26 septiembre 2017

Analisis diferentes escenarios en Catalunya.Teoria de juegos















1.EL DESAFÍO SECESIONISTA

En mi opinión, las preferencias de los dos grandes "jugadores" en el desafío secesionista del 1 de octubre -esto es, el Estado español y las fuerzas constitucionalistas, representadas abreviadamente por el Gobierno del Sr. Rajoy; y las secesionistas, lideradas por el Gobierno de la Generalitat que preside el Sr. Puigdemont- son las que figuran en la tabla adjunta (a la izquierda y abajo en cada casilla, el orden de prioridad para la Generalitar, de 1, lo mejor, a 4, lo peor; y arriba y a la derecha, el orden de preferencia del Estado español):











Así, el ideal para los independentistas (su 1) es que el referendum se celebre con el consentimiento del Estado, para, a poco que los resultados lo permitan, declarar de inmediato la independencia (casi inferior izquierda). Ése sería, sin embargo, el peor resultado posible para el Estado (como muestra el 4).
Pues bien, como señalo más abajo en esta crónica,si esas fueran las preferencias de los jugadores, el "juego" tendría la estructura del juego del "farol visto" (called bluff), en el que las preferencias de un jugador -la Generalitar- serían las típicas de un juego del gallina (chicken), mientras que las preferencias del otro -el Estado- serían las propias de un dilema del prisionero.
Por ese motivo, la estrategia dominante del Estado es la de impedir el referéndum a toda costa, porque, aunque no logre su ideal -que sería que el Sr. Puigdemont lo retire voluntariamente-, el escenario alternativo de conflicto total, con declaración unilateral de independencia incluida, es la segunda preferencia del Estado, mejor que la aceptación del referéndum.
En mi opinión, sería en ese escenario de conflicto total cuando el Gobierno, tras una eventual declaración de independencia por el Sr. Puigdemont, invocaría con toda urgencia y solemnidad el artículo 155 de la Constitución y la Fiscalía le imputaría penalmente de inmediato. De forma complementaria, el Estado debiera entonces, en mi opinión,
- convocar nuevas elecciones autonómicas en Cataluña y
- nombrar una comisión plural de expolíticos (presidida, por ejemplo, por Miquel Roca) que, auxiliada si fuera necesario por expertos, elabore una propuesta que sirva de punto de partida de la futura negociación política entre representantes políticos del Estado español y del nuevo Gobierno catalán (entretanto, el Estado, aun mostrándose dispuesto a negociar en el futuro una fórmula que permita el encaje definitivo de Cataluña en España, no debiera anunciar concesión o medida alguna, pues sería víctima de "menosprecio reactivo").
Es posible que en el caso de Puigdemont las preferencias de la columna de la derecha sean las contrarias a las que figuran en el cuadro, de forma que prefiera el conflicto total (que sería su preferencia 3, en vez de la 4, como aparece en el cuadro) a la negociación política tras la retirada o fracaso del referéndum (que sería su última preferencia, no la penúltima, como dice ahora el cuadro). De cuál sea ese orden dependerá lo que ocurrirá de aquí al 1 de octubre.
Pero parece evidente (y elogiable) que el Estado rechace con absoluta firmeza el referéndum: el escenario de conflicto total (el de la esquina inferior derecha) no es el ideal para nadie, pero para el Estado no sería el peor posible: seria mejor que reconocer el derecho de secesión de una de sus Comunidades Autónomas.
En suma, el "juego" no tiene estructura de "dilema del prisionero", como sugirió recientemente el economista José Carlos Díaz, ni es tampoco un "juego del gallina" puro: es un juego asimétrico que combina ambos, en el que uno de los jugadores -en nuestro caso, el Estado- tiene una "estrategia dominante" (esto es, que le conviene seguir con independencia de lo que haga el otro jugador) y el otro no.
Por eso, en la medida en que yo soy personalmente constitucionalista, y creo que el presidente Rajoy se está conduciendo la crisis con moderación y buen criterio, soy moderadamente optimista sobre el desenlace final de este lamentable "juego", que nunca debió iniciarse.
[21-9-2016]
He aquí mis reflexiones a la vista de lo acontecido ayer miércoles, 20 de septiembre, en relación con el referéndum del 1 de octubre en Cataluña.
1. Me sigue pareciendo evidente -como ya expuse en "Los límites del fervor nacional"- que la convocatoria, organización y preparación de ese referéndum, al haber sido declarado ilegal, puede entrañar varios delitos -prevaricación, malversación de caudales públicos y desobediencia- de las autoridades y funcionarios públicos que desarrollan tales conductas.
Es cierto, como señaló ayer la diputada de ERC Ester Capella en su intervención durante la comparecencia parlamentaria del Ministro Montoro, que la convocatoria de un referéndum ilegal no se tipificó en el Código Penal como un delito especial, como en su momento propusieron algunos. Ahora bien, eso no impide que cuando la convocatoria de un referéndum ha sido suspendida por el Tribunal Constitucional, su organización no pueda entrañar varios de los delitos tipificados en el Código Penal, como los ya señados.
De igual forma, el Código Penal no tipifica específicamente el delito de "otorgar a sabiendas una autorización urbanística contraria a Derecho", pero eso no implica que esa conducta no entrañe un delito de prevaricación.
2. Por eso, me parece legítimo que la Fiscalía del Estado y los jueces y Tribunales de Justicia, con el auxilio de la policía judicial, lleven a cabo todas las actuaciones autorizadas por las normas para impedir la comisión de tales delitos. Al igual que en la persecución de otros delitos, tales actuaciones pueden incluir registros de locales y oficinas, incautación de materiales e interrogatorios e incluso detenciones de los presuntos autores o colaboradores de la actuación delictiva.
Como han señalado varios medios, las medidas más enérgicas fueron adoptadas por el juez titular del Juzgado de Instrucción nº 13 de Barcelona, como parte de una causa que venía instruyendo desde hace meses. Si el juez ve indicios de que algunos altos cargos de la Generalitat pueden estar cometiendo los delitos que está investigando, es lógico que ordene registros, interrogatorios y detenciones en los lugares de trabajo de los sospechosos, al igual que haría si investigara otros delitos.
Quienes no ven delito alguno en la organización del referéndum -como los independentistas- es lógico que consideren injustificadas tales actuaciones judiciales y las consideren parte de una siniestra y antidemocrática conjura del Gobierno español. Pero parten de una premisa falsa.
3. En lo que atañe a las medidas de intervención financiera de las cuentas y pagos de la Generalitat y de sus organismos y empresas, me pareció poco convincente, desde un punto de vista jurídico, la defensa que hizo en la Comisión de Economía el Ministro Montoro de su Orden Ministerial de 15 de septiembre, por la que se hace público el Acuerdo de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos de ese mismo día.
El Ministro dejó claro que el objetivo de las medidas acordadas por la Comisión Delegada (entre ellas, el pago directo por el Estado de las obligaciones de pago de la Generalitat por servicios esenciales; la no disponibilidad de los créditos correspondientes a las restantes partidas presupuestarias; y la introducción de un procedimiento especial de fiscalización de todos los pagos bancarios efectuados por la Generalitat y todas las empresas públicas catalanas de ella dependientes) es impedir que la Generalitat puede efectuar pagos ilegales relacionados con la organización del referéndum.
