31 octubre 2015

Teoria de incentivos:James A. Mirrlees y William Vickrey...el cuarto principio

  • Los trabajos de Mirrlees y Vickrey, distinguidos por la Academia Sueca

James A. Mirrlees y William Vickrey, dos economistas de 60 y 82 años, respectivamente, fueron distinguidos ayer con el Premio Nobel de Economía 1996 por sus "trabajos fundamentales en la teoría económica de incentivos bajo información asimétrica". Éste ha sido un dominio de la investigación económica de los más dinámicos en los últimos años y se refiere a aquellas situaciones en las que quienes tienen que adoptar decisiones disponen de informaciones diferentes, es decir, informaciones asimétricas. Las consecuencias de este fenómeno son fundamentales para el buen funcionamiento del mercado y de la banca a la hora de dar crédito.
La utilización de las investigaciones precedentes son de utilidad cotidiana cuando, por ejemplo, un banco no dispone de una información exhaustiva, actual y prospectiva, de un eventual solicitante de un crédito, o cuando el propietario de una empresa no tiene buena información sobre costes y condiciones de concurrencia, o una empresa aseguradora no tiene una idea lo suficientemente clara del valor de los objetos asegurados, o la forma en que su propietario los preserva.Los investigadores en economía han analizado cuidadosa mente de que manera contratos e instituciones pueden manejarse frente a incitaciones diferentes para lograr una mejor comprensión de los mercados de seguros, de créditos, así como también en las subastas, en la organización interna de las empresas, en las formas de remuneración, en el sistema fiscal o en los seguros sociales, entre otros.Los premiados de este año han puesto las bases analíticas en dominios aparentemente alejados los unos de los otros analizando diversas cuestiones donde la asimetría en la información desempeña un papel importante. Las, investigaciones del profesor canadiense William Vickrey, que ha trabajado en Estados Unidos, se han desarrollado básicamente en la caracterización de diversos tipos de subastas y sobre la forma de concebir éstas para alcanzar el máximo de eficacia económica. Sus contribuciones en este terreno especialmente dinámico han tenido un gran significado en la práctica, entre otros, en la concepción de las subastas de deuda del Estado y bonos del Tesoro.
Los criterios sobre la forma de gravar los ingresos han preocupado siempre a economistas y políticos y se han barajado principios diferentes. En un trabajo clásico publicado en 1897 por el profesor de Oxford Francis Y. Edgeworth, éste llegó a la conclusión de que todas las diferencias de ingresos debían igualarse progresivamente mediante la aplicación de una escala impositiva. A mediados de los años cuarenta, Vickrey, en su análisis, enfatizó que una escala progresiva resultaría inhibidora del esfuerzo de los individuos y reformuló el problema teniendo en cuenta los problemas de la incitación y de las informaciones asimétricas.
Mirrlees retomó estos problemas y aportó soluciones tan convincentes que hicieron escuela en la solución de una serie de cuestiones económicas donde las informaciones diferentes juegan un papel importante. Este economista identificó una condición decisiva que llamósingle croswing y que permite una simplificación radical del problema. En su análisis caracterizó un principio revelador según el cual la solución de los problemas de incitación con poca información pertenecen a la categoría relativamente estrecha de los llamados mecanismos de redistribución.

