17 marzo 2018

Rediseñar el currículo básico de economía.Antonio Cabrales

El proyecto CORE Economics – un nuevo currículo para la economía

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Ya les he contado un par de veces de pasada que estoy colaborando en CORE economics , un proyecto liderado por mi colega Wendy Carlin y financiado por el Institute for New Economic Thinking (INET) para rediseñar el currículo básico de economía pero las recientes movilizaciones de estudiantes en favor de cambios en el currículo
(ver aquí, aquí o aquí) hacen quizá más útil que lo describamos un poco. En un momento les voy a dejar con un artículo que escribió Wendy en el Financial Times, describiendo los principios inspiradores. Pero déjenme que les cuente un poco más en concreto qué estamos haciendo y qué van a poder ver en breve.
  1. Un grupo bastante grande de economistas (y diverso, en nacionalidad, temática de investigación y metodología) estamos creando el texto para las distintas unidades (a mí me toca colaborar con Daniel Hojman en la unidad 4, con mucho input de Sam Bowles, Wendy Carlin y Margaret Stevens que se encargan de que el texto tenga coherencia con otras unidades). Por tanto es un esfuerzo mucho más colectivo que un material didáctico estándar.
  2. Una vez los textos están preparados se envían para su edición a un equipo de magos de la Universidad Azim Premji en Bangalore (al nivel de nuestro mago local, Pedro Artiles, que diseña estas páginas y sus inolvidables dibujos). Gracias a ellos este material va a ser mucho más interactivo que el texto estándar.
  3. El material será open-access (yo habría dicho gratis, pero así escondo mi viejunez), gracias al apoyo financiero de INET y a la contribución voluntaria a los bienes públicos de los escritores.
  4. El curso que viene ya comenzaremos a enseñarlo en una red de universidades distribuidas por todos los continentes (mis alumnos de UCL podrán disfrutar del material, aunque tengan que sufrirme a mí). Estamos intentando hacer una evaluación lo más rigurosa posible, aunque Manuel Bagüés ya me ha avisado de que es básicamente Mission Impossible.
  5. El objetivo básico es, como dice Wendy, “enseñar economía como si los 30 últimos años hubieran pasado”. Muchas de las críticas a la economía se basan en que una proporción amplia del público no sabe que en economía hace ya mucho tiempo que se hace investigación prescindiendo el “homo oeconomicus”, con agentes cuyas preferencias no son únicamente egoístas o completamente racionales. Asimismo los problemas que a menudo hemos tratado aquí de distribución y el desarrollo económico ocupan una parte importante de la agenda de muchísimos investigadores de primera fila, y no solo de Thomas Piketty . Y algunos dilemas sociales globales, como el cambio climático también ocupan a menudo muchas páginas en nuestras agendas de investigación (otro tema que aquí hemos tocado, aunque quizá no con la frecuencia que merece).
No me enrollo más, les dejo con el texto de Wendy en el FT, que puede ver también aquí en el original.
Esta podría ser una edad de oro para la economía. Los avances recientes en la teoría, la historia económica y los métodos cuantitativos han proporcionado herramientas para abordar los acuciantes problemas de la desigualdad de oportunidades, la inestabilidad financiera y el cambio climático. En las librerías de los aeropuertos, Freakonomics, ¿Por qué fracasan las Naciones? y Exuberancia irracional compiten con lo último de John Grisham. Los estudiantes acuden en masa a los cursos introductorios.
Entonces: ¿por qué los economistas tienen tan mala prensa? Todo el mundo sabe ahora que perdimos el tren en 2008. Las tendencias en los precios de la vivienda y el endeudamiento estaban en los datos, pero no les prestamos atención. Tampoco dimos explicaciones convincentes de lo que salió mal. Algunos economistas abogaron por políticas que contribuyeron a la aparición de la crisis y exacerbaron el desempleo resultante y la inseguridad económica. Estos fracasos pueden atribuirse a la complacencia entre los economistas de que la economía de mercado poco regulada se haría cargo de sí misma.