El problema jurídico estriba en que, para adoptar esas medidas de intervención financiera, la Comisión Delegada se basó primordialmente en la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, así como en los artículos 135 y 136 de la Constitución.
Pues bien, el artículo 3.2 de la citada Ley señala que "se entenderá por estabilidad presupuestaria de las Administraciones públicas la situación de equilibrio o superávit estructural", lo que permite colegir que esa Ley -y las medidas coercitivas y de cumplimiento forzoso que contemplan sus artículos 25 y 26- está dirigida a controlar la situación financiera y presupuestaria global de las Administraciones públicas, no la legalidad de la aprobación o pago de gastos concretos cuya cuantía carece de trascendencia práctica sobre el saldo presupuestario o nivel de deuda del Gobierno de la Generalitat.
Me parece, pues, que desde un punto de vista jurídico tuvieron razón los diputados Ferrán Bel (PdeCat) y Ester Capella (ERC) cuando durante la comparecencia del Ministro Montoro señalaron que las medidas acordadas por la Comisión Delegada no tienen apoyo en la Ley de Estabilidad Presupuestaria y constituyen una aplicación de facto del artículo 155 de la Constitución española, a cuyo tenor
"Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general".
A mi juicio, parece claro que la ilegal actuación del Sr. Puigdemont y de su Gobierno permitirían al Gobierno de España la invocación del citado artículo 155, a cuyo amparo serían perfectamente legales las medidas de intervención financiera acordadas por la Comisión Delegada. También resulta comprensible -e incluso elogiable- que el Sr. Rajoy haya sido reticente a invocar hasta ahora formalmente el citado artículo 155, para no "escalar" -en el terreno político y el de la opinión pública- el conflicto entre el Estado y la Generalitat.
Esa prudencia política ha hecho, sin embargo, que la Comisión Delegada del Gobierno y el Ministro de Hacienda tuvieran que hacer una "pirueta jurídica" y basar las medidas adoptadas de intervención financiera en una norma -la de Estabilidad Presupuestaria- que ni está concebida para impedir gastos ilegales, ni contempla las medidas adoptadas.
Yo, curiosamente, viví una situación parecida en 1991, como Director del Tesoro y Política Financiera, cuando Saddam Hussein invadió Kuwait y las Naciones Unidas conminaron a sus Estados miembros a adoptar medidas de bloqueo financiero contra Irak. El problema que teníamos en España es que ni la legislación de control de cambios ni la financiera por entonces vigente contemplaban la adopción de medidas selectivas de esa naturaleza respecto a un país, como Irak. Pero, si la memoria no me falla, también entonces, a pesar de su escasa base en el ordenamiento jurídico español, apelando a las resoluciones de Naciones Unidas, preparamos en el Tesoro una Orden Ministerial que fue firmada por el Ministro Solchaga y daba cumplimiento a lo acordado por Naciones Unidas.
Una de las grandes diferencias con la situación actual es que aquella Orden Ministerial no fue recurrida por nadie -Saddam Hussein tenía preocupaciones mucho mayores-, a diferencia de la del Ministro Montoro de 15 de septiembre, que ha sido recurrida por las autoridades catalanas ante el Tribunal Supremo.
4. Abandonando ya el terreno jurídico, me parece que el Presidente Rajoy está gestionando esta crisis política con acierto, procurando no escalar el conflicto de forma innecesaria, pero impulsando con firmeza las medidas precisas para frustrar el intento de secesión que vienen impulsando el Sr. Puigdemont, su Gobierno y los diputados y fuerzas independentistas.
Creo que acertó ayer cuando, por la mañana, buscó el apoyo de los líderes del PSOE y de Ciudadanos y, por la noche, instó de nuevo al presidente de la Generalitar a desistir del referéndum, recordándole que se mantenía abierto a conversar sobre cualquier asunto (como el de la financiación autonómica), pero siempre dentro del marco de la Constitución.
5. Me parecieron igualmente oportunas y templadas las manifestaciones que hizo por la tarde el portavoz del PSOE, José Luis Ávalos, cuando apoyó las actuaciones de los jueces, instó al Sr. Puigdemont a desconvocar el referéndum y declaró que, cumplida esa condición, sería el momento de dialogar.
No cabe duda de que, concluido el conflicto, será precisa una negociación política que permita rebajar la tensión vivida e intente buscar soluciones que, respetuosas con la Constitución y la unidad del Estado, den también satisfacción a u número suficiente de los muchos catalanes descontentos con la situación vigente.
Pero antes de iniciar cualquier negociación es preciso que fracase o se retire voluntariamente la iniciativa del referéndum, porque, a pesar de su hipócrita apariencia de consulta democrática, constituye un inequívoco intento de secesión unilateral que no tiene apoyo alguno ni en la Constitución española ni en el Derecho Internacional. Por eso, me parece legítimo asimilarla a un intento de "golpe de Estado", no militar como el del 23-F de 1981, pero sí secesionsta-populista. 
6. No quiero minusvalorar la gravedad del conflicto político, las tensiones que seguiremos viviendo de aqui al 1º de octubre y las secuelas que pueda dejar. La estrategia independista se basará en la movilización en las calles, con ánimo de amendrentar a las fuerzas de seguridad y la Gobierno español, y lograr el mayor eco posible a sus reivindicaciones. Además, hasta ahora la visión dominante es que nos encontramos ante un "choque de trenes", que es la forma popular de referirse a un "juego del gallina", en el que, si dos jugadores persisten en mantener su estrategia hasta el final, ambos perecerán en el empeño, a menos que uno -el "gallina" (chicken)- ceda.
Pero, sin descartar todos esos riesgos y tensiones, no descartaría que el juego tenga en realidad la estructura de un juego del "farol visto" (called bluff), como el descrito en la Crónica que reproduzco más abajo, en el que la Generalitat catalana jugaría el papel de Alemania, Puigdemont de Ministro Holstein, el Gobierno de Rajoy jugaría el de Francia y los dos restantes partidos constitucionalistas, Ciudadanos y, sobre todo, el PSOE, el de Gran Bretaña.
Será esencial que:
- El Gobierno y los partidos constitucionalistas, como ya han reiterado esta mañana, se muestren dispuestos a negociar en el futuro sobre el encaje de Cataluña dentro de España.
- El PSOE siga manteniendo la nítida distinción entre el imprescindible respeto a la Constitución -que exige la desconvocatoria o fracaso del referéndum- y cualquier negociación futura sobre ese encaje de Cataluña en España.
- Los partidos y fuerzas constitucionalistas no se dejen amedrentar por las movilizaciones independentistas y su inevitable eco en los medios; eviten medidas innecesarias que puedan servir de bandera a los secesionistas; y no abandonen la lucha por ganarse a la opinión pública internacional, una tarea difícil en la que las falacias populistas de los independentistas ("queremos votar") les dan una ventaja de partida.
                                                                                                   
