¿Como queremos salir de la crisis con los mismo esquemas ?

Mi enfoque esta basado en dos puntos, la confianza en los agentes sociales y políticos para impulsar la economia, basado la EBC y en los ejemplos nórdicos adaptados a nuestro pais....¿Como salio de la crisis de Finlandia en los 90 ?...1. Primero con Consenso, y unión de todos, consenso instituciones-agentes sociales , con un plan de salida a medio y largo plazo 2.Recorte de gastos publicos, recorte de impuestos a Empresas 3. Fomentando la Fusión de empresas 4.Fomentando la I+D -la formación, la educación, incentivos a emprendedores, impulsando a la creación de nuevas empresas en nuevos sectores con una máxima aportación municipal a las nuevas empresas de un 30 % a devolver una vez arrancaron dichas empresas para poder llegar al punto 5.La Reconstrucción del estado del bienestar (sanidad,universidad, subsidios desempleos) siendo necesario la concienciación del punto 6. Equidad en impuestos, control economía desleal....

.En mi ciudad como en otras ciudades falta dinero, e inversión, pero tenemos el factor mas importante del futuro basado en la economia del conocimiento. Tenemos buenas universidades , tenemos a muchas personas preparadas tanto jóvenes como jubilados que con iniciativas del ayuntamiento podrían gestionar el conocimiento, para crear redes, crear valor y empleo, enlazando la empresa y las universidades, con los citados modelos de triple hélice.


http://articulosclaves.blogspot.com.es/2012/07/espana-se-une-o-no-salimos-de-esta-ni.html

Políticas activas de empleo



"Saldremos de la crisis cuando seamos capaces de crecer a un ritmo suficiente para que el desempleo vuelva a niveles razonables. Y es aquí donde no se aprecian señales para el optimismo. Necesitamos que entre capital en nuestro país y que invierta en aquellas actividades productivas que contraten a nuestros desempleados. El proceso que debemos observar será: aumento de la inversión, creación de empleo después y, por último, la recuperación del consumo. A día de hoy, tal como vimos en el post de ayer, no hay ninguna señal que anticipe el aumento de inversión. El crédito está estancado. El Índice de Producción Industrial y la Formación Bruta de Capital Fijo continúan en caída libre. La Inversión Extranjera Directa, aunque ha mejorado levemente, sigue estando muy débil. Y no se aprecia ningún síntoma de mejoría en la creación de empresas, mientras que se siguen destruyendo muchas.

Pero, ¿por qué no entra inversión que contrate a nuestros desempleados? Esta pregunta es muy difícil de responder, pero déjenme explicarles cuáles son, desde mi punto de vista, los principales problemas.

En primer lugar, tenemos cerca de seis millones de desempleados, de los cuales más de la mitad no han completado la Educación Secundaria Obligatoria y muchos de ellos cuentan con experiencia laboral en un sector, como es la construcción, con escasas perspectivas de futuro.

Además, el 60% de estos desempleados poco cualificados son ya parados de larga duración, con más de un año sin trabajo. Y esto es un problema añadido, pues sabemos que mientras permanecen en situación de desempleo se deteriora su capital humano, y sabemos que a mayor tiempo en el paro, menor es la probabilidad de reemplearse.

Urge ayudarles a buscar empleo y a reciclarlos o a formarlos, ya sea en aulas o en el puesto de trabajo. Y, para ello, es necesario reformar y potenciar las políticas activas, grandes ausentes en las reformas laborales del Gobierno. Para rediseñar las políticas activas, la experiencia internacional debe jugar un papel importante." J.Ignacio Conde Ruiz


