30 enero 2014

Bernanke: Evito la depresión

Ben S.Bernanke

Nacen los líderes en las situaciones críticas? Él se dio cuenta  de la crisis en el 2005, pero  no pudo hacer nada. 

La actuación del gobernador Bernanke el 7 de agosto del 2007 revela lo que es propio del líder: se percató de la gravedad de la situación y tomó medidas severas, pero prudentes; formuló políticas urgentes, pero razonables. Supo que tenía que hacer frente a una crisis sistémica y un domingo, antes de que abrieran los mercados, puso en alerta a todos los grandes bancos centrales del mundo para que tomaran medidas coordinadas. Cuando el lunes abrieran las bolsas no podía cundir el pánico. El había estudiado el origen y las causas de la gran depresión de 1929 y había formulado lo que se conoció como doctrina Bernanke del acelerador financiero. Estudiando los peores años de la depresión se dio cuenta de que cuando se produce una recesión, los bancos privados pueden tomar medidas que restringen el crédito y conducen a una caída de la demanda agregada, que a su vez provoca una menor demanda de crédito, creando un circulo vicioso que convierte una recesión en una gran depresión.   Era necesario inyectar liquidez y bajar los tipos de interés hasta donde fuera necesario.   Tuvo que hacer frente a la quiebra del banco Lehamn y supo que sin un sistema bancario saneado la recuperación no seria posible.  En marzo del 2009 dirigió las pruebas de resistencia del 60 % de la banca norteamericana, .Los mercados reaccionaron con confianza, las bolsas se recuperaron y,meses mas tarde ante el bajo pulso de la economía, introdujo medidas monetarias expansivas y llevo los tipos oficiales de interés en torno al 0 %. No fue suficiente.  Actuó en los dos lados de la curva de intereses.  Compro deuda pública a corto y a largo plazo y contuvo la inflación. 

Estuvimos al borde del abismo, pero jugo con la habilidad de un virtuoso.Tenia municiones y las uso. Y el mundo recupero la confianza. En la historia contemporánea,nadie tuvo que hacer frente a una situación tan delicada. El supo resolverla.
prof. Tornabell

http://www.lavanguardia.com/20140130/54399701636/ben-s-bernanke-robert-tornabell-opi.html
Tornabell LaVanguardia 30-1-2014

Bernanke: Evito la depresión

Una crisis financiera que enmascara la crisis económica fruto de una globalización mal regulada, que enmascara las acciones de los politicos para huir hacia adelante dejando via libre a las finanzas (Clinton 1999 derogación Ley Stegan Glass)

Una crisis en la que se consiguió evitar la depresión, Bernanke utilizo las facultades del préstamo de emergencia para salvar de la ruina a empresas financieras, bancos, empresas de seguros, , y a los operadores de bolsa. El Estado de USA avalo los pagares para que no se colapsara la tesorería de las empresas,como las grandes automovilísticas, pero el congreso no permitió que la FED ejerciera de prestamista a los particulares, pymes y compañias no bancarias.

La actual crisis se esta superando con medidas financieras pero  no se están  poniendo  las bases para evitar futuras crisis económicas, derivadas de presiones demográficas, de la misma robotización, de los limites naturales, de las crisis energéticas, a no ser que dejen avanzar los avances en energías renovables.

Una crisis que enmascara la necesidad de reformar el sistema, con una transición a nuevas alternativas socieconomicas como la EBC, una transicón primeramente hacia el ordoliberalismos, hacia la economia social de mercado, para ir paso a paso hacia nuevos modeles de economia a escala humana, basada en la colaboración, en la economia del conocimiento, en la economia en red, con los avances del pensamiento sistemico, la teoria de sistemas y la bioeconomia, la fisicoeconomia entre otras ciencias.

Datos :
En el verano del 2008 el precio del crudo paso de 80 dolares a 145 dolares
A principios del 2009,el indice interanual de explotación cayo el 30 % en China y Alemania, el 45 % en Singapur y Japón..En China el descenso de crecimiento paso del 13 % al 7 %.
Como salimos de esta.Nouriel Roubini -Stephen Mihm Ed Destino Cap La pandemia global pag 205
La gran sincronización-Sonia Araujo-Joaquin Oliveira en www.voxeu.org/index.php?q=nodel/3751
Ben S:Bernake 8-nov-2002: conferencia www.federalreserve.gov/boardsdocs/speeches/2002/200221108/default.htm
http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/5493264/01/14/Bernanke-un-buen-capitan-al-mando-de-la-Reserva-Federal.html
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Ben Bernanke helped to steer the US economy through the worst financial crisis since the Great Depression. But, with the US recovery still shaky, and growth in emerging markets slowing, should Bernanke have done more? Read our exclusive collection of pieces, featuring Nouriel Roubini, Robert Shiller, Barry Eichengreen, and many more

http://www.project-syndicate.org/focal-points/ben-bernanke-us-federal-reserve

http://www.project-syndicate.org/commentary/arvind-subramanian-argues-that-the-departing-federal-reserve-chairman-should-be-remembered-for-providing-international-leadership-at-a-time-when-neither-the-us-government-nor-the-imf-could

http://www.project-syndicate.org/commentary/barry-eichengreen-notes-that-a-decade-after-external-imbalances-emerged-as-a-supposed-threat-to-the-global-economy--the-problem-has-disappeared

http://transicionsocioeconomica.blogspot.com.es/2014/01/bioeconomiai-ensayos-sobre-sistemica-y.html

BIOECONOMIA

La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica

El proceso económico se descubre como una extensión de la evolución biológica


La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica. Ha surgido como consecuencia de la alerta ecológica de los años setenta, que descubrió al proceso económico como una extensión de la evolución biológica. La termodinámica y la biología son sus fundamentos. Su finalidad : integrar las actividades económicas en los sistemas naturales porque las leyes de la macroeconomía no se reducen a las de la microeconomía, el interés general es mucho más que la suma de las partes, los mecanismos naturales no tienen nada que ver con las leyes del mercado y porque existen bienes comunes, como el aire y el agua, cuyos problemas trascienden la lógica de las naciones y de los mercados. De esta forma, la economía se sitúa más allá de sí misma y alumbra un nuevo modelo de desarrollo, llamado bioeconómico, que concilia los intereses públicos, privados y solidarios con el interés general. Por René Passet.



Coche movido con energía solar
Coche movido con energía solar
La bioeconomía no debe ser entendida como una aproximación económica a lo viviente, sino como una aproximación « viviente » a la economía. La economía es una actividad de transformación calculada del mundo que tiene como finalidad satisfacer, de la mejor forma y con el mínimo de medios audazmente combinados, las necesidades humanas. La economía interviene en tres niveles : transformación y cálculo (lo económico estrictamente hablando), el nivel humano, que es para el que se efectúa la transformación, y el nivel natural, que es el que se transforma y el que engloba materialmente a los anteriores. 

Estos tres niveles son interdependientes y la reproducción del económico implica al de las sociedades humanas y al de la naturaleza. Sin embargo, la evolución del pensamiento dominante, desde el siglo XVIII, se efectúa a rebufo de esta interdependencia : de la reproducción subordinada al Orden Natural (Physiocrates, siglo XVIII), se pliega sucesivamente a la lógica del capital (Ricardo XIX°s.), después al equilibrio de mercado planteado como finalidad (Walras, finales del S.XIX), antes de reducir los tres niveles a la única lógica de la economía (Economía generalizada Becker, 1977), es decir, de su subsistema financiero (neoliberales contemporáneos). 