El juego del Grexit
[Publicado el 14-7-2015]
En su clásico estudio "Conflict among Nations: Bargaining, Decision Making, and System Structure in International Crises" (1977), Glenn Snyder y Paul Diesing analizaron una larga serie histórica de crisis internacionales y, valiéndose de la Teoría de los Juegos, expusieron las alternativas para cada país, los potenciales resultados de su interacción y el desenlace final de cada crisis.
La conferencia de Algeciras (1906)
Una de ellas fue la que en 1905-1906 enfrentó a Francia y Alemania cuando la primera tomó el control de Marruecos sin consultar a la segunda, ni ofrecerle compensaciones -como había hecho con España, Gran Bretaña e Italia-.
Alemania protestó enérgicamente, el emperador se desplazó a Tánger en defensa de la independencia de Marruecos -aunque más tarde pretendería adquirir su propia zona de influencia- y amenazó con una acción bélica, confiado en que la amenaza haría que Gran Bretaña retirara su apoyo a Francia.
Snyder y Diesing señalan que "las amenazas de Alemania durante la crisis suscitaron [en Francia] una reacción defensiva y hostil que aumentó mucho el valor de mantenerse firme contra el enemigo. Para Alemania, uno de los objetivos era romper la entente entre Francia y Gran Bretaña y mostrar que ésta dejaría en la estacada a Francia si se llegaba a un enfrentamiento. Su otro objetivo era ser reconocida como potencia colonial. Había, sin embargo, desavenencias dentro de Alemania: el emperador atribuía gran valor a las [buenas relaciones con Francia], mientras que [su Ministro de Asuntos Exteriores] Holstein no esperaba nada de Francia y exigía firmeza. Esas desavenencias fueron una de las causas de las vacilaciones alemanas durante la crisis. Francia esperaba que si la conferencia [de Algeciras] acababa en desacuerdo, Alemania podría declarar la guerra; pero, con la garantía del apoyo de Gran Bretaña, esperaba lograr una victoria decisiva. Alemania, por el contrario, no tenía intención de iniciar una guerra impopular y costosa sobre Marruecos. Los alemanes malinterpretaron los hechos y creyeron que sus amenazas harían que Francia cediera cada vez más, cuando en realidad aumentaron su voluntad de mantenerse firme. La estrategia alemana no solo fue ineficaz, sino contraproducente".
Al final, Gran Bretaña mantuvo su apoyo a Francia, ésta no cedió y Alemania, aislada y apoyada sólo por Austria, aceptó en la Conferencia internacional de Algeciras las pretensiones francesas. El Ministro alemán de Exteriores, Friedrich von Holstein, dimitió poco después.
El juego del "farol visto" (called bluff )
Cuando un conflicto tiene la estructura del surgido entre Alemania y Francia por Marruecos, uno de los jugadores cree que está jugando un juego simétrico de chicken ("gallina") y espera salirse con la suya ante el temor de su rival a que la falta de acuerdo acabe en catástrofe para ambos (como expuse hace años en "Locos y Antílocos", ya Homero describió en la Ilíada un juego de esa naturaleza). Pero esa creencia es equivocada, porque para el otro jugador no se trata de un juego del "gallina", sino de un "dilema del prisionero", en el que la falta de acuerdo no será el peor resultado: le resultará todavía más doloroso ceder a las amenazas del rival.
Por eso, Snyder y Diesing, inspirándose en el póquer, bautizaran el juego como "called bluff" ("farol visto"): cuando una parte amenaza con un desastre si no hay acuerdo, la otra, cuya prioridad no es evitar a toda costa el conflicto, prefiere afrontarlo; y su firmeza obliga a quien lanzó el farol a rendirse, humillado. Ambos autores atribuyeron esa estructura a la crisis de los misiles en Cuba en 1962. Y puede vislumbrarse también en el conflicto del presidente Reagan con los controladores aéreos en 1981,  y en el que en 2010 enfrentó al Gobierno Zapatero con los controladores españoles (véase "El farol de los controladores").
El tercer rescate de Grecia 
En mi opinión, el inesperado desenlace de las negociaciones entre Grecia y el Eurogrupo sobre el nuevo programa de ayuda ha mostrado que el juego tenía también la estructura de un "farol visto", en el que Grecia ha desempeñado el papel de Alemania en la Conferencia de Algeciras; y Alemania y el Eurogrupo, el que Francia y Gran Bretaña tuvieron entonces.
El cuadro adjunto resume la situación (los números indican orden de preferencias respectivas, empezando por Grecia).