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Nadie pone en duda que la economía española ha dejado de caer. Ya tenemos dos trimestres con crecimiento positivo gracias al sector exterior, y en el empleo el ritmo de deterioro es cada vezmenor gracias a los contratos temporales (ver aquí post de Marcel y Samuel). Así, en el año 2014 veremos tasas de crecimiento del PIB en el entorno del 1% y un leve crecimiento neto del empleo. Sin duda es una buena noticia. Pero, ¿significa esto que ya hemos salido de la crisis? Es evidente que no.
Saldremos de la crisis cuando seamos capaces de crecer a un ritmo suficiente para que el desempleo vuelva a niveles razonables. Y es aquí donde no se aprecian señales para el optimismo. Necesitamos que entre capital en nuestro país y que invierta en aquellas actividades productivas que contraten a nuestros desempleados. El proceso que debemos observar será: aumento de la inversión, creación de empleo después y, por último, la recuperación del consumo. A día de hoy, tal como vimos en el post de ayer, no hay ninguna señal que anticipe el aumento de inversión. El crédito está estancado. El Índice de Producción Industrial y la Formación Bruta de Capital Fijo continúan en caída libre. La Inversión Extranjera Directa, aunque ha mejorado levemente, sigue estando muy débil. Y no se aprecia ningún síntoma de mejoría en la creación de empresas, mientras que se siguen destruyendo muchas.
Pero, ¿por qué no entra inversión que contrate a nuestros desempleados? Esta pregunta es muy difícil de responder, pero déjenme explicarles cuáles son, desde mi punto de vista, los principales problemas.
En primer lugar, tenemos cerca de seis millones de desempleados, de los cuales más de la mitad no han completado la Educación Secundaria Obligatoria y muchos de ellos cuentan con experiencia laboral en un sector, como es la construcción, con escasas perspectivas de futuro.
Además, el 60% de estos desempleados poco cualificados son ya parados de larga duración, con más de un año sin trabajo. Y esto es un problema añadido, pues sabemos que mientras permanecen en situación de desempleo se deteriora su capital humano, y sabemos que a mayor tiempo en el paro, menor es la probabilidad de reemplearse.
Urge ayudarles a buscar empleo y a reciclarlos o a formarlos, ya sea en aulas o en el puesto de trabajo. Y, para ello, es necesario reformar y potenciar las políticas activas, grandes ausentes en las reformas laborales del Gobierno. Para rediseñar las políticas activas, la experiencia internacional debe jugar un papel importante. En este  post de Marcel y Samuel se explica a la perfección la importancia de las políticas activas.
Además en el ámbito laboral no hay que olvidar el marco contractual. Se han hecho importantes avances para flexibilizar la negociación salarial, y esto, unido a que España es campeona en contratos temporales, ha sido suficiente para que las empresas existentes se hayan hecho más competitivas de cara al exterior. Sin embargo, para crecer necesitaremos más empresas; y para ellas, un mercado laboral dual como el español, donde sólo la contratación temporal es competitiva, no ayuda. Por esto, sigue siendo prioritario la introducción de un contrato único con coste indemnizatorio creciente. La clave reside en que este contrato se diseñe de tal forma que no aumenten los costes de despido que pagan las empresas en el agregado. En este sentido en el año 2009 coordinada desde fedea sacamos dicha propuesta y este año volvimos a justificarla.
En segundo lugar, tenemos un déficit público estructural que parece imposible bajar del 6,5% del PIB y, al mismo tiempo, nuestra deuda pública superará durante el 2014 la barrera psicológica del 100% del PIB. Llevamos diciendo desde hace mucho tiempo que el problema fiscal es un problema de ingresos. España ha sido el único país desarrollado cuya recaudación como porcentaje del PIB ha caído durante la crisis. Lo normal es que la recaudación caiga si el PIB es menor, pero no debería caer como porcentaje del PIB. O al menos así ocurrió en el resto de países europeos. Pues bien, en España hemos perdido cinco puntos del PIB con la crisis. Si hubiéramos tenido un sistema impositivo moderno, como los otros países, nuestra recaudación sería cinco puntos del PIB mayor y el déficit estaría en el 1,5%. Tendríamos una recaudación del 42% del PIB y simplemente no estaríamos hablando de crisis fiscal.
El próximo 2014 será el año de la reforma fiscal y aquí nos jugamos mucho. Es lógico que si el Gobierno anuncia una reforma que entrará en vigor en 2015, los inversores esperen para ver cómo serán los nuevos impuestos. Saben que sin desmantelar los principales programas del Estado del Bienestar es muy difícil bajar el gasto. La dificultad reside en que aunque ahora se consiga bajar el gasto el  proceso de envejecimiento y el alto servicio de la deuda que tendremos en poco tiempo compensará dicha caída. Es decir, saben que la reforma fiscal para cerrar el déficit estructural debe dar como resultado un aumento de la recaudación. Pero, ¿cómo hacerlo sin dañar el crecimiento?
Tanto en el IRPF como el Impuesto de Sociedades tenemos tipos marginales más altos que la media europea, pero recaudamos mucho menos. Y esto es debido a que el sistema devuelve parte de lo recaudado a través de generosas deducciones y beneficios fiscales. Esto no tiene ningún sentido, pues los tipos más altos hacen mas difícil la atracción de capital humano cualificado y frenan la entrada de la inversión productiva. La propuesta aquí es clara: se deben bajar los tipos para situarlos en la media y al mismo tiempo eliminar todas las deducciones de ambos impuestos. Ver aquí y aquí para un mayor detalle sobre esta propuesta.
En el caso del IVA, donde también recaudamos muy por debajo de la media europea (más de dos puntos del PIB menos), el problema es parecido. Tenemos nuevamente bases impositivas menores, y en este caso es debido a que más de la mitad de la cesta de bienes y servicios no están al tipo general, sino al tipo reducido o súperreducido. Y aquí el error es pretender progresividad con los impuestos indirectos. No tiene sentido que tengamos bienes al tipo reducido para que las personas con menos recursos los puedan comprar más baratos y que también saquen ventaja de ello los más ricos. Aquí la estrategia es instaurar un tipo único del IVA, quizá en un nivel mas bajo del actual 21%, y compensar a los contribuyentes más pobres bajándoles el IRPF. Ver estapresentación para mas detalle sobre esta propuesta.

En definitiva, sabemos que la única vía para salir de la crisis pasa por atraer la inversión y para ello aún quedan reformas importantes por hacer. Confiemos que el Ejecutivo no caiga en la tentación electoral y no relaje su impulso reformador durante el año 2014. Es mucho lo que nos jugamos.