Pero hay otra razón para el descontento con la disciplina. Nuestros estudiantes están entre los que hojean los best-sellers de economía y tienen ganas de participar en los debates políticos. Pero no están contentos con lo que reciben en clase. Ellos se avergüenzan cuando no se ven más capaces de explicar la crisis de la eurozona o el desempleo persistente que sus compañeros de estudios en ingeniería o arqueología.
Sus profesores tampoco están satisfechos. El jefe de departamento en una de las mejores universidades en Turquía lamentó que los estudiantes resolver cualquier ejercicio de matemáticas que les ponga delante, pero si se le pregunta acerca de la economía, “su razonamiento no es diferente que el de un taxista, y a veces un poco peor informado.” los que emplean a nuestros graduados no están más contentos, como se desprende en un debate sobre la enseñanza de la economía en el departamento del Tesoro del Reino Unido la semana pasada.
¿Ha perdido la economía el contacto con la realidad? No lo creo. Es cierto que las últimas tres décadas han generado desafíos muy diferentes de aquellos a los que los economistas se enfrentaron tras las consecuencias de la Gran Depresión. La inestabilidad financiera encabeza la lista de esos problemas en la mente del público, pero no menos importantes a largo plazo son los problemas del cambio climático y las crecientes desigualdades de riqueza y oportunidades económicas.
Pero la economía no está peleando la última guerra. Las últimas tres décadas han visto un flujo de nuevas ideas. Los métodos experimentales han revolucionado no sólo la forma en que hacemos la investigación, sino también nuestra concepción de cómo y por qué las personas se comportan como lo hacen. Las personas son mucho más equitativas y éticas que el llamado Homo Oeconomicus de los manuales de economía. Y tampoco son tan inteligentes y calculadores en la búsqueda de su propio interés.
El hecho de que somos más agradable y menos inteligentes de lo que los economistas supusieron en su día tiene implicaciones directas sobre las políticas necesarias para hacer frente a los problemas de la inestabilidad financiera, el cambio climático y la desigualdad económica. La nueva investigación expande en gran medida el conjunto de acciones políticamente viables y económicamente eficaces para garantizar un planeta sostenible y para nivelar el terreno de juego económico.
Otro ejemplo: la mejora de las técnicas de modelización por ordenador de las interacciones complejas entre millones de agentes económicos puede ayudar a diseñar políticas para hacer frente a la volatilidad financiera y la degradación medioambiental.
Sin embargo, para nuestros estudiantes - especialmente aquellos en los cursos básicos del currículo - todo esto es un secreto bien guardado. Imponemos un plan de estudios cada vez más alejado de lo que los economistas sabemos ahora, y aún más distante de los problemas acuciantes que atrajeron a nuestros estudiantes hacia la economía para empezar.
Nataly Grisales, escribiendo en un periódico estudiantil en Bogotá sobre su decisión de estudiar economía, dijo: “un profesor mencionó que la economía me daría una manera de describir y predecir el comportamiento humano a través de herramientas matemáticas, lo que me parecía fantástico. Ahora, después de muchos semestres, tengo las herramientas matemáticas; pero toda la gente que quería estudiar ha desaparecido de la escena."
No había necesidad de decepcionar a Nataly. Los economistas tienen ahora los datos y herramientas conceptuales matemáticas y de otro tipo para poner a las personas reales el centro del escenario. Es por ello que el Institute for New Economic Thinking (INET) está creando materiales de acceso abierto para un nuevo plan de estudios diseñado para capacitar al estudiante como un usuario activo de la economía en lugar de simplemente como un consumidor. La tecnología digital y los métodos de enseñanza interactivos introducirán a los estudiantes a una disciplina empírica. Aprenderán a usar la evidencia de la historia, los experimentos y otras fuentes de datos para elegir entre explicaciones competidores y para evaluar la eficacia de las políticas.
Para el público, la economía es un agujero negro: los que entran en la profesión parecen perder la capacidad de comunicarse con los demás mortales. Esta no es la razón por la que nuestros estudiantes se están matriculando en nuestros cueros: ellos preferirían ser parte del debate.