Son los heterodoxos los que plantean la apertura de este esquema. Apertura en primer lugar a lo humano, cuando en el siglo XIX aparecen las desastrosas consecuencias sociales del sistema liberal. Los socialistas humanistas (Sismondi, Proudhon, más tarde Jaurès...), señalan que la economía se inscribe en el nivel humano y que la fuerza de trabajo no debe ser considerada independientemente de la persona. En la segunda mitad del siglo XIX, Marx y Engels analizan las contradicciones que conducen a un sistema que sacrifica a los hombres y se autodestruye para engendrar otra sociedad diferente. 

Alerta ecológica 

Apertura también a la naturaleza, cuando los mismos autores muestran cómo « la producción capitalista (...) no hace sino agotar los recursos originales de cualquier riqueza : la tierra y los trabajadores » (El Capital). Sin embargo, es después de las primeras grandes catástrofes ecológicas de finales del siglo XX cuando se impone la cuestión del Medioambiente. 

En 1972, el Primer Informe al Club de Roma plantea la cuestión de los límites del crecimiento. Más tarde, en 1987, el Informe Brundtland pone en evidencia la aparición de degradaciones globales (agujero en el ozono estratosférico, efecto invernadero, reducción de la biodiversidad) que amenazan a los mecanismos reguladores de la naturaleza. Desde entonces, el problema se plantea a nivel de la bioesfera, en el sentido de sistema de interdependencia autoregulada (Vernadsky, 1926) y emerge la cuestión del desarrollo sostenible. 

Por parte del análisis económico, en 1957 un artículo precursor de Bertrand de Jouvenel permanecía incomprendido; en 1966, un pequeño texto revolucionario de Kenneth Boulding compara la gestión de los recursos limitados del planeta a la de una nave espacial lanzada al espacio ; en 1968, Hermann Daly afirmaba el estatuto de la economía como ciencia de la vida ; en 1971 Howard Odum formaliza la dimensión energética de los fenémenos socioeconómicos ; en 1987, J-M Naredo resitúa la evolución del pensamiento económico en su contexto natural y humano ; en 2000, J-P. Maréchal sintetiza la cuestión de la humanización de la economía. 

Desarrollo económico y biosfera 

Sin embargo, es en 1971 cuando el libro fundamental de Nicholas Georgescu-Roegen « The entropy law and the economic process» efectúa el avance decisivo, que consiste en insertar el desarrollo económico en el flujo energético de la biosfera. Después, dos artículos, todavía clásicos, del mismo autor (1975-76 y 1978), abordan específicamente la bioeconomía. Jacques Grinevald e Ivo Rens desempeñarán un papel fundamental en la difusión y profundización de su pensamiento. 

« El proceso económico, dicen G-R, no es sino una extensión de la evolución biológica y, por consiguiente, los problemas más importantes de la economía deben ser abordados desde esta perspectiva ». La especie humana se ha dotado de instrumentos artificiales, verdaderos órganos « exosomáticos » (Alfred Lotka), sin los cuales no puede vivir. Estos órganos multiplican sus capacidades, pero refuerzan su dependencia respecto a los recursos minerales y naturales necesarios para construirlos y hacerlos funcionar. 

En consecuencia, « la termodinámica y la biología son las antorchas indispensables para iluminar el proceso económico (...) La termodinámica porque nos demuestra que los recursos naturales se agotan irrevocablemente, la biología porque nos desvela la verdadera naturaleza del proceso económico. » El autor se refeire a la termodinámica de Carnot (1824), que ilustra con el ejemplo del sistema cerrado que constiruye un reloj de arena : la cantidad total de materia-energía en el interior del reloj de arena no varía, pero la cantidad de arena que se vacía mide lo que se llama la « entropía del sistema ». De la misma forma, si la Tierra no intercambiara nada con el resto del universo, sería un sistema cerrado. 

Según una cuarta ley de la termodinámica propuesta por G-R, la degradación se extiende de la energía a la materia : cuando el carbón arde, la energía se disipa y « la materia se disipa también, de tal maneta que sólo puede ser utilizada una vez ». En ecología « el almuerzo cuesta siempre más de lo que vale » porque en ningún sistema humano, no pudiendo tener un rendimiento del 100%, toda transformación del medio natural se acompaña de una degradación irreversible de los recursos. Una actividad industrial sin polución es una imposibilidad absoluta ; ningún reciclaje integral puede ser concebido, no hay recurso « renovable ».

La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica
Especies exobióticas 

En el plano social, la humanidad se divide a su vez en « especies exosomáticas » tan diferentes unas de otras como las especies biológicas. De ahí el malentendido que pretende aplicar a todas las especies exosomáticas los mismos remedios. « Un Homo Indicus pide ayuda cuando su burro se ha roto una pata (...) el Homo Americanus se remedia con un neumático radial para reparar la avería de su vehículo». 

Los conflictos de intereses, individuales cuando la producción y el uso de herramientas se hace a nivel individual (el arco y las flechas), se convierten en colectivos desde que la producción exige la cooperación de todos ; y la ruptura se refuerza con la apropiación de estos instrumentos por algunos : de esta forma, están los que poseen estos instrumentos y los que sólo tienen su fuerza de trabajo que vender. 

En el plano económico, « los recursos in situ y la contaminación irremediable no tienen precio para saber lo que hay que pagar. Los impuestos (...) favorecen a los que pueden pagarlos. La inepcia de esta política bioeconómica salta a la vista ». No pueden evitarse las intervenciones directas. « En cada situación en la que los recursos se hacen cade vez más escasos, una sabia política consiste en actuar en primer lugar sobre la demanda » y sobre el desplifarro « hoy forjamos arados que pertenecen a las generaciones futuras y los convertimos en espadas presentes, capaces a aniquilar toda forma de vida en este planeta. » 

Los recursos deben ser mundializados. Pero G-R subrayan sobre todo la necesidad de privilegiar la energía solar. Sólo la cantidad de esta energía que llega al suelo representa « más del diez mil veces la energía total consumida el mismo tiempo en el mundo entero »... y el Sol brillará todavía 5.000 millones de años más y no contamina nada : « la energía solar es la única que puede ser considerada como un bien libre ». El estado de extrema dispersión en el cual esta energía llega al planeta, demanda un efuerzo costoso de concentración que no puede sobrepasar las capacidades humanas. En total, sin embargo, la entropía de la materia permanece infranqueable y G-R no cree en la posibilidad de superar los problemas que de ello se desprenden. 

La Tierra es un sistema abierto 

Esta apertura constituye una etapa decisiva. Sin embargo, se enfrenta a dos limitaciones : la termodinámica de Carnot, en la que las leyes sólo afectan a los sistemas cerrados, y a una biología de la que señala las vías sin por ello traspasar el umbral. Dos limitaciones que yo he tratado de trascender, particularmente en mi libro L’Economique et le vivant (1979). 

La Tierra es un sistema abierto a la energía solar que la atraviesa. La termodinámica de las estructuras disipativas de Prigogine muestra que una aportación energética exterior puede mantener o acrecentar localmente la complejidad de un sistema : la radiación solar (degradación por sí misma) representa, para nuestro planeta, una aportación de energía que anima los grandes ciclos naturales, hace crecer a las plantas y permite la evolución cada vez más compleja de la vida (creación). 