La clave de que la negociación acabara en la aceptación por Grecia de nuevas y estrictas condiciones (casilla 3,1) estuvo, probablemente, en el encorchetado párrafo final de las conclusiones de los Ministros de Economía y Hacienda (eliminado luego en el acuerdo final de los Jefes de Gobierno): "Si no se pudiera alcanzar un acuerdo, debe ofrecerse a Grecia la posibilidad de una negociación rápida sobre una posible retirada temporal del euro, con posible restructuración de deuda". El anuncio por la Comisión Europea de que existían planes para afrontar ese traumático escenario reforzó la convicción de que no era letal para la eurozona. La Canciller Merkel reforzó esa idea cuando, al llegar a Bruselas, manifestó que no era preciso llegar a un acuerdo "a toda costa". Mientras tanto, el devastador efecto del "corralito" mostró la vulnerabilidad de la economía griega a una crisis de su sector bancario y los griegos reiteraron su deseo de permanecer en el euro.
Es cierto que el acuerdo final, aprobado por unanimidad, resultó humillante para Grecia y para el Sr. Tsipras (¿jugó acaso el dimitido Varoufakis el papel que tuvo en la crisis de Algeciras el Ministro Holstein?). Pero en la historia monetaria europea también las devaluaciones en el Sistema Monetario Europeo (SME) entrañaban una grave humillación para el país que las sufría, que le servía de acicate para evitar otras en el futuro. Es cierto que el "acuerdo cartaginés" en Versalles fue la semilla del resentimiento alemán que, atizado por Hitler, provocaría la Segunda Guerra Mundial. Pero hay ejemplos menos dramáticos y más certeros de imposiciones fructíferas: la independencia del Bundesbank en que Alemania asentó el prestigio de su moneda e hizo de ésta símbolo de unidad nacional  no fue una decisión soberana de los alemanes, sino una imposición de los Estados Unidos como potencia ocupante al término de la Segunda Guerra Mundial.
Las conclusiones del Eurogrupo y la decisión final comienzan afirmando que será clave que las autoridades griegas consideren el nuevo programa como "propio" ("ownership"). La frase me pareció al principio de un cinismo orwelliano. Pero ¿y si los griegos hicieran de la necesidad virtud y aceptaran como propias las profundas y necesarias reformas que sus socios les han exigido?  
Algunas humillaciones pueden, paradójicamente, resultar fecundas.    Juego del Grexit
http://www.expansion.com/blogs/conthe/2017/09/21/el-desafio-secesionista.html

