Dos teorías distintas sobre el poder en el siglo XXI

- La primera teoria, representada por el paper de Fernández-Villaverde, Ohanian y Yao, sostiene que China sigue una trayectoria clásica de convergencia económica.

- La segunda, defendida por numerosos analistas geopolíticos y tecnólogos, considera que China está construyendo una forma distinta de hegemonía basada en escala, datos, industria y control de redes globales.

La cuestión central es determinar cuál de estas dos visiones explica mejor la realidad emergente.

1. La tesis neoclásica: China como potencia de convergencia

El argumento del paper es relativamente sencillo:

  • China creció porque partía muy lejos de la frontera tecnológica.
  • Acumuló capital a una velocidad extraordinaria.
  • Absorbió tecnología extranjera.
  • Repitió un patrón similar al de Japón, Corea o Taiwán.

La conclusión es contundente:China no constituye una excepción histórica.

Sería simplemente el mayor episodio de convergencia económica jamás observado.

Si esto es correcto, la consecuencia geoeconómica es clara:

  • China seguirá siendo enorme.
  • China seguirá siendo relevante.
  • Pero no alcanzará la frontera tecnológica estadounidense.
  • No sustituirá a Estados Unidos como potencia hegemónica.

Según esta visión, China sería una potencia de escala, pero no una potencia de frontera.


2. La tesis alternativa: la hegemonía ya no depende del PIB per cápita

Los defensores del ascenso hegemónico chino parten de una premisa distinta.

Consideran que medir la hegemonía mediante PIB per cápita es utilizar una métrica del siglo XX para analizar un mundo del siglo XXI.

La pregunta no sería:¿Alcanzará China la renta per cápita estadounidense?

Sino: ¿Controlará China suficientes nodos críticos de la economía mundial?

Desde esta perspectiva, el indicador relevante no es el ingreso medio de los ciudadanos chinos.

Los indicadores relevantes son:

  • producción industrial,
  • baterías,
  • vehículos eléctricos,
  • paneles solares,
  • tierras raras,
  • puertos,
  • logística,
  • comercio marítimo,
  • manufactura avanzada,
  • inteligencia artificial,
  • capacidad de despliegue industrial.

Aquí la imagen cambia radicalmente.


3. Escala versus frontera tecnológica

La principal fortaleza del modelo neoclásico es que explica muy bien el crecimiento histórico.

Su principal debilidad es que puede subestimar los efectos de la escala.

Históricamente:

  • Gran Bretaña dominó por innovación.
  • Estados Unidos dominó por innovación y escala.
  • China podría intentar dominar mediante escala extrema.

La diferencia es importante.

La frontera tecnológica genera innovación.

La escala genera dependencia.

Y la dependencia también crea poder.

Por ejemplo:

  • Europa no depende de China porque China tenga el mejor laboratorio del mundo.
  • Europa depende de China porque China concentra enormes capacidades industriales.

La hegemonía puede surgir tanto de la innovación como del control de nodos críticos.


4. Lo que el modelo neoclásico no captura completamente

Desde una perspectiva RMS y de riesgo sistémico, el paper tiene una limitación importante.

Analiza:

  • productividad,
  • capital,
  • trabajo,
  • convergencia.

Pero no analiza:

  • dependencia industrial,
  • control logístico,
  • cadenas de suministro,
  • estándares tecnológicos,
  • redes digitales,
  • infraestructuras críticas.

Sin embargo, gran parte del poder contemporáneo surge precisamente de esas redes.

China controla posiciones extraordinariamente fuertes en:

  • baterías,
  • refinado de minerales críticos,
  • paneles solares,
  • vehículos eléctricos,
  • manufactura electrónica,
  • puertos y logística marítima.

La pregunta relevante pasa a ser:

¿Puede un país ser hegemónico sin liderar todas las tecnologías de frontera si controla los principales flujos industriales del planeta?

La respuesta no es evidente.


5. La visión RMS: China como potencia sistémica parcial

El análisis RMS sugiere una posición intermedia.

Ni la visión neoclásica ni la visión de hegemonía inevitable parecen completamente satisfactorias.

China presenta fortalezas extraordinarias:

Masa

  • Mercado gigantesco.
  • Base manufacturera sin precedentes.
  • Capacidad de movilización de recursos.

Escala

  • Producción industrial.
  • Infraestructura.
  • Logística.
  • Energía.

Coordinación

  • Política industrial.
  • Crédito dirigido.
  • Planificación estratégica.

Dependencias inducidas

  • Baterías.
  • Tierras raras.
  • Paneles solares.
  • Vehículos eléctricos.
  • Componentes industriales.

Pero también presenta debilidades estructurales:

Frontera tecnológica

Sigue dependiendo parcialmente de:

  • semiconductores avanzados,
  • software crítico,
  • equipamiento de litografía,
  • ecosistemas de innovación occidentales.

Demografía

  • Envejecimiento acelerado.
  • Caída de población activa.

Productividad

  • Rendimientos decrecientes de la inversión.
  • Sobrecapacidad industrial.

Finanzas

  • Elevado endeudamiento.
  • Sector inmobiliario tensionado.

Por ello, China parece más una potencia sistémica incompleta que una potencia hegemónica plena.


6. El gran error europeo

Para Europa, la cuestión realmente importante no es decidir quién tiene razón.

El verdadero riesgo es otro.

Tanto si China alcanza la hegemonía como si no la alcanza, Europa sigue enfrentándose a una competencia sistémica.

Si la tesis neoclásica es correcta:

  • China seguirá siendo una potencia industrial gigantesca durante décadas.

Si la tesis hegemónica es correcta:

  • China aumentará aún más su capacidad de influencia global.

En ambos casos:

  • Europa debe reducir dependencias.
  • Europa debe reforzar capacidades industriales.
  • Europa debe construir autonomía tecnológica.
  • Europa debe mejorar su coordinación institucional.

La estrategia europea no puede depender de acertar una predicción sobre China.

Debe ser robusta bajo ambos escenarios.


7. Conclusión: ¿potencia de escala o potencia hegemónica?

El paper del NBER sugiere que China no completará la transición hacia una potencia de frontera comparable a Estados Unidos y que su convergencia económica terminará estabilizándose muy por debajo de los niveles estadounidenses.

Sin embargo, los partidarios de la tesis hegemónica señalan algo igualmente importante:la hegemonía contemporánea puede derivar no solo de la innovación, sino también del control de redes, infraestructuras, cadenas de suministro y capacidades industriales.

La síntesis  desde una perspectiva RMS es:

China probablemente no sustituirá a Estados Unidos como hegemón único del sistema internacional. Pero tampoco será simplemente otra economía convergente. Se está convirtiendo en una potencia sistémica de escala capaz de generar dependencias estructurales, influir sobre flujos globales y condicionar decisiones económicas de terceros países durante varias décadas.

La cuestión estratégica para Europa no es si China alcanzará la hegemonía total.

La cuestión estratégica es que incluso una China no hegemónica puede ser lo suficientemente poderosa como para alterar profundamente el equilibrio industrial, tecnológico y geoeconómico europeo

 Resumen estructurado del paper “The Neoclassical Growth of China” (NBER Working Paper 31351)

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