G-R conocen bien los trabajos de Prigogine, pero se opone a su « ley de la degradación de la materia », indisociable de la ley de la energía. Es olvidar que esta indisociabilidad se ejerce también en el sentido de la reconstrucción : la entropía no « destruye » la materia, sino su organización, y es precisamente la organización material la que reconstituye los ciclos biogeoquìmicos. La planta que crece reemplaza a la planta cortada. 

Sin duda, el astro central está llamado a apagarse, pero la responsabilidad humana está llamada a gestionar el patrimonio energético y material terrestre. En ese sentido, la termodinámica de los sistemas abiertos nos deja entrever la perspectiva de una gestión que no acelere la entropía sobre nuestro planeta. A condición, evidentemente, que sean respetadas las obligaciones estrictas relativas a los límites de los flujos de reconstitución como a la regeneración de los recursos finitos por nuevos recursos. 

Aproximación transdisciplinar 

La relación de inclusión que se establece entre las esferas económica, humana y natural demanda una aproximación transdisciplinar que las englobe al mismo tiempo. El prefijo “trans” significa a la vez: a través, junto y al lado de (Basarab Nicolescu* :1996). 

La economía atraviesa lo humano y lo viviente, sólo puede reproducirse en el respeto a las reglas que la rigen y que representan una serie de límites en el seno de las cuales debe encontrar el campo de optimización. 

Los valores sociales (filosóficos, estéticos, morales) no se reducen a lo económico : las regulaciones de la naturaleza escapan a las leyes del mercado. Los niveles de organización definen los límites a partir de los cuales el llegar más allá de ciertos grados de complejidad implica una modificación radical de los modos de regulación y desarrollo de los sistemas. Así ocurrió con la « emergencia » de la vida, con el paso de la molécula a la célula. 

El todo es irreductible a la suma de las partes : las leyes de la macro-economía no se reducen a las de la micro-economía : el interés general es diferente a la suma de los intereses individuales ; los motores del desarrollo varían con sus respectivos niveles; los mecanismos de la naturaleza no tienen nada que ver con la regulación a través de los precios ; existen bienes comunes de la humanidad, como el aire, el agua, las regulaciones naturales, el saber, el patrimonio genético de las especies, cuyos problemas trascienden la lógica de las naciones y de los mercados. 

Mucho más allá de la simple consideración de los costos ambientales (« internalización »), se trata de insertar las actividades económicas en los ecosistemas naturales y humanos sin alterar las funciones que permiten su reproducción en el tiempo. La bioeconomía se propone así integrar la dimensión real (energética y material) de los flujos que ella transforma, asi como el largo plazo de los tiempos naturales en el cual estos flujos se inscriben. Tiene que trascender las rarezas. Al lado del cálculo monetario, necesita, para eso, indicadores materiales (balances-materias), energéticos (cálculo eco-energético) y cualitativos (calidad de vida, de los medios, bellaza natural) traduciendo sus impactos en la realidad de las cosas.

La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica
Caracteres reunidos 

Los caracteres de los niveles incluyentes se reencuentran juntos en el nivel económico. El trabajo es una actividad ejercida por un ser humano perteneciente a una sociedad que constituye una especie viviente entre otras. El bosque, recurso comercial, representa también un espacio social y participa en la reproducción de la naturaleza. 

El cálculo económico no debería por tanto reducirse a una comparación de costos y ventajas monetarias. No existe otro valor que el bienestar de las personas ni otro costo que su dolor : « los costos del hombre » (François Perroux) deben ser cubiertos « todo lo posible al menor costo (Principe d’économicité d’Henri Bartoli). Los indicadores de desarrollo humano (IDH) del PNUD constituyen un incontestable avance en esta dirección. 

La racionalidad se desplaza hoy del campo de los medios al de las finalidades y los valores humanos. Cuando las capacidades de producción responden a las necesidades esenciales y no amenazan la naturaleza, el perfeccionamiento y la competitividad del aparato productivo demandan el mejor saber hacer de los hombres : la racionalidad instrumental. 

Sobreproducción e inaccesibilidad 

Hoy los productos básicos, particulamente alimenticios, superan globalmente las necesidades fundamentales y numerosos sectores se encuentran en situación se sobreproducción crónica. Sin embargo, 800 millones de seres humanos siguen infra-alimentados, los recursos básicos son inaccesibles para los más necesitados. 

Una doble cuestión, de reparto y solidaridad, aparece, en el seno de una misma generación y al mismo tiempo entre generaciones. Sin embargo, no existe ninguna teoría económica de lo óptimo en esta materia : la cuestión se plantea en términos de solidaridad y no de competición. 

Toda la teoría de la demanda se encuentra cuestionada porque por sí misma no expresa sino las necesidades « solventes », mientras que lo que se trata de cubrir es el conjunto de las necesidades fundamentales de todos, ricos o pobres. 

El crecimiento cuantitativo, lejos de constituir una finalidad, debe quedar subordinado al respeto de las normas humanas, sociales y naturales, preservando el futuro del planeta y de sus habitantes. A esto se le denomina desarrollo « durable », señala el Informe Brundtland. 

¿De qué se trata ? 

A los criterios instrumentales de la economía internacional, se los sustituye por el impacto sobre el bienestar de los pueblos : ya no se trata de especialización para explotar sus ventajas comparativas pretendidamente « naturales », sino de los derechos de los menos desarrollados a protegerse para dotarse del capital técnico, único factor determinante de las ventajas comparativas. 

Tampoco se trata de la igualdad de trato para todas las naciones entre sí (cláusula de nación más favorecida) o por relación a las empresas nacionales (cláusula del tratamiento nacional), sino del derecho de las naciones a constituirse en zonas de solidaridad protegidas y a satisfacerse por sí mismas sus necesidades fundamentales. 

Finalmente, tampoco se trata de la libre fructificación de capitales en el mundo, sino del derecho de los pueblos a defenderse de sus efectos desestabilizadores controlando sus movimientos ; ni tampoco se trata de la libre estrangulación de los pueblos más desfavorecidos por el servicio de la deuda resultante de la imposición del ajustamiento estructural, sino del deber de los ricos de contribuir a su desarrollo por la inversión pública y la ayuda internacional. 

La economía, más allá de sí misma 

La economía, por fin, se sitúa más allá de sí misma. Del movimiento de « destrucción creativa » que mueve al universo, han surgido sucesivamente la vida, el pensamiento y, con la cultura humana, la necesidad de comprensión y de sentido. Sólo lo que trasciende puede dar sentido. Los valores forman en cierta forma un cuarto nivel que engloba a los otros tres. A través de estos niveles, el presente contiene su propio desarrollo. 

La misma destrucción creadora lleva el movimiento económico (Schumpeter,1951). La ley de la vida no es pues el equilibrio, sino la evolución. Ésta se desarrolla mediante saltos cualitativos que provocan algo muy diferente a un encadenamiento mecánico de causas y efectos : la ciencia de los « fenómenos caóticos » muestra cómo, en determinados « puntos críticos », una influencia mínima e imprevisible puede hacer bascular a la evolución hacia uno de los mútiples futuros posibles que se le proponen. 

