01 mayo 2014

Amartya Sen : Desarrollo y Libertad.- La importancia de los valores en el análisis económico -1996


 La importancia de los valores en el análisis económico -1996 
 
(Conference on Economics, Values and Organization. Yale University, Abril de 1996) 
y que contiene un breve prólogo de Amartya Sen. En dicha introducción, Sen alienta y hace suyo el objetivo que persigue este nuevo campo de estudio en crecimiento dentro de la teoría económica. El objetivo del nuevo programa de investigación recogido por Sen viene formulado de esta manera: 
“Explorar las posibilidades para una agenda de investigación que trate los valores como parte endógena del sistema económico y, asimismo, trate a los sistemas económicos, y su correspondiente funcionamiento, como parte de las funciones de valoración de las personas”. 
(...) 
“El estudio endógeno de los valores, y de su utilización en último término al margen de la moralidad, a través del razonamiento económico, para explicar y evaluar las normas y el origen de la conducta, nos posibilita enriquecer nuestro entendimiento del comportamiento valorativo”(26



"Mi voz tiene otra semántica, tiene otra música. Hablo de la resistencia, de la indignación, de la justa ira de los traicionados y de los engañados. De su derecho y de su deber de rebelarse contra las trasgresiones éticas de que son víctimas cada vez más". (Freire, 1997: 97) "Tres grandes concepciones de Justicia social conviven en la actualidad: Justicia Social como Distribución (Rawls, 1971; Nussbaum, 2006; Sen 2010), Reconocimiento (Collins, 1991; Fraser y Honneth, 2003; Fraser, 2008) y Participación (Young, 1990; Miller, 1999; Fraser y Honneth, 2003; Fraser, 2008). El 
primero está centrado en la distribución de bienes, recursos materiales y culturales, capacidades; el segundo en el reconocimiento y el respeto cultural de todas y cada una de las personas, en la existencia de unas relaciones justas dentro de la sociedad; y el tercero está referido a la participación en decisiones que afectan a sus propias vidas, es decir, asegurar que las personas son capaces de tener una activa y equitativa participación en la sociedad. Obviamente, no son conceptos independientes, sino que 
comparten muchos de sus planteamientos........


Esteban nos indica que el enfoque de las capacidades no debe incluirse dentro de la Justica Social como distribución, puesto que engloba a las tres concepciones de las que habla el artículo, partiendo de su concepción de libertad no solo como un fin para el desarrollo, sino como su principal medio, dando a los individuos la capacidad de tener la oportunidad de elegir la vida que ellos quieren llevar 

" Las libertades fundamentales de que disfrutamos para ejercer nuestras responsabilidades dependen extraordinariamente de las circunstancias personales y sociales, así como del entorno. Un niño al que se le niega la oportunidad de recibir una educación elemental no solo padece una privación cuando es joven, sino que, además, se le perjudica para toda su vida, ya que es una persona incapaz de realizar algunas cosas básicas para las que hay que saber leer, escribir y calcular. El adulto que carece de los medios necesarios para recibir un tratamiento médico contra una enfermedad que padece, no solo es presa de la morbilidad evitable, y posiblemente de la mortalidad eludible, sino que, además, también se le niega la libertad necesaria para hacer algunas cosas (para él mismo y para otros) que quizás desee hacer como ser humano responsable. El trabajador sometido que nace en condiciones de semiesclavitud, la niña subyugada reprimida por una sociedad represiva, el indefenso trabajador sin tierra que carece de medios significativos para percibir una renta, sufren todos ellos carencias no solo desde el punto de vista del bienestar, sino también desde el punto de vista de la capacidad para llevar una vida responsable, algo que solo puede hacerse disfrutando de ciertas libertades básicas. " Sacado del libro de Amartya Sen Desarrollo y Libertad.


....la libertad: nos hace responsables de lo que hacemos.” En efecto, 
“dado que una capacidad es el poder de hacer algo, la responsabilidad que emana de esa capacidad o poder, es una parte del enfoque de las capacidades (capability approach) y esto puede dar espacio para exigencias de deberes 
–lo que puede ser denominado en sentido amplio, exigencias deontológicas. Hay aquí una superposición entre asuntos relativos a la agencia y las implicancias del enfoque de las capacidades; pero no hay nada inmediatamente comparable en la perspectiva utilitarista (ligar la responsabilidad con la propia felicidad)” 
(Sen, 2009: 19). En otras palabras, el rasgo fundamental de las capacidades, en cuanto conductas activas, es que se trata de acciones valiosas, es decir estructuradas no sólo en base a necesidades o derechos sino en base a 
valores. De allí que para Sen la capacidad es esencialmente un concepto ético-económico que requiere romper con el prejuicio de una supuesta neutralidad ética en el campo de la economía y exige, por tanto, la elección de 
una cierta escala de valores. 
No se puede evitar el problema de la evaluación al seleccionar una clase 
de funcionamientos para describir y estimar las capacidades. La atención se 
debe concentrar en los temas y valores subyacentes, en términos de los cuales 
algunos funcionamientos definibles pueden ser importantes y otros muy 
triviales e insignificantes. La necesidad de seleccionar y discriminar no es un 
obstáculo ni una dificultad insalvable para la conceptualización del funcionamiento y de la capacidad (Sen, 1999: 66). De este modo, en opinión de Sen, la perspectiva o enfoque de las capacidades permitiría superar la dicotomía entre una perspectiva consecuencialista y deontológica de la justicia que practican tanto los institucionalistas trascendentales como los utilitaristas. Para él, ambas perspectivas están necesariamente integradas en las capacidades o “realizaciones”: En efecto, “sería muy difícil dejar de lado la perspectiva de las realizaciones sociales basándose en el argumento de que es estrechamente consecuencialista y que ignora el razonamiento que está por debajo de las preocupaciones deontológicas” (Sen, 2009: 24).
Probablemente uno de los aportes más originales y modernos de Rosmini al tratamiento del problema de la injusticia social es haberlo visto, de modo similar a Sen, como un complejo problema de incapacidades y no tanto como 
un problema de falta de bienes materiales. 
De allí que las soluciones de fondo para la pobreza no pasan, para Rosmini, ciertamente por un simple redistribucionismo de la riqueza, sino por la confluencia entre factores materiales, culturales, psíquicos, políticos y 
morales"...CARLOS HOEVEL Revista Cultura Económica Año XXIX • Nº 81/82
Diciembre 2011: 38-53