La efectividad de las medidas de confinamiento en Europa.Juan Prieto-Rodríguez- Rafael Salas VS Orea, L. e I. C. Álvarez






1.La efectividad de las medidas de confinamiento en Europa

admin
Juan Prieto-Rodríguez, Universidad de Oviedo
Rafael Salas, Universidad Complutense de Madrid e ICAE
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En un reciente trabajo de Orea y Álvarez (2020), se evalúa el número de personas que no se han infectado y las vidas que se han salvado estableciendo el confinamiento obligatorio en España el pasado 14 de marzo. Estos autores calculan también qué hubiera pasado si las medidas del confinamiento en España se hubieran adelantado una semana. Los resultados de ese trabajo están en línea con la hipótesis mantenida en esta entrada, donde mostramos que el confinamiento en España ha sido uno de los más eficaces en Europa a la hora de atenuar la velocidad de expansión del CVID-19. Una razón de este éxito puede ser que, una vez declarado, el confinamiento español ha sido uno de los más estrictos en Europa. Esto ha permitido pasar de manera relativamente rápida de un crecimiento de la pandemia muy alto (de los más altos del mundo a mediados de marzo), a tasas de cambio que permiten afirmar que la epidemia empieza a estar controlada. En cualquier caso, el total de casos y de fallecidos siguen siendo muy altos, fundamentalmente por dudas a la hora de atajar la pandemia en las primeras etapas de la misma.[1]
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Para evaluar el efecto comparado de los confinamientos en siete países europeos (España, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica y Holanda), hemos utilizado los datos de los enfermos registrados de coronavirus en estos países desde el arranque de la epidemia en cada uno de ellos (definido como el momento en que se alcanzaron los 50 casos) y el 15 de abril de 2020. Los datos utilizados fueron los datos oficiales de enfermos obtenidos en la página web de la Organización Mundial de la Salud.
Siguiendo a Orea y Álvarez (2020) el crecimiento del número acumulado de casos de coronavirus se ha modelizado utilizando la siguiente expresión:
donde rit representa la tasa de crecimiento de la infección. Si r es mayor que cero, los casos totales seguirán creciendo; mientras que si r se hace cero el número de casos no crecerá, manteniéndose constante. Para conocer la evolución temporal de la infección se modeliza la tasa de cambio de r mediante la siguiente ecuación:
donde i es un efecto fijo de país, fi es una función que captura la dinámica temporal de la epidemia y que puede diferir entre países, siendo Kit los días desde que la epidemia alcanzó los 50 casos en el país i-ésimo, y, por último, BD_days recoge los días desde que el confinamiento en el país i entró en vigor. Si el confinamiento es eficaz, es de esperar que a medida que pasen los días tenga un efecto negativo sobre la tasa de cambio de la tasa decrecimiento de la epidemia.
Los parámetros estimados para los días de confinamiento de los distintos países se presentan en la Tabla 1. Puede verse que el confinamiento ha sido especialmente efectivo en España, seguido de Italia, Alemania y Bélgica. Según este modelo, cada día adicional de confinamiento reduce en España un 12 por ciento la tasa de crecimiento de los casos registrados.
Tabla 1: Efecto del confinamiento en los distintos países

Como señal de la capacidad de este modelo para capturar los cambios a lo largo del tiempo de r, puede verse que el R2 es elevado. Sin embargo, la fuerte carga inercial del modelo hace que las predicciones, tanto sobre r como el total de enfermos del coronavirus, se vayan distanciando de los datos observados a medida que pasa el tiempo, tal y como puede verse en la Figura 1.
Figura 1. Casos totales estimados frente a casos totales observados
Este gráfico sería un indicativo de la buena capacidad descriptiva de este tipo de modelos pero, también, de lo arriesgado que puede ser utilizarlos para hacer proyecciones pues su idoneidad para hacer predicciones más allá del periodo muestral puede no ser muy alta, incluso con R2 por encima de 0.8.
En cualquier caso, aprovechando esa capacidad descriptiva, puede defenderse la idea de que el confinamiento en España ha sido eficaz y ha permitido converger, en relativamente poco tiempo, a tasas de crecimiento del nivel de infectados similares a las de Italia. De hecho, los efectos de la política de confinamiento, que se producen de una forma gradual y con distinta intensidad en los distintos países, sobre el tiempo de duplicación del número de casos pueden verse en la Figura 2.[2] La mayor parte de estos países implantan las medidas en la primera parte del gráfico (antes del 25 de marzo) cuando todos los países se encuentran en una fase poco avanzada de la epidemia. El caso de España es llamativo por la forma tan rápida que converge a la senda de Italia. Esta misma trayectoria de convergencia rápida puede observarse en las gráficas de tasas de crecimiento del número de casos en una entrada anterior en este blog.
Figura 2. Evolución del tiempo de duplicación de casos para distintos países







Nota: el gráfico está realizando mediante el cálculo de tasas de duplicación basado en el periodo de tres días
Se podría pensar que la tendencia general al alza que muestra la Figura 2 depende del número de tests realizados. En la Figura 3, se muestran los cambios en los tiempos de duplicación usando el número de fallecidos, en vez del número de casos. Aun siendo conscientes de que esta variable va con un poco de retraso y que también puede haber problemas de contabilización y registro, puede dotar de más robustez a nuestros argumentos.-
Figura 3. Evolución del tiempo de duplicación de fallecidos para distintos países
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Este gráfico muestra una trayectoria análoga a la anterior para la epidemia en España, mostrando una cierta robustez de la hipótesis mantenida en este post sobre la gran efectividad relativa de la política de confinamiento llevada a cabo en España en relación con estos otros países europeos.
Hay datos objetivos para pensar que la política de confinamiento en España ha sido más intensa que en otros países y esto ha sido reconocido en numerosos ámbitos. Tanto el tipo de actividades que se restringieron el 14 de marzo (no se permitió salir hacer deporte desde el principio) así como la prohibición de los trabajos no esenciales desde el 30 de marzo al 13 de abril y el nivel de las sanciones son en España muy superiores al resto de los países europeos analizados. Otro indicador es la reducción de la movilidad a través del análisis de movilidad realizado por Google. En el periodo que va del 29 de febrero al 11 de abril, la reducción en España de la movilidad por motivos de transporte y laboral fue de -84% y -63%, respectivamente. Para Italia y Francia, estas caídas fueron algo menores (-78% y -62% para Italia y -79% y -55% para Francia), mientras que otros países vieron reducida su movilidad en una cuantía menor: Bélgica con caídas del -60% y -47%, respectivamente, Reino Unido del -70% y del -57%; para Alemania de -60% y -47% y para Holanda de -51% y -24%.
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Evidentemente, más allá de que las restricciones y las medidas coercitivas para que estas restricciones se cumplieran hayan sido mayores en España que en otros países, la sociedad española ha asumido el confinamiento y ha conseguido elevar el tiempo de duplicación de la epidemia por encima de los 20 días más rápido que la mayoría de los países de nuestro entorno. Esperemos que, en las próximas semanas, las medidas encaminadas a relajar el confinamiento se tomen con la suficiente inteligencia para que la epidemia no vuelva a crecer de manera exponencial.

