05 febrero 2009

3E-Keynes



-->John Maynard Keynes, (1883-1946)

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Economista britanico, cuyas ideas tuvieron una fuerte repercusión en las teorías económicas y políticas modernas, así como también en las políticas fiscales de muchos gobiernos.

Esta teoria, se basa en que los precios son rigidos, en que se produce un exceso de oferta. Sus ideas son que no es posible - dejar actuar por sí solo al sistema- se necesita la intervención del Estado para garantizar la consecución del pleno empleo, imposible de lograrse, en una economía que no presenta claras tendencias al equilibrio general (atacaba las doctrinas del Laissez-Faire, que indican que "se debe dejarse actuar libremente al sistema económico")

Keynes nos indicaba estas medidas para estimular las inversiones:
-Aumentarse la propensión media al consumo por una mejor distribución del ingreso.
-Política de inversiones públicas
-Reduccion de la tasa de interés.

En los acuerdos Bretton Woods, Keynes, apoyaba la creacion de un organo internacional de compensacion el Inernacional Cleraing Union -ICU-.Este organismo emitiría una moneda internacional, el bancor, vinculado a las más fuertes divisas nacionales fuertes y canjeable en moneda local por medio de un cambio fijo. Los países con excedentes en sus balanzas de pagos financiarían a los deficitarios, eso evitaría la guerra de las devaluaciones y el proteccionismo para corregir los déficits de divisas. Se evitaría la inflación y la deflación y los países se comprometían a sostener balanzas de pagos equilibradas. El incumplimiento obligaría a pagar intereses. EE.UU. que era lejos el mayor acreedor del mundo se negó a emplear su superávit con tales objetivos
La clave de esta propuesta era que los países acreedores y los deudores estarían obligados a mantener una balanza comercial equilibrada y, en caso de incumplimiento, deberian pagar intereses por la diferencia; de los gobiernos dependerían las medidas para mantener una cuenta cero. El plan era totalmente democrático: los intereses comerciales más poderosos no podrían distorsionar la balanza comercial y los ciudadanos de un país cuyo sector productivo fuera fuerte no perderían los resultados materiales de sus esfuerzos por causa de una exportación ininterrumpida de los productos que fabrican, pero EE.UU. al final de la guerra poseía el 80% de las reservas mundiales de oro y era un país fuertemente acreedor y no quería estar obligado a gastar su superávit comercial en los países deudores, por lo que este plan no convenía a sus intereses y aprovechando su mayor influencia política y la situación vulnerable de sus aliados británicos, necesitados de créditos americanos para superar la guerra presionó para que el plan británico fuera rechazado.
Se propuso, en cambio, el Plan White que dio origen al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, cuyas orientaciones han sido restrictivas y exigentes con los países deudores y más débiles. El dólar con respaldo nominal del oro reemplazó al bancor. Sin embargo, 60 años después, EE.UU. se ha convertido en el mayor deudor mundial y el dólar ha perdido valor y la confianza internacional.
La propuesta de una nueva moneda internacional, a partir de los Derechos Internacionales de Giro (DEG) o de una canasta de monedas internacionales ha vuelto a surgir, con el apoyo de los gobiernos de China, Rusia, Brasil, India y otros países y también de muchos economistas prestigiosos
Ciclo economico:

Es determinado esencialmente por fluctuaciones de la eficiencia marginal del capital en relación con la tasa de interés corriente. Kyenes nos indica "Sugiero que el carácter esencial del ciclo económico y, especialmente, la regularidad de la secuencia de tiempo y de la duración justifica el que lo llamemos ciclo, se debe sobre todo a como fluctúa la eficiencia marginal del capital. Lo mejor es considerar que el ciclo económico se debe a un cambio cíclico en la eficiencia marginal del capital, aunque complicado y frecuentemente agravado por cambios asociados con las otras variables importantes de período breve del sistema económico".