Políticas activas de empleo: qué funciona y qué se consigue

Por SAMUEL BENTOLILA el 12/11/2013
594px-Max_Slevogt_Francisco_d'Andrade_Zeitung_lesend_1903De Samuel Bentolila y Marcel Jansen
Ahora que empezamos a atisbar débiles señales de estar saliendo de la recesión, es prioritario plantearse cómo ayudar aencontrar empleo a los 5.9 millones de parados. Como ya indicamos aquí, las políticas activas de empleo deben ser uno de los instrumentos. Incluso el Gobierno parece haberse enterado. Pero, ¿qué políticas funcionan y qué efectos tienen?
La dificultad de la tarea de reducir la enorme cifra de parados que sufre España es aún más evidente si recordamos que algo más de la mitad de ellos solo acabó, como mucho, la educación secundaria obligatoria. Y también que casi seis de cada diez de ellos llevan parados más de un año, de los cuales dos tercios llevan más de dos años.
Como nos recuerda una entrada reciente de Barbara Petrongolo, el paro de larga duración es un problema gravísimo, porque los parados ven deteriorarse su capital humano –tanto en la realidad como en la percepción de los empresarios– y reducen su esfuerzo de búsqueda. Por ambos motivos, a más duración menor es la probabilidad de reemplearse. A la vez, también se reduce su bienestar físico y mental. Por otra parte, al desvincularse estos trabajadores del mercado de trabajo, dejan de ejercer una presión moderadora sobre los salarios, lo que contribuye a elevar el nivel y la duración del paro. (Este artículo de Stephen Machin y Alan Manning repasa todos estos efectos.)
Desgraciadamente, no hay una cura mágica para el paro de larga duración. ¿Hasta qué punto nos pueden ayudar las políticas activas de empleo? Conviene empezar reconociendo que aún no sabemos demasiado al respecto, pero un artículo reciente (aquí en abierto) de David Card,Jochen Kluve y Andrea Weber avanza en la contestación. (Kluve tiene otro artículo similar, centrado solo en Europa.)
Los autores hacen un “metaanálisis”, es decir, un análisis estadístico de muchos estudios a la vez, teniendo en cuenta sus características, para destilar una conclusión lo más sólida posible sobre el efecto de las políticas. En total analizan 199 estimaciones provenientes de 97 trabajosrelativos a 15 años y 26 países (tres son sobre España: este, este y este).
Cabe señalar que se trata de una área de estudio muy reciente, la mayoría de los trabajos datan del año 2000 en adelante. Y solo el 9% de los estudios son experimentales –que a menudo tomamos como el ideal, aunque hay cierta polémica al respecto–, el resto simplemente compara a personas que han sido objeto de estas políticas con otras que no lo fueron –teniendo en cuenta algunas de sus características– sin una asignación aleatoria.
Hay tanta variación en los efectos estudiados en estos trabajos que los autores finalmente decidieron analizar principalmente si el efecto hallado era positivo, nulo o negativo. Un primer resultado llamativo es que las políticas tardan en mostrar todos sus efectos. A corto plazo –hasta un año después del tratamiento– solo se hallan efectos positivos en un 40% de los casos, ¡con resultados negativos en la cuarta parte! Tranquiliza un poco que a medio plazo (hasta dos años) los positivos suban al 45% y los negativos bajen al 10% y que a largo plazo (tres años) los positivos alcancen el 53% y los negativos se reduzcan al 6%. No obstante, incluso a largo plazo hay un 40% de los programas examinados que no sirven para lograr los objetivos medidos en los estudios.
¿Cuáles son esos objetivos? Resulta que las políticas activas son efectivas sobre todo para reducir el número de parados registrados, normalmente con prestaciones por desempleo. Sin embargo, cuando se restringe la definición del objetivo a salir del paro al empleo –y no a la inactividad– los resultados son menores. En tal caso, como también recuerda Petrongolo, la bondad del resultado es ambigua, pues si bien se reduce el gasto en prestaciones, quien deja de recibirlas normalmente también se desvincula más del mercado de trabajo, con la consiguiente caída de su probabilidad de reempleo.
¿Qué políticas son más efectivas? Principalmente la ayuda a la búsqueda de empleo, seguida por la formación en las aulas o en el trabajo. También se halla que la formación aparece como menos efectiva cuando se miden sus efectos a corto plazo pero gana en impacto al alargar el plazo. Las políticas menos efectivas son la creación de empleos en el sector público y, en segundo lugar, en el sector privado. Este resultado es muy importante para España, donde prácticamente todo el gasto en políticas activas se destina a subsidios a la creación de empleo privado. En cuanto a los parados que son objeto de los programas, funcionan mejor los que no se orientan específicamente a ningún grupo de edad o sexo. Tampoco se observan grandes diferencias en cuanto a su duración.
Un último “no resultado” a destacar es que los autores dicen que la inmensa mayoría de los trabajos que revisaron no contenían información sobre el coste de las políticas. Dada la heterogeneidad de los efectos encontrados y la probabilidad no despreciable de que estos sean inexistentes, parece esencial llevar a cabo análisis que comparen el beneficio con el coste de las políticas, a fin de no malgastar recursos en aquellas que son inútiles.
Aunque, como hemos señalado, estas evaluaciones son aún relativamente preliminares, España debería aprender de la experiencia internacional en el rediseño de sus políticas activas, especialmente en un momento en que los recursos son tan escasos. En próximas entradas insistiremos con las políticas activas de empleo, indicando cuáles deberían ser las prioritarias en España y discutiendo en detalle las más importantes: estímulos y ayudas a la búsqueda de empleo, formación y prestaciones en el empleo. Pensamos que, en gran medida, predicamos en el desierto. Por eso vale más la pena.