Así, Schumpeter rompe la eterna repetición del « circuito » para la innovación que se diluye a poco que encuentre un medio favorable para su propagación (…) El hombre de la bioeconomía no es un objeto pasivo de la historia, sino un sujeto activo susceptible de influenciar su proceso.

La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica
Economía e irreversibilidad 

Desde el punto crítico y de la pluralidad de futuros posibles resulta la « irreversibilidad » del tiempo : el retorno de la arena en el reloj sólo es posible en los sistemas mecanicistas en los que cada instante procede del pasado y determina un único futuro posible. 

Los adeptos del « decrecimiento » se inscriben a contracorriente de este decreceimiento y de esta irreversibilidad. Su mensaje no es claro : por un lado, quieren decir « economía de medios », particularmente energéticos y materiales, eliminación de despilfarros acompañado de decrecimientos selectivos de algunas producciones, pero por otro lo único que hacen es apropiarse, cambiando el sentido de sus palabras, de una revisión del crecimiento por el crecimiento que no esperaban. 

Por un lado, estos adeptos contemplan un verdadero decrecimiento de los productos finales, pero olvidan a las naciones menos desarrolladas, cuyo desarrollo pasa todavía por el camino material. Mientras, los más moderados nos proponen un decrecimiento sostenible del 2% anual durante 40 años, ignorando que eso representa un descenso total del 55% de los consumos finales en ese período. 

Otro modelo bioeconómico 

Es, de hecho, la superación que se inscribe en la lógica de la vida, a la vez por la intensificación de la investigación y por la puesta en marcha de otro modelo de desarrollo : ese modelo bioeconómico que armoniza lógicas diversas, sólo podría ser plural : conciliaría la existencia de los sectores público, privado y la economía solidaria, con la supremacía del interés general. 

En el momento en que una mutación, que desplaza a las fuerzas motrices de la economía hacia la información y lo inmaterial (Jacques Robin, 1989), transforma los mecanismos reguladores y las fuerzas motrices de la evolución, el repliegue sobre los medios es sin duda lo más seguro para los que se conformen con ello. Pero pasará al lado de la historia. El pensamiento debe proceder también por mutación : la bioeconomía no es una rama particular de la economía, es toda la economía la que debe inscribirse al servicio de lo humano y lo viviente.


René PASSET es profesor emérito de Economía en la Universidad Paris-1 Panthéon-Sorbonne. Autor, entre otras obras, de L’Economique et le Vivant, Payot 1979, Economica 1996 ; L’Illusion néo-libérale , Fayard 2000, Champs/Flammarion 2001 ; Une économie de rêve, Calmann Levy 1995, Mille et Une Nuits, Fayard 2003. 

(Traducción del original francés : Eduardo Martínez). 


http://www.tendencias21.net/La-bioeconomia-es-el-nuevo-paradigma-de-la-ciencia-economica_a590.html
Bibliografía: 

- Boulding Kenneth (1966) : The economics of the coming spaceship earth in Jarret ed. Environmental Quality in a Growing Economy John Hopkins. 
- Brundtland Gro Harlem (1987) : Our Common Future, Oxford University Press. 
- Club de Rome (1972) : Halte à la croissance ?- traduction française Fayard. 
- Daly Hermann (1978) : On Economics as a Life Science - Journal of Political Economy. 
- Georgescu-Roegen Nicholas (1971) : The Entropy Law and the Economic Process (Harvard University Press) ; Bioeconomics, a New Look at the Nature of Economic Activity (Michigan Business Papers (1975-1976) et De la science économique à la bioéconomie (Revue d’économie Politique, mai-juin 1978). Travaux auxquels sont empruntés les citations de G-R. 
- Jouvenel Bertrand (de) (1957) : De l’économie politique à l’écologie politique (Bull. SEDEIS). 
- Maréchal Jean-Paul (2000) : Humaniser l’économie , Desclée de Brouwer. 
- Naredo Jose-Manuel (1987) : La economia en evolucion, Siglo Veintiuno. 
- Nicolescu Basarab (1996) : La Transdisciplinarité, Ed. du Rocher. 
- Odum Howard (1971) : Environment, Power and Society, Wiley Interscience. 
- Prigogine I. et Stengers I. (1979) I. : La nouvelle Alliance ,Gallimard. 
- Robin Jacques (1989): Changer d’ère, Seuil. 
- Schumpeter Joseph (1951) : Capitalisme, socialisme et démocratie, traduction française Payot. 
- Vernadsky Vladimir (1926) : Biosphera, Moscou, traduction française La Biosphère, Felix Alcan 1929. 