2.Cataluña y el dilema del prisionero

John Nash, que ganó el Nobel, demostró que la solución cuando hay conflicto es cooperar

La sociedad catalana está fragmentada en dos. La decisión de sus gobernantes de iniciar un proceso independentista en contra de la ley provoca un conflicto habitual en sociedades avanzadas y complejas. John Nash, protagonista de la película Una Mente Maravillosa, recibió el premio Nobel de economía por sus aportaciones sobre este tipo de conflictos. La solución al conflicto es la cooperación. Si no hay cooperación el resultado es que las dos partes acaban empeorando su situación.

La combinatoria de posibles vías de cooperación tiende a infinito. Además, el resultado a priori es incierto. En este entorno los algoritmos y los robots no puedan resolver el problema y es necesaria inteligencia humana. La humanidad se ha enfrentado a millones de dilemas del prisionero y ha conseguido aumentar la población, nuestra esperanza de vida y nuestra renta por habitante.
Thomas Schelling también recibió el nobel de Economía por analizar estos conflictos y nos ayudó a explicar por qué se producen y cómo se solucionan. Schelling demostró que los seres humanos tomamos decisiones por el objetivo inmediato que puede diferir del óptimo a largo plazo, cuestionando la racionalidad del homo economicus. Para Mariano Rajoy el largo plazo es mañana y para los independentistas, el 1 de Octubre. Pero hay vida después de mañana y del 1 de octubre.
Otra característica común en estos conflictos son los compromisos que acaban forzando la cooperación. Schelling analizó que en el conflicto entre Israel y Palestina había un fuerte compromiso en el sistema de pensiones. Miles de palestinos trabajan en Israel y en una solución no cooperativa del conflicto perderían sus pensiones y serían pobres en su vejez.
En Cataluña este compromiso es mucho mayor, ya que todos los catalanes cotizan a la Seguridad Social. Además, sus ingresos por cotizaciones sociales son 4.700 millones de euros menos que los gastos por el pago de las pensiones, el 2% del PIB catalán. Cataluña ha padecido desde 2008 una crisis de deuda externa, la Generalitat perdió el acceso a los mercados internacionales de financiación en 2010 y sus bonos cotizan a rentabilidades próximas a los bonos griegos.
El BCE y el Tesoro Público han evitado quiebras de los bancos catalanes y el impago de la deuda de la Generalitat, incluidos sus bonos patrióticos a pequeños ahorradores. El impago habría provocado más destrucción de empleo, menores salarios y recortes mucho más intensos del estado del bienestar.
El otro gran compromiso en este conflicto es que los españoles compartimos tratados que garantizan la democracia y la libre circulación de personas y bienes con 500 millones de europeos y la misma moneda con 340 millones. La independencia de una región abriría la caja de Pandora en el resto de países y ayuda a explicar por qué ningún líder europeo la apoya.
Conclusión: los independentistas tienen enfrente la Constitución, los Tratados Europeos y las leyes de la probabilidad. Y si la solución no es cooperativa todos los ciudadanos españoles seremos los principales damnificados de este conflicto.