Crecimiento insostenible :QE y tasas de interes ultra-bajas efectos distributivos y los riesgos --Informe Instituto Global McKinsey-

QE y tasas de interes ultra-bajas efectos distributivos y los riesgos --Informe Instituto Global McKinsey-
--Un crecimiento insostenible--

El tipo de interés real y nominal a largo plazo no ha dejado de disminuir desde principios de los 80.
... el crecimiento a crédito requiere que los tipos de interés cada vez sean más bajos para poder aumentar el endeudamiento. Este proceso de bajada de los tipos de interés es insostenible, por lo que estamos ante un modelo de crecimiento insostenible. (Resumen A.Bertran)
http://www.mckinsey.com/insights/economic_studies/qe_and_ultra_low_interest_rates_distributional_effects_and_risks
• Descargar Resumen Ejecutivo (PDF-294KB)
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http://brujulaeconomica.blogspot.com.es/2014/01/qe-y-tasas-de-interes-ultra-bajas.html

QE y tasas de interes ultra-bajas efectos distributivos y los riesgos Informe Instituto Global McKinsey-Un crecimiento insostenible-

Un crecimiento insostenible

2 / gener / 2014 a les 04:14
Lo que muestra la Gráfica 1 es espectacular, porque el tipo de interés real y nominal a largo plazo no ha dejado de disminuir desde principios de los 80.

Y esto tiene varios efectos:
1º Aumento de valor de los activos, ya que su valor no es más que la capitalización de los flujos de caja futuros:
A) Hace aumentar el precio de los inmuebles “a decrease in the real long-term interest rate by 100 basis points has increased house prices by up to 7 percent” McKinsey Global Institute.
B) De las acciones “low rates could boost equity prices in the longer term in several ways. First, by lowering the discount rate that investors use, there may be an increase in the present value of future cash flows, which should boost the stock market valuation. A simple dividend pricing model says that today’s stock price should be inversely related to the discount rate. A second way that low interest rates could boost stock prices—and one that central bank policy makers have offered to explain the impact of QE policies—is through portfolio rebalancing. As yields on fixed-income securities decline, investors may shift into equities and other asset classes in search of higher yields, increasing demand for these assets and therefore their prices. Finally, very low interest rates could affect equity prices by directly increasing corporate profits through lower debt service payments and through stronger economic growth. All else being equal, higher profits today or expected future profits should result in higher equity prices” McKinsey Global Institute.

2º Aumenta el consumo por el efecto riqueza “wealth boost anual household consumption. There is wide-ranging academic literature regarding the marginal propensity to consume out of wealth, with estimates ranging from zero to 14 percent depending on the country, asset class, time horizon, and a number of other variables. Generally accepted empirical estimates are usually in the 3 to 5 percent range” McKinsey Global Institute.

3º Incentiva el endeudamiento, porque cuanto mayor es el apalancamiento, mayor es el rentabilidad de la inversión. Como podemos ver en la Gráfica 2, los jóvenes, que son los que están más endeudados, salen beneficiados de la bajada de los tipos de interés, mientras que los mayores, que tienen más ahorros que deuda, salen perjudicados.

En definitiva, una bajada de los tipos de interés, comporta un aumento de valor de los activos y este aumento de valor de los activos permite un mayor consumo e inversión, aumentando el endeudamiento usando estos activos como colaterales (hipotecarlos o pignorarlos).

Es lo que Merkel llama crecimiento a crédito, pero el crecimiento a crédito requiere que los tipos de interés cada vez sean más bajos para poder aumentar el endeudamiento. Y a nadie se le escapa que este proceso de bajada de los tipos de interés es insostenible, por lo que estamos ante un modelo de crecimiento insostenible.

Podemos intentar mantener este modelo de crecimiento durante un tiempo más, a base de que el tipo de interés real sea negativo, como sugieren algunos economistas como Larry Summers y Paul Krugman, pero como los intereses nominales no pueden estar por debajo de cero, la única alternativa sería ir permitiendo una inflación cada vez más alta.

Pero pienso que es mejor que empecemos a mentalizarnos que el crecimiento a crédito es insostenible y empecemos a aceptar que nuestro crecimiento tiene que basarse única y exclusivamente en aumentar la productividad.


Existe un consenso generalizado de que las políticas monetarias convencionales y no convencionales que los principales bancos centrales del mundo implementadas en respuesta a la crisis financiera mundial impidió una recesión más profunda y mayor desempleo que existe otra manera habrían sido. 
Estas medidas, junto con una falta de demanda de crédito como consecuencia de la recesión, contribuyeron a un descenso de las tasas de interés reales y nominales a niveles ultra bajos que se han sostenido en los últimos cinco años.

Podcast

Comprender los efectos distributivos de QE y los riesgos por delante

De MGI Richard Dobbs y Susan Lund discutir el impacto económico de QE y tasas de interés muy bajas y los problemas que puedan surgir, en función de las condiciones futuras.
Un nuevo informe del Instituto Global McKinsey analiza los efectos distributivos de estas tasas ultra bajas. Se estima que se han producido efectos significativos en los diferentes sectores de la economía en términos de ingresos por intereses y gastos. De 2007 a 2012, los gobiernos de la zona euro, el Reino Unido y los Estados Unidos se beneficiaron colectivamente por 1600 mil millones dólares tanto a través de los costos de servicio de la deuda reducidos y aumento de los beneficios remitidos a los bancos centrales (de exhibición).Corporaciones no financieras grandes prestatarios como los gobiernos-beneficiado por 710 mil millones dólares como las tasas de interés de la deuda cayeron. Aunque las tasas de interés muy bajas impulsaron las ganancias corporativas en el Reino Unido y los Estados Unidos en un 5 por ciento en 2012, esto no se ha traducido en una mayor inversión, posiblemente como consecuencia de la incertidumbre sobre la fortaleza de la recuperación económica, así como los préstamos más estrictos normas. Mientras tanto, los hogares de estos países en conjunto perdieron $ 630 mil millones en ingresos netos por intereses, aunque el impacto varía según los grupos. Los hogares más jóvenes que son prestatarios netos se han beneficiado, mientras que los hogares de mayor edad con los activos que generan intereses importantes han perdido ingresos.