[1] Se suele mencionar el mitin de VOX y la manifestación del 8 de marzo (por cierto, apoyada por la mayoría de los partidos con representación parlamentaria) como ejemplos de estos errores. Además, la irresponsabilidad de aquéllos que dejaron Madrid extendió la epidemia a otros lugares en un claro ejemplo sobre como las externalidades separan las decisiones óptimas privadas del óptimo social. Entre los que abandonaron la capital, muchos estudiantes universitarios se vieron forzados por el cierre irresponsable de sus residencias universitarias.
[2] El tiempo de duplicación, como su nombre indica, es el número de días que tarda en duplicarse el número de infectados y, puede verse que tiene una relación inversa con la tasa de crecimiento del número de casos. A mayor tiempo de duplicación, menor virulencia de la epidemia.
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Parejo dice:
Interesante, pero hasta cierto punto obvio. Es decir, las medidas de confinamiento tienen un efecto reductor sí o sí, no hace falta construir un modelo econométrico para esto. Y, si en el caso de España han sido más estrictas que en otros países, es lógico. Sin embargo me parece interesante la cuantificación de la diferencia, aunque me pregunto (sin tener mucha idea de econometría), cómo afecta a sus resultados el hecho de que elijan para K un valor de 50, o la circunstancia de que las cifras tanto de infectados como de fallecidos, estén muy cuestionadas.
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Revisando la literatura sobre epidemias es bastante normal utilizar un punto de partida en términos de un cierto número de enfermos. Si se mide desde el registro del primer paciente tendremos varias observaciones en los que la tasa de cambio del total de enfermos será cero (los días hasta que se registre el segundo caso) y al tomar logaritmos esta observación se perderá. Dado lo corta que es la serie esto puede sesgar los resultados. En cualquier caso, usando el primer enfermo como punto de partida, la tasa de reducción en la velocidad de expansión de la epidemia estimada para España también resulto estadísticamente significativa.
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Por otro lado, si los problemas de los datos son constantes por país a lo largo del tiempo, estos problemas vendrán recogido por los efectos fijos de las regresiones y las estimaciones de los efectos del confinamiento serán insesgados.
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RamonM dice:
17/04/2020 a las 15:42
Para los que estamos avisando de los riesgos sanitarios, economicos, financieros y sociales de una pandemia desde febrero nos resulta mas revelador y esta mas relacionado con la gravedad por el retraso en tomar las medidas drasticas mas un mes tarde el informe adjuntado en otra entrada de Fedea (los primerios dias de marzo se permitian eventos, el dia 17 no eran medidas drasticas, se permitia el 50 % del transporte, no se hacian test, ni se recomendaba mascarillas,las drasticas fueron del dia 28 al 13, cuando bajaron las cifras) Si las actuaciones del 28 se hubiesen tomado el dia 12, no hubiesemos visto el colapso sanitario, ni tantas muertes de sanitarios, al menos se hubiesen reducido la mitad. El tema de las residencias y sus reponsables tambien merece un estudio. Ahora abrir es un riesgo,por no es tener en cuenta asintomaticos vs falsos negativos, o la posible reeinfeccion, o la falta de test para saber quien puede ir a o no q trabajar, o las incognitas del tiempo que permance el virus el aire, o si son suficientes 1 metro o se necesitan 3 m de distancia social Este es el informe que me refiero: Luis Orea(University of Oviedo)Inmaculada C. Álvarez(University of Oviedoand Universidad Autónoma deMadrid)http://documentos.fedea.net/pubs/dt/2020/dt2020-03.pdf
  • Hola,
    Gracias por la entrada, q hago extensivas a todos aquellos q contribuís informando en estos días.
    Me surge una duda al ver los gráficos, sobretodo los de tiempo de duplicación de fallecidos.
    No todos los países comenzaron su contagio y medidas de control en el mismo día, verdad? Lo digo porque el origen del gráfico (para todos 11 marzo) lo supone. Las dinámicas son distintas. De hecho, para muchos países parece q si retardásemos sus curvas x días, coincidirían con la de España. ¿No deberíamos poner el origen en un número inicial de fallecidos? ( Además de que duplicar 8 fallecimientos no es comparable a duplicar 8000.)
    Por otro lado en el modelo estimado y usado para predicción, se toman “50 casos conocidos” como “control” o inicio de la dinámica; pero a su vez estos 50 casos en cada país pueden corresponder a fases muy distintas de la progresión de la epidemia; por ejemplo, dependiendo de cómo de temprana o extensiva ha sido la detección de casos en cada país.
    Saludos, y gracias de nuevo por vuestra contribución.
  • La nota a pie 1 muestra a las claras la intención de esta entrada, que sigue sin aclarar por qué España tiene la mayor tasa de mortalidad por coronavirus por millón de habitantes de todo el mundo.
    Poner al mismo nivel las decisiones del gobierno, que cuenta con infinita más información y capacidad de acción, con la de otros agentes sociales, sean estos parlamentarios, grupos políticos o equipos de fútbol, me parece deplorable.
    No es más que un nuevo intento de diluir responsabilidades. No creo que sea necesario ser destructivo en las críticas, pero un mínimo de espíritu crítico estaría bien. La rendición de cuentas se tiene que exigir a quien ostenta las responsabilidades de gobierno en cada momento, sea quien sea.
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  • Muchas gracias Ramón,
    Es evidente que hubiera sido mejor comenzar el confinamiento antes. Pero esto es así también para todos los países analizados. Lo que aquí estudiamos es el efecto relativo del confinamiento español, comparándolo con el de otros países europeos, y vemos que ha sido el confinamiento que ha tenido un mayor efecto sobre la trayectoria de la epidemia.
    Saludos
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    • Ramon M dice:
      Tu comentario está pendiente de moderación. Esto es una vista previa, tu comentario estará visible cuando se apruebe.
      Estoy de acuerdo Rafael, desde que se tomaron las medidas drásticas el dia 28 de Marzo, no tengo nada que decir, no estoy de tan de acuerdo en que todos realicen informes a toro pasado, si puedes revisar la hemeroteca hay muchos estadísticos que el dia 28 de Febrero nos indicaban 40.000 infectados, cifra de colapso, para el periodo entre el 5 de Marzo a 12 de Marzo,como también hay algún estadístico de una universidad , prefiero ni mencionarla, que nos decía que no tendríamos ni una decena de casos.
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  • Muchas gracias Pilar,
    En efecto los países llevan varias fases del ciclo diferentes. Las medidas de control se aplican en distintos días. Todo esto se tiene en cuenta en las regresiones. En las regresiones el punto de partida se controla por el día con 50 casos. Esto es habitual en epidemias, los días a partir de esa fecha. No es perfecto, pero es mejor que poner la misma fecha, el 11 de marzo por ejemplo como comentas en los gráficos.
    En cuanto a los gráficos, se trata de ilustraciones globales y lo que se ve es que en la primera fase España y muchos países están en las mismas tasas, y en un momento dado cuando todos los países han tomado las medidas de confinamiento, España se separa de ellos. Es verdad que está en una fase más avanzada, pero es evidente que converge a otro país que está en una etapa aún más avanzada como es Italia y los otros se quedan más estancados.
    Saludos
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  • Enrique:
    En nuestra nota no queríamos diluir responsabilidades, lo poníamos como un error evidente del gobierno, pero de paso también de otros, quizás con menos responsabilidad.
    Más allá de que los datos de muchos países, incluido España, sean cuestionables, es cierto que España tiene uno de los ratios de mortalidad más altos del mundo, pero no el más alto. Lamentablemente, creo que otros países se nos van a acercar e, incluso, nos van a adelantar porque están en fases de crecimiento más rápido de la epidemia.
    Por otro lado, creo, como usted, que se deben exigir responsabilidades a todos, empezando por el gobierno central que actuó tarde, pero es muy fácil verlo a toro pasado cuando una gran parte del país hace un mes estaba preocupada por la crisis económica que supondría el confinamiento. Basta ver el ejemplo de Boris Johnson para comprender lo difícil que es tomar una decisión sobre el confinamiento de la población, sobre todo si se tiene el convencimiento de que tarde o temprano la mayor parte de la población se infectará con el COVID-19.
    Por lo demás, estamos de acuerdo en que la rendición de cuentas al que ostenta la responsabilidad política es necesaria e imprescindible. También estamos de acuerdo en que no hay que ser destructivo en las críticas pero también creemos en comentar lo que se ha hecho bien, aunque no guste, especialmente cuando gran parte de la responsabilidad del éxito se al buen comportamiento de la ciudadanía. Eso también es espíritu crítico.
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  • Analizar que tal lo hemos hecho los españoles con respecto a otros paises a pesar de un confinamiento tan severo está bien, aunque personalmente lo veo un detalle circunstancial de todo este gran problema. Por ejemplo, ¿es necesario matar moscas a cañonazos? Es decir, ¿no habría una solución menos dramática para la economía y las personas si se pudiera saber quien está o no contagiado en poco tiempo y poder tomar medidas con los contagiados en lugar de hacerlo sobre toda la población? ¿No confiar en la población hasta el punto de no permitirle hacer deporte o sacar al niño hasta que punto influye? Y si influye, ¿cómo de bien lo hubieramos hecho tomando medidas antes cuando esto ya era un gran problema? No sé, analizar un detalle tan particular no da una perspectiva clara de la situación y las posibles mejoras que se pudieron hacer antes y ahora para no ser el país con mayor mortalidad por coronavirus por millón de habitantes. Esto necesita una explicación científica seria.
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  • RamonM dice:
    Tu comentario está pendiente de moderación. Esto es una vista previa, tu comentario estará visible cuando se apruebe.
    No es mi intención hacer una critica, a ningun estudio.
    ** Me intereso conocer los casos de Grecia, Portugal,Dinamarca. 
    Ahora creo que el tema que nos interesa a todos es que en las próximas crisis (posibilidad rebrote en noviembre,si no hay vacuna), se realicen las acciones con mas premura .Mi consulta es la siguiente, ¿Es necesario que España tenga un organismo de prospectiva como Finlandia? :La red de almacenes esta abastecida con todo tipo de pertrechos sanitarios, instrumental quirúrgico, mascarillas, epis, respiradores etc en cantidades industriales, es la consecuencia de sus estudios de prospectiva. La profesora e investigadora Sirkka Heinonen, académica de la Universidad de Turkú, nos muestra un pais que anticipa el futuro con el Sistema Nacional de Prospectiva , las instituciones que gobiernan incluyen de manera permanente y periódica la planificación prospectiva, a través de una institucionalidad prospectiva diseñada especialmente con el propósito de estar siempre mirando hacia adelante.
    Entre el Gobierno y el Parlamento hay una diálogo prospectivo con informes que se generan en cada periodo presidencial. El informe de Prospectiva del Gobierno (al cual responde el Parlamento con su propio reporte) se lanza antes de las elecciones para que los ciudadanos pueda decidir con visión de futuro, y la institucionalidad prospectiva permea el país desde municipios, regiones y a nivel nacional. http://prospectivayestrategia.cl/Finlandia-país-prospectivo.pdf gracias
Anexo Caso Finlandia
Sanna Marin. Con 34 años, se convirtió en diciembre del año pasado en la jefa de Estado más joven del mundo cuando fue elegida primera ministra de Finlandia. Marin, al frente de un país que registra hasta hoy 3.064 casos y 59 muertes, encarna a la líder 'millennial' que sabe cómo manejar la información en redes sociales. Uno de sus aciertos ha sido encargar a personas con influencia en las redes sociales la difusión de información veraz sobre el coronavirus, contrastada y basada en cifras y estudios.
  • https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-04-14/coronavirus-paises-buena-gestion-mujeres_2547683/

2.¿Ha sido efectivo el confinamiento para contener el Covid-19?

