05 febrero 2009

2E -Smith y clasicos

La economía clásica es la escuela de pensamiento económico cuyos principales economistas son :Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus y John Stuart Mill.

La riqueza de las naciones de 1776 se considera el comienzo de la economía clásica.

Defienden:

- La teoría del valor como costo de producción o la teoría del valor del trabajo
- Los precios son flexibles a la alza y a la baja, incluidos los salarios,permitira que todos los mercados (de bienes y servicios, de dinero, de trabajo, etc.) estén siempre en equilibrio

- El estado no debe intervenir en el funcionamiento de los mercados

- La política monetaria es ineficaz (neutralidad del dinero)

- La política fiscal tampoco es eficaz, la economía se encuentra siempre en una situación de pleno empleo,(estas medidas solo provocaruan subidas de precios)

Actualmente quienes siguen esta teoria nos indican:

-Modelos con shocks de oferta (tecnológicos), los modelos de ciclos reales.

-Indican problemas de asimetría en la información, debido a cambios en los precios esperados, porque hay una variación no esperada de la demanda o la oferta.
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A.Smith segun Fleischacker
http://www.librosdeeconomiayempresa.com/r001/articulo1.aspx
Pero volvamos sobre algunas de las cuestiones más controvertidas. Fleischacker parte del supuesto de que Adam Smith, antes que científico social, es un filósofo, pero que aún no se ha estudiado la relación de sus escritos filosóficos con su tratado de economía. En WN no se menciona a TMS. Piensa nuestro autor que la aparente ausencia de preocupaciones morales en WN "ha desconcertado a muchos de sus comentaristas, …llevando a la gente, equivocadamente, a suponer que Smith deja de lado sus creencias morales al escribir WN". Pues bien, Fleischacker se propone "ayudar a corregir esta suposición" (Fleischacker, 2004: xv).
Nuestro autor reconoce que "La Riqueza presenta un análisis a gran escala de cómo funcionan las economías en general, aceptado como bueno a lo largo del tiempo y utilizado como libro de texto de análisis económico por muchas generaciones" (Fleischacker, 2004: 15). Lo que no aparece claro es si se entiende el carácter eminentemente deductivo de la obra de Adam Smith, que trata de fortalecerse con gran cantidad de material empírico a base de ejemplos y contraejemplos.Y dudo que en el libro de Fleischacker quede claro que las críticas que Smith realiza al sistema comercial se hagan a la luz de sus análisis teóricos, porque lo que sí queda claro es su duda acerca de si "las polémicas de Adam Smith son la consecuencia lógica de sus compromisos teóricos o construye las teorías para adecuarlas a la polémica" (Fleischacker, 2004: 18). Sí reconoce que la preocupación fundamental de Smith es la producción, y que la atención a la distribución surgió después de su muerte; no obstante afirma que las concepciones generales del economista escocés han sido utilizadas, tanto desde la derecha como desde la izquierda, para apoyar los programas de distribución de los gobiernos, aunque esto requiere "una extrapolación de lo que dijo Adam Smith" (Fleischacker, 2004: 19). Fleischacker intenta igualmente resaltar que "Adam Smith tiene una profunda creencia en la igualdad humana, lo que tiene importantes implicaciones tanto para su filosofía moral como para su economía política; y que Smith jugó un papel muy diferente del que se le atribuye en la historia de la justicia distributiva" (Fleischacker, 2004: xv). Defiende que muchas proposiciones de WN no son moralmente neutras, sino que presuponen que los agentes son capaces de adaptar su comportamiento a normas de equidad, generosidad, humanidad y justicia.
Finalmente, Fleischacker reconoce que los economistas tendemos a argüir con Adam Smith sobre problemas de hecho, pero denuncia, y denuncia especialmente a los economistas, cuando afirma que "pretender que Smith confirma la idea de que el propio interés gobierna todas las relaciones humanas es rigurosamente una mala lectura de WN. Permítaseme para terminar un breve comentario al respecto. Cuando los economistas nos referimos al interés propio como elemento explicativo fundamental del comportamiento humano, no estamos suponiendo que en el corazón humano no aniden otros sentimientos tan nobles como la simpatía, la compasión, la capacidad de ponernos en el lugar del otro, como muy bien nos enseñó Adam Smith. Lo que queremos decir es que los individuos responden a incentivos, y que la estructura de incentivos condicionada por el marco institucional determina la evolución de la economía. Y el marco institucional incluye el poder coercitivo del estado sancionador de los excesos del propio interés. El homo oeconomicus no es incompatible con elhomo moralis.