50 años después, otro shock energético, ¿qué hacer?

 

50 años después, otro shock energético, ¿qué hacer?

Luis Puch @lpuchg  y Antonia Díaz @AntoniaDiazRod

¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que 50 años después, incluso tras varios avisos, hayamos vuelto a tropezar con la misma piedra? Todo apunta a que es otra consecuencia de la Gran Moderación; ese periodo entre mediados de los noventa y la Gran Recesión en el que parecía que la Historia había acabado, los ciclos económicos habían desaparecido, que el mercado podía solucionar cualquiera de nuestros problemas, y que, si había sorpresas, podíamos estar tranquilos porque los bancos centrales (la política monetaria de precisión) y la deuda pública (para qué pensar en diseñar un buen sistema impositivo cuando se puede dejar la tarea para las próximas generaciones) vendrían al rescate.

La pandemia empezó a resquebrajar esta apariencia de mundo feliz. Ahora se ha venido completamente abajo. Podríamos decir que hemos salido de la caverna. ¿Hemos conseguido captar su atención? Pues lo vamos a poner más negro (o más claro, siguiendo con el mito platónico).

¿Déjà vu de los años 70?

Este no es un shock de petróleo, sino de gas. La diferencia fundamental es que el gas tiene una logística y forma de transporte diferente de la del petróleo en la que la localización de los suministros energéticos es esencial. Es decir, sustituir las fuentes de suministro con rapidez es mucho más difícil. Ahora, además, podríamos decir que es un shock autoinfligido, porque buena parte de nuestra vulnerabilidad energética se debe a errores propios, en Europa y en España. La lista es larga, como hemos discutido aquí, aquí o aquí. Todo apunta a que la crisis energética actual se gestó a lo largo del verano de 2021, asociada a una reducción estratégica en el suministro del gas ruso a Europa. De nuevo, eso sí, en otro momento convulso, marcado esta vez por la pandemia de la Covid-19 y, sobre todo, por la lenta recuperación post-pandemia que ha venido marcada, podríamos decir lastrada, por los cuellos de botella en las cadenas de suministro. Una tormenta perfecta.

¿Por qué tropezamos otra vez con la misma piedra (o parecida)?

La realidad es que nunca en estos años se han dado los incentivos suficientes en Europa Occidental para promover una sustitución definitiva de los combustibles fósiles por las energías renovables. Esta falta de incentivos, combinada con la naturaleza de la tecnología productiva, hace que nos sea muy difícil responder con rapidez a aumentos súbitos en los precios energéticos. Esto lo sabemos desde hace tiempo, aunque parece que este conocimiento no se ha incorporado al acervo de políticas macroeconómicas. Y es que los shocks energéticos, aunque muy dolorosos, no son muy frecuentes. Olvidamos con rapidez.

Durante estos años hemos mejorado nuestra comprensión a nivel macroeconómico acerca de los determinantes de la demanda agregada de energía. Esos determinantes son tecnológicos: el capital, para dar servicios, necesita energía y tanto más cuanto menos eficiente es. En términos agregados, la ratio capital-energía nos da una buena medida de la eficiencia energética de nuestro acervo productivo. Nuestros trabajos (aquí y aquí) ponen de manifiesto que la elasticidad de sustitución de capital productivo por energía en el corto plazo es muy baja, mientras que en el medio y largo plazo es mucho mayor. Este comportamiento de los agregados es consistente con un modelo macroeconómico de uso de energía en el que la tecnología en el corto plazo es putty-clay (el requerimiento de energía está fijo en el corto plazo dada la estructura del capital productivo instalado) pero a largo plazo es putty-putty, porque se reemplaza capital antiguo más intensivo energía por capital nuevo más eficiente. Es decir, en el corto plazo capital y energía son complementarios y en el largo plazo son sustitutos. De hecho, la elasticidad de sustitución en el largo plazo es alta y permite pensar en modelar la producción agregada con la conocida función de producción Cobb-Douglas, a condición de que la inversión esté cumpliendo su doble función: aumento del capital productivo y mejora en la eficiencia energética.