Este es un gran momento para ser un economista. Ya es hora de que lo hagamos también una edad de oro para ser estudiante de economía.
Wendy Carlin dirige el proyecto de currículo INET y es catedrática de economía en el University College London.

 

Core Econ: un caso de estudio sobre innovación docente universitaria

Publiqué esta entrada originalmente en Universidad Sí.
Una de las víctimas más notables de la crisis ha sido la profesión de economista académico. Hay muchas razones para ello. Desde el “no vieron la crisis” (falso, pero explicarlo requiere otra entrada) y que algunos han vendido su reputación y honestidad por un plato de lentejas (de oro, como documenta “Inside Job”). Pero una parte del problema reside en que la enseñanza de la economía lleva unas décadas estancada. Paul Samuelson publicó su libro de texto de introducción a la Economía en 1948. Yo estudié con un libro no muy diferente, y mis hijos podrían estudiarlo en algunos lugares si quisieran hacer economía. Y, no, no es que la economía no haya avanzado. Si no me creen, echen un vistazo a los títulos de los artículos del último número de la American Economic Review, probablemente la revista académica de economía más prestigiosa y representativa.
Un grupo de economistas, coordinados por Wendy Carlin y Sam Bowles, a instancias de la Royal Economic Society, y con ayuda financiera del Institute for New Economic Thinking se propuso cambiar este estado de cosas, lo que dio lugar al proyecto Core Econ. Lo conté en más detalle en Girona en el Simposio de la Asociación Española de Economía, pero déjenme que les resuma aquí los puntos principales, porque me parece un caso de estudio interesante para cualquier otra disciplina universitaria.
Los economistas solemos distinguir entre innovaciones de producto que cambian lo que hacemos, e innovaciones de proceso que cambian cómo se hace. Lo interesante del proyecto Core Econ es que la innovación se hace en las dos direcciones y de formas muy variadas. Así que vamos por partes.
  1. El contenido. Como es lógico, esto es fundamental. El libro de texto tradicional se dedica a estudiar “el mercado en competencia perfecta” y solamente mira otras instituciones como desviaciones anecdóticas. Pero (quizá curiosamente visto desde fuera) ésta no es la manera de pensar de los economistas profesionales. En Core partimos de una aproximación más moderna en la que se estudian los individuos y las sociedades como entes que tienen que organizarse y tomar decisiones, y lo hacen de la mejor manera que pueden. En ese proceso las reglas del juego (escritas o no escritas) que regulan su interacción son cruciales para los resultados finales. De esta forma de pensar se derivan otras innovaciones: no hay distinción entre “microeconomía” y “macroeconomía”, lo importante son los problemas sociales que se tratan de resolver, no las herramientas concretas con la que nos enfrentamos a ellos. Y tomar esta aproximación permite alejarnos menos de la preocupación de los ciudadanos, y no parecer tan remotos y suficientes.
  2. Proceso inicial. En lugar de ser el producto de un “profesor estrella” de una universidad privilegiada, la primera versión del Core la escribimos profesores de universidades en cuatro continentes trabajando en muchos países diversos, con unos editores finales para unificar estilo y coordinar el proyecto. Esto permite tener una mayor profundidad de tratamiento de los problemas, que se encargan a expertos en los mismos, y mantener diversidad de perspectivas, al tiempo que se acortan los plazos de la primer entrega (vale la pena leer el capítulo del libro de Daniel Kahneman “Thinking fast and slow” que se dedica al exceso de confianza, que lleva a retrasos extraordinarios en coordinar precisamente la escritura de un libro de texto).
  3. Revisión. La primera versión (beta) del texto se introdujo en septiembre de 2014, y un grupo de pioneros enseñamos ese curso utilizando el texto del proyecto. Con el beneficio de la experiencia, se hizo una primera revisión masiva del contenido el curso 2015-2016, en la que usamos los comentarios de profesores que usaron el texto, estudiantes, ayudantes de docencia y expertos externos,. Una segunda ronda de revisión, con un número aún mayor de profesores que adoptaron el texto se lanzará en septiembre de 2016. La primera versión “oficial” (la 1.0) se lanzará en septiembre de 2017.
  4. El texto. Tradicionalmente hemos tenido textos muy caros (en EEUU un texto de introducción a la economía puede costar varios cientos de dólares) y mayoritariamente en papel, con algún apoyoonline. El texto del Core es gratis, interactivo, y sobre todo online lo que, entre otras cosas, elimina algunos costes y permite revisiones muy rápidas, además de adaptarse a los tiempos y generaciones que van llegando, más acostumbradas a una realidad diferente.
  5. En la clase. Se utilizan masivamente métodos interactivos y participativos. Los estudiantes vienen con el texto estudiado y aprovechamos para hacer experimentos, y realizar pequeños ejercicios que se contestan a través de Internet y se pueden analizar directamente en el aula.
  6. Evaluación. Estamos desarrollando cuestionarios para evaluar a los estudiantes cuando llegan por primera vez al aula, lo mismo en universidades que lo adoptan como en otras que no lo hacen para ver la diferencia de evolución entre los que adoptan y no adoptan (lo que se conoce como metodología de “diferencias en diferencias”).
Es perfectamente posible que el método y el texto estén mal, o sean mejorables (en realidad es casi una certeza, como cualquier esfuerzo científico solo puede ser provisionalmente aceptable). Lo que me parece interesante es tanto el proceso como el resultado provisional, y espero que veamos más innovaciones como esta u otras diferentes, de manera continuada en la universidad (de hecho Humberto Llavador nos contó otra experiencia distinta de innovación en el mismo simposio que les comenté al principio).

