombre además de individuo es un
ser social y pretende «vincular el principio de la libertad de mercado con el de la compensación o equilibrio social», y el objetivo de esta concepción de una política de ordenación económica es «con base en una economía de competencia, vincular la libre iniciativa con un progreso social garantizado por los rendimientos de la economía de mercado»; según Wilhelm Röpke, supone «ir más allá de la oferta y de la demanda» o «atender a la situación vital» humana, según el concepto de Alexander Rüstow.
En estos elementos presentados se pueden encontrar los elementos esenciales de la ESM, es decir, colaboración social o paz social, en cuanto es un modelo en el que convergían posiciones ideológicas tan irreconciliables en algunos de sus planteamientos como el liberalismo, el marxismo, la doctrina social de la Iglesia Católica y la ética protestante. Por eso la antropología de Müller-Armack, cristiano evangélico protestante, coincidió con otros especialistas de las ciencias sociales como los jesuitas Nell-Breuning y Gundlach y el dominico Utz
http://www.usta.edu.co/otras_pag/revistas/r_cife/cife13/RC13_16.pdf


Otros enlaces sobre el tema:

http://brujulaeconomica.blogspot.com/2009/02/economia-social-de-mercado_07.html
http://brujulaeconomica.blogspot.com/2008/02/teoricos-economia-social.html
http://brujulaeconomica.blogspot.com/2009/01/alternativasotros-modelos-economicos.html

IV-Filosofia y Economia (Soler)

Diálogo de la economía con la filosofía

La economía ha estado impregnada por el pensamiento filosófico predominante en cada época. En sus inicios, la filosofía occidental originada en Grecia en los siglos VI y V a.n.e, se centró en el ser cósmico y la comprensión de los átomos y los cuatro elementos agua, tierra, aire y fuego. Con la consolidación de las ciudades griegas en el siglo IV a.n.e, el interés se desplazó con Sócrates del cosmos hacia los problemas humanos. Platón, en su Academia enfatizó que los números por ser universales y acorpóreos proporcionan un conocimiento más certero que los sentidos e ingenió el método hipotético deductivo que distingue análisis y síntesis. Aristóteles en el Liceo formuló la lógica que estudia las formas de razonamiento y realizó una primera clasificación de las ciencias, en matemáticas, física, biología, psicología, historia, economía y crematística, entre otras. La economía tendría la función de proveer y gestionar adecuadamente la riqueza natural y la crematística sería la acumulación de dinero y la opulencia, considerada como un capricho absolutamente vano.

De los siglos III a I a.n.e, la filosofía grecorromana continuó reflexionando en torno al hombre con especial énfasis en los problemas éticos o de filosofía moral. Destacando aquí de importancia para la economía moderna la escuela epicúrea, para quien el mayor bien es el placer y el mayor mal el dolor.

A partir del siglo I y con la extinción de las economías urbanas, surge la edad media con predominio de las actividades rurales, la disolución del antropocentrismo y el retorno a una cosmovisión con vínculos monoteístas. Fue la filosofía escolástica predominante durante quince siglos, la cual en el terreno económico, fundamentó el justo precio para prevenir la reventa, el acaparamiento y el monopolio privado y condenó el enriquecimiento mediante el cobro de intereses por el dinero prestado, especialmente con el Tomismo, que finalmente cedió ante el avance del mercantilismo al final del feudalismo.

En el renacimiento, con el resurgir de las ciudades y la aparición de nuevos instrumentos, comienza el cuestionamiento de las nociones del cosmos geocentrista con Copérnico y Galilei y la filosofía concentra nuevamente su atención sobre el hombre. En medio del conflicto teológico, se rechaza el mundo celeste de Aristóteles y resurge el espíritu de la razón promulgado por Sócrates, el método cuantitivista de Platón y la moral epicúrea de preferir el placer y huir al dolor.

También se acentuó el proceso en el que la moral se independizó de la política, siendo Maquiavelo el principal exponente de una forma de pensamiento en donde el fin justifica los medios, apoyando abiertamente la intriga y la violencia, que se movía en todas las cortes de Europa, en la lucha por el derrocamiento de la aristocracia y la rapiña por el dominio de otras regiones del planeta. En Inglaterra, el rey Fernando VII declaró en Asamblea realizada en 1534 la iglesia anglicana independiente del pontificado de Roma, iniciando así la ruptura política que sentaría las bases para nuevas ideologías.

A la par que se atacó el poder de la iglesia Romana, también se cuestionaron los principios morales del precio justo y el cobro indebido de intereses, imponiéndose la idea del lucro y la libertad de precios como algo natural y la crematística como la nueva forma de acuñar dinero y grandes fortunas, antaño cuestionada por las escuelas filosóficas, como algo opuesto a la naturaleza y a la economía.

En este contexto, se originó la escuela mercantilista que buscaba la acumulación de oro y plata mediante una balanza comercial favorable. Esta concepción desembocó en “la pugna furibunda por los mercados, la pugna despiadada por el comercio de uno y otro país, la lucha por aumentar el número de colonias y todo esto sumió a las potencias en guerras. En 1690 el arzobispo de Canterbury afirmó: “En todas las disputas y luchas sucedidas en los últimos años, he podido hallar que pese a las intenciones buenas y espirituales, su finalidad última y verdadera fue el oro, la grandeza y la gloria secular” [40]

En Francia, siguiendo la línea de Platón de desconfiar de los sentidos, se desarrolló la corriente racionalista con la publicación del discurso del método de Descartes en 1637, las obras de Spinoza en Holanda y la idea del progreso de Leibniz en Alemania. Leibniz postuló los conceptos de necesidad metafísica o absoluta que es por si misma, la necesidad lógica, matemática o geométrica que implica contradicción, la necesidad física o hipotética con una cadena de causa y efecto y la necesidad moral o teleológica, derivada de los fines establecidos. Y por su parte René Descartes planteó la metodología de la duda metódica, a partir de un punto cero, dividir el problema en sus partes y luego las sumarlas, la cual fué incorporada por las diversas ciencias, entre ellas las escuelas económicas. [41]

En Inglaterra Francis Bacon en 1620, originó la corriente empírista que se apartó de la teología Platónica y de la lógica Aristotélica, planteando una nueva filosofía a través del experimento y el razonamiento inductivo. En su opinión, la necesidad surge de la impresión de la naturaleza en la mente. La realidad imprimiría formas cuantitativas expresadas en razones y relaciones y formas cualitativas de color, olor, sonido, sabor, captadas por los sentidos. En 1686 Newton marcó el punto culminante de esta metodología con una de las teorías más poderosas que ha producido la ciencia, hasta el punto en que en la época se pensó que había llegado a descifrar las leyes últimas de Dios, probándolas a partir de los hechos.