¿Cuál es el efecto agregado del shock actual?

¿Por qué hacemos tanto énfasis en esta diferencia de corto y largo plazo en la elasticidad del uso energético? Porque queremos dar una estimación del coste del aumento actual de los precios. Para poder hacer esa estimación es crucial contar con el buen modelo macroeconómico. Un error frecuente que se comete, desde nuestro punto de vista, es tratar de contestar a preguntas en macroeconomía de la energía con un modelo en el que, a diferencia de nuestras (y otras, aquí y aquí) contribuciones a la literatura, la tecnología supone una sustitución imperfecta entre capital y energía tanto a corto como a largo plazo. Nuestra experiencia es que los modelos macroeconómicos con esta propiedad implican demasiada sustitución en el corto plazo y demasiado poca en el largo plazo respecto a lo que indican los datos. Del mismo modo, buena parte de las estimaciones que se manejan sobre la elasticidad precio de la energía a corto y a largo plazo no son estructurales, y en muchos casos incorporan implícitamente el supuesto de sustitución imperfecta. Por tanto, hay que tener cuidado con las interpretaciones.

Esto es crucial para entender el efecto del alza actual de precios y el potencial efecto de una rebaja impositiva. Si esto es importante, imaginen ahora la enorme diferencia que hará evaluar los efectos bajo el supuesto de que el shock energético es o no transitorio en uno (el que sobrestima la sustitución entre capital y energía a corto plazo) y otro (el que diría que el requerimiento de energía está totalmente fijo en el muy corto plazo, que quizás sea extremo, pero se parece más a los datos) modelos.

En definitiva, desde nuestro punto de vista, no tener presente la complementariedad a corto plazo entre capital productivo y energía, tal y como la acabamos de describir, puede inducir a error en las recomendaciones de política económica y energética adecuadas para la situación actual. Por tanto, nuestra recomendación en este punto es cautela y, sobre todo, tratar de manejar la mejor información disponible acerca de si el shock es transitorio o se vuelve permanente.

Nuestro modelo de uso de energía dice que, si en el muy corto plazo la energía que vamos a usar no puede ajustarse, un aumento de los precios en un 10% supone una caída del PIB en 0.4%, en términos anuales. Esto nos da el precio de la inacción en el momento actual.

¿Qué hacer en el muy corto plazo?

Tenemos que diferenciar entre las medidas dirigidas a atacar la subida de los precios, de aquellas destinadas a paliar sus efectos. La urgencia de la situación es tal que se hace necesario ayudar al sector privado, especialmente a los agentes más vulnerables. Entiéndase que no queremos socializar pérdidas sino sostener nuestro tejido productivo en un momento delicado en que, sin acabar de recuperarse de la crisis de la COVID-19, debe enfrentar un alza inesperada de costes. Para decidir qué hacer echamos mano de la Teoría Económica. Nuestros trabajos (referenciados arriba) nos dicen que una bajada impositiva, transitoria, que compense esa alza de costes, reduce el impacto de los precios energéticos en el PIB (en el modelo, en su totalidad). Y esto es así porque, al ser la demanda inelástica en el corto plazo, no hay forma de sustituir costes: un tractor que consume diésel no se puede reemplazar por un e-tractor de la noche a la mañana. Eso se hace con tiempo y un apreciable esfuerzo inversor. Pero, ¿cómo se materializa en la complejidad del mundo real nuestra herramienta teórica? En un recorte de la imposición indirecta sobre los combustibles. Una medida así es controvertida, porque hay bastantes argumentos de la conventional wisdom en su contra. Para empeorar las cosas en el caso de España, los impuestos específicos a los hidrocarburos están muy cerca del mínimo (¡de cuantía fija!) que impone la UE (y a diferencia del caso de Alemania, Francia o Italia, entre otros que sí tenían margen para rebajas significativas). Así que sólo nos queda que la UE rebaje el mínimo, o una rebaja del IVA, generalizada o selectiva. ¿Tiene sentido? Repasemos los argumentos:

(i) El IVA es un impuesto al consumo, luego no afecta a la producción. … Y ya nos gustaría. En la realidad, el IVA, a veces, se convierte en un impuesto a la producción porque se hace muy difícil su traslación (gracias por apuntarlo, Diego y Francisco). Esto ocurre especialmente en la Agricultura, Ganadería y Pesca (en el Régimen Especial AGP los sujetos pasivos no se pueden deducir el IVA, en el Régimen Simplificado, sí). Además, para muchos autónomos y pymes, el tiempo que transcurre entre la fecha de pago de sus inputs productivos con IVA, y la compensación de dicho IVA por facturación de los outputs correspondientes a esos inputs, importa. Plazos dilatados de pago a proveedores por parte de las grandes empresas y la Administración, suponen costes financieros elevados. Por tanto, el impacto positivo podría alcanzar a autónomos y pymes con altas facturas energéticas y no tan boyantes resultados de explotación. El argumento del coste financiero aplica también para las empresas que tienen ciclos de producción y ventas largos (gracias, Juanfran), y para las empresas exportadoras dentro de la UE (“entregas intracomunitarias”) y fuera, a la espera de la devolución del IVA soportado que no pueden repercutir fuera de nuestras fronteras. ¿Es elevado este coste financiero? El Banco de España debe saberlo por el registro CIRBE (Central de Información de Riesgos del BE) de las partidas en las que la Agencia Tributaria aparece como deudor de las devoluciones de IVA y de las bonificaciones del REAGP.

Bueno, al grano. Nuestro modelo de uso de energía dice que, si en el muy corto plazo la energía que vamos a usar no puede ajustarse, una reducción generalizada del IVA desde el 21% al 10% con carácter transitorio, podría tener efectos directos significativos sobre la producción (transportistas) por las razones que hemos expuesto, con los correspondientes efectos inducidos (supermercados). ¿Qué por qué los sectores afectados no solicitan tanto una rebaja del IVA? Nuestra impresión es que están a la espera de subsidios específicos, en vez de un mecanismo con una relación coste-efectividad de la medida que intuimos favorable en el muy corto plazo.

Además, tendríamos el efecto de política fiscal expansiva asociado a la reducción de impuestos, algo que las familias agradecerían en este momento y con ello el sector turístico esta próxima Semana Santa. Nuestro modelo dice también que no hay razón para preocuparse por un menoscabo del ahorro energético en el agregado, porque con precios tan altos, la demanda energética se moverá poco en el muy corto plazo, y si lo hace será ya en la buena dirección. Finalmente, lo que también nos parece importante en este caso es la señal que una medida de este calado hubiera aportado en cuanto a que se actúa con decisión, y más aún en cuanto a que el Gobierno no se dedica a aprovechar la crisis para engordar su recaudación.

Seguimos con los argumentos, menos graves:

(ii) Hay consumidores de renta alta que podrían beneficiarse sin que ese sea el objetivo de la política. Pero es que discriminar es costosísimo y suele llevar un tiempo que no tenemos. Quizás con diferenciar solamente entre diésel y gasolina ya estaremos discriminando lo suficiente en la coyuntura actual, pero esto que lo digan los expertos.

(iii) Las empresas energéticas utilizarán la rebaja para apropiarse de rentas adicionales, puesto que no hay competencia. Obviamente, en este caso debe intervenir la Comisión Nacional para los Mercados y Competencia, y hacer su trabajo. Si esta vez fallara, mejor cerrar. Además, del mismo modo que el Estado puede renunciar a parte de su recaudación energética extraordinaria, (si la hay, no está claro), las empresas energéticas deberían poder renunciar a una parte de sus beneficios extraordinarios de manera transitoria. En ese caso, la buena disposición de las empresas en la coyuntura actual sería fundamental. Véase la propuesta de Natalia Fabra aquí, enfocada al mercado eléctrico. Los técnicos podrán determinar la cuantía justa de dicha tasa y la duración de la medida. Un consenso sobre la necesidad de que las empresas energéticas renuncien a sus beneficios extraordinarios contribuiría a aumentar los recursos disponibles para las ayudas a las familias y los sectores más vulnerables en esta crisis. Mejor aún, que la renuncia a beneficios se refleje en las próximas semanas en una fijación de precios lo más ajustada posible a los costes de las empresas energéticas. La compensación sería sus beneficios futuros, tras contribuir a sostener nuestro tejido productivo. Para más adelante queda si las empresas energéticas son consideradas de interés estratégico y lo que eso implica, como en Francia.