CORE ECON – Primer intento de evaluación

N.A. Una versión prácticamente idéntica de esta entrada, la escribí con Christian Spielmann, y se publicó en el Blog de CORE Econ.
Ya les he contado un par de veces que estoy implicado en un ambicioso proyecto de renovación curricular en economía (aquí, o aquí). Estamos muy ilusionados con ello, pero dado lo pesados que nos ponemos con la evaluación docente (aquí, aquí o aquí) imagino que estarán deseando saber si nos aplicamos el cuento. Hoy toca proporcionar un indicio preliminar, y como verán para nuestro alivio las noticias son bastante buenas.
Primero, les recuerdo brevemente el objetivo del proyecto. La enseñanza de la economía necesita una renovación, nuestros libros de texto introductorios se parecen demasiado a aquellos en los que estudié yo, a pesar de los avances de la economía en estas décadas. El proyecto CORE está fuertemente arraigado en los resultados empíricos y los desafíos del mundo real, y todas las unidades comienzan a partir de observaciones y regularidades empíricas, para luego presentar a los estudiantes los instrumentos económicos necesarios para comprender mejor las cuestiones de interés. Asimismo, los libros de texto tradicionales por lo general comienzan a partir "del mercado de competencia perfecta" y otras instituciones se ven solamente como desviaciones anecdóticas. Pero (tal vez curiosamente, visto desde fuera), este no es la forma de pensar actual de los economistas académicos. En el CORE empezamos con un enfoque más moderno, en el que pensamos en las personas y las sociedades como entidades que necesitan ser organizadas y tomar decisiones, y lo hacen lo mejor que pueden. En este proceso, las reglas (escritas o no) que regulan sus interacciones son cruciales para el resultado final.
Lógicamente, el nuestro no es el único ejemplo de renovación docente. También les hemos contado el esfuerzo de transformar la enseñanza de los métodos empíricos del "Mastering Metrics" (que después comentaron José García Montalvo y Jesús Gonzalo), o el proyecto de innovación docente que contó Humberto Llavador en el Simposio de la AEE integrando fuertemente los métodos experimentales en la enseñanza de la introducción a la economía.
Las encuestas de evaluación docentes del curso fueron buenas los dos años que lo hemos enseñado, pero ya saben que tengo dudas fundadas en la evidencia sobre su utilidad como instrumento de evaluación. Por esto nos concentramos en la otra medida que proponía en la entrada que escribí sobre encuestas de evaluación, el impacto en nuestros estudiantes en asignaturas que tomaron después de la nuestra. De paso contestaremos a la pregunta favorita que nos hacía muchos colegas desde la introducción del CORE Econ en UCL en 2014:"Pero, ¿Los estudiantes que tomaron el curso de introducción con el currículo CORE estarán bien preparados para las asignaturas de economía intermedia en el segundo año?" Profesores, administradores e incluso los estudiantes se hicieron eco de esta preocupación en todo el mundo.
A menudo nos vimos tentados a responder: "Sí – claro que lo van a hacer bien" - estábamos seguros de que el CORE cubría los conceptos económicos y las técnicas necesarias para sobresalir en sus estudios futuros. Sin embargo, preferimos esperar para dar esa respuesta en público hasta que pudimos aportar alguna evidencia sobre el asunto. Ahora podemos, finalmente, dar una respuesta preliminar (como debe serlo cualquier respuesta científica): "Los datos disponibles hasta el momento indican que nuestros estudiantes están muy bien preparados para sus estudios intermedios en micro y macroeconomía".
Este verano, los estudiantes de segundo año que hicieron los exámenes de Microeconomía y Macroeconomía intermedias en UCL eran la primera cohorte de estudiantes que habían estudiado introducción a la economía con el CORE en su primer año. Mientras el CORE ha cambiado significativamente la estructura de nuestro curso de introducción a la economía, nuestros cursos de segundo año se han mantenido (esencialmente) sin cambios y siguen basándose en libros de texto estándar intermedios.