En esta línea, surgieron en la época de la ilustración los empiristas ingleses, entre ellos David Hume, para quien las impresiones influyen en los sentidos y estos a su vez en las ideas de la conciencia, correspondiendo a los sentimientos y no la razón, decidir lo que se dice y hace, diferenciando el “ser” y el “deber ser”. Fue amigo de Smith y en el terreno económico criticó a los terratenientes y el mercantilismo que se oponían con medidas proteccionistas al libre equilibrio de la balanza de pagos.

En 1759 Adam Smith en su “Teoría de los sentimientos morales” analizando los determinantes de la conducta de los hombres afirmó que las acciones de aprobación o condena no obedecen a las leyes ni tampoco a la razón, sino a la conciencia moral que dicta lo que es bueno y distingue lo que es malo. Llegando a la conclusión de que la organización social es el resultado de acciones humanas independientes, de manera que en la economía, aunque las acciones individuales sean movidas por el interés propio, se llega al equilibrio del mercado gracias a una “mano invisible”. John Locke en 1760, ratificó a Petty y a Smith al afirmar que el trabajo es el de da a la tierra la mayor parte del valor y contribuyó a afianzar la idea del oro y la plata como parte sustancial de la riqueza frente los bienes permutables.

Simultáneamente va operando un proceso de división social y técnica del trabajo, donde los oficios agropecuarios y artesanales se van separando unos de otros, generando nuevos sectores económicos y al interior de las empresas se va organizando especializaciones por actividades. De igual forma, las ciencias clasificadas por Aristóteles, se van separando unas de otras, estimuladas por la metodología parcelaria de dividir el todo en las partes, surgiendo así nuevas ramas y disciplinas científicas.

En la segunda mitad del siglo XVIII el filósofo Immanuel Kant, fundador del idealismo alemán, recibe la influencia leibniziana, newtoniana y empirista, separando el conocimiento racional, de la moral y de la religión. Así se profundiza también la separación de la moral y la economía. De otra parte trató de conciliar el empirismo inductivo que lleva a proposiciones sintéticas y el racionalismo deductivo a priori que conduce a proposiciones analíticas, llegando a establecer el carácter absoluto y universal de las categorías a priori de espacio, fuerza, sustancia y tiempo, en las que también se fundamenta la economía.

Así, en esta etapa de la historia, la ciencia económica se nutre de dos vertientes antropocentristas: De una parte, la fisiocracia francesa, en donde el individuo es libre atendiendo a su razón, a partir de la cual proclama del ‘Laissez Faire’ (Dejad hacer, dejad pasar, el mundo va libre). De otra parte, en gran Bretaña la escuela clásica, donde no es la razón o la voluntad del individuo, sino la espontaneidad natural de una mano invisible la que dirige las fuerzas del mercado. Estas vertientes confluyen políticamente en el liberalismo caracterizado por la propiedad individual, la libre iniciativa, el ánimo de lucro, la libertad de precios, la libre competencia de los mercados y de las leyes económicas, supuestamente naturales.

Con las revoluciones modernas, al atacar la moral religiosa, se atacó también la ética que no concordara con esta forma de pensar, relegando a un plano secundario el sistema axiológico de los valores de la honestidad, la justicia, la solidaridad y la responsabilidad, que se erigían como obstáculos para la libre acumulación, otorgando así pasaporte a todas las formas de enriquecimiento individual. Se dio vía libre a los préstamos con intereses y se fueron consolidando los intermediarios que constituyeron el nuevo sector bancario el cual se fue apoderando inicialmente de los capitales locales, luego de Europa y posteriormente de otros países del mundo colonial. [42]

Durante este periodo de la “Ilustración” inglesa, se acentuó la incomunicación entre las ciencias llegando cada una a visiones reducidas a su campo de visión y acción, fraccionándose el cuerpo del conocimiento científico, en diversos organismos, tejidos y células, independientes entre sí.

En medio de la influencia filosófica hedonista y utilitarista encaminada a la consecución de bienes, se desarrollaron contracorrientes filosóficas de ética axiológica, orientadas a la realización de valores, planteando concepciones y vías alternativas. Tal es el caso del inglés John Ruskin quien en su obra “La economía política del arte” escrita en 1857 cuestionó el espíritu mercantil de la época y aportó interesantes teorías sobre la naturaleza, la sociedad y el arte. También los socialistas que cuestionaron la competencia individualista y plantearon otras vías como Fourier y Owen con las cooperativas agrícolas, Saint Simón que propugnaba por un Estado dirigido por hombres de ciencia y Marx y Engels, fundadores del comunismo quienes enjuiciaron desde una perspectiva materialista filosófica y sociológica el origen y evolución del sistema capitalista y sus implicaciones negativas sobre la mayoría de la población, retomando el postulado de que el fin justifica los medios, para derrocar el sistema.[43] De otra parte la corriente de Bakunin, que planteaba no solo sociedades sin clases, sino sociedades sin Estado.

En los años setenta del siglo diecinueve se desató una crisis económica generalizada como consecuencia de la evolución misma de la filosofía liberal que llevó a la concentración en monopolios y en contraposición la adopción de mecanismos proteccionistas y la intervención del Estado, cayendo en desuso los paradigmas fisiócratas y clásicos. Estos hechos y los ataques de los socialistas, originaron la escuela neoclásica, que tratan de superar las anomalías de la escuela clásica, las críticas políticas de la época y atendia a los deseos concientes o inconcientes de cero monopolios.

La escuela neoclásica se nutrió de la corriente filosófica positivista promulgada por su fundador el francés Auguste Comte en 1826, quien fundamenta el conocimiento en los hechos, fenómenos y sus relaciones a partir de la experiencia, rechaza del conocimiento a priori, la intuición y lo metafísico y renuncia a la explicación del qué, del por qué y del para qué de las cosas, interesándose únicamente en el cómo. Los neoclásicos también se fundamentaron en los ingleses James Mill y Bentham quienes en 1823 aplicaron el principio de la utilidad en la economía, según la filosofía epicúrea de la búsqueda de la máxima satisfacción y la minimización el dolor.

Siguiendo en esta línea de Bentham, el economista alemán Hermann Gossen postuló en 1854 las dos leyes de la saturación de las necesidades, la primera la ley de la prolongación, la cual plantea que cuando una necesidad se satisface de forma continua al llegar a cierto punto decrece hasta llegar a cero y la segunda ley de la repetición, la cual afirma que cuando una sensación agradable se repite, el grado de intensidad del placer y su duración disminuyen, tanto más rápido cuanto más se repiten. [44]

La escuela económica marginalista, retomó la primera ley de Gossen y también partió de las intuiciones a priori de Kant, considerando que los valores morales no entran en el núcleo de la teoría pura, la cual presenta una independencia entre el observador y lo observado, al igual que la matemática y la física clásica. Con estos fundamentos filosóficos, el paradigma neoclásico planteó el andamiaje conceptual de las leyes del intercambio sustentadas en la mecánica de la utilidad y el interés propio, a semejanza de las fuerzas virtuales que regulan el equilibrio de una palanca en la física.