(iv) Una rebaja de este tipo supone un coste para todos. Sí, nada es gratis, pero en este caso el coste puede ser menor que el beneficio. Habrá que evaluarlo, y no negar a la mayor.

(v) No es la panacea para los que mas apoyo necesitan. Cierto. Una lección que deberíamos tener aprendida es que, en el mundo real, para atacar un problema, es mejor usar todos los instrumentos de política disponibles, no tenemos por qué restringirnos a uno solo, que en este caso parece inferirse del debate que alcanza sólo a los subsidios a familias y sectores vulnerables.

¿Qué hacer en el corto plazo?

Ya hemos hablado en otras ocasiones acerca de la necesidad de reformar el mercado de formación de precios eléctricos (véase aquí y aquí). Hoy (por ayer) aparece un artículo en El País donde se enumeran las medidas que la Comisión Europea baraja para hacer frente a la crisis energética, y por ahí están las de la Agencia Internacional de la Energía (algunas muy naïve: domingos sin coche o más bici, que sí, que vale, pero). Vamos a repetirlo: En este caso, (1) la medicina del alza de precios no nos hace más eficientes en el muy corto plazo (¿hasta seis meses?), solo nos empobrece y (2) el alza de precios no es una señal de escasez sino de la guerra de Putin. Teniendo esto en mente, queremos insistir en que no es bueno sino perjudicial usar un único instrumento de política económica para hacer frente al shock energético. Nuestra propuesta del día 1 de marzo sobre la doble ronda del mercado eléctrico supone separar la oferta que se comporta de forma competitiva (sin gas), porque para ella el sistema marginalista funciona como dice la teoría, de la oferta que no lo es. Nuestra propuesta de hoy insiste en que si el shock energético es transitorio conviene complementar en el muy corto plazo las ayudas que se barajan, con rebajas transitorias en la imposición indirecta y con redistribución desde los ganadores hacia los perdedores de esta crisis. Para todo ello es necesario tener presente que cuando la oferta no es competitiva, sino que se compone de pocos operadores, el sistema de asignación debe ser uno que incorpore la negociación. Y realmente esta negociación debería ser coordinada por la Comisión Europea.

Un gran salto hacia adelante,...con redes

 

Un gran salto hacia adelante,...con redes

admin

Por Salvador Barberá

Matthew O. Jackson ha sido distinguido con el premio BBVA, Fronteras del Conocimiento, en la modalidad de Economía, “por su obra pionera, que ha arrojado nueva luz sobre el papel de las redes en la vida económica y social”

Sólo visitando su página web podrán darse cuenta de la magnitud de sus trabajos, y de lo que aún será capaz de hacer. No se la pierdan. Además de las secciones temáticas, visiten otras, que esconden interesantes perlas: cursos online sobre teoría de juegos a todos los niveles, incluso dirigidos a jóvenes escolares, consejos a los estudiantes que se inician en la investigación, recomendaciones sobre la escritura de artículos, y hasta una guía para participantes noveles en carreras ciclistas, de las que es maestro. Muestras todas ellas de que nos encontramos con alguien que no vive en su torre de marfil.

Ciertamente, Jackson ha jugado un papel central y a la vez diverso en la integración de la teoría de redes al análisis económico, que gracias a ello ha reforzado su carácter como ciencia social y ampliado sus vínculos con otras disciplinas.

