09 mayo 2017

Economia del bien común , según el premio nobel J.Tirole

Jean Tirole y la economía del bien común


Jean Tirole
Born: 9 August 1953, Troyes, France
Affiliation at the time of the award: Toulouse School of Economics (TSE), Toulouse, France
Prize motivation: "for his analysis of market power and regulation"
Field: industrial organization, microeconomics


Recientemente se ha editado la traducción al castellano del libro :La economia del bien común


Este libro parte, pues, del principio siguiente: ya seamos políticos, empresarios, asalariados, parados, trabajadores independientes, altos funcionarios, agricultores, investigadores, sea cual sea el lugar que ocupemos en la sociedad, todos reaccionamos a los incentivos a los que nos enfrentamos. Estos incentivos —materiales o sociales—, unidos a nuestras preferencias, definen nuestro comportamiento. Un comportamiento que puede ir en contra del interés colectivo. Esa es la razón por la que la búsqueda del bien común pasa en gran medida por la creación de instituciones cuyo objetivo sea conciliar en la medida de lo posible el interés individual y el interés general. En este sentido, la economía de mercado no es en absoluto una finalidad. Es, como mucho, un instrumento, y un instrumento muy imperfecto, si se tiene en cuenta la discrepancia que puede haber entre el interés privado de los individuos, los grupos sociales o las naciones y el interés general.


Este libro no es ni una lección magistral ni una plantilla de respuestas, sino, como la investigación, un instrumento de análisis. Y trasluce una visión personal de lo que es la ciencia económica, el modo en que se elabora y lo que ella implica. La visión que surge de una investigación basada en el enfrentamiento entre la teoría y la práctica y de una organización de la sociedad que reconoce tanto las virtudes del mercado como su necesaria regulación. El lector podrá estar en desacuerdo con determinadas conclusiones, por no decir con la mayoría de ellas; pero me gustaría que, incluso en esta hipótesis, halle en la argumentación de esta obra materia de reflexión. Mi objetivo es que desee comprender mejor el mundo económico que lo rodea, que su curiosidad le lleve a mirar al otro lado del espejo.
La economía del bien común ambiciona también compartir mi pasión por una disciplina, la economía, ventana abierta a nuestro mundo. Hasta que, a los 21 o 22 años, no asistí a mi primer curso de economía, mi único contacto con esa materia era el que me proporcionaban los medios de comunicación. Intentaba comprender la sociedad. Me gustaba el rigor de las matemáticas o de la física y me apasionaban las ciencias humanas y sociales, la filosofía, la historia, la psicología... Enseguida me cautivó la economía, pues combina el enfoque cuantitativo con el estudio de los comportamientos humanos individuales y colectivos. Pronto me di cuenta de que la economía me abría a un mundo que entendía mal y me ofrecía una doble oportunidad: enfrentarme a problemas exigentes y apasionantes desde el punto de vista intelectual y contribuir a la toma de decisiones en el ámbito público y en el privado. La economía no solo documenta y analiza los comportamientos individuales y colectivos, también aspira a mejorar el mundo emitiendo recomendaciones de política económica.
El libro se articula en torno a cinco grandes temas. 
-El primero trata de la relación de la sociedad con la economía en su calidad de disciplina y paradigma. 
-El segundo está dedicado a la profesión de economista, desde su labor cotidiana como investigador hasta su implicación en la sociedad. 
-Nuestras instituciones, Estado y mercado, centran el tercer tema situándolas en su dimensión económica. 
-El cuarto tema ofrece elementos de reflexión sobre cuatro grandes desafíos macroeconómicos que constituyen el núcleo de las preocupaciones actuales: el clima, el paro, el euro y las finanzas. 
-El quinto trata de un conjunto de cuestiones microeconómicas que tienen, sin duda, menos eco en el debate público, pero que son esenciales para nuestra vida cotidiana y para el futuro de nuestra sociedad. Reagrupadas bajo el título de desafío industrial, incluyen la política de la competencia y la política industrial, la revolución digital —sus nuevos modelos económicos y sus desafíos para la sociedad—, la innovación y la regulación sectorial.

http://www.megustaleer.com/libro/la-economia-del-bien-comun/ES0149116/fragmento/

Edición original en Francés 29-5-2016
http://articulosclaves.blogspot.com.es/2016/06/economia-del-bien-comuneconomie-du-bien.html