24 enero 2014

No es ideología, es ignorancia

No es ideología, es ignorancia 

Por JUAN DE MERCADO el 02/03/2013
Dibujo
Hay una corriente de opinión que sostiene que las discrepancias entre economistas solo son el resultado de su división en campos ideológicos distintos. Es especialmente notoria, por ejemplo, en el debate sobre las causas de la crisis y las políticas económicas necesarias para salir de ella, donde se ha instalado una “policía de las ideas” que se siente capaz de detectar la conexión entre explicaciones y propuestas, por un lado, y posiciones ideológicas, por otro. Hay incluso una facción totalitaria de esa policía que, siguiendo una rancia tradición de abolengo hispánico, también presente en muchos otros ámbitos, identifica a aquellos economistas que, según ellos, han puesto sus conocimientos técnicos al servicio de los poderosos y de la industria financiera. Los miembros de la policía de las ideas y sus adláteres, por el contrario, creen estar, ellos sí, solo al servicio de los ciudadanos, independientemente de que sus puntos de vista sean acertados o erróneos.
En realidad, en el transcurso de los debates económicos se escuchan opiniones que, más allá de convicciones ideológicas confesadas o inconfesables, son manifiestamente erróneas. Aquí me limitaré a poner algunos ejemplos referidos a dos temas populares, pensiones y reforma laboral, que han aparecido de forma recurrente en este blog. Pero hay muchos más ejemplos y, si los editores de NeG lo tienen a bien, esto podría ser el comienzo de una hermosa… serie.
  • Empezaré con un ejemplo fácil. Reiterar que el sistema público de pensiones no necesita reformas, argumentando que es posible hacer frente al gasto social derivado del envejecimiento de la población aprovechando que el crecimiento de la productividad permitirá redistribuir más renta hacia la población jubilada, basándose en cálculos erróneos en los que se confunde el crecimiento del PIB con el de la productividad y en los que no se tienen en cuenta ni las consecuencias del envejecimiento de la población ni las de las actuales reglas de cálculo y de financiación de las pensiones sobre el gasto social,… no es ideología, es ignorancia. Y en algunos casos, a juzgar por la persistencia, también es incapacidad absoluta de aprendizaje.
  • Afirmar que la última reforma laboral solo ha servido para destruir empleo, comparando datos agregados de distintos años, sin tener en cuenta otros factores que influyen sobre la evolución y la composición del empleo,… no es ideología, es ignorancia. Hay muchas razones para creer que esa reforma laboral no será la última, entre otras, porque el  Gobierno, también en lo que respecta a las políticas de empleo, sigue empeñado en una estrategia equivocada concentrada en la ampliación de la ya enorme variedad de contratos de trabajo y en el esparcimiento caótico de subvenciones a la contratación que no serán eficaces como no lo fueron en el pasado. En mi opinión, la reforma laboral de 2012 fue una reforma valiente, pero poco inteligente, que no atacó suficientemente ni la dualidad contractual ni las razones fundamentales por las que la negociación colectiva es disfuncional. Pero mis opiniones sobre esta reforma y sobre la estrategia de empleo del Gobierno solo podrán ser probadas cuando tengamos datos relevantes sobre el comportamiento reciente de varios aspectos del mercado de trabajo español que ahora, todavía, no están disponibles. Como ya ha mostrado Samuel Bentolila, mucho mejor de lo yo podría hacerlo, todavía resulta muy apresurado y complicado evaluar dicha reforma. Y, en cualquier caso, no es de recibo avanzar valoraciones utilizando los escasos datos disponibles como los borrachos utilizan las farolas (para agarrarse en lugar de para iluminarse).
  • Decir que ninguna reforma laboral puede crear empleo y, al mismo tiempo,  afirmar que el principal problema de la economía española es la restricción de crédito y la falta de demanda,… no es ideología, es ignorancia. Demanda, producción y empleo se determinan conjuntamente. Y tanto la oferta de crédito disponible como la legislación laboral influyen en las de decisiones de las empresas sobre qué, cuánto y cómo producir bienes y servicios. Ciertamente las empresas contratarían más trabajadores si hubiera más demanda, pero también la demanda sería mayor si las empresas contrataran más trabajadores y aumentara la renta disponible de las familias. Y si la principal razón por la que las empresas no crean empleo es que estamos sufriendo una maldición divina que impide que la demanda aumente, tan irrelevante sería la restricción de crédito como se pretende que es la legislación laboral, porque ¿para qué iban a necesitar crédito las empresas si luego no tienen a quién vender lo que producen? Así que lo que valdría para decir que, en las circunstancias actuales,  ninguna reforma laboral crearía empleo, también debería valer para decir que la restricción de crédito es irrelevante. Y ambas afirmaciones serían erróneas. En realidad, es cierto que la debilidad de la demanda y de oferta de crédito constituyen una dificultad muy grave para la reactivación de la economía. Pero no nos engañemos. La solución del problema de deficiencia de demanda tiene que iniciarse en el sector exterior, con aumentos de las exportaciones y de la inversión extranjera directa. Y para la solución de la escasez de crédito también dependemos de la financiación exterior. Aún terminando de una vez con el saneamiento del sector bancario (ahora encarrilado por, adivinen quién, la presión  exterior), ni las exportaciones, ni la inversión extranjera directa, ni la financiación exterior mejorarán permanentemente si antes no se resuelven otros problemas estructurales, como, por ejemplo, los derivados de una regulación de los mercados de trabajo y de productos que sigue sin progresar adecuadamente.
  • Y para terminar (¿por hoy?) una propina para probar que la ignorancia no es exclusiva de ciertos rangos del espectro ideológico. No tiene nada que ver con pensiones ni con el mercado de trabajo, pero no me puedo resistir. Decir que la manera de recuperar la estabilidad macroeconómica es reinstaurar el patrón oro,… no es ideología, es ignorancia supina. Aunque los argumentos de autoridad, como las descalificaciones ideológicas, no deberían tener ningún peso en debates sobre cuestiones económicas, en esta ocasión haré una excepción. The University of Chicago Booth School of Business, a través de su programaThe Initiative on Global Marketsrecoge las opiniones de economistas expertos mundialmente reconocidos, de campos variados, sobre diversos aspectos de las políticas públicas. De todas las cuestiones planteadas hasta ahora, solo las respuestas a una de ellas han sido totalmente coincidentes. La proposición, en concreto, es: “Si un régimen discrecional de política monetaria fuera sustituido por un patrón oro, que definiera el valor del dólar como el equivalente al de un número específico de onzas de oro, los resultados en términos de estabilidad de precios y de empleo serían mejores”. El 100% de los panelistas expresaron, en mayor o menor grado, su desacuerdo. Uno de ellos apostilló: “A gold standard regime would be a disaster for any large advanced economy. Love of the gold standard implies macroeconomic illiteracy”.
Asumo, con resignación, que no me libraré de que la policía de las ideas me catalogue como “neoliberal peligroso”. (Mi percepción es que todos los que no creáis que la lucha de clases y la conspiración del capital explican todo lo que pasa en este mundo y más allá, corréis el mismo riesgo). Para ponerlo fácil, confesaré que mis creencias ideológicas sobre Economía se reducen a pensar que i) el capitalismo y la economía de mercado componen un sistema económico que produce desigualdad social en exceso, pero que, por ahora, no se ha inventado ningún sistema alternativo mejor que proporcione aumentos del bienestar social mayores y mejor distribuidos, y que ii) el Estado puede y debe intervenir para mejorar los resultados económicos, pero que dicha intervención tiene que ser corregida y perfeccionada cuando su resultado no es ni un aumento de la eficiencia económica ni una mejora de la equidad social. Y aunque tengo otras creencias, a efectos de discutir cuestiones económicas, son tan irrelevantes como mis preferencias futbolísticas (que, por si a alguien les interesa, y a pesar de que nunca terceras temporadas fueron buenas, también las confesaré: madridista-facción mourinhista).
Por lo demás, me declaro totalmente dispuesto a ser convencido sobre cualquier cuestión económica, pero solo por argumentos lógicamente coherentes y evidencia empírica sólida, no por calificaciones o descalificaciones ideológicas. A W. Edward Deming se le atribuye la frase: “In God we trust, all others must bring data”. Yo, agnóstico insumiso (y esta es mi última confesión ideológica de hoy), creo que ni siquiera Dios está exento de mostrar datos, y que, además, no basta con mostrarlos, también hay que saber interpretarlos. Mi percepción es que, además, esta disposición es compartida con la inmensa mayoría de los colegas que frecuentan los círculos en los que la discusión sobre cuestiones económicas se realiza sobre bases estrictamente profesionales.
Es desafortunado que en lo relativo a cuestiones económicas, como a muchas otras, no siempre podamos encontrar respuestas incontrovertibles. “Todos somos ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”, dicen que dijo Albert Einstein. Aquí, unos tratan de superar su ignorancia buscando preguntas interesantes y respondiéndolas con argumentos lógicamente coherentes y con evidencia empírica rigurosamente analizada; otros no son conscientes de su propia ignorancia y solo recurren al victimismo y al totalitarismo ideológicos. A estos últimos habría que recordarles continuamente que lo suyo… no es ideología, es ignorancia.
http://www.fedeablogs.net/economia/?p=28956