Empezó siendo pionero: su artículo con Wolinsky en JET, 1996, inicia una literatura en economía que se ha hecho muy abundante en los últimos veinticinco años. Desde entonces, ha seguido empujando sin descanso las fronteras del conocimiento en esta área, aportando múltiples avances teóricos, empíricos y experimentales a través de sus libros y artículos, trabajando con un número creciente de colaboradores y discípulos, proponiendo y proponiéndose metas cada vez más ambiciosas. Su obra “Social and Economic Networks” se ha convertido en una referencia para cualquier investigador, una de estas “biblias” que de vez en cuando fijan el estado de una parte importante de nuestro saber y a la vez dan impulso para seguir ampliándolo.

Parte de sus trabajos sobre redes abordan aspectos de carácter general, como el estudio de su estructura, propiedades y consecuencias. Por ejemplo, a veces la densidad de las conexiones entre agentes puede ser desfavorable, como en el caso de la difusión de enfermedades. En otros es beneficiosa: favorece las negociaciones en situaciones de conflicto. Y sus efectos pueden ser ambiguos, amortiguando los shocks habituales, pero agravando su impacto negativo cuando estos son muy poderosos, como ocurre con el sistema interbancario o el comercio. La densidad es, así, uno de los aspectos que caracterizan a distintas redes desde un punto de vista macro, como también lo son los patrones de segregación entre grupos. A estos aspectos se añaden otros más micro, también susceptibles de estudio, como el grado de centralidad que puede atribuirse a cada agente según la posición que ocupe en una red de conexiones, o la tendencia más o menos marcada que los agentes tiene para asociarse con quienes son más afines a ellos.

Entender cómo la propia existencia de las características de distintas redes acaba condicionando la eficacia de las políticas económicas es crucial para elegir entre propuestas alternativas. Un buen ejemplo de característica que conviene controlar y eventualmente medir es el grado de homofilia que subyace a una red. Y esto porque la tendencia a acercar entre sí a los semejantes puede alterar sustancialmente las consecuencias de políticas que dependen de cómo se difunde la información, y fragmentar a sociedades que podrían preverse más igualitarias si los contactos entre personas fueran más neutros o aleatorios. Jackson ha estudiado cómo la segmentación que se deriva de este y otros fenómenos ligados a las redes puede explicar mejor la persistencia y acentuación de las desigualdades.

Los patrones de desigualdad reflejan la existencia de barreras al ascenso social y económico que no son solo financieras sino debidas a bajos niveles de capital social, derivados a su vez de la falta, para ciertos grupos, de canales de contacto adecuados para adquirir recursos educativos y oportunidades en el mercado laboral. Ello le ha llevado a proponer que, dada la complejidad de las interacciones entre redes y políticas, se adopten lo que llama “cócteles de medidas”, en vez de fiar todas las actuaciones en favor de la movilidad, por ejemplo, al ataque de unos pocos de los factores que la impiden.

Además de refinar el análisis de las redes en general, sus estudios se han orientado al análisis de distintos sectores donde estas tienen un impacto esencial, como el comercio, las finanzas y el mercado de trabajo, entre otros. Sus trabajos con Duflo, Banerjee y Chandrasekhar (2013 y 2019) suponen un avance metodológico adicional, un ejemplo de experimentación natural controlada a lo largo de muchos años. Basándose en una amplia base de datos sobre las redes de relación en poblaciones rurales de la India, han estudiado cómo se difunde la información entre los miembros de dichas comunidades, la posición de quienes más contribuyen al proceso y cómo evolucionan endógenamente las redes en respuesta a intervenciones exógenas. La frontera sigue avanzando, y Jackson continúa añadiéndole capas de conocimiento.

Es más: en el espíritu del Santa Fe Institute, con el cual está asociado, colabora con antropólogos y otros científicos sociales, y mira más allá. Un manifiesto publicado en Nature, que Jackson firma junto con más de veinte científicos de muy diversas disciplinas, proclama el interés de investigar una nueva problemática: el estudio de las máquinas inteligentes, no como productos de ingeniería sino como actrices dotadas con patrones de comportamientos propios, y con su propia ecología. Igual que los comportamientos humanos y animales no se entienden fuera del contexto en los que se manifiestan, tampoco, dicen estos autores, se pueden comprender los de las máquinas inteligentes sin un estudio integrado de los algoritmos y de los entornos sociales en los cuales estos operan y con los cuales interaccionan. Visión de futuro: redes de seres inteligentes, artificiales o no.

