16 junio 2009

II-Presente. Errores y aciertos

La deuda es la peor pobreza. Thomas Fuller, clérigo inglés (1610-1661)


La crisis financiera es un riesgo que siempre estará hibernando, con la arquitectura financiera . Crisis por diversas causas se honestado produciendo en diferentes países, Asia,Argentina,Japon, Finlandia,Rusia, etc, El problema es cuando afecta a la primera potencia, por trasladar sus productos de alto riesgo a todas las economías, por la hegemonía del dólar, por su acoplamiento con la economía de China, por la enorme dependencia de los Estados Unidos respecto de los empréstitos exteriores. Los asiáticos reconocen que, si siguen acumulando deuda en papel, corren el riesgo de sufrir la misma suerte que los europeos hace tres decenios, cuando acumularon deuda de los Estados Unidos que se esfumo debido a la inflación.

La globalización me recuerda la época del renacimiento, logros culturales, científicos y tecnológicos junto con intolerancia religiosa, esclavitud, enormes desigualdades de riqueza y status. En la pag.20 del libro El bazar del renacimiento, de J.Brotton nos dice “ en un clima global en el que el fundamentalismo político y económico compiten con nuevas posibilidades de intercambio y cooperación cultural, es hora de contemplar el periodo conocido como el renacimiento como un momento. como el nuestro, se encontraba en el umbral de un mundo en expansión en el que las personas intercambian ideas y objetos, dejando al margen en muchas ocasiones su ideología política y religiosa”

Los gobiernos han tenido que colocar una red de seguridad bajo gran parte del sistema financiero, con un alto riesgo al asumir riesgos abismales, para evitar la quiebra de los bancos, como sucedió en la depresión del 29.. Los bancos centrales han reducido los tipos de interés casi a cero.

Comente anteriormente -el apalancamiento-, los riesgos de una economía excesivamente apalancada que puede “aguantar “ muchos años….pero balanceándose por el borde del abismo. Entonces se pierde la confianza en el sistema, en las monedas, con tendencias a refugiarse en el oro.

En una crisis nunca hay una sola causa, como nos quieren hacer creer con las subprime, hay mas causas desde :

-La arquitectura financiera heredada de los acuerdos Bretton-Woods.

-La responsabilidad de los politicos en no crear órganos reguladores incluso derogando normas que fueron creadas en el new Deal, debido a que el sistema político no esta actuando por prioridades, su visión no es de estadistas, de actuar con previsión, de fomentar medidas de política economía anticiclicas, sus diagnosticos errados al no prever la magnitud de la crisis, negando su dimensión, esta visión de corto plazo nos pasara factura.

-La responsabilidad de sindicatos, de empresarios de grandes empresas, de banqueros asumiendo riesgos abismales, con relaciones cruzadas con promotores, con incentivos perversos, con medios de comunicación diseccionados, con una elite de catedráticos marchando en fila, retroalimentadose con sus teorías ortodoxas, dejando en minoría a los catedráticos críticos y a los economistas reformadores.

-La información asimétrica, el riego moral, la emisión de falsas señales, el capitalismo no democrático, con tendencias mercantilistas.

-Unas instituciones supranacionales que no esta a las altura de las necesidades de la globalización, la necesidad de una justicia supranacional efectiva.

Como siempre los que no tienen casi ninguna responsabilidad, los autónomos, las pymes, los trabajadores, los científicos, los innovadores, los inversores en industria con capital semilla….que seguramente serán quienes acaben pagando el pato.

En el caso de España, su principal problema es su baja competitividad, el ajuste se realiza via empleo al no poder devaluar.

Como se ajustaran los deficitis de los gobiernos sin provocar futuras crisis, sin caer en un protecionismos camuflado o no……es la pregunta clave.

puntos clave:

-No querer reconocer la gravedad de la situacion actual, debido al exceso de apalancamiento de bancos, empresas, familias y ahora endeudamiento de estados.