by admin on 15 abril, 2020

Fedea publica hoy un trabajo de Luis Orea (U. de Oviedo) e Inmaculada Álvarez (UAM) en el que se analiza la efectividad de las medidas de confinamiento adoptadas con la declaración del estado de alarma para reducir los contagios por Covid-19 en España.
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Los autores estiman un modelo econométrico de la evolución del número acumulado de contagios por coronavirus utilizando datos diarios a nivel provincial desde el inicio de la epidemia hasta el 4 de abril. El modelo supone básicamente que la tasa de crecimiento de los contagios en cada provincia (tcc) es una función flexible (un polinomio de tercer grado) del tiempo transcurrido desde el inicio de la epidemia en la propia provincia, del valor medio de la misma variable en las provincias limítrofes y de tres indicadores del tiempo transcurrido desde el confinamiento que se interaccionan con algunas de las variables anteriores. Los resultados de la estimación confirman el esperado patrón en forma de S para el perfil temporal de la tasa de crecimiento del stock de contagiados y el efecto negativo del confinamiento sobre esta variable una vez transcurridas dos semanas desde su inicio. También se encuentra que el tiempo desde el inicio de la epidemia en las provincias vecinas (que está muy correlacionado con sus tasas acumuladas de contagio) tiene un efecto positivo muy significativo sobre tcc antes del confinamiento pero no después. Estos resultados apuntan a que el confinamiento de la población ha ayudado a reducir el ritmo de contagios, tanto internamente como mitigando la difusión del virus entre provincias.
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Utilizando el modelo estimado, en el trabajo se simula la evolución de los contagios que se habría producido en cada territorio si no se hubiera decretado el confinamiento de la población o si esta medida se hubiera adoptado una semana antes. Según estas simulaciones, en ausencia de estado de alarma el número de casos confirmados en la España peninsular hubiera aumentado de 126 a 617 mil a fecha de 4 de abril de 2020. Con dicha medida, por tanto, se han evitado alrededor de 491 mil infecciones confirmadas, lo que representa una reducción media del 79.5% en el número de contagios. Las simulaciones ponen también de manifiesto que el número de infectados se habría podido reducir muy significativamente adelantando en una semana el confinamiento. El número de casos registrados el 4 de  abril habría sido de 47 mil, algo más de un tercio de los efectivamente registrados en esa fecha. Tal disminución hubiera evitado probablemente el colapso de muchos hospitales en nuestro país.
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Documento completo

  • https://www.fedea.net/ha-sido-efectivo-el-confinamiento-para-contener-el-covid-19/
*Actuando una semana antes, en la semana clave del 5 al 12 se hubiese evitado el colapso sanitario 
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How effective has been the Spanish lockdown to battle COVID-19? A spatial analysis ofthe coronavirus propagation across provinces 
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Luis Orea(University of Oviedo)Inmaculada C. Álvarez(University of Oviedoand Universidad Autónoma deMadrid)
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España reportó los primeros casos de contagio en febrero, importados principalmente de Italia. Rápidamente, la infección continuó propagándose haciaotras provincias españolas, lo que motivó la adopción de distintas medidas de distanciamiento, que culminaron conla declaración del estado de alarma del 14 de marzode 2020. 
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El objetivo de este trabajo es analizar la efectividad de las medidas adoptadas para frenar la expansión de la epidemiao si, por el contrario, éstas debieron adelantarse en el tiempo, pese a afectar gravemente a la economía. El modelo espacial propuesto permite además conocer en qué medida la epidemia de COVID-19 de una provincia depende de la evolución de las epidemias de otras provincias.
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Esta simulación ponen también de manifiesto que se hubiera podido ahorrar un numero aun mayor de contagios y, por consiguiente de fallecimientos, si las medidas de control asociadas a la declaración de alarma se hubiesen puesto en marcha con sólo una semana de antelación. El número de casos confirmados hubiera pasado a 47 mil, hubiese sido menos de la mitad los confirmados a fecha de 4 de abril.
Esta disminución hubiera evitado probablemente el colapso de muchos hospitales en nuestro país
  
  • http://documentos.fedea.net/pubs/dt/2020/dt2020-03.pdf 

Estos son los casos positivos y los fallecidos a causa del coronavirus de los países según la Universidad John Hopkins.

- Nueva Zelanda: 1.366 casos y 9 fallecidos.
- Taiwán: 393 y 6 muertes.
- Alemania: 130.072 y 3.194 fallecidos.
- Islandia: 1.711 y ocho fallecidos.
- Finlandia: 3.064 casos y 59 muertes.
- Noruega: 6.605 y 134 muertes.
- España : 188.012 y 19.613 muertes
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Todos los avisos en facebook desde el dia 28 de Febrero NO SIRVIERON DE NADA

*Todo evento entre el 5 y 12 de Marzo,se debieron de anular además del 8 M (Vox, acto de Puigdemont en Perpigñan, futbol, teatro, cines,conciertos)
.Como se hizo 20 días antes anulando todos los eventos de Suiza de más de 1000 personas.
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*Además de cerrar el 80 % del transporte como se hizo el dia 28, y no el 50 % en el día 17 de Marzo
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*Además de NO cerrar los 3 focos que habían la primera semana de Marzo, en Madrid  tenían un 50 % de los casos, paso el mismo caso de Italia días antes, que no cerro bien el Norte y se traspaso el virus al Sur.
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*Ni comprar los Tests ni mascarillas ni respiradores, como hicieron otros países en Enero y Febrero 
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Otros articulos

  • https://en.wikipedia.org/wiki/Template:2019%E2%80%9320_coronavirus_pandemic_data
  • https://www.rtve.es/noticias/20200418/mapa-del-coronavirus-espana/2004681.shtml
  • https://www.youtube.com/watch?v=-jjonllGGtk&feature=share&fbclid=IwAR1Zs45CLhQwHSS05razvZWfpZjxXxAvIfwbl9-n49_oqOILWKiE0j9KeXY&ab_channel=AlbertoSanagust%C3%ADn
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Inmunidad_de_grupo
  • https://www.semfyc.es/la-semfyc-cuantifica-en-cerca-de-un-millon-los-afectados-por-cuadro-clinico-covid-19-en-espana-con-mas-de-900-000-leves-y-sin-test-atendidos-en-atencion-primaria/

Duration of Antibody Responses after Severe Acute Respiratory Syndrome

Among 176 patients who had had severe acute respiratory syndrome (SARS), SARS-specific antibodies were maintained for an average of 2 years, and significant reduction of immunoglobulin G–positive percentage and titers occurred in the third year. Thus, SARS patients might be susceptible to reinfection >3 years after initial exposure.

  • https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2851497/
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Confinamiento
  • https://www.youtube.com/watch?v=-jjonllGGtk&feature=share&fbclid=IwAR1Zs45CLhQwHSS05razvZWfpZjxXxAvIfwbl9-n49_oqOILWKiE0j9KeXY&ab_channel=AlbertoSanagust%C3%ADn

Informe actualizado del doctor Josep María Miró, del Hospital Clinic de Barcelona, vídeo completo y exhaustivo informe sobre el origen del Covid-19, sobre su estado actual y una hipótesis de futuro.

Actualizacion ponencia

COVID-19. Un modelo que simula la evolución de la epidemia y sus consecuencias en España

  • https://nadaesgratis.es/admin/covid-19-un-modelo-que-simula-la-evolucion-de-la-epidemia-y-sus-consecuencias-en-espana