http://elpais.com/diario/1996/10/09/economia/844812017_850215.html

Gregory Mankiw economista, autor del libro “Fundamentos de Economía”, describe los 10 principios de la economía. Los cuatro primeros hablan sobre la forma como los individuos toman decisiones, los tres siguientes de cómo interactúan en los mercados y los últimos tres de cómo funciona la economía en su conjunto.
El primer principio: los individuos se enfrentan a disyuntivas. Hace referencia a la elección entre dos posibilidades por una de las cuales hay que optar, es decir, las personas frecuentemente deben escoger entre alternativas, por ejemplo todas las mañanas cuando se despiertan deben escoger entre ir a trabajar o quedarse en la cama, entre ir a cine o ir a un restaurante, entre invertir en acciones de una empresa o invertir en un negocio propio, de la misma forma la sociedad debe escoger entre dos alternativas, por ejemplo destinar dinero a conservación de los recursos naturales o utilizarlos para generar beneficios económicos, invertir en educación o en seguridad.
El segundo principio: el coste de una cosa es aquello a lo que se renuncia para conseguirla. Generalmente las disyuntivas o alternativas se analizan y escogen según los costos y beneficios que generan, por lo tanto renunciar a una de las alternativas es asumir la pérdida de los beneficios que generaría. Por ejemplo a los ciudadanos de la ciudad de Bogotá se les presenta dos alternativas de inversión de recursos económicos, la primera es invertir en conservación y recuperación de los ecosistemas de los cerros orientales y la segunda invertir en un proyecto de construcción de viviendas de interés social; para hacer la selección de la mejor alternativa se deben comparar los beneficios y costos sociales, para lo cual es necesario saber los beneficios que conlleva la conservación de los ecosistemas como lo es la posibilidad de garantizar acceso al recurso hídrico para la ciudad, mejorar la calidad del aire, regular el clima, conservar la diversidad biológica, evitar la erosión del suelo y derrumbes, entre otros. Por otro lado se deben evaluar los beneficios de dotar de vivienda a personas de escasos recursos económicos que viven en sitios vulnerables. La elección de dotar a las personas de viviendas se consigue renunciando a los beneficios de los servicios ambientales que prestan los ecosistemas, el mismo análisis se puede hacer si se escoge conservar. Para concluir el coste de oportunidad de una cosa es el valor de lo que renunciamos por obtenerla.
El tercer principio: las personas racionales piensan en términos marginales. Las decisiones que las personas toman generalmente no son radicales, cuando un individuo decide realizar una actividad, la decisión está en que nivel desea realizarla. Es decir, si el problema es elegir una alternativa, por ejemplo entre estudiar y trabajar, la decisión no está en realizar una de las dos actividades o no hacerlas, está en cual realizar y a qué nivel. Si la elección es trabajar, entonces el individuo escoge cuantas horas dedicar a esta actividad y cuál sería el beneficio de trabajar una hora más o al contrario cual sería el costo de dejar de trabajar una hora. En economía el término marginal es ampliamente usado y al comparar los beneficios marginales con los costos marginales se pueden tomar decisiones óptimas.
El cuarto principio: los individuos responden a incentivos. La conducta de las personas se ve influenciada por incentivos que conducen a tomar decisiones comparando la variación de costos y beneficios. El precio es una de las herramientas utilizadas en economía como incentivo, por ejemplo, cuando se realizan compras el precio de los artículos permite tomar decisiones racionales, si el precio del café sube las personas optan por comprar té o un bien sustituto del café, a su vez los productores de té deciden aumentar su producción, contratar más personal ya que el beneficio de vender es alto. Es así como “la influencia del precio en la conducta de los compradores y de los vendedores de un mercado es fundamental para entender cómo funciona la economía” (Mankiw, 2004, p. 5). Por otro lado el estado tiene en los incentivos económicos una opción para alcanzar metas propuestas, el caso de un impuesto en la gasolina, incentiva a las personas a utilizar medios de transporte diferentes al automóvil o el uso de transporte público, en últimas la meta que se busca es bajar niveles de emisiones atmosféricas.
El quinto principio: el comercio puede mejorar el bienestar de todo el mundo. Se puede hacer una semejanza entre el comportamiento de un hogar y el comportamiento de los países, los miembros de los hogares generalmente deciden qué actividades hacer teniendo en cuenta su habilidad y gusto. Es así como cada miembro de la sociedad se especializa en esa actividad y la sociedad en conjunto gana, puesto que esto permite bienes y servicios de alta calidad y precios justos. Así mismo sucede con el comercio mundial, algunos países se especializan en la producción de automóviles, otros en la producción de alimentos, otros en la producción de conocimiento. Como conclusión cada país se especializa en lo que mejor sabe hacer y además de poder acceder a una amplia variedad de productos y servicios.
El sexto principio: los mercados normalmente contribuyen a un buen mecanismo para organizar la actividad económica. Este principio hace referencia a la capacidad que tienen los agentes económicos (productores y consumidores) para organizar el mercado, sin necesidad de un ente regulador que conduzca el comportamiento. Imagínense que viven en un pueblo en donde únicamente los días domingos se sacan los productos para comercializarlos, cada productor decide cuanto producir y a qué precio venderlo y cada consumidor decide cuanto comprar y a qué precio. Las primeras semanas deben ajustar sus niveles de producción y consumo, algunos se dan cuenta que pueden vender más y a mayor precio, otros no deben disminuir la producción o bajar los precios ya que no se vendió lo sacado; los consumidores también optan por comprar mayor cantidad de bienes si los precios bajan y consumir menos si los precios suben. Con el tiempo el mercado se organiza y se transan niveles óptimos de cantidades y precios sin necesidad de la presencia del gobierno. A esto se le llama economía de mercado, “que es la economía que asigna los recursos por medio de las decisiones descentralizadas de muchas empresas y hogares cuando interactúan en los mercados de bienes y servicios” (Mankiw, 2004, p.7).
El séptimo principio: el estado puede mejorar a veces los resultados del mercado. Si todos los mercados funcionaran como una economía de mercado no existirían problemas a la hora de asignar los bienes y servicios, pero en ocasiones los agentes económicos buscan incrementar sus ganancias apropiándose de los recursos, en consecuencia el mercado no asigna equitativamente los recursos, a esto se le llama falla de mercado. En las fallas de mercado encontramos dos situaciones particulares: las externalidades y el poder de mercado. Una externalidad es cuando la actividad de un agente afecta el bienestar de otra persona, el ejemplo más práctico es la contaminación, el resultado de la producción de cierto bien genera emisiones atmosféricas y estas afectan a una población vecina, los costos de este impacto son asumidos por la población y no por la empresa. El caso del poder de mercado se puede explicar con los monopolios, estos se apropian de un mercado específico, por ejemplo el mercado de las cervezas en Colombia, este agente puede influir en los precios de mercado porque no tiene competidores. Para estos casos es necesaria la presencia del estado como ente regulador.
El octavo principio: el nivel de vida de un país depende de su capacidad para producir bienes y servicios. Para entender este principio es necesario entender el término de productividad, que es la cantidad de bienes y servicios producidos por unidad de tiempo. La productividad genera ingresos económicos y los ingresos aumentan el nivel de vida, este es el caso de economías de países como Japón y Estados Unidos que tienen una alta productividad y nivel de vida.
El noveno principio: los precios suben cuando el gobierno imprime demasiado dinero. Cuando los gobiernos deciden imprimir dinero este empieza a circular en el mercado, los consumidores compran más y los productores deciden subir los precios para aumentar sus ganancias, a este fenómeno se le conoce como inflación, que es el aumento general de los precios de la economía.

El décimo principio: la sociedad se enfrenta a una disyuntiva a corto plazo entre inflación y desempleo. Este principio está relacionado con el noveno, es mas, es una consecuencia. Al haber mayor cantidad de dinero en el mercado aumenta los precios, aumenta la inflación, si el gobierno decide estabilizar estos precios lo hace acosta del desempleo, la mano de obra o trabajo es un factor de producción y al prescindir de él se reducen los costos y se pueden bajar los precios. Esta es la decisión que debe tomar el gobierno entre desempleo e inflación.