Un nuevo ciclo, puede estar causado por nuevos inventos, el desarrollo de un país nuevo, una guerra o el retorno de la confianza en los negocios como consecuencia de muchas pequeñas influencias que conducen al mismo resultado, debido a que, por efectos del multiplicador producen un aumento general en el empleo y en el ingreso. El problema esta en los periodos "entre ciclos", hay factores perturbadores (la propensión marginal al consumo y la baja en los rendimientos esperados originada por la tensión que se ejerce sobre los costos de producción)

La reducción en la inversión, disminuye la ocupación y el ingreso y, en consecuencia, la demanda efectiva. Si dura mucho tiempo, empieza la obsolescencia ( deterioro del equipo) creandose escasez relativa de capital, al estar la tasa de interés muy baja o nula, sube la eficiencia marginal del capital pudiendo volver una fase de la recuperación.
Segun Keynes, la crisis se produce por una insuficiencia en la demanda agregada, al ser los precio rigidos, el mercado no se ajusta.
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En su artículo “The Great Slump of 1930”(pág 135) adelantó que el desplome de Wall Street del 1929, se convertiría en “una de las más grandes catástrofes económicas de la historia moderna” haciendo notar que una cuarta parte de los trabajadores británicos habían quedados cesantes.
Llamó a encarar la crisis mundial por medio de la cooperación internacional y la coordinación de las grandes potencias, lo cual fue desestimado……..(y que sucede en la actualidad …??? .el g-8 y el g-20 es el representante mas adecuado en el entorno actual ¿?)
El programa que Keynes ofrecia al Partido Liberal incluye la transición hacia otro sistema económico desde la “anarquía económica” hacia uno que persiga deliberadamente el control y la dirección de las fuerzas económicas en interés de la justicia social y la estabilidad social. Debemos, continuaba, inventar nuevas políticas y nuevos instrumentos para adaptar y controlar el libre juego de las fuerzas económicas. (págs 323-338)
-- La especulación en los mercados financieros

En el capítulo 12 de la “Teoría General de la Ocupación” Keynes analiza cómo se forman las expectativas a largo plazo de las inversiones y su relación con las decisiones que adoptan los agentes financieros, particularmente quienes se dedican a los negocios bursátiles. Su conclusión es que las fluctuaciones cíclicas de las ventas, la producción y la ocupación llegan a ser agudas y catastróficas debido al aumento proporcional de la inversión en títulos y valores que se transan libremente en los mercados financieros, en comparación con la inversión global del capital de la comunidad. Se anticipó a lo que hoy se reconoce como la hiper expansión de los mercados financieros, en comparación con el crecimiento de la producción real. Y junto a esto el predominio de la búsqueda de la ganancia inmediata o a corto plazo, en lugar de la ganancia a largo plazo. Keynes advierte: “Entre las máximas de las finanza ortodoxa, ninguna es, seguramente, más antisocial que el fetiche de la liquidez, la doctrina según la cual es una virtud positiva de las instituciones de inversión, concentrar sus recursos en la posesión de valores líquidos. Olvida que las inversiones no pueden ser líquidas para la comunidad como un todo” .(pág. 142)

Keynes distingue entre especulación y espíritu de empresa, según se trate de ganancia de corto plazo o de largo plazo. Anota que la especulación es predominante en los mercados financieros más grandes y desarrollados, como Wall Street, y esto lleva a que el negocio bursátil se transforme “en subproducto de las actividades propias de un casino”, con lo cual las burbujas especulativas pueden hacer mucho daño. Se pronuncia a favor de un impuesto fuerte sobre todas las operaciones de compraventa para mitigar el predominio de la especulación. El polémico proyecto de la Tasa Tobin tiene su origen en esta propuesta de Keynes.

----La socialización de las inversiones

En sus notas finales sobre la filosofía a la que podría conducir La Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, su autor plantea algunas ideas audaces que en aquellos tiempos tuvieron escasa aplicación. Parte señalando que los principales inconvenientes de la sociedad en que vivimos son su incapacidad para procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y los ingresos. Considera que los impuestos directos a los ingresos y a la herencia, sumados a una limitación de los ingresos provenientes de los intereses sobre el capital permitirían reducir las desigualdades.

Keynes fue un decidido crítico del capitalista rentista que no aportaba nada útil a la producción y defendió las medidas destinada a controlar y mantener en un bajo nivel la tasa de interés. Justificó la condenación histórica de la usura, no sólo por razones morales que las consideraba válidas para la política económica. Sostuvo que en largo plazo, la tasa de interés debería tender a la baja a medida que el capital crecía. La política debería asegurar que así fuera, aunque esto provocara “la eutanasia del rentista” uno de los conceptos característicos de su pensamiento. En uno de sus ensayos anteriores – Economic Possibilities for our Grandchildren (1930) -se planteó una idea que ha vuelto a difundirse y es “el crecimiento cero, a casi” , no como una desgracia social, sino como el fin de una carrera sin sentido por la acumulación de bienes físicos, a favor del ocio creador como objetivo de la humanidad. En cambio otra de sus propuestas “la socialización de las inversiones”, inaceptable para el capitalismo de libre mercado, llegó en algún momento a ser aceptable en cierto grado. De acuerdo con su Teoría General, el estado debe asegurar que el flujo de inversiones reales (no financieras) de una economía tenga la envergadura y la estabilidad suficiente para afianzar el volumen de ocupación plena de los trabajadores.