Hasta aquí he hablado de redes, pero si han visitado su página ya habrán visto que su estudio es solo una parte de las aportaciones de Jackson al análisis económico, que se desbordan hacia el diseño de mecanismos o la economía política, entre otras temáticas. En particular, sus trabajos sobre implementación, examinando diversas formas de encarrilar el comportamiento de los agentes económicos, dándoles incentivos que confluyeran con los de otros hasta poner en práctica resultados socialmente satisfactorios, ya fueron especialmente lúcidos, desde el inicio de su carrera. Uno de sus primeros artículos en el área representó no solo un avance en el estudio de la implementación en estrategias no dominadas, sino también una crítica elegante a las interpretaciones excesivamente optimistas de los resultados que se iban alcanzando en un momento explosivo de la literatura sobre el tema. Dentro de una literatura compleja, que exige el uso de distintas formas de teoría de juegos, variados conceptos de solución y modelos que representen realidades diversas, sus trabajos han abarcado mucho, y él sigue aportando.

Matt ha tenido siempre una vinculación especial con autores e instituciones académicas españolas. Preside los consejos científicos de MOVE y de la Barcelona School of Economics. Escribió trabajos esenciales sobre redes con Toni Calvó, y tras la temprana muerte de aquel ha colaborado estrechamente en mantener su memoria a través del premio Calvó Armengol. También Antonio Cabrales, Dunia López Pintado y Fernando Vega se encuentran en su lista de coautores, entre los cuales me honro en figurar.

El autor con Matt Jackson

Esto me permite y me obliga a decir algo, por corto que sea, sobre su persona, su modestia y alegría en el trato. ¿Quien esperaría que aquel joven que ya tenía dos papers, uno en JET y otro en JME cuando nos conocimos y escribimos nuestro primer trabajo juntos, justo al inicio de sus estudios de doctorado, fuera también el capitán del equipo gimnástico de Princeton, especializado en potro con aros? ¿Que, además de ser brillante y productivo, sea tan generoso con su tiempo, dispuesto a acoger y escuchar a sus muchos visitantes, a leer y comentar el trabajo ajeno, a orientar y promover a tantos estudiantes, a ser un buen ciudadano del mundo? Es difícil entender cómo se las apaña para abarcar tanto. Sigue siendo un atleta. Cuando te despiertas, él ya lleva dos horas subiendo cuestas en bicicleta, esquivando serpientes y coyotes por los montes de California. Y, si hay ocasión, vale la pena probar sus costillas ahumadas, que prepara con paciencia. Consigue hacerte creer que hay tiempo para todo.

https://nadaesgratis.es/admin/75419

Conferencia Magistral; "Liderazgo, eficiencia económica y calidad democrática en España" Jesús Fernández-Villaverde

 

Conferencia Magistral; "Liderazgo, eficiencia económica y calidad democrática en España"

 ¿Qué queremos ser en el escenario global que se está conformando?”

Con Jesús Fernández Villaverde es Catedrático de Economía en la Universidad de Pensilvania desde 2007, Fellow de la Econometric Society y miembro del Nacional Bureau of Economic Research (NBER), del “grupo de los cien” y del consejo editorial de relevantes publicaciones nacionales e internacionales. Es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales por ICADE y Doctor en Economía por la Universidad de Minnesota.

 El PIB per capita de un español es igual hoy que en 2005.

 El crecimiento #economía de otros países desde el 2005 ha sido diferenciadora. Ej #Portugal 7'5%. Estamos #España al mismo PIB que #USA en 1870. Cada vez somos menos importantes en la economía mundial, luego menos importantes en la toma de decisiones globales

  Estamos en una crisis de oferta por las restricciones estructurales de la política fiscal #economía #España. Esto sumado al problema de regulación, ante cambios legislativos que se necesitan. Escenario similar al de 1973 sin reajuste a la nueva realidad

Anuncia que el PIB de #España del 2021 es el mismo que el del año 2005 (23.87). 16 años sin crecimiento #economía El escenario futuro no predice cambios en el corto-medio-largo plazo (#Ucrania, subida de tipos de interés, cambios energéticos-sociales)

"Hemos pasado de tener un PIB per cápita un 20% más alto que el de Corea del Sur a tener un PIB per cápita un 13% más bajo."