- Ayudar alas empresas con sobreproduccion, retrasando su caida
- Olvidarse de las pymes, que son quienes pueden crear empleo
-Olvidarse de los factores psicologicos y sociologicos de la crisis
- Ocultar la verdad, creando mas desconfianza en los actores sociales
- No proponer pactos en todos los niveles, para ir "todos en el mismo barco"
- No creer que la crisis actual tiene una magnitud similar a la crisis del 29 (era una sociedad agricola no financiera)

- No actuar de forma coodinada sabiendo que una crisis global requiere soluciones globales
- crisis crediticia: constricción del mercado de crédito, extensión de la crisis subprime, extensión de la crisis al papel comercial, tensionamiento interbancario
- el boom crediticio ha sido empleado improductivamente.
- las intervenciones actuales generan valor o solo tapan agujeros ?





LA CRISIS DEL PARADIGMA ECONÓMICO DOMINANTE

La crisis mundial y la aparición de un nuevo liderazgo en Estados Unidos marcan el comienzo de una nueva era en términos ideológicos, teóricos, de política y de gestión económica. Representan el fin de la dominación neo conservadora en el mundo (neo liberal en América Latina) que arrancó en lo político con la elección en 1979 de Margaret Thatcher en el Reino Unido y en 1981 de Ronald Reagan en Estados Unidos, y en lo académico con la preeminencia de las corrientes monetaristas, de la “nueva economía clásica” y del libre mercado en las escuelas estadounidenses y europeas y, por extensión, en todo el mundo, que justificaron y dieron sustento ideológico a los primeros.

¿Por qué falló la teoría dominante? Las respuestas son diversas: supuestos irreales de sus modelos, modelos matemáticamente complejos que sólo sirven para autoexplicarse, modelos formalmente elegantes pero con poco arraigo en la realidad, visiones agregadas que desconocen la existencia de los mercados y sus fallas.

A estas alturas, parece claro que la teoría dominante fue elaborada sólo para racionalizar y justificar la exclusión del Estado en la economía e incluso la inutilidad de la política económica. Teorías como las de la neutralidad del dinero, de las expectativas racionales y del ciclo real de los negocios, temas básicos de los textos macroeconómicos modernos, fueron incapaces de prever, analizar y proponer soluciones a la crisis actual. Y merecen un comentario particular.

La neutralidad del dinero supone que los cambios en los medios de pago no tienen efectos en las variables reales: PIB, empleo, inversión, consumo. Ello implica que el banco central no puede afectar al sector real mediante la expansión o la contracción monetaria, y que las variaciones de los medios de pago se trasladan a los precios. Obviamente, esa consideración es irreal, basta observar que las variaciones de las tasas de interés del banco central, que buscan modificar la masa monetaria, acaban afectando la tasa de cambio y, por esa vía, la competitividad del sector transable y, por tanto, sus niveles de producción e inversión. Las razones de esa incapacidad de predicción tienen que ver con la existencia de precios inflexibles a la baja y con fallas en los mercados importantes.

La teoría de las expectativas racionales, que logró gran notoriedad con los trabajos de Robert Lucas, premio Nobel de 1995, supone que para decidir su comportamiento futuro los agentes, en vez de mirar al pasado (expectativas adaptativas), miran al futuro con la información de que disponen. En ese ejercicio se supone que los agentes hacen predicciones del futuro sistemáticamente correctas y que las desviaciones entre la previsión y la realidad son resultado del azar. La consecuencia de esta teoría es que como los agentes pueden prever lo que el gobierno hará, acaban contrarrestando y haciendo ineficaces sus políticas. De modo que la mejor política es la “no política”.

Son varias las críticas a la teoría de las expectativas racionales. La principal es que como el futuro es incierto y no se puede prever, las expectativas no pueden ser “racionales”. Otra, es la existencia de varios equilibrios económicos, que contradice su supuesto de equilibrio único. Es obvio que la crisis actual no fue prevista racionalmente; de otro modo se habría evitado. Ocurrió básicamente porque muchos mercados importantes, en particular los financieros, no son eficientes y la produjeron al dejarlos actuar libremente.

