14 marzo 2015

Economistas: David Card (Berkeley) blog NeG

Juan J Dolado y Sergi Jiménez (@sergijm64)
Continuamos hoy con el repaso a las carreras de los galardonados con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento (PFC) 2014 en el área de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas a los profesores Richard Blundell (University College London, UCL) y David Card(Berkeley). A lo largo de las siguientes líneas haremos un repaso a la trayectoria del segundo galardonado, David Card.
Como en el caso de Richard Blundell, el economista canadiense David Card,  que actualmente ocupa la Cátedra “Class of 1950″ de Economía en Berkeley, que también es Director del Programa de Estudios Laborales en el NBER y vice-presidente de la American Economic Association, ha centrado su investigación en temas de gran trascendencia social. Quizás de forma mucho más marcada que en el caso de Blundell, una característica común de sus trabajos es el esfuerzo a la hora de identificar contextos cuasi-experimentales donde ocurren variaciones exógenas en algunas variables/parámetros institucionales que permitan proporcionar respuestas apropiadas a dichas cuestiones en modelos bien especificados. Entre otras muchas, destacan sus excelentes contribuciones metodológicas al análisis de los rendimientos salariales de la educación, los efectos de la inmigración sobre el bienestar de los trabajadores nativos en los países de destino y las consecuencias sobre el empleo de subidas en el salario mínimo.
En la primera línea de investigación mencionada, Card ha propuesto procedimientos para controlar variaciones en variables inobservables potencialmente claves a la hora  de generar correlaciones no causales entre la educación recibida y las rentas salariales posteriores (por ejemplo, aquellas que recogen la habilidad innata del individuo). Para ello ha analizado contextos donde el acceso a las escuelas a edad temprana puede diferir en función del gasto educativo o en los que existen diferencias en la proximidad geográfica a los centros escolares que se abren en cada ciudad o estado donde las familias residen. También ha llevado a cabo estudios comparativos muy interesantes sobre grupos de jóvenes con características muy similares (incluyendo IQ a edad temprana) donde la continuidad de algunos de ellos en el sistema educativo se vio afectada por sorteos de incorporación obligatoria a filas con motivo de conflictos bélicos, como durante la guerra del Vietnam.  Dos resultados clave de todos estos trabajos (véase aquí para un amplio panorama) son que el rendimiento esperado habitual de un año extra de educación se encuentra entre el 7 por ciento y el 10 por ciento en términos salariales, muy superior al de la inversión en muchos activos financieros, y, quizás más importante, que este rendimiento puede ser mucho más  elevado cuando la inversión en gasto educativo se dirige a familias con menores recursos que cuando se dirige a las de mayores recursos (aquí).
En relación al análisis de los efectos de la inmigración sobre el bienestar de los trabajadores nativos en los países de destino, muy conocido es su trabajo sobre los efectos de la inmigración en el mercado de trabajo de Florida con ocasión de la llegada de 125 mil “marielitos” (un aumento del 7% de la población activa nativa), que llegaron a las costas de Miami en una flotilla de barcos procedentes del puerto cubano de Mariel con ocasión de una amnistía concedida por Fidel Castro en 1980 (aquí). Quizás un poco sorprendentemente (especialmente para los parámetros europeos), Card encuentra que el flujo de inmigrantes no tuvo prácticamente ningún efecto en el salario o el desempleo, incluso en el de los cubanos que los precedieron. En  este sentido, Card sugiere que el rápido ajuste pudo deberse  a la experiencia con otras olas migratorias que precedieron a los “marielitos”.
Respecto a la tercera línea de investigación, sus trabajos seminales (en la evaluación de políticas públicas aplicadas a la economía) con Alan Krueger en relación a la existencia de efectos no negativos (e incluso ligeramente positivos) sobre el empleo de subidas en el salario mínimo (los llamados efectos monopsonísticos en mercados laborales sujetos a imperfecciones de búsqueda), también son de lectura obligada, habiendo generado una enorme literatura posterior sobre dicha cuestión. Sus resultados ponen en entredicho las creencias ortodoxas sobre el efecto necesariamente nocivo de dichas subidas, siempre que no sean excesivas y se permita la existencia de salarios mínimos más reducidos para trabajadores muy jóvenes con escasa cualificación o en proceso de formación (lo que podría, por que no, aplicarse al caso español). La estrategia de analizar la evolución del empleo en determinados sectores (comida rápida) en los que trabajan muchos perceptores de dicha renta mínima mediante la comparación de  lo ocurrido en regiones de EE.UU donde se produjeron subidas y lo acontecido en otra zonas contiguas, con estructura productiva similar, en las que dichas subidas no tuvieron lugar, constituyó  en su momento una estrategia (de diferencias en diferencias) novedosa y extremadamente interesante al objeto de identificar efectos causales en contextos cuasi-experimentales (aquí) y que ha sido profusamente usada en la literatura posterior.
Al igual que Richard Blundell, David Card ha recibido multitud de galardones, entre los que destacan las medallas John Bates Clark al mejor economista en EE.UU menor de 40 años y la medalla Frisch de la Econometric Society en 2008.
Para finalizar, conviene hacer notar que, pese a que las investigaciones de ambos premiados tienen fuertes implicaciones políticas, sus contribuciones metodológicas trascienden a cualquier posición ideológica. Su actitud siempre ha sido la de contribuir a la profesión aportando piezas fundamentales a la “caja de herramientas” de aquellos científicos sociales que pretenden mejorar el bienestar social mediante evaluaciones bien fundamentadas, conducentes a obtener evidencia sólida pero siempre abierta a críticas y mejoras posteriores.
En resumen, la trayectoria investigadora de Richard Blundell y David Card y su actitud siempre generosa y constructiva respecto a alumnos y colegas, que cualquiera que haya tenido el placer de conocerlos puede constatar, supone una guía básica para todos aquellos que modestamente intentan aportar ideas para mejorar el nivel de bienestar en nuestra sociedad a través del diseño de políticas e instituciones eficientes, justas y evaluables, con independencia de las siempre respetables diferencias ideológicas que aparecen en un contexto democrático.