Debe anotarse que Cournot, el padre de la economía matemática, había manifestado sus dudas sobre la posibilidad de expresar la función de la demanda en una fórmula algebraica, por cuanto en aquella influían no solo el precio, sino muchas causas como su naturaleza, la utilidad del bien, la satisfacción que procura, las costumbres de cada pueblo y la riqueza media entre otras. En carta dirigida a Walras le comentó con extraordinaria visión prospectiva: “Mucho me temo que tus curvas de utilidad te lleven solo a un puro laissez faire, es decir, en la economía interior a una tierra despojada de sus bosques y en la economía internacional a la subyugación de los pueblos corrientes por uno privilegiado, siguiendo la teoría de Darwin” [45]

A las controversias internas se sumaron en los albores del siglo XX, los cuestionamientos externos de la física cuántica y la geometría no euclidiana que desmintieron la validez de los conceptos y construcciones de las escuelas económicas, abriendo nuevos caminos a variadas interpretaciones. En 1912, el filósofo Bertrand Rusell describió esta situación en los siguientes términos: “Parecía antes que la experiencia ofrecia a la lógica solo una clase de espacio, y la lógica mostraba que esa clase de espacio era imposible. Ahora, la lógica presenta varias clases de espacios como posibles, independientemente de la experiencia, y la experiencia decide solo parcialmente sobre ellos. Así, mientras que nuestro conocimiento de lo que es, se ha hecho menor de lo que se había supuesto, nuestro conocimiento de lo que puede ser ha aumentado enormemente. En lugar de hallarnos encerrados entre estrechos muros, de los cuales podían ser explorados todos los rincones y todas las grietas, nos hallamos en un mundo abierto, de libres posibilidades, en el cual queda mucho desconocido porque hay mucho por conocer” [46]
En 1926 el campo de los posibles se amplió con el físico alemán Werner Heisemberg, quien al tratar de establecer la posición de una partícula veía que esta se desplazaba al iluminarla; observación que lo llevó a formular el famoso principio de la incertidumbre, el cual afirma que “si medimos de forma precisa la posición de una partícula, tanto más imprecisa es la medida de su movimiento y recíprocamente”. Dado que las perturbaciones del sistema no se pueden reducir a cero, no son despreciables y no existen certezas absolutas, sino solo probabilidades relativas, de manera que no es posible la previsión rigurosa de un fenómeno futuro a partir de un fenómeno actual. [47]. No hay un resultado único, sino una abanico de probables resultados.
En el congreso de física en Bruselas, Einstein, quien también contribuyó a la física cuántica, se opuso a este principio del azar, con su celebre frase “Dios no juega a los dados”. Este principio de la incertidumbre, que aún no ha sido plenamente comprendido y asimilado en la mayoría de las ciencias, asestó un duro golpe a las concepciones causales, lineales y determinísticas clásicas, entre las que se incluyen la física newtoniana, el darwinismo y el determinismo de Laplace. Y también cuestionó seriamente la filosofía y los métodos utilizados por las ciencias clásicas al establecer que no existe una separación artificiosa de objeto y sujeto, sino que son un todo único interrelacionado.

Heisemberg refiriéndose a Kant planteó que “su concepto central de ‘juicios sintéticos a priori’ ha sido completamente destruido por los descubrimientos de nuestro siglo. La teoría de la relatividad ha cambiado nuestra visión del espacio y el tiempo, ha revelado, de hecho, características enteramente nuevas de las que nada contenían las formas a priori de intuición pura de Kant. La ley de causalidad no se aplica ya en la mecánica cuántica y la ley de conservación de la materia no es ya verdad para las partículas elementales”. [48]

Al no existir una separación entre objeto y observador, la objetividad del científico desaparece y por ende la pretendida neutralidad de la ciencia ‘exenta’ de juicios de valor, quedando así cuestionados los núcleos de todas las ciencias, incluyendo los paradigmas económicos tradicionales.

De igual forma Heisemberg planteó que todas las decisiones comportan un elemento de irracionalidad ante la carencia de datos, por lo que estaremos obligados a actuar con información insuficiente. De manera que los a priori neoclásicos de completa información y decisiones racionales de los consumidores pierden su estatuto de objetividad.

Durante varios siglos la ciencia significó conocimiento que se ponía a prueba por el poder del razonamiento o por la evidencia de los sentidos. En la era contemporánea se dio un giro en que los intelectualistas clásicos fueron derrotados por la geometría no euclidiana y por la física no newtoniana y los empiristas también por la imposibilidad lógica de establecer una base empírica, dado que los hechos no pueden probar proposiciones, a lo que se agrega la dificultad de una lógica inductiva infalible. En opinión del filósofo Imres Lakatos, “Los filósofos tardaron en reconocer esto por razones obvias. Los justificacionistas clásicos temían que una vez aceptado que la ciencia teórica no puede ser probada, también tendrían que concluir que constituye sofismas e ilusiones; un fraude deshonesto” [49] Frente a esta encrucijada surgió el probabilismo o neojustificacionismo.

J.M. Keynes publicó “Un tratado sobre la probabilidad”, creando con los filósofos de Cambridge Johnson y Broad la lógica inductiva probabilística que postuló, de acuerdo al axioma del cálculo de probabilidades, que es posible asignar a cualquier par de proposiciones un grado de confirmación que caracteriza el respaldo empírico que la segunda proposición confiere a la primera. Sobre esta base construyó una teoría, que entrelaza lo real a lo posible, mediante la definición de una función de distribución que permite calcular funciones de confirmación.[50] La probabilidad de una teoría, supuesta cierta evidencia, solo puede depender de la teoría y de la evidencia y no del hecho de que la evidencia se obtuviera antes o después de la teoría. Las teorías, ya no tendrían solo dos opciones de probada o rechazada, sino varios grados de probabilidad diferente con relación a la evidencia empírica disponible.