Gracias a las inagotables generosidad y paciencia de los excelsos editores de NeG, continúa la serie sobre ideología e ignorancia (iniciadaaquí). Recordemos de qué va esto. No se trata de discutir sobre epistemología, ni sobre el peso que las diferencias ideológicas tienen a la hora de explicar las discrepancias entre economistas. Se trata de desenmascarar argumentarios erróneos que se utilizan en los debates económicos y que se defienden solo con la acusación de que los que mantienen opiniones distintas lo hacen por razones espurias. Para ello, hoy me centraré en el problema de la deuda y en el proceso de desapalancamiento de la economía española.
1. Decir que nuestro problema es la deuda privada, no la pública, que la consolidación fiscal no es necesaria y que solo es una excusa para recortar derechos a la ciudadanía… no es ideología es ignorancia. La ratio deuda pública-PIB será de alrededor del 90% del PIB al final de este año. Muy probablemente, cuando salgamos de este lío estará por encima del 100% y, dado que el potencial de crecimiento económico no parece muy alentador, por las perspectivas demográficas y las dudas sobre la evolución de de la productividad, la dinámica de la deuda impondrá restricciones considerables sobre la política fiscal. Por ejemplo, y esto es simple aritmética, para estabilizar dicha ratio en el 100%, con una tasa de crecimiento del 2% y unos tipos de interés reales bajos, digamos del 1% (ambos supuestos bastante favorables con las perspectivas actuales), solo podríamos permitirnos un déficit primario (ingresos menos gastos, excluyendo los intereses de la deuda) del 1% del PIB. Y, partiendo del 100%, digamos en 2015, si se deseara rebajar dicha tasa de endeudamiento al 60% en 2030, con la tasa de crecimiento y los tipos de interés reales citados, necesitaríamos superávits primarios del 2% del PIB durante quince años consecutivos.
Podemos discutir si la consolidación fiscal, en las condiciones actuales, ha de avanzar a un ritmo más lento o más rápido (algo sobre lo que Javier Andrés ha escrito mucho y muy bien en este blog, por ejemplo, aquíaquí y aquí), sobre la orientación de la urgente e imprescindible reforma fiscal, o sobre cómo implementar reducciones del gasto público más selectivas, justas y eficientes, pero sostener que no tenemos un problema, muy grave, de deuda pública es negar una obviedad.
2. Decir que una devaluación interna (reducir los costes laborales para, así, abaratar los bienes y servicios producidos domésticamente y aumentar la competitividad), es una medida contraproducente, porque empeora el problema de deuda, y que, por tanto, solo la defienden quiénes quieren empobrecer a la clase trabajadora y beneficiar a los empresarios… no es ideología, es ignorancia. La idea de que la deflación empeora el problema de la deuda se atribuye a Irving Fisher, que la expuso magistralmente aquí. La intuición es sencilla: si los precios y los salarios cayeran, disminuiría la renta disponible de las familias, y, por tanto, el peso de la deuda, fijado en términos nominales, aumentaría. Es una observación a tener muy en cuenta. Sin embargo, se suele olvidar que esta lógica aplica a una economía cerrada sin desempleo en la que la renta disponible de las familias solo podría aumentar si los salarios fueran más elevados. En una economía abierta y con desempleo la correspondencia entre salarios y renta disponible de las familias no es unívoca y, de hecho, una reducción de salarios puede ser el origen de un proceso “multiplicativo” (no solo hay “multiplicadores” de la política fiscal) que, empezando con una mejora de la competitividad y el crecimiento de la demanda externa, consiga crear empleo, aumentar la renta disponible de las familias y la demanda interna, incrementar la producción y el empleo y, así, sucesivamente.
Podemos discutir sobre cuánto empleo se puede crear con esta estrategia (lo que depende en última instancia de lo que los economistas llaman “elasticidades” entre las variables en cuestión), pero afirmar que la devaluación interna está condenada al  fracaso sin tener en cuenta todos sus efectos es rehuir la discusión.
3. Decir que el problema de la deuda se resuelve repudiándola y que, además, tal acción estaría justificada porque gran parte de la deuda es “ilegítima” u “odiosa” por haberse originado en créditos que han sido utilizados en contra de “los intereses del pueblo” con conocimiento de los prestamistas,…  no es ideología, es ignorancia. Aparte de que hacer operativo el concepto de deuda “ilegítima” u “odiosa” requeriría la refundación de la técnica auditora contable, esta propuesta desconoce groseramente los costes de repudiar la deuda. Estos son de tal magnitud y de naturaleza tan variada, especialmente en una unión monetaria (ver aquíaquí y aquí), que resolver el problema de la deuda repudiándola, sería lo mismo que acabar con una enfermedad matando al paciente.
Podemos discutir cómo conseguir más rápidamente que las familias reduzcan su deuda. Al principio de la crisis, alguien propuso, sin ningún éxito, que se introdujeran, transitoriamente, incentivos fiscales adicionales a la amortización de hipotecas ya concedidas. Eran los tiempos en los que no se reconocía la naturaleza de la crisis que se nos venía encima, aduciendo que solo era una recesión de demanda culpa de los excesos financieros en Estados Unidos, y en los que resultaban “más vendibles” medidas como el Plan E, la deducción fiscal de 400 euros, el cheque bebé, etc. Entre 2008 y 2010 el Gobierno gastó en este tipo de medidas más de un 3% del PIB, recursos que si se hubieran dedicado entonces a incentivar la reducción de la deuda hipotecaria, habrían servido para, al mismo tiempo, ayudar a sanear considerablemente los balances bancarios y reducir significativamente la deuda de las familias, evitando el efecto bola de nieve de la deuda que vino después. Conozco a algún colega que trabajaba entonces en una agencia pública, que todavía no duerme por las noches, por los remordimientos de conciencia que le causa no haber empujado más y conseguido que esa propuesta recibiera más atención (aunque en su insomnio también tienen que ver, de vez en cuando, los esporádicos infortunios del Real Madrid).
Siendo muy desafortunado que los políticos sean tan lentos a la hora de reconocer los problemas y que las vidas de los asesores económicos sean tan oscuras y tan duras (como se cuenta en este post, cuyo título, por cierto, contiene un error sintáctico; debe ser que el autor trataba de ocultar su identidad, además de utilizando seudónimo, despistando sobre la pluralidad de su descendencia), ahora de nada sirve llorar por la leche derramada. La deuda de las familias sigue siendo muy elevada, su capacidad de ahorro se ha reducido significativamente y, muy probablemente, la morosidad hipotecaria seguirá aumentando. Ante esta situación, es urgente introducir algún mecanismo de reducción de deuda de las familias como, por ejemplo, el propuesto por Marco Celentani y Fernando Gómez. En cuanto a la deuda pública, solo queda encomendarse a la ayuda exterior que será imprescindible, incluso en los escenarios más favorables.
4. Y para terminar, la propina: Decir que la deuda pública es un fraude  porque el Estado no participa del proceso social de creación de riqueza y, por tanto, su deuda distrae el ahorro de usos más eficientes… no es ideología, es ignorancia supina.  Los que defienden este punto de vista son los partidarios del patrón oro (debe ser que su desconocimiento de la política monetaria se extiende también al ámbito de la política fiscal) y los que, teniendo una visión muy limitada de lo que es el proceso social de creación de riqueza, piensan que el mercado es la solución a todos los problemas y que cualquier intervención del Estado en Economía huele a azufre.
Podemos discutir cuál es el tamaño óptimo del Estado, pero cualquiera que sea este, tendrá que ser financiado teniendo en cuenta que los impuestos generan distorsiones sobre las decisiones económicas de los agentes y que estos son heterogéneos en su capacidad de generación de renta. Con estas premisas, la deuda pública sirve para “suavizar” las distorsiones impositivas y otras relacionadas con las decisiones de acumulación de capital (físico y humano) de los agentes económicos, de manera que hay una cantidad óptima de deuda que maximiza el bienestar social y dicha cantidad depende de la situación de la economía, como se explica aquí.
El problema de la deuda es muy grave y hay cuestiones económicas fundamentales por dilucidar. Hay quién, en lugar de discutirlas, prefiere negar obviedades y recurrir a la policía de las ideas, aduciendo que las discrepancias entre economistas se deben solo a prejuicios ideológico-ético-religiosos. Por si acaso y como defensa ante estas actitudes, en esta ocasión pediré ayuda a otro de mis científicos favoritos, Gregory House M. D. En una ocasión, a la madre de un paciente, que le ponía objeciones al tratamiento que había ordenado para su hijo, le dijo, más o menos, lo siguiente: “Señora, yo soy el que intenta salvar la vida de su hijo. Usted es quién quiere dejarlo morir. La clarificación es una buena cosa”. Otra vez le dijo a uno de sus ayudantes: “Puedes pensar que estoy equivocado, pero esa no es razón para que dejes de pensar”.  O utilizando, una vez más, las palabras de Albert Einstein, si “la ciencia no es más que un refinamiento del pensamiento cotidiano”, para dejar de ser ignorante, hay que empezar por pensar.
(Por cierto, recomiendo la interpretación del álter ego del Dr. House, el actor Hugh Laurie, en su faceta de bluesman, de “You don’t know my mind”. A mí el estribillo de esta canción me hace pensar que, en lugar de preocuparnos por cual es la ideología que tiene cada uno en su cabeza o de si está riendo o llorando, para ser más útiles a la sociedad deberíamos discutir, con conocimiento científico, sobre los fundamentos teóricos y empíricos de las teorías y de las políticas económicas. Y no tengo en mente solo los debates públicos, sino también aquellos que deberían celebrarse en los círculos donde se toman decisiones relevantes).
“Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos, por hacer lo posible imposible”
(Bertrand Arthur William Russell)