Programas pandémicos de emergencia M.Conthe

Programas pandémicos de emergencia


En "The Cash Nexus" (2002) el historiador británico Nial Fergusson destacó que el auge de muchos Estados europeos -como Gran Bretaña, a partir del siglo XVII- se apoyó en un "cuadrado del poder" (square of power) con cuatro vértices:
1. Una burocracia eficiente y no corrupta que recaudaba impuestos;
2. Un Parlamento que los autorizaba y controlaba;
3. Un Banco Central que emitía  una moneda estable y, cuando era necesario, respaldaba financieramente a la Corona; y
4. Un mercado de Deuda Pública que permitía al Tesoro financiar sus necesidades excepcionales derivadas de guerras o empresas extraordinarias.
El declive de Francia en el siglo XVIII e incluso la Revolución Francesa obedecieron, según Ferguson, a que su Monarquía carecía de esas instituciones y vivía en una penuria constante de fondos.
Espacio fiscal
Esa capacidad de un Estado para allegar financiación extraordinaria con la que afrontar circunstancias imprevistas se conoce en la actualidad como "espacio fiscal", concepto que el Fondo Monetario Internacional (FMI) acuñó con motivo de la crisis iniciada en 2008 y que define como el "margen que tiene un país para aumentar el gasto público o rebajar impuestos respecto a los planes previstos sin poner en peligro su acceso a los mercados financieros o la sostenibilidad de su deuda pública".
No existen reglas precisas para cuantificar el espacio fiscal, pero parece claro que el que en España y otros muchos países necesitamos para afrontar el déficit fiscal preciso para paliar los efectos del coronavirus y del confinamiento será mayor si el programa de medidas fiscales:
- Mitiga con eficacia la recesión, minimiza la pérdida de empleo y favorece la posterior recuperación del PIB.
- No eleva el coste de la deuda pública y, de esa forma, no dificulta la sostenibilidad a largo plazo de la deuda pública.
Ya es tarde para lamentarnos de que en España no aprovecháramos la recuperación económica que se inicio en 2014 para sanear las cuentas públicas y generar colchones (buffers) con los que afrontar adversidades como las que estamos viviendo. Ese error deberemos recordarlo en el futuro para no volver a cometerlo y tenerlo también presente ahora para comprender, con humildad, que países como Holanda, Alemania y otros vecinos del norte vean con recelo nuestras justificadas llamadas a una actuación solidaria europea contra la pandemia.
Por fortuna, el Banco Central Europeo (BCE) apreció de inmediato la necesidad de respaldar con compras de deuda pública el extraordinario esfuerzo fiscal preciso para afrontar el que llamé semanas atrás el "dilema de las dos curvas", esto es, que las inevitables medidas para frenar la curva de contagios y muertes no nos arrastren a una prolongada y devastadora crisis económica. El Consejo de Supervisión del BCE también adoptó con rapidez, como explicaba ayer en EXPANSION su presidente, Andrea Enria, las medidas de flexibilización que permitirán que en esta ocasión los bancos, en vez de agravar la contracción, puedan jugar una función anticíclica al facilitar a las empresas financiación barata.  
Bonos MEFO
Es bien sabido que el temor alemán a los déficits presupuestarios y a su financiación "monetaria" por el Banco Central es reflejo de las dos hiperinflaciones que Alemania sufrió en el siglo XX, tras las dos Guerras Mundiales.
Las circunstancias políticas en que se produjo han hecho, además, que se recuerde poco y mal un episodio histórico en el período de Entreguerras en que Alemania utilizó con éxito un ambicioso programa de inversión y gasto público para luchar contra el desempleo y las secuelas de la Gran Depresión.
Lo diseñó en los años 30 un banquero privado, antiguo director del Dresdner Bank, convertido en banquero central, Hjlmar Schacht, que gozaba de gran prestigio entre el gran empresariado alemán. Schacht ya había dirigido con éxito la reforma monetaria que en 1924 introdujo el Rentenmark y puso fin a la primera hiperinflación alemana. Nombrado poco después gobernador del Banco Central (Reichsbank), logró postergar el pago de las obligaciones de reparaciones impuestas a Alemania por los países vencedores, e incluso financiarlo con nuevos empréstitos internacionales. Su grave desacuerdo con las severas medidas de austeridad fiscal del canciller Brüning y su oposición al pago de las reparaciones le llevaron en 1930 a dimitir y le acercaron al partido nazi, al que nunca llegó a afiliarse. Tras apoyar el nombramiento de Hitler como canciller en enero de 1933, meses después volvió a ser nombrado presidente del Reichsbank y en 1934-1937 fue, además, Ministro de Economía.
Desde ahí, años antes de que Keynes publicara su Teoría General (1936), inspirándose en las ideas de un alto funcionario del Ministerio, Wilhelm Lautenbach, Schacht ideó un ambicioso proyecto de inversiones, financiadas mediante bonos emitidos por una sociedad teóricamente privada, la Metallurgische Forschungsgesellschaft (MEFO), creada por cuatro grandes empresas industriales a instancias del propio Schacht. Los "bonos MEFO" (Mefo-Wechsel) que emitía estaban garantizados por el Estado, rendían un 4% de interés y eran redescontables sin límite en el Banco Central, lo que hizo que se colocaran sin dificultad entre los inversores, gracias, entre otras cosas, a la confianza que inspiraba Schacht.
Una parte significativa se dedicó a financiar inversiones productivas e infraestructura, entre ellas autopistas, aunque, en contra del criterio de Schacht, otra parte, creciente, se dedicó al rearme. En paralelo, Schacht impuso un control draconiano ("Schachtiano", como diría Keynes) de divisas y del comercio exterior, lo que le produjo enfrentamientos con dirigentes nazis. Schacht logró una fuerte caída del desempleo, pero, alcanzado ese "milagro", Hitler le sustituyó en 1937 como Ministro de Economía por Hermann Göring y en 1939 le cesó también como presidente del Reichsbank.
[En Magie des Geldes (1966) (traducido al inglés como "The magic of money", ver pgs. 111-119)  el propio Schacht describió la emisión y vicisitudes de los bonos MEFO] .
Años más tarde, sospechoso de conspirar contra Hitler, en 1944 fue internado por la Gestapo en sucesivos campos de concentración, el último de los cuales, en el Tirol, fue liberado por los Aliados el mismo día en que Schacht iba a ser ejecutado. Juzgado en Nuremberg como colaborador del régimen nazi, un tribunal dividido terminó por aceptar la propuesta del juez británico y le absolvió.
Cabe apreciar paralelismos entre el programa de obras públicas del New Deal de Roosevelt -con quien Schacht se entrevistó varias veces- y el que, deliberadamente camuflado, impulsó Schacht. Pero la calificación de este como el "banquero del diablo", la brutalidad genocida del régimen nazi y la nueva hiperinflación que acompañó su derrota explican que la sociedad alemana no guarde del eficaz programa anticíclico que financiaron los "bonos MEFO" un recuerdo equiparable al que en Estados Unidos suscita todavía el New Deal.
[Una magnífica biografía de Schacht es "Le banquier du diable" del economista francés Jean-François Bouchard]
Programa Pandémico de Emergencia
En la actualidad, la envergadura de las medidas anticíclicas necesarias para paliar la contracción derivada del coronavirus justifica que la Unión Europea complemente la acción de sus Estados miembro.
Semanas atrás ya propuse que se active, con decisión, el "mecanismo anti-shock" previsto para catástrofes naturales en el artículo 122.2 del Tratado. Tampoco descartemos que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) pueda adaptarse, con la misma imaginación que acreditó Schacht, a las singularidades de la actual crisis y servir de vehículo de un ambicioso programa anticíclico.
El BCE ha acertado al bautizar como Pandemic Emergency Purchase Programme (PEPP) su programa extraordinario de compras de bonos. Con su rápida actuación ha demostrado, de nuevo, que es la institución más genuinamente europea y que, en defensa del euro, está dispuesta a ser ese decisivo tercer vértice del cuadrado de Ferguson.
Fueron los alemanes, con el Canciller Kohl a la cabeza, quienes durante la negociación del Tratado de Maastricht en 1991 insistieron en que la moneda única y la integración política debían ir de la mano. Por eso, aunque España y otros países no hayamos aprovechado la expansión para recuperar suficiente espacio fiscal, Alemania debiera ahora, por coherencia, con generosidad, apoyar que la propia Unión lance un Programa Pandémico de Emergencia gemelo al del BCE.
Utilicemos esa expresión ("Programa Pandémico de Emergencia"), ya acuñada por el BCE y que pone el acento en la emergencia y el carácter singular de esta crisis, para proponer un programa fiscal ambicioso de la Unión Europea, gemelo al del BCE, sin invocar símiles post-bélicos (como Plan Marshall), ni lanzar frontalmente una propuesta de emisión de unos "eurobonos" o de "mututalizació" de deudas, que tanta suspicacia suscitan en Alemania y otros países. Insistamos en que la Unión Europea debe ser tan ambiciosa como el BCE al definir la cuantía del estímulo preciso. Y, logrado ese objetivo, demos muestras de imaginación y flexibilidad a lo hora de determinar la forma en que podría financiarse.
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https://www.expansion.com/blogs/conthe/2020/03/31/programas-pandemicos-de-emergencia.html?fbclid=IwAR353dYwPYvWH5BsLwJWI6nOlFGEtsgkaczrvb2bhe9f-Zj-fQ7h7EAqdJE

Políticas extrañas en tiempos confusos.Ramón Mateo y Manuel Alejandro Hidalgo

Políticas extrañas en tiempos confusos

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Por Ramón Mateo y Manuel Alejandro Hidalgo