De otra parte, en el ámbito económico Keynes lejos de romper con la concepción crematística, en materia de ética y la estética reiteró que “por lo menos durante los próximos cien años, debemos simular ante nosotros mismos y ante cada uno, que lo bello es sucio y lo sucio es bello, porque lo sucio es útil y lo bello no lo es. La avaricia, la usura y la precaución deben ser nuestros dioses por un tiempo más todavía. Porque solo ellos pueden guiarnos fuera del túnel de la necesidad económica a la claridad del día” [51]

De esta forma la civilización occidental es conducida indicando que solo hay un camino a través del estrecho túnel de la codicia, cerrando el acceso a otras formas de desarrollo económico que incluyeran un sistema de valores éticos y estéticos. El psicólogo suizo Carl Jung, fue uno de los primeros científicos en develar, en el mismo periodo, como este proceso se fue internalizando alquímicamente en el inconsciente colectivo mediante símbolos y mitos, expresión de las experiencias humanas colectivas. El exceso de racionalización y los mitos modernos, fueron desencadenado neurosis en el interior más profundo de las personas, por la separación de las tres esferas de la conciencia, el inconsciente individual y el inconsciente colectivo, impidiendo la plena realización personal.
Esta neurosis colectiva es agravada por el proceso reduccionista de la concepción de las necesidades. Si bien es cierto, en ese periodo, el filósofo Nicolai Hartmann, distinguió, en sentido ontológico, cuatro categorías: la necesidad lógica, que tiene la forma del «si-entonces», la necesidad esencial que se refiere al dominio del ser ideal, la necesidad cognoscitiva, que depende de la lógica y en cuarto lugar la necesidad real, identificada con la física causal. En el caso de la teoría económica ortodoxa, el espacio de las necesidades se fue reduciendo únicamente a lo real, asociandolas con los objetos de alimentos, vivienda, vestuario u otros.

Ls otras necesidades fueron marginadas restringiendo la actuación de la ciencia económica convencional y sus puentes en el campo epistemológico. Así por ejemplo el filósofo austriaco Karl Popper en 1934, demostró que una teoría puede ser científica si no cuenta con una evidencia favorable o puede ser pseudocientífica aunque toda la evidencia científica sea favorable. De manera que el carácter científico de una teoría no depende de los hechos y, en condiciones generales, todas las teorías tienen probabilidad matemática igual a cero, sea cual sea la evidencia.[52] , con lo cual debatió la lógica inductiva probabilistica de Keynes, tema que poco se ha tratado.

Para Popper la ciencia es ‘revolución permanente’ y la crítica o falsación es el criterio de demarcación de la actividad científica. El cambio científico es racional y pertenece al dominio de la lógica de la investigación.. Se debe ser implacable en la eliminación de errores y audaz en las conjeturas. La honestidad intelectual no consiste en probar la posición propia, sino en establecer las condiciones en que se está dispuesto a abandonar el compromiso con la propia posición.

Estos planteamientos se deben en parte al desarrollo de la física contemporánea y particular de la teoría de la relatividad, que contribuyó al desarrollo del pensamiento filósofico y también a una nueva concepción del universo en la cultura postmoderna. “Las derivaciones de esta nueva concepción fueron interpretadas por Ortega y Gassett en 1947, de una forma muy precisa, al considerar que la relatividad proponía una justificación de la ‘multiplicidad armónica de todos los puntos de vista’, así como el respeto de las culturas no europeas en tanto que ‘estilos de enfrentamiento con el cosmos equivalentes al nuestro’” [53] Se reivindican así los caminos de un mundo multipolar, en donde toda la diversidad de formas culturales y económicas tienen igual derecho a existir, sin que por ello se le condene por atrasadas, retrógradas o ‘resistentes al cambio’.

En 1960, el filósofo norteamericano Tomas Khun, se identificó con Popper en que la ciencia no crece mediante la acumulación de verdades eternas, pero se distanció al plantear que la transición de la crítica a un logro, señala el progreso de la ciencia y el compromiso con una comunidad científica. En palabras de Kuhn el término paradigma, creado por él, debe entenderse en dos sentidos distintos, uno sociológico y otro filosófico: “Por una parte, significa toda la constelación de creencias, valores, tecnicas, etc que comparte una comunidad dada. Por otra parte, contempla una especie de elemento de tal constelación, las concretas soluciones de problemas, que empleadas como modelos o ejemplos, pueden reemplazar reglas explícitas como base de la solución de los restantes problemas de la ciencia normal”. [54] El cambio científico de un paradigma a otro no estaría gobernado por reglas racionales y entraría en el campo de la sicología social de la investigación.

Para el filósofo Imre Lakatos, el conflicto entre Popper y Kuhn no solo se refiere a un tema epistemológico de orden técnico, sino que afecta nuestros valores intelectuales y tiene implicaciones no solo en la física, sino también en las ciencias sociales e incluso en la filosofía moral y en la política[55] . En su opinión, lo que sucede es que los programas de investigación progresivos sustituyen a los regresivos. Para Lakatos “La unidad descriptiva típica de los grandes logros científicos no es una hipótesis aislada sino más bien un programa de investigación. La ciencia no es solo ensayos y errores, una serie de conjeturas y refutaciones.” Las conjeturas o leyes constituyen el ‘núcleo firme’ del programa, el cual está protegido contra las refutaciones por un gran ‘cinturón protector’ de hipótesis auxiliares y tiene también una heurística que es una poderosa máquina para la solución de problemas, que con ayuda de técnicas sofisticadas asimila las anomalías e incluso las convierte en evidencia positiva. [56]

A la luz de estos planteamientos, vemos que las ciencias económicas desarrollaron los programas de investigación fisiocrático, clásico, neoclásico y keynesiano, con un núcleo firme fundamentado en categorías similares de producción, riqueza, escasez, utilidad, de donde se derivaron la oferta, demanda y demas conceptos utilizados en la economía, bajo una supuesta objetividad, al existir una independencia del observador respecto al objeto observado.

Con relación a este aspecto del sujeto y objeto, el epistemólogo T. Kuhn analizando los procesos neurales que ocurren entre la recepción de un estímulo y la conciencia de una sensación, planteó que pueden ocurrir tres situaciones heterogéneas: Una, diferentes estímulos pueden producir una misma sensación; dos, a la inversa, un mismo estimulo puede producir distintas sensaciones. Y tres, el camino del estímulo a la sensación está condicionado por la educación. De manera que dos grupos científicos cuyos miembros tienen sensaciones distintas, al recibir los mismos estímulos, en cierto sentido viven en mundos diferentes. Verbigracia economistas y físicos. Para que un grupo vea lo mismo, debe haber compartido educación, idioma, experiencia y cultura, aunque también puede ocurrir que un grupo conciba una visión similar, independientemente de la aplicación de normas y reglas. Por ejemplo la percepción de una crisis económica. De manera que nuestro aparato neural no está programado de la misma manera en la interpretación como en la percepción. [57] “La interpretación empieza, donde la percepción termina. La percepción deja que la interpretación complete”

En el marco de los cuestionamientos epistemológicos a la ciencia tradicional y al burocratismo e intervencionismo estatal, que no atendía adecuadamente las demandas ciudadanas, en los años setenta tomó fuerza la escuela económica neoliberal. Friedman expuso su teoría dividiendo la economía en dos, una la ‘economía positiva’ que se ocupa del ser, con un cuerpo de hipótesis y métodos de razonamiento y otra la ‘economía normativa’ que se ocupa del deber ser, con un sistema de reglas para conseguir un fin. Basándose en los problemas que existen entre el observador y el objeto observado, la medición y los fenómenos que son medidos y el teorema de Gödel, argumenta que en la economía positiva no es pertinente preguntarse por el realismo de los supuestos, pues ellos son aproximaciones a la realidad.[58] Entonces la pregunta solo puede contestarse si la teoría permite predicciones suficientemente exactas. De manera que pueden existir desacuerdos en las bases, pero ello no necesariamente implica que ocurra lo mismo en la economía normativa.

