Andrew Small, el RMS y la rivalidad sistémica entre Europa y China
Andrew Small se ha consolidado como uno de los analistas más lúcidos y precisos sobre la transformación de las relaciones entre China y Europa. Su contribución no se limita a describir tensiones comerciales, fricciones diplomáticas o disputas tecnológicas. Su aportación central radica en demostrar que la relación ha dejado de ser un proceso de integración económica para convertirse en una rivalidad sistémica.
Small muestra cómo Europa ha pasado de ver a China como un socio comercial difícil a percibirla como un actor que integra de forma coherente industria, tecnología, inversión, infraestructuras, seguridad, influencia normativa y poder geopolítico en una única arquitectura estratégica.
El marco RMS (Recursos-Modelo-Sistema) complementa perfectamente esta narrativa: Small proporciona el diagnóstico estratégico y los casos concretos; el RMS lo convierte en una herramienta analítica operativa para identificar dependencias, mapear vulnerabilidades y diseñar respuestas.2. La rivalidad sistémica: no es solo comercio, es arquitecturaLa noción de rivalidad sistémica constituye el punto de encuentro entre el pensamiento de Small y el marco RMS. La relación UE-China no se reduce a un déficit comercial o a una competencia entre empresas. Lo que está en juego son dos formas distintas de organizar recursos, instituciones, cadenas de valor, poder tecnológico y presencia global.
China actúa como un sistema coordinado: Estado, empresas públicas y privadas estratégicas, gobiernos locales, bancos de política, planificación industrial, subsidios, estándares y presión geopolítica operan de forma alineada. Europa, por el contrario, ha tendido a actuar como un mercado abierto y como suma de Estados miembros con respuestas fragmentadas.
Small lo expresa con claridad: la rivalidad surge porque el modelo chino convierte la interdependencia en poder asimétrico.
El RMS descompone esta dinámica en tres capas analíticas:
- R – Recursos: capacidades materiales, tecnológicas, industriales y financieras.
- M – Modelo: cómo se organizan esos recursos mediante instituciones, incentivos y normas.
- S – Sistema: las interdependencias y vulnerabilidades que resultan de esa interacción.
Desde la perspectiva RMS, la cuestión central no es solo qué exporta China, sino qué controla. La dependencia europea suele ocultarse en capas intermedias: minerales críticos, refinado, componentes, maquinaria, software industrial y conocimiento de proceso.
El RMS permite convertir este diagnóstico en una auditoría concreta: identificar sectores dependientes, inputs sustituibles, proveedores críticos y nodos que pueden convertirse en instrumentos de coerción.4. Modelo: el Partido-Estado como arquitectura industrialLa segunda gran aportación de Small es explicar que la rivalidad es sistémica porque el modelo chino no opera como una economía de mercado convencional. Las empresas chinas compiten e innovan, pero lo hacen dentro de un marco institucional donde el Partido-Estado mantiene capacidad de dirección estratégica, disciplina y alineamiento.
China puede sostener sectores durante años, tolerar pérdidas, generar sobrecapacidad, priorizar escala y utilizar la inversión exterior como herramienta de influencia. Europa, en cambio, ha respondido con mayor frecuencia de forma fragmentada y reactiva.
El RMS convierte esta diferencia en una pregunta operativa: ¿la competitividad procede de empresas aisladas o de una arquitectura institucional coherente? En el caso chino, la respuesta es clara: la ventaja reside en la arquitectura.5. Sistema: interdependencia convertida en vulnerabilidadEn el nivel del Sistema, Small resulta especialmente valioso al mostrar cómo la interdependencia económica puede transformarse en vulnerabilidad estratégica. Durante décadas predominó la lógica del engagement: se esperaba que la integración económica generara convergencia y moderación. The Rupture documenta el fracaso de esa expectativa.
La interdependencia no desaparece, pero cambia de naturaleza: puede convertirse en coerción, dependencia o influencia. Small analiza casos como el 5G, puertos, la BRI, la coerción económica contra Lituania, las restricciones a insumos críticos y el posicionamiento chino tras la invasión de Ucrania.