Durante la semana pasada, diferentes instituciones financieras y de análisis económico publicaron varias estimaciones sobre el posible efecto que la crisis del COVID-19 puede tener en la actividad productiva. Así, la estimación del Deutsche Bank, la más citada hasta hace unos días, apuntaba a una más que probable contracción del PIB en varios países de no menos del 25%, cifra jamás observada salvo en tiempos de guerra. Igualmente, en este mismo blog, José E. Boscá, Rafael Doménech y Javier Ferri publicaban los resultados de una simulación del impacto sobre el PIB que puede tener la parada económica a la que nos obliga la necesidad de frenar los contagios del virus. Sus estimaciones indicaban que las medidas de confinamiento podían llevar aparejadas una caída del PIB de entre el 4% y el 8%. Posteriormente, los mismos autores también publicaban sus estimaciones sobre la capacidad que las medidas recogidas en el Real Decreto-ley 8/2020 podrían tener para frenar esta caída del PIB. En este caso, obtienen que las medidas aprobadas sí permitirían minorar esta contracción hasta el 0,6% y 4,5%, respectivamente.
Por supuesto, todas estas estimaciones están realizadas para un escenario moderado, con un confinamiento de unos dos meses y que suponen que de algún modo en la segunda mitad del año se produzca una recuperación parcial. Sin embargo, y al contrario de lo que ocurre con la contracción que se experimentará en este segundo trimestre, se espera que la salida de la crisis sea probablemente mucho más tortuosa y lenta, mostrando un fenómeno de histéresis.
Esta predicción, en todo caso, no es determinística. Desde hace no pocos días, el consenso entre economistas es elevado sobre qué consideran que es mejor para mantener a las economías con vida mientras el impacto directo del virus permanezca. Antonia Díaz y Luis Punch hacían ya hace algunas semanas una revisión de las mismas en este blog. Por estos análisis que se han reproducido por desde no pocos departamentos universitarios, centros de análisis económicos e, incluso, gobiernos, sabemos, con una dosis de seguridad poco habitual, que es preferible aplicar ciertas políticas para conseguir que la contracción sea lo más reducida y que la recuperación sea lo más rápida posible. Por el contrario, si predomina la inacción o las medidas aplicadas no fueran suficientes, correremos el riesgo de que la salida de la crisis se dilate y sus costes se amplifiquen.
Todas y cada una de las políticas planteadas son convenientes. Pero creemos que podemos y debemos ir más allá. La tipología de esta crisis, caracterizada por el riesgo de una paralización abrupta de la economía cuya causa viene inducida por factores externos, como son las medidas de confinamiento para frenar la propagación del COVID-19, obliga a ser originales respecto a las políticas para minorar sus efectos y superarla y a ir más allá de lo aplicado hasta ahora. Trasladar hacia el futuro políticas del pasado más reciente, concebidas para una crisis de naturaleza muy distinta, no va a funcionar.
Por otro lado, cabe señalar que en una crisis de estas características las políticas deben diseñarse para ser aplicadas en dos fases. En la primera de ellas, el objetivo es mantener con vida a la economía en un coma inducido, esto es, reduciendo al mínimo sus constantes vitales, para evitar, lo máximo posible, que la parada en el circuito de ingresos y gastos se traduzca en una cadena de impagos, quiebras y despidos, lo que al final del día que acabe derivando, esta vez sí, en una crisis económica que implique la destrucción de parte de la capacidad productiva de nuestra economía. En la segunda fase, la prioridad pasa a ser estimular la economía en el preciso instante que el confinamiento sea superado para restablecer lo antes posible sus niveles previos a la crisis.
Teniendo claras ambas fases, de manera esquemática, en la primera de ellas necesitamos políticas que permitan transferir en el tiempolos costes económicos de esta crisis sanitaria, es decir, debemos trasladar y distribuir gran parte de este coste al futuro. Haciendo una analogía con la ya famosa “curva de contagio” usada en epidemiología, el economista Pierre-Olivier Gourinchas ilustra que el objetivo de estas políticas sería aplanar la “curva de recesión económica”. En la segunda fase, el principal objetivo es distribuir entre agentes parte de estos costes, haciendo que el Estado actúe como una enorme compañía de seguros. La primera andanada asegura que las empresas se mantengan con vida durante la caída de ingresos, mientras que la segunda asegura la disponibilidad de músculo para la posterior recuperación económica.
Dentro del primer grupo, una parte importante de las medidas planteadas inicialmente estaban dirigidas a garantizar la liquidez de las empresas y trabajadores autónomos. Una de ellas consistía en la concesión de avales públicos que trasladaran al Estado el riesgo derivado de la expansión crediticia para la financiación de circulante en la que se vean forzadas a incurrir las empresas por la caída de la demanda. Otras de estas medidas buscaban minimizar ciertos costes fijos que podrían acabar con la capacidad de supervivencia de la empresa si los ingresos pasaban a ser cero o se reducían considerablemente. Entre ellas, se planteaba una moratoria fiscal general tanto de las obligaciones con Hacienda como con la Seguridad Social; medida que ha sido parcialmente adoptada con la aprobación de un aplazamiento de las deudas tributarias inferiores a 30.000 euros para contribuyentes con un nivel de facturación menor a 6 millones de euros.
Aunque estas medidas han sido adoptadas por un amplio abanico de países, y aunque creemos de la necesidad de estas, nos surgen, al menos, dos dudas razonables de que la eficiencia de las mismas sea la esperada. La primera es si serán suficientes para atender las actuales necesidades de liquidez de las empresas, puesto que, si bien superan cualquier importe de nuestra historia, puede ser muy inferior al que finalmente sea necesario. En segundo término, se cuestiona también si la utilización de las entidades financieras como canales de transmisión es realmente adecuada. A fin de cuentas, con un aval la entidad financiera sigue asumiendo un riesgo de crédito que, aunque posteriormente se vea compensado por la garantía pública, puede ocasionar tensiones de liquidez inmediata que la entidad puede tratar de minimizar para reducir costes financieros, lo que hará que estos avales tal vez no lleguen a las empresas menos solventes –que, en el contexto actual de desplome de demanda, suelen coincidir con aquellas que tienen menos patrimonio y por tanto que son más pequeñas, que por otra parte son la mayoría en nuestro país–.
Es por ello por lo que cada vez más se empieza a considerar la posibilidad de implementar otros mecanismosmás innovadores, que complementen los anteriores, y que permitan llegar directamente y sin intermediarios a los destinatarios de estas garantías de liquidez.
Uno de estos mecanismos sería la utilización masiva de créditos fiscales. Para llevar a cabo esta política disponemos de la mejor agencia posible, con plena capilaridad en el tejido productivo de la economía: la Agencia Tributaria (AEAT). Con esta medida, la AEAT aplicaría una tributación negativa que funcionaría como un crédito que se saldaría con cargo a las diferentes obligaciones fiscales que genere la empresa en un futuro. Para ilustrar su funcionamiento, la AEAT podría permitir que cada pyme pudiese solicitarle directamente un crédito de hasta 30.000 euros para hacer frente a los vencimientos de obligaciones vigentes, cualesquiera que fueran, y contraídas antes de la declaración del estado de alarma. Posteriormente, la empresa saldaría esta deuda mediante recargos sobre los impuestos que la empresa tenga que pagar en un futuro, por ejemplo, un recargo sobre el importe de las cuotas de IVA soportado por la empresa.
La ventaja de este esquema es que la AEAT posee canales adecuados para acceder a las empresas y puede actuar a través de los diferentes accesos que le confiere la liquidación impositiva tanto del IRPF, como del IVA o el IS. Estos ingresos a cuenta de la AEAT en las empresas se harían con cargo a préstamos directos del BEI o del MEDE, en las cuantías disponibles si finalmente hay un acuerdo de máximos en Europa. Esto, a su vez, permitiría mutualizar el riesgo a nivel de la UE; eso si, y por lo que hemos visto, sujeto a algún tipo de condicionalidad y con el objetivo de sostener la evolución de la deuda a largo plazo, tal y como revelan en este post Aitor Erce, Antonio García Pascual y Toni Roldán. Además, aunque esta política tuviera un impacto en el corto plazo en el déficit público, este se vería compensado por los ingresos futuros a cuenta de dicho crédito fiscal.
Esta política se podría complementar con un mecanismo análogo por el lado de la demanda. Se ha hablado mucho de renta básica y del famoso “helicóptero monetario”, unas medidas con evidentes dificultades teóricas y prácticas, y sobre la que es difícil pensar ningún momento mejor que otro como este para llevarlas a la práctica.
En ese sentido, una posible implementación podría ser a través de una línea de emergencia de préstamos a hogares. Ciertamente, lo ideal sería que esta transferencia pudiese llevarse a cabo a través de los bancos centrales directamente a las familias. Sin embargo, en nuestro caso, esto no sería posible, ya que el Banco Central Europeo carecería de capacidad para hacerlo por mandato estatutario. Dada esta limitación, es posible encontrar el modo de sortearla. Para ello, y en este caso, se podría optar por la banca comercial. En este caso, los bancos podrían utilizar los créditos concedidos a las familias, para transformarlos en activos financieros. Estos activos podrían convertirse en activos más complejos que, una vez asegurada su calidad, pudiesen ser utilizadas exclusivamente como colateral o garantía, para que estos mismos bancos pudiesen, a su vez, solicitar liquidez al BCE. El BCE compraría estos activos financieros, cuya rentabilidad se revelaría a través de la amortización de dichos préstamos. esta figura recuerda mucho a los activos complejos de la crisis subprime, con una única diferencia, servirían solo para solicitar liquidez al Banco Central.
Por último, y en el caso de que tal medida no funcionara, se han planteado otras igualmente originales que ayudarían a fomentar la recuperación acudiendo a un importante impulso fiscal. Una posibilidad sería utilizar lo que se ha venido a llamar“burning money” o “dinero menguante”. Es una propuesta muy original y agresiva desde el punto de vista de política fiscal. Aunque tiene costes de implementación, su puesta en marcha no debería ser imposible (por ejemplo, la Generalitat catalana ha devuelto en modo de tarjetas con dinero los pagos de comedores escolares no consumidos en estos días).
De manera similar, se podría pensar en una política consistente en la entrega a cada familia de una “tarjeta monedero” de pago electrónico, con un saldo fijo inicial que disminuiría de manera automática si no es consumido a medida que pasan los meses o incluso las semanas. Este diseño incentivaría a que las familias utilizasen el dinero asignado lo antes posible para no perder fondos, reforzando así el efecto multiplicador del estímulo sobre la economía. Es más, podría además ser un buen instrumento de política redistributiva y social, ya que son las familias con menos ventajas económicas las que poseen una mayor propensión marginal al consumo, lo que facilitaría el incremento en este agregado. También, por ejemplo, a personas en una particular condición laboral. En particular, el diseño de estas tarjetas permitiría incorporar un tipo de interés negativo del 100% a partir de un momento concreto (con una fecha determinada en el cual el saldo caduca) o un tipo negativo lineal (con una reducción del saldo a una tasa semanal o mensual). Aparte de estas condiciones “temporales” pueden establecerse, adicional o alternativamente, condiciones de tipo “situacional” (p.ej., mientras se esté́ en el paro o en un ERTE).
De este modo tan original sería posible incorporar en la política fiscal tipos negativos, rompiendo de este modo el límite cero de los tipos de interés y, además, y quizás más importante, atacando directamente a la incertidumbre que seguro dominará en las decisiones individuales una vez superemos la crisis, amenazando con disparar el ahorro y, con ello, a deprimir por más tiempo el consumo. Obviamente, hablamos de una política sin sentido mientras dure el confinamiento, pero que sin duda tendrá una enorme utilidad en la recuperación. En este post de Fernando Gutiérrez en Agenda Pública tendréis un desarrollo más completo de la idea.
Creemos pues que estas medidas serían un magnífico complemento a algunas que sí se han llevado a cabo en estas últimas semanas, así como permitirían combatir, en parte, a otras muchas que, en especial estos últimos días, no parecen vayan a alcanzar el objetivo de ayudar a sostener el empleo y las rentas de empresas y trabajadores.
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Ramón Mateo es economista por la Universidad Carlos III.
Manuel Alejandro Hidalgo es profesor de Economía Aplicada y Análisis de Coyuntura en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. En estos momentos en servicios especiales en la Junta de Andalucía como Secretario General de Economía.