La aparente innovación de Friedman, no superó en dos siglos a Smith, que separó la conciencia moral como algo independiente del mercado y de Walras que también escindió la economía pura exenta de valores morales, de la producción guiada por el interés de las personas. La ética y la metafísica continuaron ignoradas por el positivismo en las ciencias, siendo suplantadas por la magia de la mano invisible del mercado, mano que más bien pareciera un pié. [59]

Estaríamos en presencia de una economía que tiene una parte racional independiente de juicios de valor y otra sometida a los prejuicios y pasiones, las cuales son independientes entre sí. El núcleo teórico supuestamente no estaría influenciado por el egoísmo, la codicia y la avaricia promulgados por Smith y Keynes. Algo así como una economía con un cerebro en donde el hemisferio derecho racional no estaría interconectado con el hemisferio izquierdo emocional.

El fundamento de Friedman contradice las sólidas argumentaciones sustentadas por los epistemólogos modernos Kuhn, Lakatos, Popper y Feyerabend, quienes al contrario sostienen que los núcleos de todas las teorías científicas, al igual que los icebergs, “se mantienen sobre una parte enorme de ideología sumergida” [60] La moderna filosofía de la ciencia ha develado que no existen hechos objetivos y además de las ideas, las pasiones, las intuiciones y la imaginación conducen a la humanidad. La ciencia ya no es inocente, ha perdido su castidad. Alfed Nobel padeció con tristeza las consecuencias de su invención, la dinamita, pero tal vez el hecho que más contribuyó a desmitificar la neutralidad de las ciencias y su ligazón a las exigencias de los gobiernos poderosos, fue el terrible impacto de la bomba atómica. Ante esta abominación, Einstein, luchó enérgicamente contra la carrera armamentista y a favor del uso de la ciencia al servicio de toda la humanidad y no de intereses particulares. “La energía atómica desencadenada – afirmó- lo ha cambiado todo, menos nuestro modo de pensar... la solución a este problema está en el corazón de los hombres” [61]

¿Cual ha sido el Leitbild o la imagen que ha guiado al mundo occidental moderno, a las ciencias y en particular a la economía ? En opinión de F Schumacher “Todos los temas, no importa lo especializados que sean, están conectados con un centro, son como rayos emanando del sol. El centro está constituido por nuestras convicciones más básicas, por esas ideas que realmente nos empujan hacia delante. En otras palabras, el centro consiste en la ética y la metafísica, en ideas que (nos guste o no) trascienden el mundo de los hechos y no pueden ser probadas o rechazadas por un método científico ordinario” [62]

Teniendo presente que el factor fundamental de todo desarrollo económico proviene de la mente de las personas, una labor de auto análisis de la ciencia, nos ha develado cuales han sido los prejuicios aparentemente universales que obran maquinalmente en el inconsciente colectivo.

Creo haber evidenciado que en la era moderna se fueron imponiendo como algo normal en la sociedad una serie de presunciones transmitidas de generación en generación, que definen la forma como pensamos y como nos comportamos: El antropocentrismo al considerar que el hombre está en la escala superior siendo el rey de la naturaleza. El evolucionismo, ligado al anterior, que además de considerar la superioridad del hombre, le concede licencia a unos para matar las otras especies y en la libre competencia, sujetar y explotar al hombre mismo.

Tampoco ha escapado a nuestra percepción el mecanicismo, que asume el sistema económico monetario, al igual que la naturaleza y el universo, como una gran máquina a la cual la humanidad debe sujetarse y sincronizar sus propios relojes. Intuimos el determinismo que complementa la anterior idea, al plantear que el mundo y el mercado están regido por unas leyes unidireccionales e invariables, a las cuales debe someterse las personas en aras del progreso y el desarrollo económico. Simultáneamente hemos vislumbrado que al profundizarse la división social del trabajo, se configuró una visión reduccionista de la ciencia, el mundo y del conocimiento científico en diversas especializaciones, vendiéndonos estas concepciones como si fueran la única verdad universal, en aras de un supuesto racionalismo que imponía la razón sobre los sentimientos y pasiones.

Todos los anteriores ismos fundamentaron una concepción crematística, según la cual el egoísmo en la búsqueda de la ganancia individual, daría lugar supuestamente a una ganancia y bienestar general. De aquí a las prácticas fraudulentas y la corrupción es posible que haya un solo paso. El filósofo norteamericano Bertand Rusell al respecto planteó: “El egoísmo, en la especulación filosófica, como en todas partes, considera el mundo como un medio para sus propios fines, así cuida menos del mundo que del Yo, y el Yo pone límites a la grandeza de sus propios bienes.” [63]

La concepción egoísta y crematística ha calado tan profundo, que ha envuelto también a los dirigentes de economías socialistas burocratizadas y, en los países del tercer mundo, a los líderes opositores que manifiestan ser los más radicales, pero en la práctica se apropian por diversos medios de tierras, bienes y dinero, desplazando a los que dicen defender y pareciéndose cada día más a los que pretenden atacar.

Durante cuatro siglos, al parecer se nos ha vendido con una etiqueta de economía un producto cuyo contenido en gran parte no corresponde, por tratarse de ingredientes de crematística, para satisfacer ganancias y fortunas particulares. La falsa ecuación que se ha impuesto en el mundo contemporáneo es: Economía = Ganancia. Si los postulados económicos construidos por mercantilistas, clásicos, neoclásicos, keynesianos y monetaristas son movidos en gran medida por el motor de la codicia, es posible que estemos denominando equivocadamente economía a algo que no lo es. Intelectuales con diversos enfoques, al no comprender lo que ha ocurrido, han llegado a asumir que la economía en ‘general’ es nociva para la cultura , las artes y el desarrollo humanístico.

¿ Cuáles han sido las consecuencias de los mitos instaurados por la modernidad?

Los resultados han sido la transformación de un gran volumen de recursos en bienes agrícolas e industriales y la expansión de servicios a niveles insospechados. A finales del siglo XX irrumpieron grandes cambios tecnológicos que han deslumbrado, como son la informática en los años ochenta y las telecomunicaciones en los años noventa, los cuales fueron posibles por el avance de las ciencias y en particular de la física cuántica.

