10 septiembre 2012

La importancia de la distribución, Urrutia


Hacia un nuevo relato. XVI : la importancia de la distribución


En el último post relativo a este cambio de relato que aquí se está proponiendo, comentaba el interés que, para sacar a la macroeconomía de su aparente impass, puede tener la introducción de la distribución personal de la renta en el marco conceptual central de la economía donde nunca ha estado. Escribía allí de un librito que adquirí en Hamburgo y que en su primera parte hacía referencia a algunos de los temas distributivos que pienso deben ser tenidos en cuenta.
No vendría mal comenzar por algunos datos. La relación entre el salario del más alto ejecutivo y el salario medio de una empresa era, como media, en 1980 de 42 veces. Esta ratio evolucionó hasta 343 veces en el 2010 tal como escribe Trias Sagnier en La Vanguardia del lunes 13 de agosto a fin de apoyar su tesis de que nos llega el activismo accionarial a caballo del Dodd Frank Act. Por otro lado el propio Acemoglou, junto con Robinson, cuyas ideas en ese Handbook presentaré brevísimamente un poco más abajo, nos ofrece unos datos apabullantes relativos al número de milmillonarios en los USA a lo largo del tiempo. En 1900 habían 22 billionarios con una renta conjunta que correspondía al 0.00008% de la reanta nacional total. Estas cifras se mueven sinificativamnete de la siguiente manera. En 1907 eran 16 y con un porcentaje de la renta del 0.00002. En 1982 habían 22 billionarios pero el porcentaje de renta que les pertenece permanece estable. Pero en 1992 el 0.0001% de la renta estaba en manos de 132 milmillonarios y,en 2010, el número de milmillonarios era de 403 según parece reportar Forbes. Si nos fijamos ahora en el 1% más rico de la población su porcentaje en la renta total pasa del 9% en 1970 al 23.5% en el 2007. Y respecto al 0.1 más rico esos mismos porcentajes pasan en esos 37 años del 3% al 12 % de forma que no es de extrañar que ya forme parte del lenguaje convencionl el referirse al 99% que somos nosotros y a «ellos» como alguien aparte. Estos datos contrastan con la ley de Pareto que corresponde a una ley potencial y que daría el 80% de la renta al 20 % de la población. Con estas cifras parece lógico que se vaya extendiendo la opinión de que la desigualdad algo habrá tenido que ver con la crisis o con la polític económica seguida para salir de ella. Pero todavía no sabemos exactamente cómo esta posible influencia ha funcionado o podría haber funcionado.
A continuación me hago eco de algunas ideas interesantes al respecto que aparecen en algunos artículos del Handbook de Janet Byrne.
Krugman y Wells autores de un popular libro de introducción a la Economía en dos volúmenes, micro y macro, introducen dos ideas interesantes en un ensayito muy corto. La primera es que la creciente desigualdad en los USA presumiblemente colaboró a la generación de la crisis mediante una desplazamiento de la distribución hacia las rentas provenientes del sector financiero y en contra de las que provienen del industrial reflejado todo ello en los correspondientes salarios. Los bancarios se escoraron hacia la derecha y fomentaron la desregulación que permitió la creación de productos exóticos cuya difusión y acumulación llevaron la economía a una situación de fragilidad. La segunda idea es que esta creciente desigualdad es responsable de la mala gestión de la crisis a través de la polarización político-económica que desoyó las ideas de Hyman Minsky (esto lo digo yo), no puso freno a las burbujas (no solo la inmobiliaria), hizo que se olvidaran ideas básicas y se jugara bien con ideas improvisadas, como las de la confianza u otras similarmente simples, o bien con los modelos macroeconómicos basados en el modelo de equilibrio general dinámico y estocástico que, muy a mi pesar, tengo que decir que no sabe cómo integrar la parte monetaria y financiera del sistema económico a pesar de que el Chapter 13 del famoso libro de Patinkin y toda la obra deLeijonhufvud debió haber alertado de que estas piezas eran fundamentales.
Rajan por su parte en un ensayo brevísimo saca las consecuencias de estos errores debidos a la desigualdad creciente volviendo a mencionar la polarización política y expliacando cómo la intención de calmar los ánimos de los desheredados llevó a hacerles «comer crédito» a falta de otra cosa. La parte original de su ensayito es el énfasis sobre el hecho de que la desigualdad creciente también ha generado una falta de adecuación entre las vacantes que el sistema generará y las habilidades que proporciona un sistema educativo ya obsoleto. A medio plazo salir de la crisis exige por lo tanto una puesta al día del sistema educativo en todos sus niveles.
Acemoglou y Robinson (autores de un libro de éxito sobre los estados fallidos por problemas institucionales) después de pasar revista a la historia de los cambios institucionales en los USA, distinguiendo las ideas conservadoras que tendían hacia la creación de instituciones «extractivas» de las progresivas o liberales de las que surgían instituciones «inclusivas» mucho más adecuadas para la creación de riqueza, nos avisan de que las cosas no cambian solas y de que solo el activismo puede cambiar la situación a la que nos ha conducido la falta de atención a la desigualdad, una llamada que no creo vaya a ser desatendida en los próximos años para apoyar ese nuevo relato que aquí se persigue.
Continuaré escribiendo sobre esta materia a medida que continúo con la lectura del Handbook de la Byrne o si se me ocurre algo más allá del sencillo uso del sistema fiscal o del citado activismo accionarial. De momento termino diciendo que estas ideas sencillas me han abierto los ojos. Hasta ahora pensaba, tal como he escrito muchas veces, que las TIC y la cada vez mayor importancia que tienen éstas en el valor de la producción haría que, además de poder ignorar al 1% o al 0.1% de los milmillonarios, cabría la posibilidad de que cada uno de nosotros pudiera ser milmillonario durante 15 minutos gloriosos. Ya no estoy tan seguro pues las ideas expuestas me obligan a reconocer que el inmovilismo que los superricos pueden forzar por razones de economía política y de captura del Estado pueden ser suficientes para frenar todo activismo. Tenemos dos piedras de toque. La postura alemana en la crisis del euro quizá y solo quizá pudiera ser vista bajo esta luz. Y, después de la elección de Paul Ryan como compañero de ticket electoral de Rommney, las elecciones presidenciales americanas del próximo noviembre van a ser un verdadero test de lo que aquí se ha insinuado.