Europa ante la competencia sistémica: de potencia normativa a arquitectura operativa
1. El fin de la anomalía estratégica europea
Durante más de tres décadas, la Unión Europea operó dentro de una anomalía histórica: un entorno internacional relativamente estable, con seguridad externalizada, energía accesible y un sistema económico global regido por reglas previsibles. Esta configuración permitió a Europa especializarse en producción normativa, delegando la coerción, la disuasión y gran parte de la capacidad estratégica en actores externos.
Desde el marco RMS, esta anomalía no fue un error moral, sino una configuración funcional dependiente de condiciones exógenas. El problema no es que Europa “creyera en las reglas”, sino que construyó su arquitectura interna asumiendo que esas reglas serían garantizadas por otros.
Ese supuesto ha dejado de ser válido.
La competencia sistémica entre grandes potencias ha erosionado el marco multilateral clásico. La seguridad vuelve a ser rival, la energía se politiza, la tecnología se convierte en vector de poder y las finanzas dejan de ser neutrales. En este contexto, una potencia normativa sin capacidad de decisión bajo estrés pierde relevancia, incluso si conserva legitimidad ética.
2. El dilema central: regular o decidir
El análisis RMS distingue con claridad entre dos tipos de acción:
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Regular: producir normas esperando cumplimiento externo.
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Decidir: diseñar arquitectura capaz de generar consecuencias.
Europa ha sido excepcionalmente eficaz en lo primero y estructuralmente débil en lo segundo. La persistencia de este desequilibrio explica por qué:
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normas digitales no se traducen en liderazgo tecnológico,
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objetivos climáticos generan costes internos sin retornos geopolíticos,
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la defensa común avanza solo tras crisis extremas,
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la autonomía estratégica permanece declarativa.
Desde RMS, el dilema europeo no es derecho vs fuerza, sino norma sin arquitectura vs norma con capacidad operativa.
3. Europa como arquitecto parcial en un mundo fragmentado
RMS parte de una premisa realista: el orden global compartido no será restaurado en el corto plazo. En consecuencia, Europa debe abandonar la aspiración de arbitraje universal y adoptar un rol de arquitecto parcial, actuando allí donde aún dispone de masa crítica.
3.1 Comercio, datos y estándares
La regulación europea solo es eficaz cuando se combina con:
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escala de mercado,
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coaliciones externas,
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incentivos positivos.
Sin empresas líderes ni alianzas funcionales, la regulación se convierte en fricción interna. Actuar implica pasar de la regulación defensiva a la propuesta activa de estándares interoperables, utilizando el acceso al mercado europeo como instrumento de coordinación con terceros (Latinoamérica, África, Indo-Pacífico).
3.2 Clima y energía como infraestructura estratégica
El Green Deal, desde RMS, solo es sostenible si deja de ser un marco normativo unilateral y se transforma en infraestructura compartida:
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interconexiones,
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financiación verde condicionada,
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transferencia tecnológica estructurada.
El clima no puede ser solo una obligación moral; debe convertirse en vector de poder cooperativo.
3.3 Finanzas y euro
Sin instrumentos financieros propios, la autonomía estratégica es ilusoria. RMS identifica tres cuellos de botella:
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fragmentación de mercados de capitales,
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carácter excepcional (no permanente) de la deuda común,
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ausencia de capacidad estabilizadora regional.
Reforzar el euro como moneda de referencia regional no es un objetivo simbólico, sino una condición funcional para actuar.
4. Reducir vulnerabilidad sin autarquía
RMS rechaza explícitamente la autarquía. El objetivo no es la autosuficiencia, sino la reducción de la chantajeabilidad estratégica.
Esto exige:
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diversificación de proveedores,
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capacidades mínimas propias en defensa, energía y tecnología,
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infraestructuras críticas europeas abiertas pero controlables.
Europa no puede ser autosuficiente, pero sí puede dejar de ser estructuralmente vulnerable.
5. Minilateralismo ampliado: la vía operativa
Con el multilateralismo clásico bloqueado y la acción unilateral insuficiente, RMS propone minilateralismo funcional:
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coaliciones temáticas,
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compromisos limitados,
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reciprocidad verificable.
Europa no como centro moral, sino como nodo de redes estratégicas, capaz de intercambiar acceso, inversión y tecnología por estabilidad y alineamiento parcial.
6. El cuello de botella decisivo: cohesión interna
Desde RMS, el principal obstáculo no es externo, sino interno. Sin:
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mayor integración en defensa,
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coordinación energética real,
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mínimos fiscales comunes,
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política industrial europea coherente,
Europa seguirá reaccionando tarde y de forma subóptima. El coste de no decidir ya no es neutralidad, sino administración externa de su espacio económico y político.
7. Conclusión RMS
Europa no está obligada a elegir bando. Está obligada a elegir si quiere ser arquitectura o espacio gestionado.
Actuar no significa abandonar el derecho internacional, sino dotarlo de capacidad operativa en un mundo sin garantías externas. El coste de decidir es alto; el de no hacerlo es estructural.
RECUADRO ESTRATÉGICO RMS
“Actuar desde Europa” en un mundo de competencia sistémica
Diagnóstico RMS
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El orden basado en reglas ya no es autoejecutable.
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La potencia normativa sin capacidad material pierde influencia.
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La no-decisión también es una decisión.
Qué NO es actuar
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No es dar lecciones morales sin consecuencias.
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No es regular sin escala ni alianzas.
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No es autarquía ni cierre del mercado.
Qué SÍ es actuar (RMS)
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Arquitectura de decisión
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Reducir vetos en ámbitos estratégicos.
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Capacidad ejecutiva en crisis.
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Instrumentos permanentes, no excepcionales.
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Base productiva y tecnológica
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Política industrial europea coordinada.
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Capacidades mínimas en tecnologías críticas.
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Estándares como activo, no como barrera.
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Finanzas y moneda
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Mercado de capitales integrado.
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Deuda común estructural.
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Capacidad de estabilización regional.
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Seguridad y energía
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Defensa como bien europeo, no nacional.
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Infraestructura energética compartida.
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Diversificación, no sustitución de dependencias.
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Estrategia externa
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Minilateralismo funcional.
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Interdependencia negociada.
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Europa como nodo, no satélite.
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Criterio final RMS
Europa no puede garantizar el orden global, pero sí decidir si participa en su diseño parcial
o acepta ser un espacio gestionado por otros.