El concepto de weaponized interdependence desarrollado por Henry Farrell y Abraham Newman (2019) complementa perfectamente esta lectura: los actores que controlan nodos centrales de las redes económicas globales pueden explotarlas para ejercer coerción.6. The Rupture: el final de la ilusión del engagementEn The Rupture (2022), Small narra el momento en que Occidente —y especialmente Europa— reconoce que la vieja política hacia China ha dejado de funcionar. La acumulación de señales (endurecimiento bajo Xi Jinping, control del Partido sobre las empresas, expansión tecnológica, presión sobre Hong Kong y Xinjiang, coerción económica y apoyo indirecto a Rusia) produjo un cambio de paradigma.
En clave RMS:
- Recursos: China acumula poder industrial, tecnológico y financiero.
- Modelo: el Partido-Estado integra empresas, seguridad, tecnología y política exterior.
- Sistema: la interdependencia deja de ser neutral y se convierte en rivalidad estructural.
Su propuesta es la estrategia del “enjambre” (swarm): desplegar de forma simultánea, distribuida y acumulativa múltiples medidas pequeñas, legales y coherentes. Ninguna por sí sola justifica una represalia masiva, pero juntas alteran los incentivos del mercado y reducen dependencias.
Small propone además los “Six Nos” (Seis Noes) como condiciones de acceso al mercado europeo:
- No double standards (sin dobles estándares).
- No rigged competition (sin competencia trucada mediante subsidios o evasión de normas).
- No monopolies (sin monopolios en cadenas estratégicas).
- No backdoors (sin puertas traseras tecnológicas).
- No black boxes (sin cajas negras de propiedad o financiación).
- No threat enablers (sin acceso a empresas que faciliten amenazas contra Europa).
Esto se inscribe en la evolución del “China Shock”: del shock manufacturero (1.0) al shock en sectores estratégicos verdes y digitales (2.0) y, previsiblemente, al control de capas futuras como IA industrial, semiconductores avanzados y estándares (3.0). Small ayuda a entender que China no compite solo en productos actuales, sino en las capacidades que definirán la productividad del futuro.13. Diálogo con otros expertos de referenciaEl análisis de Small dialoga de forma natural con otras voces relevantes:
- Dani Rodrik: sobre la necesidad de políticas industriales que construyan capacidades reales, no solo protejan sectores.
- Michael Pettis y Brad Setser: sobre los desequilibrios macroeconómicos chinos (ahorro elevado, consumo débil, sobrecapacidad).
- Barry Naughton: sobre el capitalismo de Estado chino y la coordinación Partido-Empresas-Estado.
- Henry Farrell y Abraham Newman: sobre weaponized interdependence.
- Carlota Pérez: sobre la rivalidad en el marco de una nueva revolución tecnológica.
- Nicholas Kaldor, Albert Hirschman, César Hidalgo y Ricardo Hausmann: sobre encadenamientos productivos, complejidad económica y círculos virtuosos de aprendizaje.
España ocupa una posición relevante: puede atraer inversión en automoción eléctrica, baterías y energías renovables, pero corre el riesgo de convertirse en plataforma de ensamblaje dependiente. La clave, desde el RMS, es evaluar cada inversión no solo por empleo visible, sino por las capacidades que deja (I+D, proveedores locales, transferencia tecnológica, control de software y datos, y reducción real de vulnerabilidades).ConclusiónAndrew Small narra con precisión la ruptura histórica: el paso de una relación de engagement a una de rivalidad sistémica. El marco RMS transforma esa narrativa en un método de diagnóstico y acción: identificar recursos críticos, analizar modelos institucionales y mapear vulnerabilidades sistémicas.
Europa no necesita cerrar su mercado. Necesita convertirlo en una arquitectura de poder basada en reciprocidad, transparencia, seguridad económica y construcción de capacidades propias. Como señala Small, el objetivo no es una Europa cerrada, sino una Europa capaz de sostener su apertura sin convertirse en dependiente.
Small aporta la narrativa estratégica. El RMS la convierte en estrategia operativa.
RMS matriz analítica y protocolo de análisis sistémico
Bibliografía principal (selección)- Small, Andrew (2022). The Rupture: China and the Global Race for the Future. Hurst Publishers.
- Small, Andrew (2026). “The art of the swarm: Systemic rivalry with China on European terms”. ECFR Policy Brief.