Por último, la teoría del ciclo real de los negocios considera los ciclos de crecimiento y recesión de la economía como respuestas eficientes a cambios exógenos. Son reflejos de la maximización de las utilidades esperadas de los agentes económicos. Por esa razón, el gobierno no debe intervenir, fiscal ni monetariamente, pues alejaría a la economía de su trayectoria eficiente. Es obvio que la crisis actual no fue prevista por este tipo de modelos y que, como se mencionó, supera a los ciclos normales. Lo es también que si los gobiernos no estuvieran interviniendo la crisis sería aún mucho más profunda.

La falta de realismo en la formulación de estas teorías es justificada por los postulados metodológicos de Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, expresados en su famoso ensayo sobre la “Metodología de la economía positiva” (1966, 3-16 y 30-43). Según él, no importan los supuestos del modelo de los que se deducen las predicciones, lo importante es que el modelo tenga capacidad predictiva, que prediga el comportamiento económico. Esta pretensión ha recibido numerosas críticas. Tal vez quien mejor las ha resumido es Tjalling Koopmans, economista holandés premio Nobel de Economía en 1975. De acuerdo con Koopmans, Friedman estaba dispuesto a

predecir la distribución de hojas en un árbol a partir de la hipótesis de que cada hoja busca su posición a fin de maximizar su exposición a la luz, dada la posición de las otras hojas, aunque nadie ha reportado que las hojas cambian su posición en un árbol. Uno sólo puede sentirse incómodo con tanta ingenuidad (Koopmans, 1980).

Las políticas basadas en las teorías dominantes, como la autorregulación financiera, pueden ser cuestionadas no sólo a la luz de sus resultados sino también a la luz de la teoría económica. A este respecto conviene recordar el teorema del Segundo Mejor desarrollado en 1956 por los economistas Richard Lipsey, canadiense, y Kelvin Lancaster, australiano-estadounidense (1957).

El teorema del Segundo Mejor, convenientemente olvidado durante todos estos años, prueba que en presencia de fallas de mercado11 la eliminación de algunas, manteniendo otras, puede alejar a la economía del óptimo antes que acercarla. En ese contexto, es necesario introducir otro tipo de distorsiones, que compensen a las que no se eliminan, para lograr ese mayor acercamiento. El ejemplo que salta a la vista es el de los mercados financieros: su ausencia de regulación en presencia de fallas de información asimétrica produjo la crisis actual. Para evitarla, lo lógico habría sido regular los mercados.

Sin duda, todo ello obliga a superar la ideología neo conservadora, sus teorías y aplicaciones, que han dominado en la economía en forma casi excluyente en las dos últimas décadas. No sólo habrá cambios en la preeminencia de lo que se sabe, sino en lo que se enseña y en cómo se enseña en las escuelas de economía.

De hecho, en los últimos años han surgido nuevos temas y teorías que cuestionan a las predominantes y resaltan la existencia de fallas en los mercados y la necesidad de nuevos esquemas de regulación. Entre los receptores más recientes del premio Nobel que han tratado esos temas se puede citar a Paul Krugman, 2008, sobre las economías de escala, los flujos de comercio internacional y la localización industrial; Robert Aumann y Thomas Schelling, 2005, sobre comportamiento estratégico y cooperación en el conflicto; Joseph Stiglitz, George Akerlof y Michael Spence, 2001, sobre los mercados y la información asimétrica; Amartya Sen, 1998, sobre la economía del bienestar; James Mirrlees y William Vickrey, 1996, sobre los incentivos bajo información asimétrica; Douglas North y Robert Fogel, 1993, sobre las instituciones y el comportamiento económico (tema iniciado por Thorstein Veblen –1857-1929– y desarrollado por John K. Galbraith)

Cesar Ferrari

Doctor en economia. Prof departamento de economia de Universidad de Bogota

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LA NUEVA MANERA DE GESTIONAR LA ECONOMÍA