El verano transcurre sin novedades importantes por lo que respecta al desarrollo de la crisis económica y con el Gobierno, en estado de hibernación, sin mostrar ninguna disposición a llevar a cabo un verdadero programa de recuperación económica. Hasta la fecha, lo que más ha agitado el debate económico en España ha sido la propuesta del FMI de apoyar la salida de la crisis en un pacto social que facilite una rebaja salarial del 10% en un periodo de dos años (que apareció aquí y que fue posteriormente avalada por Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, aquí). Desde principios de agosto, en los medios de comunicación y en la blogsfera, han proliferado los artículos con opiniones contrarias a esta recomendación.
Entre las reacciones más críticas cabe destacar dos. Una (la habitual, en el más puro “estilo paranoide”, según lo califica Raju Rajan) consiste en afirmar que los que apoyan ese tipo de propuestas lo hacen porque son malvados y quieren empobrecer a la población española. La otra sostiene que la propuesta del FMI no tiene fundamentos teóricos ni empíricos, ya que se ha formulado omitiendo algunas consideraciones que son muy relevantes en la situación actual de la economía española.
En esta entrada no se trata de defender un ajuste salarial como el que propone el FMI. De hecho, esta institución se equivoca cuando atribuye tanta importancia a esta medida y no a otras que también aparecen en su informe (como son la mejora de la dinámica del mercado de trabajo, aumentando la flexibilidad interna, reduciendo la dualidad y mejorando las políticas laborales activas; el apoyo al desapalancamiento del sector privado, modernizando el régimen de insolvencia; y la promoción de la competencia, reformando los mercados de productos y servicios). Siguiendo la tradición iniciada aquí y aquí, de lo que se trata es de señalar que muchos de los argumentos que se han utilizado para criticar la recomendación del FMI, repetidos una y otra vez sin ninguna duda ni el más mínimo recato, son falaces. Lo que sigue es una exposición, sin ánimo de exhaustividad, de tres de los más flagrantes:
“La propuesta del FMI no tiene en cuenta que una disminución salarial reduciría la renta disponible de las familias y, por tanto, el consumo. Así, daría lugar a una fuerte contracción de la demanda y del PIB y un aumento del desempleo”.
En realidad, el informe del FMI explica que su recomendación de ajuste salarial está basada en los resultados de simulaciones realizadas con uno de los modelos macroeconómicos de los que disponen sus servicios de estudios (The IMF Global Integrated Monetary and Fiscal Model, GIMF). Como no podía ser de otra manera, es un modelo de equilibrio general que, por tanto, tiene en cuenta, entre otras cosas, que los hogares deciden su consumo bajo una restricción presupuestaria en la que, obviamente, los ingresos laborales son uno de los componentes de la renta de las familias, y que el nivel de demanda agregada es el resultado de estas decisiones junto con las de inversión de las empresas, el saldo de la balanza comercial y la orientación de las políticas fiscal y monetaria. Según el modelo, la reducción salarial tiene un impacto positivo sobre el crecimiento económico y sobre el empleo porque, en primer lugar, la ganancia de competitividad de los productos domésticos, derivada de la caída de los costes de producción y de los precios, hace aumentar las exportaciones y la inversión y disminuir las importaciones y porque, en segundo lugar, la renta disponible de las familias no disminuye en la misma proporción que los salarios, puesto que el empleo aumenta. Así, según los cálculos del FMI, en 2016 la tasa de desempleo sería menor, en siete puntos porcentuales, que la que se observaría de no llevarse a cabo este ajuste salarial.
Como cualquiera de los resultados obtenidos mediante simulaciones, estos han de ser tomados con cautela. Puede que el FMI se haya equivocado en la elección de los supuestos y de los parámetros que subyacen a estos cálculos. Se puede aducir que otros modelos darían resultados diferentes. Pero lo que no es cierto es que haya omitido el impacto sobre el consumo y que haya errado por desconsiderar las condiciones de demanda agregada.
“La propuesta del FMI no tiene en cuenta que las familias españolas están muy endeudadas y, por tanto, que una caída de su renta dificultaría el necesario desapalancamiento, aumentaría la morosidad, y empeoraría la situación del sistema financiero”.
En realidad, cuando analiza los resultados de las simulaciones de los efectos del ajuste salarial el FMI presta una especial atención al comportamiento de la tasa de ahorro y destaca que es posible que, puesto que los precios disminuirían, el consumo y el ahorro de las familias aumenten, aún cuando su renta disponible no lo haga. También añade que, de no ser así, sería necesario recurrir a un estímulo fiscal temporal como, por ejemplo, una bajada de las cotizaciones de la Seguridad Social. Pero lo que resulta más paradójico es que se achaque al FMI desconsideración de la situación financiera de las familias españolas cuando un apartado destacado en su informe se refiere a la necesidad de ayudarlas a reducir su deuda de forma más rápida y eficiente, promoviendo la resolución de las deudas de las familias más endeudadas y financieramente responsables. Para ello, esta institución aboga por una reforma del régimen de insolvencia que, sin perjudicar la estabilidad financiera ni aminorar la disciplina crediticia, libere a las familias de sus deudas sin los incentivos negativos a participar en la economía formal (en línea con lo que Marco Celentani y Fernando Gómez proponían aquí).
“En España el empleo aumenta (disminuye) cuando los salarios aumentan (disminuyen). Por tanto, hay que descartar que una disminución de salarios pueda crear empleo. Además, ya han bajado mucho los salarios y no ha aumentado el empleo”.
Esta falsa afirmación pertenece a la categoría bastante frecuente de los argumentos que confunden asociación estadística y relación de causalidad. Es cierto que los salarios y el empleo tienden a moverse en la misma dirección a lo largo del ciclo económico. En una expansión económica los salarios y el empleo aumentan, aunque puede haber un cierto desfase entre ambas variables dependiendo de la naturaleza de la expansión (por ejemplo, ante un aumento de la productividad puede que el empleo disminuya en el corto plazo, como ha señalado Jordi Galí en algunos de sus trabajos más citados). En una recesión los salarios y el empleo tienden a disminuir. Sin embargo, de esta observación no cabe deducir que, dadas unas determinadas condiciones macroeconómicas, una reducción salarial produzca una disminución del empleo. Para establecer una relación de causalidad entre salarios y empleo y, así, cuantificar en qué medida la creación y la destrucción de empleo responde a cambios en los salarios, hay que analizar la asociación estadística entre ambas variables una vez que se controlan, al menos, “las perturbaciones fundamentales” que causan las fluctuaciones económicas, que es precisamente lo que trata de hacer el FMI con la ayuda de su modelo GIMF.
A aquellos familiarizados con las discusiones académicas formales y conocedores del funcionamiento de los servicios de estudios de organismos económicos, las apreciaciones anteriores les resultarán banales y superfluas. Sin embargo, en el debate sobre asuntos económicos que se transmite por los medios de comunicación las actitudes paranoides y las afirmaciones falaces siguen ganando aceptación. En las reacciones al informe del FMI han superado un nivel que parecía imposible de rebasar tras el alcanzado por las que se opusieron, también ferozmente, a la propuesta favorable al “contrato único” del comisario europeo de Asuntos Sociales, Empleo e Inclusión, László Andor. En ambos casos se han vituperado a los autores de las recomendaciones sin haber dedicado el más mínimo esfuerzo a entender sus razones. Y esto se hace amparándose en excusas ideológicas que, entre otras cosas, también sirven para anticipar los efectos de cualquier medida de política económica despreciando por completo el conocimiento teórico y empírico acumulado en la construcción de los modelos económicos al uso.
En realidad, no es ideología, es ignorancia. Y como también decía Bertrand Russell“The whole problem with the world is that fools and fanatics are always so certain of themselves, and wiser people so full of doubts”.
http://www.fedeablogs.net/economia/?p=32486