"Empleo: 19.2 millones en 2005, 19.6 millones en 2021. Nulo crecimiento d la productividad total d los factores (llevamos así desde principios d los 80 del siglo XX) y alejándonos d la frontera tecnológica mundial. Desempleo: 9.1% en 2005, 15.37% en 2021"

#España ha permitido esta visión a corto plazo y la falta de decisión en el largo plazo #prospectiva #futuro. Los Gobiernos desde el 2014 han reflejado los deseos de sus votantes y el populismo: paralizar cambios de importancia y compromiso de largo plazo

Las estructuras actuales #liderazgo en #España es consecuencia de los años 90. Es importante para tener impacto y cambio a #futuro, empezar con #educación ahora. Seguimos sin formar en #análisis #innovación #prospectiva trampeando resultados y bajo intereses

#España problema sistémico de formación y selección de líderes #liderazgo que selecciona a quienes están preparados para navegar el sistema, no para liderar ni preparar al país para lo que necesita #política

#Europa es la única ventaja ante este escenario por un mayor control de las políticas. La #economía #España es muy abierta y muy dependiente del exterior (#energía #turismo...)... Nuestro liderazgo se queda en soluciones a corto plazo. >Mirar a escenario 2050

"Si las expectativas en la Eurozona correspondientes a diciembre no apuntaban a una fuerte recuperación económica a CP, compensando los efectos destructivos de la pandemia, los últimos ajustes empeoran aquellas previsiones."

#España tiene un enorme capacidad y oportunidad pero debe empezar por cambios en la formación de #liderazgo más dinámico y mentalidad de responsabilidad y enfocado en el largo plazo que no sea reacio a los cambios

"Reitero, tenemos 1 gran potencial d crecimiento no aprovechado q exige, con urgencia, llevar a cabo las reformas estructurales pendientes y gestionar las cuentas públicas d acuerdo con las exigencias q impone 1 situación crítica como la actual."   

La frontera tecnológica nos deja atrás #economía y estamos desaprovechando la #tecnología por el déficit estructural de las infraestructuras Públicas (déficit del 5.03%, con deuda pública del 42% al 118%). Niveles de inflación de los años 80 #España #política

"Seguimos teniendo un sistema de selección de élites políticas anclado en unos esquemas de finales del siglo XX.

Estructura económico administrativa con efectos de calidad democrática en deterioro, eficiencia económica cada día mas baja.

"Y abordar estas cuestiones exige decisión y, sobre todo, un liderazgo que conduzca a fuertes consensos nacionales para resolver conjuntamente los problemas señalados." (1)

"En estos días aciagos en los que los vientos de la guerra vuelven a soplar en Europa recuerdo las palabras de JFV premonitorias en su conferencia magistral marzo de 2017."

  Jesús Fernández-Villaverde en la @frdelpino.

 


 

En marzo de 2017 el profesor Fernández Villaverde, Universidad de Pensilvania, predijo la amenza de Rusia para Europa en una conferencia magistral que pronunció en la Fundación Rafael del Pino.

 (1) Como  ya paso en la crisis energetcia de los 70, y el famoso discurso de E.Fuentes Quintana

 Dentro del complejo contexto histórico de integración política y económica en Europa que España había emprendido en los años 70, le fue encomendada al profesor Fuentes la tarea de articular las respuestas desde la política económica a la situación creada por la crisis del petróleo, lo que se plasmó en los Pactos de la Moncloa

https://revistascientificas.us.es/index.php/Trabajo-Persona-Derecho-Merca/article/view/19443

             Fuentes Quintana en 1977

https://www.youtube.com/watch?v=qs7x3_KuqZ0


 Seguimos con el capítulo 19 , donde la genealogía pasa de instituciones relativamente persistentes a cambio, innovación, selección y destru...