Exposición

Tasas de interés muy bajas han tenido efectos distributivos sobre los ingresos y gastos por intereses.
El impacto que las tasas de interés muy bajas han tenido sobre los bancos ha sidodesigual. Ellos han erosionado la rentabilidad de los bancos de la zona euro, lo que resulta en una pérdida acumulada de los ingresos netos por intereses de $ 230 mil millones entre 2007 y 2012. Pero los bancos en los Estados Unidos experimentaron un aumento en los márgenes de intermediación eficaces y un aumento acumulado en los ingresos por intereses neto de $ 150 mil millones. La experiencia de los bancos del Reino Unido se encuentra entre estos dos extremos.
Compañías de seguros de vida-, sobre todo en varios países europeos, están siendo exprimidos por las tasas de interés muy bajas, tanto es así que si este entorno se mantuviera muchas de estas aseguradoras podría encontrar su supervivencia amenazada.
En teoría, las tasas de interés muy bajas pueden haber dado lugar a precios de los activos, y este efecto pueden haber compensado el margen de perdida para los hogares y otros inversores. Pero nos encontramos con un panorama mixto.
El aumento de los precios de los bonos son la otra cara de la disminución de los rendimientos y el valor de los bonos soberanos y corporativos de la zona euro, el Reino Unido y los Estados Unidos aumentaron en $ 16 billones de dólares entre 2007 y 2012. Así, los inversores que marcan el valor de sus activos en el mercado se ha visto un aumento significativo en sus inversiones de renta fija, al menos en el papel.
Las tasas de interés ultra bajas son propensos a haber reforzado precios de la vivienda mediante la reducción del costo del crédito hipotecario. Este efecto se ve más claramente en el Reino Unido, donde la mayoría de las hipotecas tienen tasas de interés variables que han ajustado a la baja de forma automática. El impacto es menos claro en los Estados Unidos, donde la recuperación de los precios de la vivienda se ha humedecido por un exceso de oferta de vivienda, los altos niveles de las ejecuciones hipotecarias, un predominio de las hipotecas de tasa fija, los estándares de crédito más estrictas, y la prevalencia de hogares con patrimonio neto negativo cuyas hipotecas no pueden ser refinanciados.
Encontramos poca evidencia de que las tasas de interés muy bajas han impulsado los mercados de renta variable. No podemos discernir un cambio a gran escala en la renta variable como parte de una búsqueda de rentabilidad de los inversores, y las relaciones de precio-beneficios y ratios precio-libro en los mercados de valores no son más altos que los promedios a largo plazo. Aunque los precios de valores reaccionan a los anuncios de los bancos centrales, estos son efectos transitorios que no persisten.
Si se acepta que los precios de vivienda y precios de los bonos son más altos hoy en día de lo que lo habrían sido como resultado de las tasas de interés muy bajas, entonces el aumento de la riqueza de los hogares y el posible consumo adicional que ha permitido ahora pesarían más que la pérdida de ingresos a los hogares .Pero somos escépticos acerca de si el aumento de la riqueza se han traducido en un mayor consumo en el entorno actual, dado que los precios de la vivienda en los Estados Unidos siguen estando muy por debajo de su máximo. Por otra parte, es más difícil para las familias de hoy en día para pedir prestado en contra de cualquier aumento de la riqueza a causa de las normas crediticias más estrictas.
Tasas de interés muy bajas no parecen haber provocado flujos adicionales de capital a los mercados emergentes, especialmente en sus mercados de bonos. Las compras de bonos de mercados emergentes por parte de inversores extranjeros totalizaron sólo $ 92 mil millones en 2007, pero habían aumentado a $ 264 mil millones en 2012. Los mercados emergentes que tienen un alto porcentaje de la propiedad extranjera de los bonos y los grandes déficits de cuenta corriente serán más vulnerables a las salidas de capital, siempre y cuando los bancos centrales comienzan estrechándose las políticas actuales.
No es probable que haya riesgos en el horizonte si las compras de activos son cónicos y las tasas de interés suben, o bien, si las políticas monetarias actuales continúan y las tasas de interés siguen siendo bajos. En el primer escenario, los beneficios obtenidos o las pérdidas sufridas podrían revertirse. Los pagos de intereses sobre la deuda del gobierno, por ejemplo, podrían aumentar hasta un 20 por ciento. En medio de la evidencia anecdótica de que algunos inversores han aumentado su influencia para amplificar los rendimientos en algunos mercados, el aumento de las tasas de interés podría llevar a un colapso en operaciones apalancadas y podrían representar una amenaza para algunas instituciones financieras. Los flujos de capital hacia los mercados emergentes podrían revertir.Los inversores en los mercados de bonos obligados por las normas contables para marcar al mercado podrían enfrentarse a grandes amortizaciones. Países de la eurozona podrían quedar atrapados en un viento cruzado si las tasas aumentan en los Estados Unidos antes de que lo hacen en Europa, lo que lleva a un cambio en el capital extranjero de Europa a los Estados Unidos. En el segundo escenario, las aseguradoras de vida y de los bancos en Europa experimentaría continua erosión de su rentabilidad. Una continuación de las tasas de interés muy bajas también podría llevar a un mayor apalancamiento y el regreso de las burbujas de precios de activos en algunos sectores, sobre todo de bienes raíces.
El economista está organizando un intercambio libre en línea con los principales economistas de la investigación relacionada con este informe. Para participar en el debate, participar en la discusión sobre el Economista 's sitio de intercambio gratuito .
Sobre los autores
Richard Dobbs es un director del Instituto Global McKinsey, donde Susan Lund es un director; Tim Koller es un director de la oficina de McKinsey en Nueva York, y Ari Shwayder es un consultor en la oficina de Chicago.