En los países industrializados en ciertos períodos esto se logró ya sea en momentos de tensión bélica con recursos del estado o durante el período de reconstrucción en los países destruidos por la guerra. En América Latina también en varios países se logró con inversiones públicas y privadas asociadas o no, pero donde el aporte estatal al monto de las nuevas inversiones alcanzaba al 50% o más del total invertido cada año. Keynes no era partidario de ir más lejos. Reiteró una vez más su rechazo al socialismo de estado “que abarque la mayor parte de la vida económica” y defendió la iniciativa privada.
La socialización de las inversiones, como instrumento de orientación, y control social del desarrollo sustentable y equitativo es una idea de fecundas perspectivas.

Del sr.Keynes me interesa actualmente su enfoque social, para Keynes la Economía no es una ciencia matemática. La Economía es una ciencia MORAL. La economía moral está gobernada por sencillos principios. La economía natural lo está por complejas elucubraciones incomprensibles y alejadas de cualquier realidad distinta a la del propio lenguaje matemático.


Bibliografia:
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1- Keynes segun Minsky: Se ofrece esta nueva edición, con la esperanza de que contribuirá a la reforma de la teoría económica, a fin de que pueda abordar el mundo en que vivimos realmente -- - el mundo real que fue siempre el tema del análisis de Minsky"
Keynes y Minsky se niegan a pasar por alto la incertidumbre generalizada.

-->2- Paul Davis, publicada por Palgrave dentro de su colección Great Thinkers in Economics.

“Querido Señor Presidente:
Usted se ha convertido en fideicomisario de aquellos que, en todos los países, tratan de arreglar los males de nuestra condición por medio del experimento razonado y dentro del marco del sistema social existente. Si fracasa, el cambio racional se verá gravemente perjudicado en todo el mundo y lo único que quedará será una batalla final entre la ortodoxia y la revolución. Pero si Usted tiene éxito, nuevos y audaces métodos serán probados en todos lados y estaremos autorizados a ponerle fecha al primer capítulo de una nueva era económica, con su llegada al poder”.

Carta abierta de John M. Keynes al Presidente Franklin D. Roosevelt, publicada el 31 de
diciembre de 1933 en el New York Times.1



Skidelsky, Robert, El regreso de Keynes, Crítica, Barcelona, 2009

El patrón oro es la clave para entender la Depresión. El patrón oro de la década de 1920 preparó el escenario para la Depresión de los años treinta al aumentar la fragilidad del sistema financiero internacional. El patrón oro fue el mecanismo por el que se trasmitió el impulso desestabilizador desde Estados Unidos al resto del mundo. El patrón oro amplió esa conmoción desestabilizadora inicial. Fue el principal obstáculo para cualquier intento de neutralizarla. Fue el vínculo restrictivo que impidió a los
gobernantes evitar el cierre de los bancos y contener la difusión del pánico financiero. Por todas esas razones, el patrón oro internacional fue un actor decisivo de la Depresión mundial. La recuperación no se demostró posible, por las mismas razones, hasta que no se abandonó el patrón oro

 Barry Eichengreen, Golden Fetters: The Gold Standard and the Great Depression, 1919-1939,

Nueva York, Oxford University Press, 1992, p. XI


El decadente capitalismo internacional pero individualista, en cuyas manos nos encontramos después de la guerra, no es un éxito. No es inteligente. No es bello. No es justo. No es virtuoso. Y no satisface las necesidades. En corto, nos desagrada y comenzamos a despreciarlo. Pero cuando buscamos con qué reemplazarlo, nos mostramos extremadamente confusos

John M. Keynes, National Self Sufficiency, Yale Review, 26, 1933


Esquema de la Unión de Compensación Internacional.

Primera versión keynesiana de los propósitos, elaborada en el otoño de 1941

Necesitamos un instrumento de moneda internacional que, por tener aceptación general entre las  naciones, haga innecesarios los saldos bloqueados y las compensaciones bilaterales... Necesitamos un método ordenado y convenido de determinar los valores relativos de cambio de las unidades monetarias nacionales de manera de impedir la acción unilateral y la depreciación cambiaria con fines de competencia.