Principios básicos para la gestión de la crisis del Covid-19

Principios básicos para la gestión de la crisis del Covid-19

Tras varias semanas de confinamiento y a medida que parece que el descontrol sanitario de la pandemia remitirá pronto, crece la preocupación por sus consecuencias económicas. Durante las últimas semanas han surgido numerosas propuestas sobre cómo aminorar esas consecuencias  y acelerar la recuperación económica tras una recesión que será histórica por su intensidad y, probablemente, también por la permanencia en el tiempo de algunos de sus efectos (solo por citar este blog, algunas medidas se han discutido aquí, aquí, aquí y aquí). En esta entrada, en lugar de abundar en ellas, se recuerdan varios principios generales para la gestión de una crisis económica que, siendo excepcional, puede requerir de enfoques diferentes a los tradicionales. Se trata de volver a la “casilla cero” y reconsiderar la estrategia de política económica con la información, la experiencia y el conocimiento adquiridos durante las últimas semanas.

Son tres estos principios básicos. Se refieren a las prioridades y urgencias en el corto plazo, a la composición de un paquete eficaz de medidas para abordar dichas prioridades y urgencias y a la consideración (o no) de medidas estructurales de más largo plazo que cambiarían el “modelo económico y social”.
“Si tienes que apagarlo, asegúrate que sabes cómo volver a encenderlo”
Lo más urgente es preparar una vuelta segura a la normalidad (“la lucha contra la pandemia”). Los problemas sanitarios causados por el Covid_19 no acabarán cuando el número de contagiados y fallecidos disminuyan significativamente. Mientras no exista un tratamiento adecuado o una vacuna eficaz, el riesgo de que aparezca una nueva oleada de contagios con consecuencias graves es muy elevado. Por ello, la recuperación de la actividad económica solo puede producirse gradualmente para permitir que los trabajadores puedan reiniciar sus actividades con seguridad (la suya y la de los demás). Para ello es necesario aumentar significativamente los recursos dedicados a proveer de tests sobre contagios e inmunidad , a realizar seguimientos masivos y a acelerar que tratamientos y vacunas estén disponibles para toda la población.
Pero dedicar más recursos a la lucha contra la pandemia no será suficiente sin mejoras en la administración y en la gestión. Se acumulan los indicios de que se llegó tarde al reconocimiento de la gravedad del Covid-19 y a la preparación de los recursos sanitarios necesarios para hacerle frente. Recordarlo ahora solo sirve (o debería servir)  para evitar que también se llegue tarde a la preparación de la salida del confinamiento de la población y de la vuelta gradual a la recuperación de las actividades económicas. Cómo y cuándo se van a producir el son variables fundamentales para la toma de decisiones de trabajadores y empresarios durante las próximas semanas. Se trata, sobre todo, de reducir la incertidumbre, lo que resulta imposible sin un plan sanitario que las contemple.
Otra tarea urgente es asegurar rentas y liquidez (“el alivio del desastre económico”). En el corto plazo, otra prioridad absoluta debería ser la cobertura de rentas de trabajadores y empresarios que no pueden realizar sus actividades laborales y empresariales de manera normal. Solo pueden conseguirlo transferencias de renta hacia los colectivos perjudicados (trabajadores asalariados y autónomos con restricciones de liquidez, PYMES, etc.) o “créditos blandos” (bien gestionados, tal y como se explica aquí). Moratorias y suspensiones de pagos solo son eficaces si el deudor tiene restricciones de liquidez y el acreedor no las tiene. Creer que se pueden diseñar estos instrumentos discriminando en función de las restricciones de liquidez de deudores y acreedores es una quimera. Como también lo es creer que como acreedores podemos dejar de pagar y como deudores seguir cobrando.
“Si funciona, no hay por qué arreglarlo”
La tentación del “exceso de activismo”. La excepcionalidad de esta crisis se debe también a que tiene una incidencia muy variada y desigual por grupos de población y actividades económicas. Es hasta cierto punto comprensible que los responsables de las políticas económicas sientan la tentación de intervenir en todos los frentes con una amplia batería de medidas ad hoc que traten de resolver problemas específicos (la confección  de “trajes a medida” para que "nadie se quede atrás"). Sin embargo,  en esta situación una medida de amplio espectro (como por ejemplo, el pago de salarios por el Estado, "a la danesa", o trasferencias a tanto alzado por debajo de un determinado nivel de renta, "a la USA", o, mejor incluso, con una garantía de renta "a la canadiense") es mucho más eficaz que muchas condicionadas y dirigidas a colectivos particulares. Y es así por múltiples razones: primero porque la respuesta a la crisis requiere inmediatez y transparencia, que normalmente se pierden cuando se trata de diseñar medidas concretas y específicas con condiciones delimitadas, especialmente cuando es difícil comunicarlas, como es ahora el caso; en segundo lugar, porque la implementación de muchas medidas al mismo tiempo requiere una gestión mucho más complicada y costosa, justo cuando la capacidad de las Administraciones Públicas  para ello se ha visto muy mermada, y, finalmente, porque ahora es mucho más importante la eficacia de las medidas (“hacer todo lo que sea posible”) que su eficiencia (“la preocupación por si se está haciendo demasiado”).
Rectificar es de sabios, salvo si es para reemplazar errores con otros . Otro de los inconvenientes del exceso de activismo es que con más medidas adoptadas, mayor es el riesgo de que algunas de ellas no cumplan con los objetivos previstos y tengan consecuencias no deseadas. Desde el 17 de marzo se han publicado en el BOE cuatro RDL sobre medidas económicas y sociales de respuesta a la crisis del Covid-19 (1, 2, 3 y 4). Disposiciones transitorias de los más recientes modifican artículos de los anteriores. La improvisación de respuestas poco meditadas y analizadas previamente seguidas inmediatamente por rectificaciones aumenta la incertidumbre y, con ella, los costes de las decisiones de ajuste que las empresas y trabajadores han de tomar. Por ejemplo, anunciar la flexibilización de los ERTEs para convertirlos en el principal mecanismo de mantenimiento del empleo (lo cual tiene sentido ante una situación temporal de paralización obligada de las actividades de las empresas) se complementa mal con medidas posteriores que limitan la capacidad de las empresas de acceder a ellos (en el espacio y en el tiempo). La llamada “prohibición” de despidos por causas económicas asociadas a la incidencia del Covid-19 no solo es ineficaz (por no impedir dichos despidos que solo pasarán a ser improcedentes en lugar de procedentes) sino que además puede ser contraproducente al retrasar la recepción de las indemnizaciones correspondientes por los trabajadores afectados (para lo cual se necesita de intervención judicial justo cuando los Juzgados de lo Social no están operativos).
“Con la tormenta perfecta y en alta mar, no es el momento de remodelar el barco”
Las medidas solo serán eficaces si se dirigen a aliviar el desastre económico que sufrirían muchas empresas y trabajadores en su ausencia. Durante las últimas semanas se han avanzado “grandiosos” planes de actuación en respuesta a la crisis del Covid-19. Por ejemplo, se ha hablado de un “Plan Marshall”, de la implantación de una renta básica universal o de la mutualización de todo su coste en el ámbito europeo (“coronabonos”). Todos estos planes suponen cambios radicales bien en los pilares básicos de las políticas económicas, bien en el modelo de su gobernanza. Dedicar tiempo y recursos discutiéndolos, presumiéndoles una viabilidad política de la que carecen, es perder tiempo y recursos. Es el momento de medidas transparentes, inmediatas y eficaces; no lo es para rediseñar e inventar instrumentos, medidas, planes de inversión, etc.,  que en algunos casos solo tienen el respaldo del dogmatismo ideológico y se dirigen a la búsqueda de réditos políticos, que, por otra parte, no se conseguirán cuando la población sea consciente, de primera mano, de la ineficacia de las medidas adoptadas en un momento tan inolvidable como el actual. Se trata de evitar que el barco se hunda; no de construir uno nuevo.
El coste de las medidas necesarias es asumible, pero recaerá fundamentalmente sobre cada país. Obviamente, las medidas necesarias tienen un coste presupuestario muy elevado. Sin embargo, las restricciones fiscales no deberían ser tales en estos momentos. Hay que hacer uso de todos los recursos posibles (y más), aun cuando ello suponga un aumento de varios dígitos en el déficit y en la deuda públicas. Con un plan coherente y el respaldo del BCE, estos aumentos no deberían causar un perjuicio importante en el coste de financiación de dicha deuda, más bien al contrario a medida que los mercados perciban que se emprende el rumbo adecuado. Incluso si fuera necesario, el recurso al MEDE puede resultar conveniente (ver aquí). También sería muy conveniente y deseable una respuesta coordinada europea que incluyera, a ser posible, la señal de una emisión de eurobonos que mutualice una partte del coste de la crisis. Sin embargo, apostarlo todo a esta opción es una estrategia equivocada y muy arriesgada porque puede acabar socavando la confianza en las instituciones europeas justo cuando más necesitamos de ella.
Con la vuelta a la normalidad, será el momento de plantarse cómo repartir el pago del aumento de la deuda pública entre los ciudadanos. La creación de un impuesto especial sobre la renta, en función de las incidencias individuales de la crisis del Covid-19 (por ejemplo, calculándolo sobre la variación de renta entre 2019 y 2020) debe ser un instrumento esencial para ello. Pero habrá otros, esperemos que coherentes con principios básicos (y, por otra parte, de sentido común) de la política económica.
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https://nadaesgratis.es/juan-francisco-jimeno/principios-basicos-para-la-gestion-de-la-crisis-del-covid-19

 

Guía práctica para evaluar los efectos sobre el empleo de la crisis del COVID-19 y el Plan de Choque Económico

Guía práctica para evaluar los efectos sobre el empleo de la crisis del COVID-19 y el Plan de Choque Económico