Jean Tirole 

Jean Tirole was born in Troyes in France. After having studied engineering at the Ecole Polytechnique and Ecole Nationale des Ponts et Chaussées in Paris, he turned his interests to economics and mathematics. In 1981 he received his doctorate in economics from the Massachusetts Institute of Technology in Cambridge, Massachusetts in the US. He maintained his connections to MIT, in part as a professor of economics from 1984 to 1991. Since 1992 he has worked at the School of Economics at the University of Toulouse in France.
Research is largely a question of motivation and passion. The intellectual environment is absolutely vital, not only for learning and updating knowledge, but also for motivation. During my career I have been extremely fortunate to "find myself at the right place at the right time" and also to benefit from working with exceptional colleagues and students of the highest caliber, from whom I have learned very much and who often became dear friends. I may just have been very lucky, but I never regretted my early choice of a career as a researcher. As I said in my Banquet speech, wisdom now forces me to return as soon as possible to my previous activities, to the colleagues to whom I am indebted for the Prize, in short to the wonderful life of a researcher.
 http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2014/tirole-bio.html

If markets dominated by a small number of companies are left unregulated, society often suffers negative consequences. Prices can become unjustifiably high and new companies can be prevented from entering the market. Since the mid-1980s, Jean Tirole has worked to develop a coherent theory, for example showing that regulation should be adapted to suit specific conditions in each industry. Based on game theory and other theories, he has also suggested a framework for designing regulations and has applied it to a number of industries, from banking to telecommunications.
http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2014/tirole-facts.html
Links to other sites
Books
Dewatripont, M., Rochet, J. and Tirole, J. (2010) Balancing the Banks: Global Lessons from the Financial Crisis, Princeton University Press
Laffont, J-J. and Tirole, J. (1999) Competition in Telecommunications, MIT Press
Laffont, J-J. and Tirole, J. (1993) A Theory of Incentives in Procurement and Regulation, MIT Press 
Tirole, J. (1988) The Theory of Industrial Organization, MIT Press
Lecture
Premio nobel 2014

JEAN TIROLE: MARKET POWER AND REGULATION

Jean Tirole’s research is characterized by respect for the particulars of different markets and the skillful use of new analytical methods in the economic sciences. He has developed deep analytical results about the essential nature of imperfect competition and contracting under asymmetric information. Tirole has also distilled his own and others’ results into a unified framework for teaching, policy advice, and continued research. His contributions provide a splendid example of how economic theory can be of great practical significance.

https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2014/advanced-economicsciences2014.pdf

-Premio nobel 2014: enlaces a los artículos mas importantes:

http://brujulaeconomica.blogspot.com.es/2014/10/n-474-jean-tirole-premio-nobel-economia.html

Jean Tirole, científico polifacético por M.Conthe10-2014

http://brujulaeconomica.blogspot.com.es/2016/09/jean-tirole-por-manuel-conthe.html

Reseña editorial

Cuando Tirole ganó en 2014 el Premio Nobel de Economía, pasó a verse detenido en la calle por perfectos desconocidos que le pedían que comentara las cuestiones del día. Su paso de ser un economista académico a un intelectual público lo llevó a reflexionar sobre el papel que desempeña el economista en la sociedad. Así surgió Economía del bien común, un apasionado manifiesto a favor de un mundo en el que la economía, lejos de considerarse una «ciencia lúgubre», se vea como una fuerza positiva a favor del bien común.
El lector penetra en el laboratorio de uno de los economistas más influyentes del mundo, que responde a todas las preguntas que nos planteamos hoy sobre el estado de la economía: universo digital, empleo, cambio climático, Europa, papel del Estado, etcétera, con el fin de ofrecernos soluciones de futuro. Accesible e instructivo sin resultar aleccionador, este ensayo revela el afán comunicativo de un hombre que aspira a conciliarnos bajo el signo de la inteligencia.

Reseñas:
«En su primer libro dirigido al gran público, Tirole se ha propuesto restablecer la paz en todos los frentes del debate económico. Los afronta con valentía, paciencia e infinito afán pedagógico.»
Antoine Reverchon, Le Monde




¿Qué ha sido del bien común?

Desde el rotundo fracaso económico, cultural, social y medioambiental de las economías planificadas, desde la caída del muro de Berlín y la metamorfosis económica de China, la economía de mercado ha pasado a ser el modelo dominante, por no decir exclusivo, de organización de nuestras sociedades. Incluso en el «mundo libre», el poder político ha perdido su influencia en favor del mercado y de una serie de nuevos actores. Las privatizaciones, la apertura a la competencia, la globalización, el sistemático uso de las subastas para los contratos públicos restringen el ámbito de la decisión pública. Y el aparato judicial y las autoridades independientes de regulación, órganos no sometidos a la primacía de lo político, se han convertido en actores imprescindibles.