Condicionantes políticos de las reformas económicas

Aunque terminamos 2013 con unas mejores perspectivas económicas de las que teníamos al principio del año, las secuelas de la crisis de deuda en la que aún estamos inmersos auguran un periodo dilatado para recuperar nuestra senda de crecimiento potencial. Dicen que una crisis es una oportunidad para el cambio y el avance, pero para que ese dicho se haga realidad es necesaria la cohesión política y social alrededor de un programa de reformas cuyo coste a corto plazo es indudable. Nos quejamos con frecuencia de que en España la creciente polarización política dificulta enormemente esa cohesión pero según un estudio reciente de Mian, Sufi y Trebi resulta que en esto tampoco somos muy originales y más bien parece que estamos siguiendo al pie de la letra los pasos de otras economías que han sufrido tras severas crisis de endeudamiento.
Las recesiones que siguen a una crisis de deuda tienen características distintas a las que tienen su origen en otros tipos de shocks. Para superarlas el paso del tiempo no es suficiente ya que la absorción del exceso de endeudamiento cuando la economía no crece se convierte en un proceso muy lento que lastra la recuperación del consumo, de la inversión y del empleo, con lo que se hace necesario abordar reformas sustanciales. Como muestran por ejemplo Freund y Rijkersanalizando una amplía muestra de países la aplicación de cambios normativos sustanciales en la regulación de los mercados de bienes y servicios y el control del déficit público son, entre otras, condiciones necesarias para que tengan lugar los que denominan “milagros en el empleo”, entendidos como reducciones significativas de la tasa de paro en un periodo breve de tiempo –entre 6 y 8 puntos porcentuales en un periodo de entre 4 y 7 años. Estas y otras reformas son económicamente necesarias pero ¿son políticamente viables?
Las crisis de deuda vienen con frecuencia acompañadas por un proceso de deflación que aumenta las diferencias entre deudores y acreedores y dan lugar a un empeoramiento en la distribución de la renta y la riqueza. Además, cuando la recesión genera un problema de deuda pública la consiguiente consolidación fiscal empeora todavía más la distribución de la renta aumentando las diferencias sociales –sobre todo si se basa fundamentalmente en el recorte del gasto público, como señalaba recientemente aquí. En estas condiciones es necesario diseñar mecanismos de resolución que entre otras cosas deben facilitar algún tipo de transferencia de acreedores a deudores –que van desde las quitas y las reestructuraciones a la inflación- lo que afecta a los derechos contractuales de los primeros. La aplicación de estas y otras reformas requieren de un entorno político favorable con un amplio apoyo a medidas que alteran el statu quo. Cuando, como sucede en la crisis de deuda en Europa, el empeoramiento de la distribución de la renta y la riqueza tiene un reflejo geográfico la solución de la crisis pasa por la aplicación de transferencias transnacionales –unión fiscal o unión bancaria, rescates, etc.- lo que requiere todavía un consenso más difícil de alcanzar.
El trabajo de Mian, Sufi y Trebi ilustra muy bien en mi opinión -aunque se trata de un campo en el que no soy especialista- como no sólo el panorama económico, sino también el político se ha visto afectado por las crisis financieras ocurridas en el pasado en un amplio conjunto de países, lo que influye directamente en la probabilidad de que se acometan las reformas necesarias para superarlas. E trabajo analiza en primer lugar si existe un patrón común en la evolución del posicionamiento político y electoral de los ciudadanos tras periodos de crisis en especial las de deuda y las bancarias. En segundo lugar se abordan las consecuencias de estos cambios políticos sobre las estrategias de política económica y, en particular, de reformas que se han adoptado tras las crisis.
Los autores analizan el cambio de la composición de los parlamentos respectivos en los años siguientes a una crisis, centrándose en tres indicadores: el tamaño de la coalición gobernante, el tamaño de la oposición y la fragmentación de la representatividad –definida como la la probabilidad de que dos diputados seleccionados al azar en una legislatura pertenezcan a dos partidos diferentes. Para ello se estudia en particular el caso de Estados Unidos tras la crisis financiera reciente y de forma más general la evolución del posicionamiento ideológico de la población –de acuerdo con el World Values Survey- antes y después de crisis de esta naturaleza identificadas por Reinhart y Reinhart para una muestra de 70 países. El resultado es concluyente. Tras las crisis económicas, la proporción de quienes se autodenominan moderados disminuye, aumentando significativamente la de quienes se consideran de izquierda -en particular cuando la crisis es de deuda- o de derecha –sobre todo tras periodos de inflación elevada. Lógicamente esta polarización ideológica se plasma en la fuerza y cohesión relativas de gobierno y oposición. Los resultados de regresión confirman que las crisis reducen el apoyo al partido o coalición gobernante y aumentan el de los partidos de la oposición. Sin embargo, en ambos lados la fragmentación definida con anterioridad aumenta debido al crecimiento de los partidos más pequeños a costa de los grandes. Es interesante destacar que esta polarización no se observa tras otros tipos de crisis, como por ejemplo las que tienen su origen en atentados terroristas, que suelen traer como consecuencia un aumento del apoyo a las coaliciones gobernantes y un debilitamiento y fragmentación de la oposición.
Tras comprobar la existencia de esta polarización, los autores estudian cómo la misma afecta a la adopción de medidas consideradas necesarias para superar las crisis como el fomento de la competencia y las privatizaciones así como otras de carácter financiero referidas fundamentalmente a la relajación de los derechos de los acreedores, a la mejora de la regulación y la supervisión bancaria, y al establecimiento de controles de capital. En general el estudio encuentra que la incidencia de este tipo de reformas aumenta tras las crisis financieras en comparación con “tiempos normales” pero que, sorprendentemente, lo hace de una forma muy tímida y con cambios poco perceptibles en los principales indicadores analizados. ¿Por qué? De nuevo la repercusión electoral de las crisis es la clave. En concreto, en la muestra analizada, la probabilidad de acometer reformas está negativamente  correlacionada con la debilidad electoral del partido o coalición gobernante y con la fuerza de la oposición, factores ambos que aumentan significativamente tras la recesión, lo que explica que las reformas no se aborden precisamente cuando son más necesarias.
En definitiva, los vaivenes electorales que hemos visto en España desde el inicio de la crisis y los que se anticipan en el futuro próximo, así como y la polarización en Europa entre países mejor y peor tratados por la crisis financiera, no son sino el reflejo de un fenómeno más general por el que han pasado muchos otros países tras crisis similares. Aunque el trabajo citado se centra en la aplicación de reformas financieras, no es descabellado pensar que estos resultados puedan extrapolarse a reformas como laboral, la impositiva, que se necesitan sobre todo en el sur de Europa pero que pueden afectar significativamente a corto plazo a la posición de los distintos agentes económicos en cuanto a la distribución de la riqueza. La dificultad de sumar consensos políticos en torno a la aplicación de medidas económicas indudablemente costosas a corto plazo es sin duda una de las razones por las cuales las crisis de este tipo tienen una digestión tan pesada y por lo que, lejos de convertirse en una oportunidad para cambiar a mejor, acaban atrapando a algunos países en una situación de estancamiento duradero.