 

https://economia.elpais.com/economia/2017/09/21/actualidad/1506020030_092661.html 

 

3.Funambulismo estratégico con seny

 


Por estas fechas hace 55 años. En octubre de 1962, la crisis de los misiles cubanos puso al mundo al borde de la guerra nuclear. La URSS (Khrushchev) había empezado a instalar misiles en Cuba. Dado esto, EEUU (Kennedy) anunció el bloqueo naval de Cuba. Si la URSS hubiera respondido a la decisión de EEUU, la crisis podría haber desembocado en un conflicto nuclear. El propio Kennedy estimó que la probabilidad de que esto suceda estaba entre el 33% y el 50%. Finalmente, Khrushchev ordenó desmantelar los misiles a cambio del compromiso de EEUU de que en algún momento retiraría sus misiles de Turquía.

La esencia del funambulismo estratégico (término de teoría de juegos atribuido al Premio Nobel Thomas C. Schelling) es la creación deliberada de un riesgo: Este riesgo debería ser lo suficientemente intolerable para el oponente como para inducirlo a eliminarlo acatando nuestros deseos. Tiene como objetivo influir en las acciones del contrario mediante la alteración de sus expectativas. En general se acepta que la decisión de Kennedy en la crisis de los misiles cubanos fue un caso de funambulismo estratégico exitoso.

Hace unos pocos días, Manuel Conthe desarrollaba una interesante reflexión en el diario Expansión a cuenta del desafío secesionista aplicando el arquetipo de “farol visto” de la teoría de juegos El desafío secesionista un arquetipo pienso que más acorde con el conflicto que la que hacía también recientemente José Carlos Díez en el diario El País Cataluña y el dilema del prisionero aplicando el arquetipo del “dilema del prisionero”. Sin embargo, en mi opinión, aunque Conthe se aproxima muy bien en la modelización del conflicto secesionista, creo que necesita de algo más, un algo más que puede explicar el funambulismo estratégico: la necesidad de incorporar a otros participantes, concretamente un amplio movimiento popular en pro de la independencia con unas fuertes expectativas inerciales que creo que no están siendo bien calibradas desde el gobierno central, con un Puigdemont (presidente de la Generalitat) que es rehén de dicha inercia (el movimiento independentista surge desde abajo en 2011 a la par que el movimiento del 15-M e inicialmente sorprende a la élite conservadora que gobierna Catalunya desde hace casi 40 años) y la existencia de una incertidumbre calculada de aproximación al borde del desastre, asomarse al precipicio de un aparente caos institucional, que implicaría la declaración unilateral de independencia (pienso que desde un punto de vista estratégico el 1-Oct es menos importante que el 2-Oct y siguientes días, aunque es cierto que el 1-Oct representa el clímaxemocional y mediático de este proceso) y la posibilidad de aplicar por primera vez en casi 40 años el artículo 155 de la Constitución de 1978 por parte del gobierno presidido por Rajoy.

Pienso que el escenario que se abre es claramente de dos estrategias dominantes, una por cada contendiente y no solo una como argumenta Conthe, un escenario más propio del funambulismo estratégico, pero sin nadie con la visión de Kennedy en la crisis de los misiles de 1962. (Nota: en teoría de juegos tener una estrategia dominante no significa que esa estrategia “domine” la del contrario, sino que se va a seguir independientemente de lo que haga el contrario). Todo lo más, la UE echando alguna mano diplomática bajo cuerda para evitar la inestabilidad en un país y una región con fuertes inversiones de países centrales de la UE. Como cualquier otra jugada estratégica, el funambulismo estratégico tiene como objetivo influir en las acciones del contrario mediante la alteración de sus expectativas. De hecho, el funambulismo estratégico es una amenaza, pero de una clase especial, donde no hay apremio: no se trata de un “si me retas, existe el riesgo de que yo decida hacer tal y tal cosa” sino de un “si me retas, existe el riesgo de que tal y tal cosa sucedan, por más que nos pese a los dos en ese momento” tal como anunciaba Rajoy en su declaración del pasado 20-Sep: “No sigan adelante, están a tiempo de evitar males mayores”, una prosa que encaja perfectamente en el espíritu del funambulismo estratégico.

En este sentido coincido con Conthe en que a Rajoy no le quedará otra que aplicar el artículo 155 como última opción (y por lo mismo de antes, habrá que esperar al 2-Oct y días siguientes para su materialización: no es creíble que se aplique el artículo 155 para detener el referéndum) pero esto no será algo automático como sostiene Conthe, pues como he dicho antes, en un arquetipo de funambulismo estratégico las amenazas no son apremiantes sino más bien sutiles y de pendiente resbaladiza, igualmente, creo que Conthe, al no considerar a otros jugadores, sobrestima la capacidad de “frenada” de Puigdemont, pues pienso que Puigdemont no tiene otra opción que sobrevivir políticamente el conflicto, dejarse llevar por la inercia pero no gestionarla porque en realidad no le pertenece al no estar en el ADN del partido que representa, porque es tal la expectativa popular creada, que Puigdemont no es libre de frenar la deriva desencadenada: no sería creíble un “ataque de moderación” de su parte como tampoco sería creíble un “ataque de negociación” por parte de Rajoy a 24 horas del referéndum. Otra cosa es lo que decida Puigdemont tras el 1-Oct, donde se le abre una ventana de oportunidad, pero ante el 1-Oct tiene una estrategia dominante clarísima si no quiere terminar su mandato como el president que abortó un referéndum.

