18 febrero 2015

Medidas para favorecer la contratación indefinida

Medidas para favorecer la contratación indefinida Unidad de España: Miguel Cardoso, Rafael Doménech, Juan Ramón García y Camilo A. Ulloa Fundación Sagardoy: Jesús Rafael Mercader e Íñigo Sagardoy Las reformas aprobadas desde comienzos del 2012 han tratado de corregir muchas de las deficiencias endémicas del mercado de trabajo español. Pero la situación actual todavía requiere de medidas adicionales. Para favorecer la contratación estable y proteger a los colectivos con mayores dificultades de inserción laboral, en este documento se propone conjugar una simplificación efectiva del menú de contratos con un cambio sustancial del sistema indemnizatorio, de manera que el contrato indefinido sea la opción preferida por empresas y trabajadores. Al respecto, se sugiere un sistema mixto en el que una parte de la indemnización por finalización del contrato dependería de la antigüedad del trabajador en la empresa y la otra, de una cuenta de ahorro individual similar al modelo austriaco. Esta propuesta atenuaría la incertidumbre que obstaculiza la contratación indefinida, propiciaría la inversión en capital humano específico, aumentaría la productividad, incentivaría la movilidad laboral y geográfica, beneficiaría la reasignación sectorial del empleo, y ayudaría a modernizar la negociación colectiva. Finalmente, la creación del fondo de capitalización facilitaría la planificación financiera de las empresas, aumentaría el ahorro de los trabajadores y el nivel de renta de los futuros pensionistas. 1. La reforma laboral de 2012: un avance sustantivo pero no suficiente La reforma del mercado de trabajo aprobada en el año 2012 supuso un avance significativo sobre la normativa previa en relación con la flexibilidad interna de las empresas, la modernización del sistema de negociación colectiva (descentralización y limitación de la ultractividad indefinida), la racionalización de los costes de extinción del contrato de trabajo, la clarificación de las causas de despido procedente, la potenciación de la formación y el aprendizaje y la dinamización de la intermediación laboral1. Desde la entrada en vigor de la reforma laboral, el Gobierno ha adoptado medidas suplementarias encaminadas a intensificar la búsqueda de trabajo por parte de los desempleados que perciben prestaciones2, a mitigar la dualidad y fomentar la utilización del contrato a tiempo parcial3, a bonificar transitoriamente la contratación indefinida4, a aumentar la eficiencia de las políticas activas de empleo5 o a impulsar la empleabilidad de los jóvenes6. Si bien estos cambios eran necesarios y han contribuido a reparar las deficiencias del mercado de trabajo, los elevados niveles de desempleo y temporalidad demandan nuevas medidas para que la regulación laboral siga mejorando. España combina una indemnización por despido de trabajadores indefinidos elevada respecto a otras economías desarrolladas y una legislación sobre contratación temporal flexible (en relación con los indefinidos) y poco efectiva, lo que segmenta a los trabajadores en dos grupos según su mayor o menor protección, y que da lugar a lo que se puede denominar como flexirrigidez del mercado de trabajo español.7 Esta dualidad tiene efectos negativos sobre la desigualdad8. La temporalidad incide más en los colectivos más vulnerables y con mayores dificultades de inserción laboral (jóvenes y poco cualificados, tal y como muestra el Gráfico 1), lo que causa importantes problemas de equidad. Además, los trabajadores temporales tienen una probabilidad mucho mayor de perder su empleo que los indefinidos, lo que exacerba la volatilidad del componente cíclico del desempleo. https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2014/11/Observatorio-reforma_sistema_indemnizatorio_e1.pdf