Sergi Jiménez






por Florentino Felgueroso, José Ignacio García Pérez y Sergi Jiménez
Esta semana se publicarán los primeros datos de empleo desde el inicio del estado de alarma. Al igual que está ocurriendo con las estadísticas sobre contagios, fallecidos y altas hospitalarias, se harán todo tipo de interpretaciones y predicciones sobre el impacto de la crisis sanitaria y sobre la eficacia del Plan de Choque Económico. También se harán preguntas incesantes sobre cuándo se aplanará la curva de destrucción de empleo, si ya estamos viendo brotes verdes y cuánto faltará para recuperar los niveles de empleo y paro previos al inicio de la crisis sanitaria. Siguiendo con el paralelismo entre la crisis sanitaria y su impacto en el mercado de trabajo, se espera una incidencia acusada del shock, dadas las patologías previas del paciente y sus problemas crónicos. También se esperan diferencias territoriales notables, teniendo en cuenta las diferentes estructuras sectoriales y las distintas composiciones demográficas. Finalmente, será necesario aislar los efectos del coronavirus de los efectos estacionales de nuestro mercado laboral. Necesitaremos tiempo para comprobar si el paquete de acciones aprobadas en el Plan de Choque ha actuado como vacuna. La diferencia fundamental entre ambos tipos de estadísticas, las sanitarias y las laborales, es que con estas últimas tenemos una larga experiencia de uso político interesado por ambos bandos. Sin embargo, aquí también deberá mostrarse un mayor grado de madurez. El ejercicio de transparencia y la evaluación en tiempo real serán fundamentales para dar los próximos pasos.  El objetivo de esta entrada (cuya versión extendida, publicada en la colección de Apuntes Fedea, se puede descargar aquí) es sentar unas primeras bases para esta evaluación.
El lema del Plan de Choque es “Que nadie se quede atrás” y puede interpretarse como que todo el que sufra el impacto laboral del shock del COVID-19 tendrá una protección del Estado. Este impacto debiera cuantificarse desde un triple enfoque: a) estático, que se centra en la situación laboral en el momento en el que se inicia el plan; b) dinámico, que se fija en los flujos laborales a partir de ese momento y toma como referencia un escenario alternativo ordinario sin crisis sanitaria, y; finalmente, c) ex-post, orientado a evidenciar los efectos esperados una vez finalizado el estado de alarma. Las tres son dimensiones complementarias a la hora de evaluar los efectos del shock sanitario en el mercado de trabajo. Para que nadie se quede atrás, las medidas aprobadas deberían aliviar los efectos que se identifiquen en cada una de las perspectivas.
El enfoque estático
 Para aportar un primer dato al enfoque estático, intentamos identificar a las personas ocupadas en las actividades económicas afectadas por el estado de alarma y por el estado de confinamiento total (servicios no esenciales, según el RDL10/2020 de 29 de marzo) en base a la Encuesta de Población Activa, usando la Clasificación Nacional de Actividades vigente a 3 dígitos de desagregación. Advertimos que esta identificación es tentativa y está sometida a errores puesto que no es posible conocer, por ejemplo, cuántas personas están realizando teletrabajo. La clasificación usada se puede descargar aquí.
Se han hecho dos estimaciones diferentes. La primera se refiere al empleo afectado directamente por el estado de alarma de 14 de marzo, es decir, por el cierre de gran parte de los establecimientos comerciales y de los servicios de hostelería y ocio, principalmente. La segunda estimación incluye, además, el empleo en otras actividades consideradas no esenciales y que se verán afectadas, por tanto, por el estado de confinamiento total decretado este pasado domingo.
En el segundo trimestre del año 2019, 3.6 millones de personas estaban ocupadas en actividades afectadas por el estado de alarma. Esta cifra se eleva a 9.3 millones cuando a los anteriores se suman los ocupados en actividades no esenciales afectadas por el Real Decreto-Ley de 29 de marzo que establece el permiso retribuido de 15 días. Esto supone el 18.2% y el 46.9% del empleo total, respectivamente.
En el Cuadro 1, se muestra el peso en el empleo de cada comunidad autónoma de las actividades directamente afectadas en ambas circunstancias (aquí el análisis a nivel provincial). Como se puede ver en dicho cuadro, Baleares y Canarias son las regiones que, a priori, se verán más afectadas por estas medidas, seguidas por la Comunidad Valenciana, Cataluña y el País Vasco.
Cuadro 1: Empleo afectado directamente por el estado de alarma y empleo en actividades consideradas no esenciales por CCAA (Miles de personas ocupadas y % sobre la ocupación total en cada comunidad, 2º trimestre de 2019, EPA a 3 dígitos)

El enfoque dinámico
Los Decretos aprobados hasta ahora cubren a un amplio número de trabajadores, que dejarán de trabajar mediante ERTEs, ceses de actividad, despidos, no renovaciones o permisos retribuidos. También se prevé ampliar el período de cobro de subsidios para quienes los estuvieran percibiendo en el momento del shock, pero dejarían de percibirlos durante el período que dure la crisis. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta a todas las personas que se verían perjudicadas en relación a una situación alternativa normal, es decir, con el nivel de actividad que se hubiera observado sin el shock.
Desafortunadamente, desde una perspectiva laboral, la crisis del coronavirus estalla en el peor momento posible del año. En efecto, durante los últimos años, el período entre marzo y junio ha sido el momento del año en el que se registraban los mayores volúmenes de contratación y el paro registraba su mayor descenso estacional. Es, además, el período en el que se observan las mayores tasas de transición del no empleo al empleo de las personas que no están cobrando prestaciones.
A día de hoy, la mejor forma de cuantificar las personas que se pueden quedar atrás es analizando los flujos de entrada (nuevas contrataciones) y salida (despidos y no renovaciones) en un escenario alternativo sin coronavirus. Para ello, evaluamos los flujos que se produjeron en el mismo período del año 2018 (último disponible) según la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL). En concreto, identificamos primero a aquellos trabajadores desempleados en la semana previa a la declaración del Estado de Alarma que habían sido contratados antes de cada una de las siguientes fechas: 31 de marzo, 14 de abril, 30 de abril y 14 de mayo.
Según la muestra, a 14 de marzo de 2018 (día D menos dos años) había 3,5 millones de no empleados. De ellos, 1,38 millones tenían algún tipo de prestación por desempleo y el resto no (2,13 millones). Dos semanas después, 161 mil no empleados con prestaciones (11.7%) habían encontrado un empleo y 284 mil no empleados sin prestaciones habían tenido (o seguían teniendo) una experiencia de empleo a 31 de marzo (13.4%). Una quincena después ya eran 328 (23,7%) y 574 mil (27,0%), respectivamente. Al cabo de dos meses, el 14 de mayo de 2018, 621 mil no empleados con prestaciones (un 44,9%) y 1,07 millones de no empleados sin prestaciones (el 50,3%) habían acumulado, al menos, una experiencia de empleo. Trasladando estas cifras al presente (como empleos que, con alta probabilidad, no se generarán), y sin contar los desempleados con prestaciones, el RDL de 27 de marzo puede dejar más de un millón de trabajadores desprotegidos ante al shock del COVID-19.[1]
Dado que la distribución espacial del empleo y la contratación no es homogénea, es probable que la incidencia del shock no sea igual en todas las provincias. El siguiente gráfico muestra la evolución por provincias de las tasas de salida del desempleo al empleo (altas) desde una situación de no empleo. El gráfico 1 analiza las futuras altas  de los desempleados con prestaciones o subsidios por desempleo en la semana previa al 14 de marzo. Muestra que Huelva y Baleares son, en términos relativos, las zonas más afectadas por la caída en la contratación de no empleados con prestaciones y Cuenca y Lleida las que menos. En un gráfico similar, no reportado (véase aquí), veríamos que para el caso de los no empleados sin prestaciones Huelva, Almería, Baleares y Guadalajara son las provincias más afectadas.
 Gráfico 1. Evolución de la % de altas desde el no empleo con prestaciones (en relación al total de desempleados con prestaciones) del 15/3 al 14/5 de 2018.