- Small, Andrew (2020). “The meaning of systemic rivalry: Europe and China beyond the pandemic”. ECFR.
- Small, Andrew (2018). “The Backlash to Belt and Road”. Foreign Affairs.
- European Commission / High Representative (2019). EU-China – A Strategic Outlook.
- Farrell, Henry & Newman, Abraham L. (2019). “Weaponized Interdependence: How Global Economic Networks Shape State Coercion”. International Security, 44(1)
Andrew Small, RMS y la nueva rivalidad sistémica entre Europa y China
Summary
Andrew Small explains how Europe’s relationship with China has shifted from economic engagement to systemic rivalry. In works such as The Rupture, The Meaning of Systemic Rivalry, Backlash to Belt and Road, and his recent essays on Europe’s China policy, Small shows that China is no longer simply a trade partner or competitor. It is a strategic actor that combines industry, technology, finance, infrastructure, regulation, and geopolitics into a coordinated system.
The RMS framework — Resources, Model, System — helps organize this diagnosis.
R — Resources
Small shows that China has accumulated major strategic resources: industrial scale, advanced manufacturing capacity, batteries, solar panels, 5G, critical minerals, ports, infrastructure finance, digital platforms, and supply-chain control.
In RMS terms, this means Europe must identify where it depends on China not only for final products, but also for hidden layers of production: inputs, components, software, data, machinery, standards, and critical infrastructure.
The key question is:
What does China control inside the value chains Europe depends on?
M — Model
Small argues that China’s advantage does not come only from individual firms. It comes from a political-economic model in which the Party-state coordinates companies, banks, local governments, industrial policy, technology policy, and national security.
Europe, by contrast, often responds through fragmented national interests, slow trade-defense tools, and sector-by-sector regulation.
In RMS terms, the problem is that:
China acts as a system, while Europe often responds as a market.
S — System
Small’s central insight is that interdependence has become a vulnerability. Trade, investment, infrastructure, technology, and supply chains are no longer neutral. They can become tools of coercion.
Cases such as 5G, Belt and Road, Lithuania, COVID supply-chain shocks, support for Russia, rare earth restrictions, and strategic infrastructure show that dependency can become leverage.
In RMS terms, Europe must ask:
Which interdependencies can become instruments of pressure?
The Rupture
The Rupture explains the end of the old Western belief that integrating China into the global economy would make it more open, predictable, and compatible with the liberal order.
Small shows that China used globalization to build capabilities, strengthen its own model, and expand influence. Europe’s “rupture” with China is therefore not accidental. It is a reaction to structural vulnerabilities.
Belt and Road
Small’s work on the backlash against the Belt and Road Initiative shows how infrastructure, finance, ports, energy, and logistics can create dependency. Projects presented as development or connectivity can become sources of political influence, debt exposure, and strategic vulnerability.
RMS translates this into a diagnostic question:
Does foreign investment build local capacity, or does it create long-term dependency?
Recent Andrew Small texts
Small’s recent writings argue that Europe must stop responding to China one measure at a time. A tariff here, an investigation there, or a restriction in one sector is not enough.
He proposes that Europe should turn its own system into power: the single market, regulation, transparency rules, public procurement, security standards, and alliances.
His “Six Nos” are especially important:
- No double standards.
- No rigged competition.
- No monopolies in strategic supply chains.
- No technological backdoors.
- No black boxes in ownership or financing.
- No access for firms enabling threats against Europe.
These principles are very close to an RMS investment and market-access protocol.
Main conclusion
Small describes the rupture; RMS turns it into public policy.
Small explains what China is doing and why Europe’s old China policy failed. RMS provides a way to diagnose dependencies, map risks, evaluate investments, and design strategic responses.
The final idea is:Europe does not need to close its market. It needs to condition access to that market.
If China acts as a system, Europe cannot keep responding as a collection of sectors, companies, and national interests. It must act as a European system.
In RMS terms:
Andrew Small helps explain the rupture. RMS helps build the response
Método Análisis RMS- Protocolo de análisis sistémico
Andrew Small nos ayuda a entender la ruptura. El RMS nos ayuda a construir la respuesta
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