PIB ¿para medir que?



Simon Kuznets (1901-1985), Premio Nobel de Economía e inventor del PIB, siempre crítico que se tratara de medir el bienestar exclusivamente sobre la base del ingreso per cápita derivado del PIB.

El creador del PIB ,el economista ruso-estadounidense Simon Kuznets, premio nobel en 1934,  en su primer informe sobre el tema alertaba contra la tentación de utilizar el PIB como si fuese una medida válida de progreso, ignorando que es una simplificación excesiva de cosas complejas. Treinta años después decía "las metas de más crecimiento deberían especificar más crecimiento de qué y para qué".

Simon Kuznets  siempre crítico que se tratara de medir el bienestar exclusivamente sobre la base del ingreso per cápita derivado del PIB.

Al comparecer ante el congreso estadounidense en 1934 aseguró que “es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su renta nacional (per cápita)”

Pese a sus advertencias, economistas y políticos siguieron equiparando prosperidad y crecimiento del PIB per cápita. En 1962, otra vez ante el congreso de EEUU, Kuznets insistió en que “hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costes y sus beneficios y entre el plazo corto y el largo.

[...] Los objetivos de "más" crecimiento deberían especificar de qué y para qué”

En 1968, cuando la Guerra de Vietnam estaba en su punto más violento, el senador y aspirante a la candidatura presidencial demócrata Robert Kennedy critico duramente el uso del PIB como medición del bienestar humano, al decir en un discurso que el PIB “cuenta el napalm y el costo de una ojiva nuclear y los vehículos blindados que combaten los motines callejeros.
Cuenta el rifle de Whitman [el estudiante de la Universidad de Texas que el 1 de agosto de 1966, desde la torre de dicha universidad en Austin, uso tres rifles para matar a 16 personas y herir a otras 16 antes de ser muerto por un policía] y el cuchillo de Speck [el asesino serial que el 14 de julio de 1966 mató a puñaladas a ocho chicas que estudiaban enfermería en Chicago, Illinois) y los programas de televisión que glorifican la violencia con el fin de venderle juguetes a nuestros hijos.
Sin embargo, no mide ni nuestro ingenio ni nuestra valentía, ni nuestra sabiduría ni nuestros conocimientos, ni nuestra compasión ni nuestra devoción a nuestra patria. Mide todo excepto lo que hace que la vida valga la pena”.
Han pasado 43 años y a los economistas y políticos, entre ellos los cuatro que pretenden gobernar México a partir del 1 de diciembre entrante, nos prometen prosperidad mediante un aumento del PIB, lo que es una falsedad.
Un grupo de economistas en la reunión de Río+20 lograron que en la reunión se discuta el uso del PIB como medición de la prosperidad y su eventual substitución por otras formas de medición que han sido desarrolladas en los últimos años.
El texto que han sometido para discusión, dice, entre otras cosas: “Reconocemos las limitaciones del PIB como medida del bienestar y el desarrollo sostenible. Como un complemento al PIB, decidimos desarrollar métodos rigurosos y basados en la ciencia de para medir el desarrollo sostenible, la riqueza natural y el bienestar social, incluyendo los indicadores adecuados para medir el progreso... utilizarlos eficazmente en nuestros sistemas nacionales de tomas de decisiones para que las decisiones de política estén mejor informadas.

Entre las críticas del PIB que citan estos economistas figuran las siguientes: mide tanto las cosas malas como las cosas buenas; es una hoja de balance de corto plazo que ignora factores de largo plazo como la acumulación de deuda; no toma en cuenta el capital natural, es decir los productos y servicios que la naturaleza nos proporciona gratuitamente; no toma en cuenta factores sociales tales como la felicidad que sienten las personas.

No podemos seguir siendo engañados por parte de políticos y parte de economistas que desde hace décadas decidieron utilizar el PIB como medición de nuestro bienestar pese a que su mismo inventor condenó ese uso. " Eduardo Ruiz H

Del "PIB verde" o la bioeconomía

Kuznets advirtió a los congresistas que “el bienestar de un país no puede ser deducido de la medida del rédito nacional”. Pero el PIB fue inmediatamente usado para eso. Juan F. Marguch. http://m.lavozdelinterior.net/node/284757

http://transicionsocioeconomica.blogspot.com.es/2013/12/el-crecimiento-cualitativolecciones-de_6326.html


Esteban C

Amartya Sen se encargó de desarrollar unos indicadores del bienestar "adecuados" como son los que componen el IDH, junto con un economista Pakistaní que creo que falleció poco después. Por otro lado no se generalizó tal indicador para medir el bienestar porque supuestamente los países con mayor IDH son los de mayor PIBpc, y como es más cómodo usan el PIB pc. También porque hay problemas a la hora de las mediciones en algunas variables, dos países con la misma puntuación en educación primaria por ejemplo en realidad pueden tener una gran diferencia que no marca el índice. Más recientemente el llamado PIB verde está adquiriendo algo de visibilidad


Stiglitz, Sen y Fitoussi tienen un manual sobre las limitaciones del PIB como indicador de progreso.