Simultáneamente, se ha forjado un modelo concentrador de fortunas, ciencia y tecnología en pocos monopolios, mediante la apropiación por diversas vías de riquezas naturales y saberes de los países de la periferia. A la par se ha generado la uniformización de las economías del mundo y varios procesos vandálicos de degradación social, desarraigo de culturas y contaminación de los recursos ambientales en amplias zonas del planeta.. [64]

En el preludio del siglo XXI las Naciones Unidas revelan que 1.200 millones de seres humanos están sometidos a las condiciones deshumanizadoras de la pobreza extrema, cien millones de habitantes viven en tugurios, en donde campea la mortalidad materna e infantil. Ciento trece millones de niños no van a la escuela y dos tercios de los analfabetos del mundo son mujeres y el 80% de los desplazados y refugiados son mujeres y niños.

En materia ambiental, se ha diluido el disfrute de ciudades libres de ruidos, congestión vehicular y polución del aire. Al analizar los costos del desarrollo, el economista inglés E. J. Mishan constataba en 1969 que “Otros rasgos desagradables, la mayoría de los cuales son el resultado de la amplia visión de la empresa privada o de la miopía de las autoridades municipales son: la plaga del desarrollo de posguerra, la erosión del campo, la polución de la atmósfera y de los ríos mediante los desperdicios químicos, la acumulación de petróleo en las aguas de nuestras costas, el envenenamiento de nuestras playas por las aguas residuales, la destrucción de la vida silvestre por el uso indiscriminado de insecticidas, el cambio del sistema de cría de animales en el campo, el sistema de granjas industriales, y lo que resulta evidente para todo quien tenga ojos para ver, la irreflexiva destrucción de una rica herencia de bellezas naturales, una herencia que no podrá restaurarse en vida de nuestra generación” [65] El rey Midas son su mano crematística está acabado todo lo útil que nos rodea. La producción se transfigura en destrucción.

Luis Eduardo Mora, Presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales plantea que “Es fundamental abandonar la tendencia a imponer únicamente el criterio de lucro para determinar cuando la extinción de un recurso es económicamente racional. Si tal racionalidad se fundamenta en puntos de vista exclusivos de la ética utilitaria, esta visión puede, a la postre, conducir al agotamiento y aún a la extinción de un recurso de gran potencialidad económica por el afán de obtener mayores ganancias en el plazo más corto posible. ” [66]

En la medida en que se extienden los sistemas mecanizados, van apropiándose del tiempo de las personas, que podrían dedicar a las relaciones familiares, sociales o la recreación, el desarrollo de la cultura y el disfrute de las siete artes. Las formas de consumo masivo han entrado en contradicción con la finalidad de satisfacer necesidades humanas, al encubrir con vallas y mensajes propagandísticos las carencias de los bienes y servicios ofrecidos. Al publicitar en los medios masivos de información productos que no se pueden comprar o que una vez adquiridos no cumplen con las expectativas planteadas, surge la desilusión, la angustia y la ansiedad. El Ser deja de ser importante y el ‘tener’ se convierte en un objetivo en sí mismo. Así, los bienes se convierten en males. En la sociedad mediática la persona no vale tanto por lo que es, sino por el logo o la marca que lleva puesta, convirtiéndose en valla móvil que propagandea gratuitamente los productos.

Esta forma de crecimiento ha producido en el mundo moderno un encuentro con la nada y la desesperación evidenciado en la filosofía existencialista y en la literatura subterranea, que expresan el stress, la neurosis colectiva, la drogadicción y la soledad en medio de la multitud. Es la carga de veneno heredada entre generaciones. En medio de este panorama sombrío, varias mentes y voces en el mundo están demostrando que existen diversos caminos para salir de este túnel sombrío.

E.F Schumacher plantea que “Nosotros estamos confundidos en lo que respecta a la naturaleza de nuestras convicciones. Las grandes ideas del siglo XIX pueden llenar nuestras mentes de una u otra manera, pero nuestros corazones no creen en ellas de todas formas. La mente y el corazón están en guerra el uno con el otro, y, no como se asegura, comúnmente, la razón y la fe. Nuestra mente se ha visto obnubilada por una fe extraordinaria, ciega e irrazonable en una serie de ideas fantásticas y destructoras de la vida, heredadas del siglo XIX. La tarea más importante de nuestra razón es recobrar una fe más veraz que esa” [67].

El economista chileno Manfred Max Neef, seguidor de Schumacher, estudiando la crisis originada por el fracaso de los modelos desarrollistas propone un esfuerzo por integrar líneas de reflexión, de investigación y de acción, como un aporte sustancial para la construcción de un nuevo paradigma, basado en la gente como sujeto y no como objeto del desarrollo. Max-Neef define la necesidad no solo como carencia, sino también como potencialidad y construye una matriz básica con diez necesidades básicas conectadas axiológicamente con cuatro categorías de satisfacción de necesidades. Las diez necesidades fundamentales son: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad, libertad y trascendencia y las cuatro categorías correspondientes al nivel de las satisfacciones son: ser, tener, hacer e interacción.[68] Los satisfactores son las formas para realizar las necesidades y los clasifica en singulares, sinérgicos, inhibidores, violadores y seudosatisfactores.

En resumen, tenemos que las ciencias y con ellas la economía no están exentas de presupuestos metafísicos y del contexto histórico y cultural en que se desenvuelven. La filosofía surge en la antigüedad politeísta alrededor de reflexiones sobre el orden y el caos del cosmos y la naturaleza. A partir del siglo V a.n.e, se consolidan las ciudades y la filosofía se concentra en los problemas ontológicos del hombre, los conocimientos a través de la epistemología y las normas de comportamiento en la ética. Después del año I de n.e, las antiguas polis se extinguen y la filosofía nuevamente se expande hacia la “gran cadena del ser”, con una concepción monoteísta en la que se condena el afán de lucro individual.

Con el renacimiento y la aparición de Burgos, se presenta una nueva contracción de la filosofía alrededor de los temas el individuo, con especial énfasis en la epistemología, la psicología y la moral. Desde el punto de vista epistemológico, se desarrollaron dos grandes corrientes, las pasivas, lideradas por el empirismo, que consideran que el conocimiento es el estampado de la naturaleza en una mente rasa, y las corrientes activas, con el racionalismo a la cabeza, que leen el libro de la naturaleza con la actividad mental. Se da un proceso de coagulación en donde se separan la religión de la política, la moral de la política, el conocimiento racional de la moral y la economía de la moral. Con la revolución industrial y la revolución francesa, se extendió la división social del trabajo y de las ciencias y la idea del liberalismo económico que promueve la libertad individual, da vía libre a la codicia y la libertad de los mercados. Las especializaciones de las ciencias afianzaron las concepciones antropocentristas, evolucionistas, mecanicistas, deterministas y reduccionistas, vendiéndose como si fueran verdades universales.