Fischer, de la Fed, y Crecimiento EE.UU.


Consecuencias de los tipos de interés reales negativos
29 / desembre / 2013 a les 02:47
Hay varios economistas, entre ellos Larry Summers (a saving glut coming from Asia or a long-term IT-induced decline in the relative price of capital goods that has 
reduced needed investment relative to saving) y Paul Krugman (declining rates of population or productivity growth), que piensan que “the natural, or equilibrium, real (inflation-adjusted) interest rate may have fallen below zero – perhaps as low as negative 2-3% – “forever.”” 

Pero desde mi punto de vista, la causa estaría en la presión que ejercen los países emergentes sobre los salarios de los países desarrollados, sobre todo en los salarios de los trabajadores no cualificados.

Actualmente, aunque se llegue a una situación de pleno empleo, la enorme competencia de los países emergentes, impide que los salarios suban. Se incrementa la población activa, con la incorporación de las mujeres y colectivos de más difícil colocación y la entrada de inmigrantes, pero ninguna empresa se atreve a subir salarios y precios y perder competitividad.

Esto implica que el único factor de aumento de precios, sean las materias primas, especialmente el petróleo, porque sus efectos inflacionarios se producen en todos los países, desarrollados y en vías de desarrollo.

Esto implica, que los EEUU puedan mantener los tipos de interés reales negativos, aunque tengan tasas de paro por debajo del 7, 6 e incluso 5%, sin que haya riesgos de inflación. Y esto es lo que ha podido llevar a estos economistas, a pensar que el tipo de interés natural, o de equilibrio, haya podido caer por debajo de cero.

Pero esto también supone que la Fed pueda mantener los tipos de interés negativos durante mucho tiempo, lo que tiene sus consecuencias.

Porque aunque no se genere inflación de bienes de consumo por la competencia de los países emergentes, no deja de generar inflación de activos y, sus consecuencias son igual de nefastas que la inflación de los bienes de consumo.

La inflación de activos genera una asignación ineficiente del ahorro, ya que no depende de la rentabilidad de la inversión (economía productiva) sino del aumento del precio del activo (economía especulativa), lo que reduce el crecimiento a largo plazo.

Y mientras existe una consciencia muy clara de los efectos negativos de la inflación y que se tiene que evitar a toda costa, no existe la misma consciencia en relación a la inflación de activos.

Aunque según The Economist los bajos tipos de interés no tendrían porque generar inflación de activos “low interest rates may also persuade some investors that risky assets are worth more. If one lowers the rate at which future cashflows are discounted, then the present value of an asset rises. But that is only if other things stay equal. Central banks have adopted their current monetary policy because they worry that the outlook for economic growth has deteriorated; if they are right, then investors should be reducing their estimates for the cashflows they will receive from dividends, rents, etc.”