Necesitamos un quantum de moneda internacional que no sea determinado de un modo imprevisible ni extraño como, por ejemplo, por el progreso técnico de la industria aurífera, ni esté sujeto a grandes variaciones que dependen de la política de reservas de oro de determinados países; sino que se rija por las necesidades reales del comercio mundial y sea también capaz de dilatarse o contraerse  eliberadamente para contrarrestar las tendencias deflacionarias o inflacionarias de la demanda mundial efectiva.


Necesitamos un sistema dotado de un mecanismo estabilizador interno, por el cual se ejerza presión sobre cualquier país cuya balanza de pagos con el resto del mundo se esté desviando de su equilibrio en cualquier sentido, de manera de impedir fluctuaciones que por fuerza crean a sus vecinos una falta de equilibrio de igual magnitud pero en sentido contrario.

Necesitamos un plan convenido para que al finalizar la guerra cada país principie con una existencia de reservas adecuada a su importancia en el comercio mundial de manera que sin ansiedad alguna pueda ordenar su economía en el periodo de transición hacia condiciones plenas de paz.

Necesitamos una institución central de carácter puramente técnico y apolítico que auxilie y apoye a otras instituciones internacionales relacionadas con el planteamiento y la regulación de la vida económica del mundo.

De un modo más general, necesitamos un medio de dar confianza a un mundo en dificultades, por el cual todo país cuyos asuntos nacionales se gobiernen con la debida prudencia, quede libre de inquietudes por causas ajenas en lo que se refiere a su capacidad para hacer frente a sus obligaciones internacionales; y por el que, por consiguiente, se hagan innecesarios aquellos métodos de restricción y discriminación que
las naciones han adoptado hasta ahora, no por sus méritos, sino como medidas de protección contra las fuerzas perturbadoras de fuera

Keynes 1941

La necesidad de disponer de una moneda internacional (el bancor), emitida por la nueva institución central y despojada de cualquier subordinación a la disponibilidad de oro y de las rigideces que le son consustanciales. Una nueva oferta monetaria mundial, extraordinariamente elástica frente a las variaciones en la demanda efectiva mundial;

La cuestión central, relativa a las responsabilidades de los acreedores o, en su caso, de los países interesados en el superávit comercial grande y permanente, a costa de los grandes y permanentes déficit de sus vecinos.

Unión de Compensación –plan Keynes- VS el Fondo de Estabilización de  White

La decisión, fundamentalmente política, de imponer al dólar como único medio de pago internacional, además del menosprecio injustificado a la propuesta keynesiana del bancorentrañaba enormes complicaciones:

En realidad, el sistema estaba viciado desde el comienzo: los acuerdos de Bretton Woods implicaban que Estados Unidos debía tener una balanza de pagos deficitaria para poder alimentar al mundo en dólares, único medio de pago internacional reconocido por los acuerdos; esto sólo podría llevar a debilitar la confianza en dicha divisa a largo plazo. 
Por decirlo en otras palabras, a medida que el dólar se transformara en una moneda de reserva, sería cada vez menos digna de confianza. Esta paradoja, llamada dilema de Triffin –por el nombre del economista belga que lo formuló- es de extrema actualidad, sin que se haya llegado todavía a su punto máximo

F. Vinson fuese un abogado, con muy escasos conocimientos de economía, más la animadversión del Departamento de Estado a los acuerdos de Bretton Woods, incluido el protagonismo de Keynes, fueron elementos suficientes para la adopción de un alto grado de intolerancia estadounidense, desde la sede de los nuevos organismos (inicialmente acordada en la ciudad de Nueva York y finalmente impuesta, por el propio
Vinson, en la de Washington), hasta la duradera imposición del reparto de cargos (el director del FMI, europeo –Camille Gutt, de Bélgica, fue el primero- y el del Banco Mundial, estadounidense), pasando por la exclusión de Harry Dexter White, cuya posible dirección ejecutiva del FMI contaba con el consenso general y con el apoyo decidido del propio Keynes, quien ya había manifestado ciertas reservas para con los abogados: “Y que se me permita decir, señor presidente, que bajo vuestra sabia y bondadosa guía hemos
alcanzado el éxito. Las conferencias internacionales no tienen una buena historia. Estoy seguro que no se recuerda una conferencia similar que haya logrado construir tanto y de una manera tan lúcida y tan sólida. Esto lo debemos no poco a la indomeñable voluntad y a la energía siempre precedida por el buen humor y el ánimo sereno de Harry White. Pero esta ha sido una conferencia tan apartada como pueda imaginarse, de la dependencia de uno, de dos o de tres hombres. Ha sido un trabajo de equipo, de un equipo tan eficaz como pocas veces lo he visto. Por mi parte, quisiera rendir un tributo especial a nuestros abogados. Tanto más cuanto que debo confesar que en general no me gustan los abogados.
Se me reconoce como alguien que se lamenta de que, a juzgar por los resultados en esta tierra plagada de abogados, el Mayflower, cuando salió de Plymouth, debía haber estado completamente lleno de ellos137.