Los efectos de estas concepciones han generado degradación social, económica, ambiental y cultural a escala planetaria. A finales del siglo veinte, se están cuestionando y abandonando estas ideas, a la par que las megápolis han dejado de crecer y se acentúan los procesos de descentralización. En esta nueva era, se están abriendo varios caminos para la expansión de la filosofía hacia la naturaleza y la cosmología, con una visión organicista, multilineal y compleja, en donde las ciencias y entre ellas la economía deberán adecuarse al marco de nuevas relaciones de cooperación, para la consecución de un desarrollo humano y ambiental sostenible.

Bertrand Rusell analizando los problemas filosóficos concluye: “Para resumir nuestro análisis sobre el valor de la filosofía, la filosofía no debe ser estudiada por las respuestas concretas a los problemas que plantée, puesto que por lo general ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera; sino más bien por el valor de los problemas mismos, porque estos problemas amplian nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero ante todo, por la grandeza del universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a su vez más grande y llega a ser capaz de la unión con el universo que constituye su supremo bien” [69]

En la era de la razón destaco aquella frase que dice que “hay cosas del corazón que la razón jamás podrá entender”, máxima que no fue escrita por una autora de novelas de amor, sino por René Descartes el padre del racionalismo moderno. Las decisiones de cooperar y ayudarnos mutuamente dependen sobretodo de los sentimientos humanos.
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Notas al capitulo 1:
[1] Tambien figuran Luis Ortiz, Gonzalez de Cellorigo, Martin de Azpilcueta, Narcis Felliu de la Penya y Jerómino de Uztáriz
[2] http://www.sosphilo.com/oeuvres_commentees/dossiers/dossier05/fiche.html
[3] Huberman Leo “Los bienes terrenales del hombre” (1936), Ed. Panamericana 1995, páginas 158 ss.
[4] Ver: http://scienceworld.wolfram.com/physics/NewtonsLaws.html
[5] SMITH Adam, “ The Theory of the Moral Sentiments” en http://www.adamsmith.org/smith/tms-intro.htm y “ An Inquiry into the Nature And Causes of the Wealth of Nations” 1776 en http://www.adamsmith.org/smith/won-index.htm
[6] Say J.B, “Traité d’économie politique”, 1803 vol I pag 58 Ver: http://www.eumed.net/cursecon/economistas/textos/say-manual_econom.htm http://visualiseur.bnf.fr/Visualiseur?Destination=Gallica&O=NUMM-89642
[7] Jevons W Stanley “The theory of political economy” prólogo a la primera edición, p. VII Ver: http://socserv2.socsci.mcmaster.ca/~econ/ugcm/3ll3/jevons/mathem.txt
[8] Walras Leon: Ver http://www.ish-lyon.cnrs.fr/labo/walras/Ouvrages/oeuvreswalras/oeuvres.htm
[9] ttp://www.uqac.uquebec.ca/zone30/Classiques_des_sciences_sociales/classiques/walras_auguste/memoire _origine_valeur/memoire_origine_valeur.html
[10] Ver http://scienceworld.wolfram.com/biography/CarnotSadi.html
[11] Cournot A-Augustin “Revue sommaire de la théorie des richesses” Ver http://cepa.newschool.edu/het/profiles/cournot.htm
[12] Jevons Stanley “The coal question”, 1865 y “The solar period and the price of corn”, London: Macmillan and Co. Ver http://www.econlib.org/library/YPDBooks/Jevons/jvnCQ.html [13] La primera ley de la termodinámica fue establecida por Julius al considerar el calor como una forma de energía. La tercera ley de la termodinámica enunciada por Nernts en 1889, plantea que la entropía de todas las sustancias en el cero absoluto puede considerarse que es cero.
[14] Clausius Rudolf “Sobre las reservas de energía de la naturaleza y su valoración para el uso de la humanidad” P. Ver: http://www.physicsdaily.com/physics/Second_law_of_thermodynamics
[15] A manera de líneas discontinuas, por ejemplo cuando observamos la recarga de los celulares [16] Hawking Stephen W . Historia del tiempo. Editorial Crítica. Bogotá 1989. página 44
[17] Keynes J. M., “Memorials of Alfred Marshall”, 1925 , p. 42.
[18] Naredo Jose Manuel “La economía en evolución” Siglo Veintiuno Editores, Madrid 1987, pagina 37
[19] Keynes J M. “Teoría general de la ocupación el interés y el dinero” FCE, 1973, pag. 48-52 [20] Esta corriente ya venia con la escuela de Salamanca y los monetariastas “tempranos” Bodin, Locke, Thornton, Newcomb, Fisher, Laughlin, Simons, Angell, Rueff y Currie y luego por la Escuela de Chicago encabezada por Friedman, Schwartz, Cagan, Phelps, Brunner, Meltzer, Laidler, Johnson y Lucas
[21] Friedman Milton “La metodología de la economía positiva” P 3 http://members.shaw.ca/compilerpress1/Anno%20Friedman%20Positive.htm
[22] Prigogine Ilya e Isabelle Stengers, “Orden out of Chaos”, 1984.
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Notas a los capitulos 2,3 y 4

[1] En un cuaderno personal que desapareció después del siglo XVI, su propósito era el de encontrar un método similar al que había desarrollado los Babilonios para resolver las ecuaciones cuadráticas. Ver:
http://www-groups.dcs.st-and.ac.uk/~history/Mathematicians/Ferro.html

[2] Ver Petty W. http://socserv2.socsci.mcmaster.ca/~econ/ugcm/3ll3/petty/poliarith.html
[3] Cournot Antoine-Agustin “Traité de l’enchainement des idées fondamentales dans les sciences ” Ver http://cepa.newschool.edu/het/profiles/cournot.htm
[4] Gauss Friedrich http://www.mat.usach.cl/histmat/html/gaus.html
[5] Riemann Bernhard. Ver: http://www.maths.tcd.ie/pub/HistMath/People/Riemann/Geom/
[6] Ver: Weierstrass Karl, Ver http://www.wias-berlin.de/about/weierstrass
[7] Peano“Sur une courbe qui remplit toute une aire plane” en Briggs J y Peat F.D “Espejo y Reflejo” Ed. Gedisa, Barcelona 1990, p. 92
[8] Poincaré Henry “Ciencia e hipótesis” 1902 Ver: http://www.lehigh.edu/~dmd1/poincare.html
[9] Poincaré Henry, Ver: http://laberintos.itam.mx/despliega.php?idart=197
[10] Marshall “Principles of economics ”, Mencionado por Naredo J.M., op cit, pag. 199.
[11] Foucault Michel, “Las palabras y la cosas” Ed siglo XXI, México, pag. 165
[12] Georgescu-Roegen “The entropy law” p 235 http://cepa.newschool.edu/het/profiles/georgescu.htm
[13] Ver: http://www.geologia.uson.mx/academicos/olivia/carbonatadas/introduccion.htm
[14] Keynes J.M. “Teoría general de la ocupación el interes y el dinero” FCE, p 29.
[15] Ibid, pag. 52
[16] Cantor George. Ver:http://www.itcr.ac.cr/revistamate/HistoriaMatematica/
ArticulosNumAnteriores/pag2bhilbert.htm
[17] Hilbert David “Grundlagen der geometrie” 1899. Ver: http://www-groups.dcs.st-and.ac.uk/~history/Mathematicians/Hilbert.html
[18] Ver una descripción detallada en Soler Y. : http://coyunturayciclos.blogspot.com