La realidad nos demuestra que los inversores no tienen en cuenta la rentabilidad futura del activo, sino la rentabilidad de las inversiones alternativas presentes.

Y hemos podido ver que los tipos de interés negativos, están comportando un trasvase de las inversiones de renta fija a renta variable, sólo para proteger los ahorros de la erosión que les produce los intereses reales negativos.

Por lo que se puedan mantener o no estos tipos de interés negativas, el daño que están causando al crecimiento económico a largo plazo es evidente.

Aunque me parece que de la misma forma que se tardó en entender los daños que ocasionaba la inflación, también se tardará en entender los efectos negativos de los tipos de interés reales negativos.


A.Betran

Si " la causa estaría en la presión que ejercen los países emergentes sobre los salarios de los países desarrollados, sobre todo en los salarios de los trabajadores no cualificados.".....y en algunos de cualificados, tambien creo que los aumentos de productividad de las tic,s desde los 90 no han supuesto una correlacion en la subida de salarios, en referencia que este caso de revolución informatica (a semejanza de I,II rev.industrial) que si supuso un aumento de salarios.


Fischer, de la Fed, y Crecimiento EE.UU.
Read more at http://www.project-syndicate.org/commentary/jeffrey-frankel-endorses-stanley-fischer-as-the-ideal-candidate-to-succeed-janet-yellin-as-vice-chair-of-the-federal-reserve-board#d4OXFyzbrUkM1pv4.99

Tasas negativas----- 2-3% - ¿"para siempre."?
Hay, según Summers, dos posibles razones para esto: un exceso de ahorro proveniente de Asia o de un declive a largo plazo de TI inducida en el precio relativo de los bienes de capital que ha reducido las inversiones necesarias en relación con el ahorro. (Krugman ofrece más explicaciones posibles : disminución de las tasas de población o crecimiento de la productividad.)
Sea cual sea la causa, si Summers tiene razón, estamos en serios problemas. Así las cosas, los bancos centrales pueden tener dificultad para lograr una tasa de interés real suficientemente baja en las recesiones, porque la tasa de interés nominal no puede ir por debajo de cero. En el escenario de Summers, la tasa de equilibrio negativo significaría crónicamente lento crecimiento.
 Fischer mismo expresaron un mayor optimismo en la conferencia que la política monetaria puede funcionar, incluso en las condiciones actuales. La flexibilización cuantitativa y la orientación hacia adelante pueden empujar hacia abajo la tasa de interés a largo plazo. Y hay otros canales, además de la tasa de interés real: el tipo de cambio, precios de las acciones, el mercado de bienes raíces, y el canal de crédito.
 funcionarios de la Fed son menos propensos que los profesores a salir en una extremidad paradigma de temblar. Pero David Wilcox, Director de Investigación y Estadística de la Fed, y sus co-autores argumentan que la gravedad y la duración de la recesión que comenzó en diciembre de 2007 se ha ido erosionando constantemente el stock de capital y el tamaño y las habilidades de la fuerza laboral. Por lo tanto, la producción y el empleo, el lento crecimiento de EE.UU. en los últimos años es el resultado de la crisis financiera, no de cambio estructural exógeno.
 Sin clientes, las empresas no construyen nuevas fábricas, aún cuando el costo de capital es bajo, mientras que los trabajadores que han estado desempleados por largo tiempo pueden caer fuera de la fuerza laboral total. El resultado, como Wilcox y sus colegas argumentan persuasivamente, es que la capacidad de producción y la fuerza de trabajo efectiva se han instalado en las vías de crecimiento disminuidas. El déficit de la oferta acumulada - los autores estiman que la producción potencial es ahora un 7% por debajo de la trayectoria anterior a 2007 - puede ser mayor que el déficit de la salida de corriente atribuible a la actual falta de demanda agregada.
Esta historia reciente lamentable hace que el trabajo de la Fed aún más difícil de lo que ha sido, porque la capacidad aún más los límites de los formuladores de políticas para estimular el crecimiento sin generar inflación. Al mismo tiempo, dado el potencial de larga duración daño al crecimiento, se ha vuelto aún más importante mantener una adecuada estímulo de la demanda, siempre que el desempleo sigue siendo alto. Así, el papel Wilcox admite continua expansión monetaria en 2014.
 de Krugman presentación en la conferencia del FMI era tan sorprendente como los demás: preocupaciones sobre los déficit fiscales y la deuda de Estados Unidos están fuera de lugar , incluso en el largo plazo . Halcones del déficit se preocupan de que en algún momento los inversionistas globales perderán su entusiasmo por la celebración de cada vez mayores cantidades de deuda de EE.UU., lo que resulta en una fuerte depreciación del dólar. Polémica afirmación de Krugman es que, incluso si esto llegara a suceder, los tipos de interés no suben, mientras que el efecto de la depreciación de la economía de EE.UU. sería expansiva (a través de un aumento de las exportaciones netas). La implicación de política es que hay menos razones para preocuparse por el problema de la deuda a largo plazo y más razones para preocuparse de que la contracción fiscal en los últimos tres años ha estado privando a la economía de la demanda necesaria.













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 Seguimos con el capítulo 19 , donde la genealogía pasa de instituciones relativamente persistentes a cambio, innovación, selección y destru...