Sin embargo, la victoria de la economía de mercado solo ha sido una victoria a medias, pues no se ha ganado a la gente. La supremacía del mercado, que solo cuenta con la confianza de una pequeña minoría de nuestros conciudadanos, se acepta con un fatalismo unido, en algunos casos, a la indignación. Una crítica poco precisa denuncia el triunfo de la economía sobre los valores humanistas, un mundo sin piedad ni compasión entregado al interés privado, la desintegración del vínculo social y de los valores ligados a la dignidad humana, el repliegue de lo político y del servicio público, o la falta de sostenibilidad de nuestro medioambiente. Un eslogan popular que traspasa las fronteras nos recuerda que «el mundo no es una mercancía». Todos estos dilemas resuenan con particular intensidad en el contexto actual marcado por la crisis financiera, el aumento del paro y las desigualdades, la incapacidad de nuestros dirigentes de hacer frente al cambio climático, la fragilidad de la construcción europea, la inestabilidad geopolítica y la crisis de los migrantes que de ella resulta, así como por el auge de los populismos en todo el mundo.

¿Qué ha sido de la búsqueda del bien común? ¿En qué medida la economía puede contribuir a su realización?
Definir el bien común, ese al que aspiramos para nuestra sociedad, requiere, al menos en parte, un juicio de valor. Dicho juicio puede reflejar nuestras preferencias, nuestro grado de información, así como el lugar que ocupamos en la sociedad. Aunque estemos de acuerdo en que esos objetivos son deseables, podemos ponderar de diferente modo la equidad, el poder adquisitivo, el medioambiente, la importancia que concedamos al trabajo o a nuestra vida privada. Por no hablar de otras dimensiones como los valores morales, la religión o la espiritualidad sobre las que puede haber opiniones profundamente divergentes.
Sin embargo, es posible eliminar parte de la arbitrariedad inherente al ejercicio de definir el bien común. La reflexión intelectual nos ofrece una buena introducción en la materia. Suponga que usted aún no ha nacido y que, por lo tanto, no conoce el lugar que le va a ser reservado en la sociedad: ni sus genes, ni su medio familiar, social, ético, religioso, nacional... Y plantéese la pregunta: «¿En qué sociedad me gustaría vivir, sabiendo que podría ser un hombre o una mujer, estar dotado de buena o mala salud, haber nacido en el seno de una familia acomodada o pobre, instruida o poco cultivada, atea o creyente, crecer en el centro de París o en Lozère, querer realizarme a través del trabajo u optar por otro estilo de vida, etcétera?». Ese modo de interrogarse, de hacer abstracción del lugar que se ocupa en la sociedad y de los atributos que se poseen, de situarse «tras el velo de la ignorancia», es producto de una larga tradición intelectual, inaugurada en Inglaterra en el siglo XVII por Thomas Hobbes y John Locke, que prosiguió en la Europa continental en el siglo XVIII con Immanuel Kant y Jean-Jacques Rousseau (y su contrato social) y que se ha renovado recientemente en Estados Unidos con la teoría de la justicia del filósofo John Rawls (1971) y la comparación interpersonal de los bienestares del economista John Harsanyi (1955).

. ¿QUÉ DIFICULTA NUESTRA COMPRENSIÓN DE LA ECONOMÍA?

Los psicólogos y los filósofos se han interesado desde siempre en los resortes que se ponen en marcha a la hora de formarnos nuestras creencias. Existen numerosos sesgos cognitivos que nos ayudan (lo que explica sin duda su existencia) y nos perjudican a la vez. A lo largo de este libro nos encontraremos con ellos y afectarán a nuestra comprensión de los fenómenos económicos y a nuestra visión de la sociedad. En pocas palabras: está lo que vemos, o queremos ver, y la realidad.

http://www.megustaleer.com/libro/la-economia-del-bien-comun/ES0149116

http://www.expansion.com/economia/2017/05/05/590b7b42ca4741fe068b45bd.html?utm_content=buffer8c8a1&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

"Uno de los grandes retos de las sociedades de este comienzo del siglo XXI: Hay que educar a la gente en economía. El populismo explota miedos infundados". 

Jean Tirole Tirole, con un discurso regeneracionista con ciertos parecidos al que otros economistas han reclamado para España en los últimos años, pide "agencias independientes" (para controlar de forma efectiva el poder) y "más educación financiera" (para que el votante sea consciente de cómo le afectan sus decisiones, en la vida diaria y como votante). Y en todo su discurso late la advertencia contra la tentación de un populismo que "explota miedos infundados". 

"Estado y mercado no son sustitutos uno del otro, sino complementarios", cada uno en su esfera, defiende el economista que asegura que no quiere un Estado más grande, aunque sí más fuerte en lo que debería ser su principal tarea, fijar las reglas básicas de funcionamiento para los agentes económicos:

 "En esta crisis, el Estado ha sido demasiado frágil y demasiado fuerte. El verdadero culpable de lo que pasó en 2008 fue el Estado, que no reguló bien a la banca. No hizo su trabajo".J.Tirole.

Entrevista en la radio

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