[19] Samuelson Paul “Economics and history of ideas” http://cepa.newschool.edu/het/profiles/samuelson.htm
[20] Friedman M, Ibid.
[21] Schumacher E.F “Lo pequeño es hermoso” Ed. Orbis. 1973, pag. 50
[22] Briggs et al, Ibid, p. 83
[23] Hawking Stephen W . Historia del tiempo. Editorial Crítica. Bogotá 1989. p 78
[24] Thom René, “La biologie aristotélicienne et la théorie des catastrophes”
[25] Ver: http://mathworld.wolfram.com/LyapunovCharacteristicExponent.htlm
[26] Briggs Op. Cit, p. 90,
[27] Aristóteles “La política” Pag. 27
[28] Quesnay Francois “ “Tableau économique” 1758, http://www.econlib.org/library/Enc/bios/Quesnay.html
[29] Constant Benjamin, Citado por Naredo, op cit, P. 122
[30] Darwin Charles, El origen de las especies, Ver: http://www.aboutdarwin.com/index.html Fue Herbert Spencer, no Darwin, quien popularizó el término ‘evolución’ en el siglo XIX.

[31] Humbolt A, “Cosmos” Ver: http://www.avh.de/en/index.htm

[32] Podolinski Sergei “El trabajo humano y la unidad de la energía”
Ver http://www.aleph99.org/chee/ks/t2a3.html
[33] Ver Autobiografía en: http://nobelprize.org/medicine/laureates/1973/lorenz-autobio.html
[34] Margulis L, Ver http://www.biologydaily.com/biology/Endosymbiotic_theory
[35] Augros y Stanciu, Ver: http://66.201.42.16/viewitem.php3?id=81&catid=80&kbid=ionsikc
[36] http://www.uh.edu/engines/epi720.htm
[37] Jantsh Erich, “The self-organizing universe”, 1980
[38] Meadows D, “Los límites del crecimiento” Informe del Club de Roma Ed. FCE, 1982, pag. 11.
[39] Guhl Ernesto “Ciencia, tecnología y sostenibilidad” En revista Innovación y ciancia. Vol XI, No 3, 2004
[40] Huberman Leo, Op. Cit, pagina 158.
[41] http://www.maths.tcd.ie/pub/HistMath/People/RBallHist.html
[42] Eduardo Galeano escribe que en 1864 Paraguay, el país más progresista de América, construía su futuro sin inversiones extranjeras, sin empréstitos de la banca inglesa y sin las bendiciones del comercio libre. La balanza comercial era favorable. No tenía analfabetas, hambrientos, mendigos, ni ladrones. La guerra de la triple alianza acabó con todo y los vencedores quedaron en manos de los banqueros ingleses que financiaron la guerra. “Las venas abiertas de América Latina ”, Pag. 308-337.
[43] Mientras Darwin fue enterrado al lado de Newton, a Engels le negaron enterrar a su amigo al lado de Darwin
[44] Gossen Herman, “Exposición de las leyes del intercambio” 1854
[45] Citado por Spiegel en la “Historia del pensamiento económico” Ver: http://www.uas.mx/departamentos/publicaciones/TEXTOS/pensamiento.htm
[46] Rusell Bertrand, “Los problemas de la filosofía” , Ed. Labor , Barcelona 1970, pág.134
[47] Heisemberg W. Ver: http://soko.com.ar/Fisica/cuantica/Fisica_cuantica.htm
[48] Heisemberg W , “Física y filosofía” http://soko.com.ar/Fisica/cuantica/Fisica_cuantica.htm
[49] Lakatos Imre, “La metodología de los programas de investigación” , Alizanza , 1978, pag 21
[50] Keynes J.M: “A treatise on probability” Cambridge University, 1921, pag. 305
[51] Keynes J.M, citado por Schumacher “Lo pequeño es hermoso” Edic. Orbis, Barcelona 1983, p. 24 y 103
[52] Popper K. “Logik der Forschung ”, 1934 – “Lógica de los descubrimientos científicos”, 1959
[53] Einstein A, Op. Cit. p VII
[54] Kuhn Thomas “La estructura de las revoluciones científicas” (1962) FCE, 1986, pag.269.
[55] Sostiene que la historia de la ciencia los refuta, pues tanto los experimentos cruciales popperianos como las revoluciones Kuhnianas son mitos.
[56] Lakatos Imre, “La metodología de los programas de investigación”, Alianza, Madrid, 1978, pag.65-123
[57] Kuhn Thomas “La estructura de las revoluciones científicas” (1962) FCE, 1986, pag. 298
[58] pag. 12, en http://members.shaw.ca/compilerpress1/Anno%20Friedman%20Positive.htm
[59] Un pié que trata a las personas y los recursos como si fueran un balón. A las patadas.
[60] Ver Naredo, Op Cit, pag. 387.
[61] Einstein Albert “El significado de la relatividad” Ed, Planeta, Bogotá , 1985, p. XI
[62] Schumacher F. “Lo pequeño es hermoso” Ediciones Orbis, Barcelona 1983, pag. 97
[63] Rusell Bertrand, “Los problemas de la filosofía” , Ed. Labor , Barcelona 1970, pág.133
[64] Una ampliación del impacto específico en un país de la periferia se puede consultar en Soler Y. “Los costos sociales, económicos y ambientales del modelo concentrador” AEUN, Bogotá 1984.
[65] Mishan E.J “Los costes del desarrollo económico” 1969, Ed. Orbis Barcelona 1983, pagina 27.
[66] Mora Luis Eduardo, “La biodiversidad y el imperativo de su conservación”, Revista de la ACCE, Abril 2004, pag. 7
[67] Schumacher, Op Cit. ag. 95
[68] Max Neef Manfred, “Economía a escala humana”, Cepaur, Chile, 1991, p. 33 y ss
[69] Rusell B., Ibid, pagina 135
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 Seguimos con el capítulo 19 , donde la genealogía pasa de instituciones relativamente persistentes a cambio, innovación, selección y destru...