La situación es parecida a una estrategia de “perro loco”: el estratega militar israelí Moshe Dayan decía que ser percibido por los enemigos como impredecible e inestable es una forma de disuasión: aparentar una huida adelante, un “irse al monte” en un proceso lleno de contradicciones políticas y jurídicas con la justificación de estar representando a unas masas ilusionadas por la tierra prometida de la independencia es una buena disuasión para tener mejores opciones tras el clímax del 1-Oct, sin olvidar que la probable elevación de conflicto a nivel internacional puede desencadenar la intervención, en principio soterrada, de la UE y tal vez del Vaticano: un escenario ideal para Puigdemont y tal vez para Rajoy si necesitase vender internamente algún acuerdo difícil entre su electorado más conservador y por cerrar el espacio político a su derecha.

La clave del funambulismo estratégico se encuentra en la gestión del riesgo percibido por el oponente, un riesgo que en términos militares se expresa como la niebla de la guerra, esto es, una situación donde no hay certezas, tan sólo incertidumbre. En el funambulismo estratégico no existe la seguridad o garantía del cumplimiento de una amenaza, sea en este caso aplicar el artículo 155 de la Constitución o la declaración unilateral de independencia, o decisiones aún más drásticas, como detener a todo el Govern por sedición o rebelión, o que el Govern en pleno solicite asilo político en Bruselas, por decir algo más icónico. La cuestión es conferir credibilidad a estas amenazas sin darlas por garantizadas: en el funambulismo estratégico la amenaza no es la certeza, sino la probabilidad de que se produzca. Doy por hecho que Puigdemont y Rajoy dan por descontado que el referéndum se va a celebrar, sin garantías y sin apenas medios en un ambiente más festivo que dramático, es decir, “de aquella manera”, más simbólico que vinculante, pues el seny, el sentido común de los catalanes se va a imponer por encima de la mayor o menor categoría política de los políticos, pero celebrarse pienso se va a celebrar y, aunque a regañadientes, van a tolerar que se celebre so pena de caer en un problema de orden público de una escala insuperable para cualquier gobierno democrático o el ridículo de ser comparados con Turquía por tratar de resolver un problema esencialmente político con medios policiales y judiciales. Otra cosa es lo que se diga en las tribunas y medios de comunicación, pero, seamos claros: hoy en día un referéndum como el del 1-Oct con las menguadas condiciones de credibilidad y garantías que se va a celebrar no representa ninguna amenaza real para nuestra democracia más allá de algunas tensiones aisladas y ningún problema político real más allá de la vergüenza que puedan pasar algunos políticos durante unas horas. Pasado el referéndum, el juego continuará a otro nivel más interesante.

El referéndum del 1-Oct a pesar de su idealización por un lado o demonización por el otro, no es, en mi opinión, una amenaza real para nadie una vez desactivada policialmente su logística formal y judicialmente deslegitimados sus responsables formales. Eso sí, puede existir un riesgo moderado de incidentes aislados, pero aquí sí depende de las instrucciones policiales que determine el gobierno: hasta qué punto va a preferir impedir por la fuerza un referéndum que ya está desactivado políticamente por encima de la seguridad y protección a los ciudadanos que pacíficamente quieran ejercer su derecho a un voto, ilegal sí, pero en la práctica sin consecuencias jurídicas ni políticas. En ese estrecho margen de tolerancia-intolerancia tiene que hilar muy fino es donde se encontrará la verdadera medida de la inteligencia política del gobierno de Rajoy: permitir el desenlace del clímax del referéndum o provocar un anti-clímax de consecuencias imprevisibles o tal vez trágicas si se deja llevar el proceso policial a su propia dinámica sin control político efectivo. Si sucede esto último, lo que no tendrá ningún sentido entonces será que el gobierno de la nación se escude en que se limitó a cumplir una sentencia judicial: existe un riesgo no cero de que si las cosas se descontrolan demasiado caiga el gobierno de Rajoy: el funambulismo estratégico no consiste solo en crear un riesgo sino en el control cuidadoso del nivel de riesgo.

Así, tras el 1-Oct y días siguientes comenzará el verdadero juego, donde ningún participante puede estar absolutamente seguro de que las cosas funcionarán como estaba previsto a pesar de los múltiples planes de contingencia que seguro tienen preparados Rajoy y Puigdemont, cada uno con sus respectivos “botones nucleares” (aplicación del 155 vs. declaración unilateral de independencia), pero, como nos enseña Thomas C. Schelling, aunque las respectivas amenazas garantizadas no son creíbles, las amenazas de riesgos mutuos sí son creíbles, pues llegado el clímax tras el 1-Oct, la incertidumbre que ahora reduce la amenaza a titulares de prensa, se disipará y comenzará el verdadero juego donde cada escalada en el conflicto aumentará el riesgo y cada concesión lo reducirá. Es ahí donde pienso que entrará en juego, valga la redundancia, el papel mediador de la UE o el mismo Vaticano que creo que sutilmente ambas partes van a intentar aproximaciones, pero siempre muy subterráneas.