La nueva era significará un retorno a Keynes y a los keynesianos, lo que implicará más intervención del Estado en la economía, como ya está ocurriendo. Ello reforzará la visión contracíclica del gasto público y la redefinición de la estructura tributaria, no sólo para financiar al Estado sino como mecanismo para lograr una mayor equidad. Por otro lado, surgirán nuevas empresas públicas o semipúblicas, en gran parte por los rescates selectivos del Estado. Resucitará el concepto de “industrias estratégicas” y se establecerán nuevas reglas para evitar el clientelismo y garantizar una supervisión independiente y eficiente.

La nueva visión prestará más atención al comportamiento de los mercados, no sólo a los agregados macroeconómicos, es decir, habrá más desarrollo de la teoría microeconomía y más macroeconomía desde la microeconomía, lo que llevará a un mayor énfasis en la regulación y en la política económica desde la microeconomía y los mercados. En consecuencia, se recurrirá más al análisis de equilibrio (desequilibrio) general de los mercados, sus fallas y las instituciones. Será entonces una visión más analítica, basada en información real y con menos elaboraciones estadísticas y econométricas.

Lo anterior se traducirá en una redefinición de la relación Estado-mercado: más regulación, menos autorregulación y, por tanto, más reconocimiento de las fallas de mercado. El énfasis recaerá en los mercados financieros y de servicios para proteger a los consumidores de la posición dominantes que suele caracterizarlos.

Será también una expresión de un nuevo Estado de Bienestar, que recuperará su presencia en la salud, la educación y la seguridad social. En los países desarrollados, la sustitución progresiva del financiamiento estatal de la educación pública por la entrega de recursos a la población pobre para que eligiera entre centros de educación privada produjo una desarticulación creciente del sistema educativo. En otros países, la disminución del financiamiento estatal a la educación pública obligó a la gente a migrar con dificultad a la educación privada en detrimento de sus niveles de consumo. En casi todas partes, esto también sucedió con la salud por el abandono de los hospitales públicos sin que la población de menores ingresos pudiera acceder adecuadamente al sistema de salud privado. Todo ello llevará a restablecer el gasto público en los sistemas de educación y salud. En el caso de las pensiones, en los países con esquemas privados, probablemente implicará su reorganización con base en dos pilares (Estado y fondos privados), como recomienda el Banco Mundial.

Por último, la nueva visión llevará a un nuevo orden económico internacional, en particular en el sector financiero. Se reflejará en el orden cambiario y crediticio mundial. Muy probablemente, el dólar, casi la única moneda de transacción mundial y de refugio, será sustituido progresivamente, primero, por el euro y, luego, por el yuan, generando un sistema con tres monedas de transacción universal y de refugio, que reflejará la importancia relativa de los países respectivos luego de la crisis.

También cambiará el papel de las instituciones multilaterales: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y bancos regionales de desarrollo. En la crisis actual, a pesar de su supuesta experiencia, han estado casi al margen de los acontecimientos, tanto en los diagnósticos como en la propuesta de soluciones. Quizá su visión política y económica, enmarcada en las teorías dominantes actuales, les restó entendimiento e impidió una participación más activa. Tendrán que revisar esa visión a la luz de la nueva, pues es de esperar que se refuerce su papel supervisor de las economías y finanzas nacionales e internacionales y que se les exija alertas tempranas ante eventuales desajustes. A su vez, conforme a la nueva visión, seguramente modificarán sus condicionamientos de política económica para otorgar avales y apoyos financieros propios o de la comunidad internacional. Requerirán, ciertamente, un incremento de capital, en particular el FMI, más aún si se refuerza su papel de prestamista de última instancia. Ello aumentará la importancia en sus directorios de los países con liquidez actual que, seguramente, tendrán a cargo la mayor parte de esas capitalizaciones

http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0124-59962008000200003&lng=es&nrm=iso&tlng=es