Comparando las notas de los exámenes de micro y macro intermedia de este año con las de la cohorte anterior, que había estudiado un curso de introducción a la economía tradicional, los resultados confirman la hipótesis original. En tanto la micro como la macroeconomía, la cohorte que estudió el Core Econ lo hizo en promedio significativamente mejor que los estudiantes que no tomaron el CORE. Pero la mejora no se da solamente en el promedio. Más estudiantes consiguieron un “first class” (la máxima clasificación) o un “upper second” (la segunda clasificación). Además, hubo una clara reducción en los ”third class” (la cuarta peor clasificación), y menos estudiantes suspendieron macroeconomía. Por tanto, es una mejora global, no de un único grupo de estudiantes.
(Nota: Para los lectores que no conozcan el sistema del Reino Unido, según la Agencia de Estadísticas de Educación Superior, un título de "first class" I se da en promedio en universidades del Reino Unido al 20% de los estudiantes, un “upper second” II.1 al 50%, un “lower second” II.2 al 25%. Y un “third class”III al 5%. Lógicamente estas estadísticas reflejan las medias de los que han aprobado, y por tanto excluyen suspensos, y en todo caso varían de asignatura en asignatura.)
Porcentaje de notas de los estudiantes de la cohorte expuesta a CORE (en negro) y la no expuesta a CORE (en rojo).
Porcentaje de notas de los estudiantes de la cohorte expuesta a CORE (en negro) y la no expuesta a CORE (en rojo) para microeconomía.
Porcentaje de notas de los estudiantes de la cohorte expuesta a CORE (en negro) y la no expuesta a CORE (en rojo) para macroeconomía
Porcentaje de notas de los estudiantes de la cohorte expuesta a CORE (en negro) y la no expuesta a CORE (en rojo) para macroeconomía
Aunque no podemos estar seguros de los mecanismos que dan lugar a este resultado, una posibilidad es que refleje el efecto del CORE en un aumento de la motivación de los estudiantes, lo que podría mejorar el esfuerzo y el compromiso en el segundo año de estudio. Otra hipótesis es que al proporcionar una formación menos mecánica y más reflexiva, el material del CORE prepara mejor para las necesidades de los cursos avanzados.
No hay tampoco evidencia de que se tratara de un grupo inusualmente talentoso de estudiantes. Una forma de verlo es que el rendimiento de la misma cohorte en Econometría, una asignatura de segundo curso que se toma al mismo tiempo que la microeconomía y la macroeconomía intermedias, es muy similar para esta cohorte a la de sus predecesoras. Puesto que la econometría está, por naturaleza, más relacionada con las matemáticas y la estadística y menos relacionada con la introducción a la economía, la estabilidad en el rendimiento de la econometría nos anima a pensar que la clara mejora en la macro y la microeconomía no puede ser debidas a una cohorte más capaz en general.
Porcentaje de notas de los estudiantes de la cohorte expuesta a CORE (en negro) y la no expuesta a CORE (en rojo) para econometría.
Porcentaje de notas de los estudiantes de la cohorte expuesta a CORE (en negro) y la no expuesta a CORE (en rojo) para econometría.
El CORE es riguroso en el sentido de que exige a los estudiantes reflexionar y aplicar las herramientas analíticas y empíricas apropiadas con el fin de analizar los problemas del mundo real con cuidado. Además, se enseña a los estudiantes desde el principio de sus estudios, que los economistas profesionales utilizan herramientas narrativas y representaciones gráficas de los modelos, además delas matemáticas. Este enfoque parece que da resultados cuando se trata de aprender y entender un tratamiento más técnico de la economía.
Por supuesto, es demasiado pronto para hacer afirmaciones muy generales sobre el efecto del CORE sobre el aprendizaje del estudiante. Tendremos que hacer un análisis más elaborado sobre este tema. Sin embargo, estas estadísticas nos dan más confianza de que la renovación de nuestro curso de introducción a la economía es un paso en la dirección correcta.

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