Porque, no nos equivoquemos, aquí no se está jugando a la ruleta rusa. Puigdemont sabe y Rajoy sabe que ambos saben que el control de sus respectivos “botones nucleares” lo tienen ellos y no dependen ni del poder judicial (aunque sus decisiones están nominalmente fuera del alcance del gobierno e inicialmente esto garantiza la incertidumbre que necesita Rajoy, en última instancia el Gobierno tiene la llave de las amnistías) ni del resultado de la votación (aunque su resultado está por determinar e inicialmente esto confiere la incertidumbre que necesita Puigdemont, en última instancia el Govern tiene la llave de su interpretación vinculante o no).

Así, aunque nos puedan transmitir al principio que la situación está ligeramente fuera de control, en realidad no es así: en última instancia son políticos y de un modo u otro se van a necesitar mutuamente para gestionar el post 1-Oct, porque aunque parezca que se esté gestionando la crisis como si no hubiera un mañana, lo cierto es que sí habrá un mañana al que ambos y sus gobiernos tendrán que hacer frente, que no será fácil, pero considerando que probablemente Puigdemont y su gobierno valorará ser recordado como el que hizo posible el inicio de un nuevo encaje de Catalunya en España que a ser recordado como el que llevó a Catalunya a un callejón sin salida, del mismo modo que Rajoy y su gobierno valorará ser recordado como el que gestionó inteligentemente un grave conflicto nacional que ser recordado como el que llevó al país a correr un riesgo innecesario. De hecho, estoy seguro que a pesar de toda esta escenificación a la que asistimos los ciudadanos de a pie, creo que ambos gobiernos y sus respectivas “puertas giratorias” ya están trabajando en el post 1-Oct porque no sería creíble que un gobierno dejase la gestión de este conflicto al azar. Porque, además, si hacemos una lectura desapasionada de las palabras de la vicepresidenta Santamaría a mediados del pasado mes de Junio cuando el conflicto se contemplaba con menos tacticismo y más perspectiva estratégica, donde la vicepresidenta veía posible “el inicio del sosiego y la desaceleración” tras el 1-Oct podremos entender mejor que el trabajo subterráneo propio de think tanks y servicios de inteligencia hace tiempo que comenzó. A título de hipótesis: Miquel Roca Junyent y Miguel Herrero-Rodríguez de Miñón reúnen las condiciones ideales para hacer de intermediarios in pectore para servir de enlace entre ambos gobiernos.

¿Y cómo se resuelve un conflicto larvado durante tanto tiempo con toda la carga de desencuentros acumulada? En mi opinión, sólo hay una opción: para reducir significativamente el riesgo de un verdadero desastre y no sólo institucional hay que atacar el problema a un nivel fundamental, hay que cambiar de juego, tal como se hicieron los padres de la Constitución de 1978: cambiar de juego, no sólo las reglas del juego actual porque cambiar las reglas actuales no tiene por qué cambiar el resultado: todos los jugadores pueden ajustar sus estrategias para contrarrestarlo. Y para ello, tanto Rajoy como Puigdemont deberían evaluar sus estrategias por sus consecuencias profundas, no por ellas en sí o por lo comprometidas que estén sus palabras anteriores: decía Ralph Waldo Emerson que «La necia coherencia es el duende de las mentes pequeñas» y no le faltaba razón. La duda que me queda es si Rajoy, Puigdemont y los demás líderes políticos de nuestro país sabrán pensar a lo grande y si estarán a la altura histórica de este desafío y el cambio fundamental que se necesita.


Para saber más: Thinking Strategically y The Art of Strategy de Avinash K. Dixit y Barry J. Nalebuff

The Stretegy of Conflict y Arms and Influence de Thomas C. Schelling


http://jmonzo.blogspot.com.es/2017/09/funambulismo-estrategico-con-seny.html?spref=tw



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Los financieros, los empresarios,y  los banqueros aun no han movido ficha, cuando lo hagan veremos que sucede con sus acciones, veremos la verdadera acción-reaccion, porque cuando entra en juego en el tablero el dinero ,tanto propio de cada uno, como para sobrevir las empresas, y para tener seguridad juridica, veremos como  la mayoria  de independentistas daran un paso para atras, al empezar a analizar los aspectos economicos, y ver que en los momentos actuales no es viable la independencia, y que les estan prometiendo una misión con tanto riesgo que nadie apostaria por ella.


http://articulosclaves.blogspot.com.es/2017/09/analisis-situacion-actual.html

Es inviable economicamente,no me extrañaria que ellos lo supieran, en todo caso la cuestión que quedara evidenciada cuando se pronuncein con sus acciones los empresarios

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