Los malos presagios respecto al papel que podrían jugar las instituciones de Bretton Woods, que se hacían cada vez más evidentes para Keynes, se muestran a plenitud en el excelente y profético discurso de clausura del establecimiento del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que leyó a fines de marzo de 1946:
Señor Secretario Vinson, Señores Gobernadores, Gobernadores suplentes, Consejeros y Observadores: Al igual que algunos otros de los aquí presentes, me ha preocupado de una manera íntima lo que creo que siempre se conocerá con el nombre de plan de Bretton Woods. La gestación ha sido larga; los robustos mellizos vienen muy retrasados; como consecuencia, espero que traigan un peso y una fuerza que honren a su ascendencia mezclada y colectiva. De cualquier modo, es un privilegio del que no me hubiera gustado prescindir, estar presente a la hora del nacimiento, a cualquier título, ya como Gobernador o como
gobernadora o aya, junto a las comadres, las enfermeras, los doctores y los clérigos preparados para el bautizo (y siempre creeré que el bautizo no se ha hecho bien y que los nombres de los gemelos debieron haberse invertido).
Ocultas tras los velos y las barbas de los líquenes, no dudo que las hadas de costumbre hayan concurrido al bautizo, trayendo presentes adecuados. ¿Qué presentes y qué bendiciones podrían ser más útiles a los gemelos, a quienes (con razón o sin ella) hemos decidido llamar el Joven Fondo y la Señorita Banco?

Sugiero que la primera hada traiga una túnica de José (Joseph´s coat, la túnica de vistosos colores que, según el relato bíblico, dio Jacob a José, su hijo predilecto), prenda de muchos colores que puedan usar estas criaturas en perpetua recordación de que pertenecen a todo el mundo y de que únicamente están obligados al bienestar general, sin miedo ni favor a ningún interés particular. Piadosas palabras muy difíciles de cumplir. Apenas si hay una experiencia duradera y feliz de un organismo internacional que haya realizado las esperanzas de sus progenitores. O la institución se ha desviado hasta convertirse en
instrumento de un grupo limitado, o ha sido una muñeca de aserrín en la cual no sopla el aliento de la vida. Cada paso y cada detalle de nuestras recién nacidas instituciones deben calcularse para reforzar y mantener su carácter y su finalidad verdaderamente internacionales. La segunda hada, que está muy al día, quizá traiga una caja de vitaminas combinadas, A,B, C, D, y todo el resto del alfabeto. Las criaturas pueden llevar constantemente su túnica de muchos colores; sin embargo, sus caras son pálidas y delicadas. Lo que debemos pedir a nuestros bebés es energía y un espíritu indomable que no se quiebre ante las dificultades ni las evite, sino que les haga frente con la determinación de resolverlas.

La tercera hada, quizá mucho más vieja y no tan al día, quizá cierre, como el Papa a sus cardenales, los labios de nuestras criaturas con su mano, para abrírselos de nuevo invocando un espíritu de sabiduría, paciencia y grave discreción, para que, a medida que crezcan, sean los recipientes respetados y seguros de confidencias, inquietudes y dudas, apoyos confiables y prudentes de todos aquellos que los necesiten en los momentos difíciles. Si estas instituciones han de ganarse la plena confianza del mundo suspicaz, es
necesario que el enfoque de los problemas no sólo sea, sino que además parezca, absolutamente objetivo y ecuménico, sin prejuicios ni en pro ni en contra. Como ustedes verán, pido y espero mucho. Espero que el señor Kelchner no haya cometido ningún error y que no exista ninguna hadamaligna, ninguna Carabosse, a quien haya desdeñado olvidando invitarla a la fiesta.
Porque de haber sido así, los anatemas que el hada maligna pronunciará estoy seguro que dirían así: “Vosotros dos, pequeñuelos, os convertiréis en políticos; todos vuestros pensamientos y vuestros actos tendrán un arriérre-pensée; todo lo que resolváis no será por su general conveniencia ni por sus propias virtudes, sino por otras causas”. Si esto ocurriera, lo mejor que podría pasarles a los pequeños (y no sería nada raro que les pase) sería caer en un sueño eterno para no despertar nunca más, y que nunca volviera a saberse de ellos en los estrados ni en los mercados de la humanidad