El impacto ex-post
El Plan de Choque Económico sólo cubre de momento el período que abarcará la crisis sanitaria, y en algunos casos, se extiende hasta 6 meses (como en el caso del mantenimiento del empleo afectado por los ERTES). Sin embargo, la crisis económica seguirá probablemente una vez finalizada la crisis sanitaria.
Llegado este momento es posible que se acumulen dos tipos de bajas masivas. En primer lugar, las de aquellos trabajadores que hubieran sido cesados o despedidos en una situación alternativa ordinaria y que no lo han sido por los incentivos y restricciones a la no renovación, cese y despido, y, los que se den de baja por efecto del coronavirus.
Desafortunadamente, el período de tiempo que probablemente cubra la alarma es, como ya se ha explicado antes, el de mayor contratación en tiempos ordinarios, y el del final del período de alarma coincidirá con el del mayor número de bajas del año.  En concreto, mayo y junio son el tercer y primer mes con el mayor número de bajas de afiliación a la Seguridad Social (5,5 millones de bajas en 2019).
El gráfico 2, muestra el porcentaje de bajas (respecto al nivel de empleo en el momento del shock) que se habría producido en una situación ordinaria, sin coronavirus, con un procedimiento similar al usado en la sección anterior.  Claramente es el suroeste de España donde se concentran la mayor severidad. A nivel nacional, el total de personas que experimentaron una baja laboral entre el 14 y el 30 de marzo del año 2018 fue de 544 mil (2.89% respecto al total de empleo a 14 de marzo), 807 mil a 14 de abril (4.29%), 1.1 millones (5.88%) a 30 de abril y 1.3 millones a 14 de mayo (6.90%).
Por otra parte, las bajas se concentran en las ocupaciones menos cualificadas. A 30/3, 2 de cada 3 bajas (341 mil) son de los grupos de tarifa 8 a 10; y a 30/4 695 mil, un 71.4% del total. Por tanto, como en casi cada recesión, los colectivos más afectados son los menos cualificados. Y, lo que seguramente será más grave, este es un empleo que nunca se recupera o que costará mucho recuperar del todo.
Gráfico 2: Porcentaje de bajas (en relación al nivel de empleo) según la MCVL-2018: Mapas, acumuladas cada dos semanas de ampliación del estado de alarma y confinamiento total
Conclusiones
Mañana se comunicarán los primeros datos sobre empleo, paro y afiliación desde el inicio del estado de alarma. Lo más probable es que los indicadores tradicionales que se harán públicos no nos digan gran cosa para profundizar en estos tres enfoques. Sería pues recomendable que la propia administración realizase un ejercicio responsable de transparencia, publicara en tiempo real y abriera el acceso a los datos administrativos a los investigadores sociales para que esta parte de la comunidad científica también pudiera contribuir a la lucha contra los efectos del coronavirus.
Sería esencial poder generar con regularidad indicadores que puedan hacer posible un seguimiento de las diversas formas de ajuste: desde las suspensiones de contrato, hasta los ceses o no renovaciones de contratos temporales, los despidos individuales y colectivos y los ajustes que se produzcan en las jornadas. Estos indicadores deberían darse con un nivel mínimo de dos dígitos de desagregación por actividad económica, y si fuera posible, desagregados por la causa que los motiva, esto es, indicando si son debidos al impacto del coronavirus o a otras causas, o el real decreto que los cubre o motiva. También sería esencial impulsar modelos de perfilado atender a los miles de demandantes de empleo que, muy probablemente, engrosarán la lista de parados en los próximos meses. En definitiva, es ahora o nunca que se tiene que producir este cambio en la cultura de la evaluación, transparencia y acceso a los datos administrativos, que llevamos pidiendo desde hace años en este blog.
[1] El RDL aprobado ayer puede ayudar a paliar esta situación.

Empleo destruido por el Covid-19 (Episodio I: centrado en los temporales)

Empleo destruido por el Covid-19 (Episodio I: centrado en los temporales)

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De J. Ignacio Conde-Ruiz @conderuiz, Manu García @manugar, Luis A. Puch @lpuchg y Jesús Ruiz.

La evolución de la crisis del Covid-19 hacía prever un vuelco en las afiliaciones a la Seguridad Social en el mes de marzo. Hoy se han publicado los datos de afiliación de dicho mes. El Gráfico 1 muestra la serie histórica de datos diarios de número de afiliados (desde el mínimo de 2013; nótese que el dato sólo se registra en días laborables).  La evidencia va en línea con lo esperado (aunque por supuesto palidezca frente al drama humano que sufren los enfermos y las familias de las víctimas). La cifra de afiliación a fin de mes nos sitúa en niveles de afiliación de 2017: en 15 días, desde el lunes 16 de marzo, se ha producido un retroceso de 3 años. Concretamente, desde el pico del pasado 11 de marzo se han destruido 898.822 afiliaciones netas. Por otro lado, podemos añadir que el viernes 28 de febrero había 19.279.415 en alta de Seguridad Social y el 31 marzo son 18.445.436 millones. Es decir, marzo empezó bien, pero se truncó a partir del pasado día 11. Y esto a pesar de que la caída en la afiliación probablemente habrá afectado sólo en su mayoría a los trabajadores temporales. Los trabajadores con contrato indefinido tienen más posibilidades de acogerse a un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo). Los ERTEs son suspensiones del contrato laboral (parcial o total) y no son dados de baja en la Seguridad Social. Tampoco los afectados por el nuevo “permiso retribuido recuperable” para los trabajadores de servicios no esenciales habrán sido dados de baja de afiliación. Concretamente, estos empleados deben seguir afiliados a la Seguridad Social y cobrando su salario los próximos 15 días desde el pasado lunes 30 de marzo. Habrá que estar atentos por tanto a la evolución de las cifras en el próximo mes de abril que también será excepcional. De momento, las estimaciones actuales de afectados por ERTEs elevaría la cifra de destrucción de empleo durante este mes de marzo en alrededor de 1,5 millones de trabajadores más.

Gráfico 1. Número de afiliados a la Seguridad Social desde el mínimo reciente de la serie histórica del 31 de enero de 2013 hasta el 31 de marzo 2020 (datos diarios del registro de afiliaciones, que excluyen fines de semana y festivos).
Mirar a la evolución de los flujos: altas y bajas de afiliación, en lugar de al stock de afiliados nos permite valorar más precisamente la importancia de los movimientos en la afiliación de los últimos veinte días. Por ejemplo, las destrucciones de empleo del lunes 16 (primer día laborable tras el Estado de Alarma), y del viernes 13 (primer dato de fin de semana laborable desde el inicio de la crisis del Covid-19) son históricas para un mes de marzo. Las cifras de esos días están en línea con las peores fechas de recorte de afiliación observados en la serie, que por ejemplo, corresponden a lo peor de la crisis 2008-2013: el 2 de enero de 2009 (es decir, las bajas registradas el primer fin de año después del inicio de la Gran Recesión). En todo caso, también las podemos comparar a las bajas registradas el 2 de enero de 2019, en este caso quizás por ser el primer fin de año tras la moción de censura, y con la incertidumbre política acerca de la celebración de nuevas elecciones.
Para ir más al detalle, el Gráfico 2 muestra la evolución de las bajas registradas en todos los meses de marzo desde el año 2013. Concretamente, en nuestro artículo publicado en SERIEs 2019, que ya habíamos revisado en un post anterior, hemos mostrado que los datos de afiliación están sometidos a importantes efectos de calendario, y muy especialmente a un efecto lunes, tanto en las bajas como en las altas. Por ello el gráfico compara las bajas de afiliación lunes con lunes, martes con martes, etc. Las observaciones en blanco corresponden a la ausencia de registro en los fines de semana y los festivos. Concretamente, los datos muestran que los lunes del mes de marzo de 2013 a 2019 se registraron bajas de afiliación que en media no superaron los 136 mil trabajadores; los lunes se registran alrededor del doble de bajas que los viernes, y casi un 50% mas que la media de todos los días. Este marcado efecto calendario que se replica a lo largo de todo el año es mas intenso en los sectores que hacen mas uso de los contratos temporales, como hacemos ver en el artículo de SERIEs ya mencionado. En particular, nos sirve para destacar que la crisis, desde el punto de vista de las bajas de afiliación, sitúa el dato del lunes 16 de marzo a un nivel ligeramente por encima del dato de bajas de fin de mes de febrero, que se registraron el primer día laborable de marzo.

Gráfico 2. Número de bajas de afiliación a la Seguridad Social cada día en cada uno de los meses de marzo desde 2013 (datos diarios del registro de afiliaciones, que excluyen fines de semana y festivos). En rojo, el dato de cada día de marzo 2020. Nota: El gráfico se construye de fin de mes hacia principio de mes haciendo coincidir la columna de bajas del último lunes de cada mes de marzo. Los días que no coinciden en los distintos años, de mas o de menos, van después de ese lunes o en los primeros valores de la representación.
Más aún, para entender la intensidad del ajuste del empleo en este mes de marzo es necesario analizar también la creación de empleo reflejado en las nuevas altas de afiliados. Una gran parte de la destrucción neta no viene únicamente por el lado del despido, sino porque se deja de contratar o no se renueva un contrato existente. Muchos contratos temporales de muy corta duración semanales o incluso de fin de semana no se han renovado. Como muestra el Gráfico 3, prácticamente todas las altas diarias a partir de la declaración del Estado de Alarma (16 de marzo) son extremadamente bajas. El pasado 19 de marzo (festivo en muchas CCAA), únicamente se produjeron 29.254 altas, siendo este el sexto día mas bajo de la serie histórica, tan solo superado por días relacionados con fechas donde se terminaba el año o el verano, especialmente si durante la crisis financiera.

Gráfico 3. Número de altas de afiliación a la Seguridad Social cada día en cada uno de los meses de marzo desde 2013 (datos diarios del registro de afiliaciones, que excluyen fines de semana y festivos). En rojo, el dato de cada día de marzo 2020. Nota: El gráfico se construye de principio de mes hacia fin de mes haciendo coincidir la columna de altas del primer lunes de cada mes de marzo. Los días que no coinciden en los distintos años, sea de más o de menos, van antes de ese lunes o en los últimos valores de la representación gráfica.
El análisis conjunto de las altas y las bajas diarias refleja perfectamente las características del mercado laboral español, uno de los más precarios del mundo. Como era de esperar, los más vulnerables han sido los trabajadores temporales, que como en anteriores crisis, han sido los primeros en salir de la fuerza laboral. Además, en un mercado laboral donde se han intensificado el uso los contratos de muy corta duración (intrasemanales, o de fin de semana), ya ni siquiera es necesario dar de baja a los trabajadores temporales como en otras ocasiones, sino que ha sido suficiente su no renovación para conseguir una elevada destrucción neta de empleo. Por último, como hemos dicho anteriormente, esta dinámica observada es compatible con el hecho de que los contratos indefinidos han podido usar los ERTEs. En un futuro post compararemos el ajuste laboral de esta crisis COVID-19 con la Crisis de 2008 y podremos analizar en mas detalle que efectos están teniendo los ERTEs, prácticamente ausentes en la crisis de 2008, a la vez que los contratos de muy corta duración (mucho más abundantes ahora).

 Seguimos con el capítulo 19 , donde la genealogía pasa de instituciones relativamente persistentes a cambio, innovación, selección y destru...