El discurso provocó serias molestias al anfitrión, según lo consigna R. Skidelsky:
...el Secretario del Tesoro, Frederic Vinson, lo tomó como algo personal y refunfuñó: <>139. Por su parte, Harrod lo recoge de la siguiente manera: “Vinson sospechó que Carabosse le representaba a él, se enojó muchísimo, y una vez más se le atragantó Keynes140. Tenían razón ambos. Keynes, al profetizar la subordinación de las recién nacidas instituciones a los dictados del gobierno de los Estados Unidos, y Vinson, al darse por aludido como el
promotor temprano de la degeneración de esas mismas instituciones.

Keynes viajó a Savannah con tres propósitos: 

a) Que Harry Dexter White fuese designado como el primer Director Ejecutivo del FMI;
b) Que la sede del fondo fuese Nueva York para aislarlo de la política de Washington y para acercarlo a las Naciones Unidas, y 
c) Que los funcionarios del fondo, y no los directores, imprimieran una orientación técnica, y no política, a los mecanismos de acceso, preferentemente libre, a esos recursos

(Funcionarios de carrera técnicos como el Gatt y no políticos como la OMC)

Ninguna de estas expectativas se materializó, y Keynes abandonó Savannah con gran amargura. La experiencia minó aparentemente su salud y sufrió un grave ataque cardiaco en el tren en que regresaba. Murió seis semanas más tarde141.

Fred Block, Los orígenes del desorden económico internacional, op. cit., p. 116.

El economista inglés John Maynard Keynes rindió con su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, publicada en 1936, la contribución más importante a la fundamentación teórica de la economía mixta. Desde su perspectiva, el sistema capitalista de mercado era inestable por su propia naturaleza, pues no contenía ningún mecanismo automático que determinase, en condiciones de pleno empleo, la coincidencia de la producción y el consumo. Según Keynes, el Estado debía utilizar el gigantesco potencial de poder de que disponía a partir de los impuestos y la política de gasto público y monetaria
para contener la inestabilidad del sistema de mercado. Ya anteriormente los cristianodemócratas habían formulado serios argumentos morales a favor de una distribución más justa de la renta y de la ampliación de las prestaciones sociales por parte del Estado. Ahora Keynes aportaba los argumentos económicos pertinentes. Si las inversiones privadas no bastaban para llegar al pleno empleo, la mano pública debía gastar más en el sistema educativo y sanitario, en la construcción de viviendas sociales y
en la atención a los pobres a fin de mantener la demanda efectiva global en el nivel deseado. El Estado debía velar, a través de medidas de control, corrección y estímulo, para que las decisiones económicas fuesen las apropiadas para el logro de objetivos macroeconómicos como el pleno empleo, la estabilidad del nivel de precios, el bienestar social y el equilibrio de la balanza de pagos. Keynes se atenía en su elaboración teórica al principio del libre mercado, pero complementándolo de manera significativa con las funciones de dirección y control atribuidas al Estado”

Fuente: Federico Novelo Urdanivia.*

Profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, México

Block, Fred L., Los orígenes del desorden económico internacional, FCE, México, 1980
Galbraith, John K., Breve historia de la euforia financiera, Ariel, Barcelona, 2009. 
Gray, John, Falso amanecer. Los engaños del capitalismo global, Paidós, Barcelona, 2000.
Madison, Angus, Crecimiento económico en el Japón y la URSS, FCE, México, 1971.
Minsky, Hyman, El legado de Keynes, Investigación Económica 177, FEUNAM,México, julio-septiembre de 1986.
Reinert, Erik S., La globalización de la pobreza. Cómo se enriquecieron los países ricos… y por qué los países pobres siguen siendo pobres, Crítica, Barcelona, 2007.
Rojo, Luis Ángel, Keynes: su tiempo y el nuestro, Alianza Universidad, Madrid, 1984
Samuelson, Paul A., ¿Podría EE UU sufrir “décadas perdidas” como las de Japón?, El País, 29 de marzo de 2009, Negocios.
Shiller, Robert J., Exuberancia irracional, Turner, Madrid, 2003.
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